El disputado Nobel del señor Cela

Por: | 09 de octubre de 2014

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Cuando a Camilo José Cela le otorgaron el premio Nobel de Literatura, en octubre de 1989, se desataron truenos y relámpagos que afectaron, entre otros, al escritor Julio Llamazares y a este periódico. Lo que pasó entonces es tan enrevesado como un suceso; entre los desenlaces que tuvo aquella historia que allí halló el epicentro está el que se acaba de producir: el hijo de Cela, Camilo José Cela Conde, ha ganado el pleito que tenía planteado a la segunda mujer y viuda de Cela, Marina Castaño, y ahora debe recibir la parte de la herencia que ella le negaba.

Pero contemos, una vez más en mi caso, lo que pasó entonces para que el rayo de Cela (y de Marina Castaño, sobre todo) cayera sobre Julio Llamazares, el autor de La lluvia amarilla. En aquel momento a Cela lo adoptó parte de la prensa y de la política que participaba en una maniobra pública de descrédito del Gobierno socialista; parte de esos grupos mediáticos (y políticos) había optado por Cela como el estandarte de su manera de enfrentarse a la cultura que, según ellos, alentaban La Moncloa (de Felipe González) y la entonces mujer del presidente, Carmen Romero. Una parte de la función que adoptó Cela en esa estrategia de derribo de lo oficial fue ajustar cuentas con la naciente generación de nuevos escritores (Antonio Muñoz Molina, Javier Marías…) a los que el Nobel zahería antes de serlo y a los que zahirió inmediatamente después con un eco superlativo en medios que consideraban que contra Cela había una maniobra oficial a la que se habían prestado el ministro Semprún y EL PAÍS (a través de Llamazares).

Ya con el Nobel en la mano, el señor Cela decidió, pues, arreciar en sus ataques, y Julio Llamazares fue quien decidió contraatacar. Escribió un artículo, El obispo de Manila, en el que hizo un retrato de las virtudes y defectos de Cela y todos los cañones (los de Cela y su esposa, y los de los periodistas que los jaleaban) fueron contra Llamazares y contra EL PAÍS, hasta el punto que se produjo un homenaje (de desagravio, tácitamente) en el Hotel Ritz de Madrid.

A la entrega del Nobel acudí como enviado de este diario; en algún lugar he contado las vicisitudes por las que hube de pasar, acosado frecuentemente por Marina Castaño como responsable al menos visible de la publicación del artículo de Llamazares. La prensa proCela de entonces, y especialmente El Independiente que dirigía Pablo Sebastián, publicó insinuaciones e injurias profesionales y personales, entre las cuales figuraba la suposición de que nosotros (EL PAÍS) íbamos a publicar antes de tiempo el discurso de Cela al recibir el Nobel. Esto hubiera sido imposible, pues el embargo es cosa seria (para EL PAÍS y para los suecos, por ejemplo), pero aún así a esa teoría se apuntó Castaño y apuntó a los colegas que estaban en Estocolmo.

La persecución fue tal que una noche, después de los fastos del Nobel, ante el insistente acoso de Marina Castaño don Camilo la conminó a cesar en estos ataques, “deja a Juanito trabajar tranquilo”. Luego añadió, yendo a lo que consideraba el origen del conflicto:

-Y tú tráeme el cadáver de Julio Llamazares.

Era un caso sin cadáver, por supuesto, así que no hubo que hacer tal transporte; pero en la memoria quedó para la historia personal del Nobel ese acontecimiento realmente insólito en que resultaba más importante para los medios defender a Cela de Llamazares que celebrar el Nobel de Cela.

Un apunte. Aquel discurso que supuestamente íbamos a publicar a pesar del embargo no era de Cela, era de su hijo Camilo José y de Fernando Corujedo, su secretario de entonces; y lo había publicado antes… el propio Cela, pues figuraba en uno de sus libros de ensayos de años atrás.

Ahora que la prensa ha publicado fotografías de aquellas tensas reuniones sociales en Estocolmo, en las que aparece el heredero de Cela; recuerdo el semblante de Camilo José Cela Conde, digno, presente en todos los acontecimientos del momento, sufriendo por dentro una historia que hubiera parecido feliz y que por dentro tenía tantos y tantos vidrios rotos.     

FOTO: Ceremonia de entrega del Nobel (LUIS MAGÁN)

Hay 21 Comentarios

Hola, me ha gustado tu "columna" sobre todo lo relacionado con Camilo José Cela, y no voy a entrar en sus asuntos familiares, no sé, me resultan tristes, por su primera mujer y su hijo, y ahí se queda.
Más que nada para saludar a Antonio y a Paco, que no los leo casi porque se mete gente que en fin, no se el objertivo, pero esta era la "casa de Juan" así la llamaba mucha gente, y bueno todo eso ya pasó.
Y además me gusta que nombres a Arturo, si, a Pérez Reverte que tu trajiste tantas veces a Las Palmas, y el tiempo pasa, yo no pondría jamás a Letizia Reina de España como Arturo puso a su novela estupenda y maravillosa la Reina del Sur, con sus narcocorridos, fantástica, así que me gusta de vez en cuando leerte pero ya no escribo nada. Veo otras con fieles seguidores hasta la muerte y la Libertad de expresión no es solo decir Si Wana ni poner improperios. Es tener vonculación entre lo que tu escribes y ver que quedamos "algunos" otros me son desconocidos y otros muy raros. En fin, Saludos Juan Paco y Antonio. Me alegra haberlos leído.

Maestro Cruz
En tu libro "Egos Revueltos" hablas de ese episodio largamente y poco más se puede añadir.Si acaso aquello y de Marinita DONDE ANDA .El tiempo pone a cada uno en su lugar
Saludos Paco

Juan, vengo observando que hay escritores que he leído a lo largo de su vida 5 o 6 libros, pero recopilando mentalmente como el primero no han vuelto a escribir nada tan perfecto. Son buenas novelas que se leen bien, porque tienen oficio pero como la primera no.
Como botón de muestra recuerdo "La Ciudad y los perros" de Vargas Llosa, y mira que a escrito cientos obras, artículos hasta teatro, pero no llegan a ese nivel.
Salud y Resistir

Juan nos hablas de hace varios años, pero leyendo los periódicos de ayer, la dos Españas de Machado aún viven.
Parece mentira que unos profesionales deban de estar engrasando los ejes de su amos, olvidando los principios honestos del periodismo.
Cela era todo un espectáculo, recuerdo el día que apareció en televisión metiéndose por el culo 5 litros de agua.
Salud y Resistir.

Cuánta mala leche en los comentarios. Definitivamente, esto del anonimato de internet es un retroceso a los tiempos de la delaciones a la inquisición.

Maldito ébola, ni los blogs están a salvo.

Los libros de Cela hoy no se venden ni en la planta de oportunidades de algún gran almacén. Por pedante, ridículo y oportunista. De su viuda Marina, para qué hablar, quedó retratada cuando se acercó a semejante impresentable.

Interesante artículo, justificado por la reciente sentencia que devuelve la parte de la herencia que reclamaba Camilo José Cela Conde a este. Muy bueno también el artículo de Llamazares, gran escritor (uno de los cinco a quien he pedido que me dedicase un libro) y sospecho que buena persona. Mi opinión sobre Cela no cambia: grandísimo escritor y muy mala persona. Siento ser tan simple en mis apreciaciones pero en esta ocasión creo que está justificado.

He alucinado con el artículo de Llamazares. Cela siempre me pareció un viejecito inmaduro que nunca aprendió que lo de pipí, pedo, culo, caca sólo hace gracia a los niños menores de tres años (de Cela únicamente conocía la anécdota de la succión por el ano de litro y medio de agua).

Algo bueno: hemos avanzado. Hoy día no se aceptarían burradas tan machistas, ni siquiera a un premio Nobel.

Menos mal que soy capaz de separar las barbaridades de un escritor de sus novelas. Espero volver a disfrutar cualquier día de estos de La Familia de Pascual Duarte

Me encanta mi paisano Julio Alonso Llamazares.

Que delicia tener su colaboración en este diario

Y el Nobel por serlo no merece mi respeto. Ni nunca lo mereció.

No gastaré mi tiempo ni mi vista en nada que le concierna

Puri

Que alguno no haya entendido el escrito de Juan Cruz demuestra con ello que debería haber repetido curso allí donde abandonaron los estudios. Por supuesto, menos se entienden los insultos y descalificaciones, cuando el problema de la comprensión no reside en la coherencia del texto, sino que se debe al escaso conocimiento de algunos lectores de su propia lengua (fijémonos en la ortografía o en la construcción de los enunciados de quienes descalifican).
Dejando a un lado esto, sí quisiera manifestar el olvido voluntario que las editoriales hacen de la obra de Cela. Los libros de texto apenas ocupan un breve espacio para referirse a la obra del escritor gallego y (si a quien en vida gozó de reconocimiento y lectores y después de muerto lo situaron en el pabellón de los proscritos) se le ha condenado al ostracismo. (Es seguro que el inteligente lector sabrá a qué emporio editorial nos estamos refiriendo).

Para mi, Juan Cruz, no es imparcial. Siempre se le nota un sesgo infantil y partidista

Me parece la tal Marina una marrana conforme se ha portado respecto de la herencia hacia el hijo de Cela.
Tarde ha sido pero al fin a ls viuda, la ponen en su sitio y venga a soltarle la pasta al hijo.

Al cabo de tantos años aún escuece, (a lo que se ve en los comentarios). El ridículo fue de época.
Patético el final de Cela. De fiestuqui en fiestuqui, rodeado de horteras.
Y los políticos portando el féretro, la guinda que colmó el pastel. Por la trayectoria de un@s y/u otr@s la "virtuosidad" supuestamente retratada se quedó bastante cortita. Brilla por su ausencia.

El hueco que busca la Derechona en el espectro político español, busca satisfacer a un electorado intolerante que siempre quiere y cree llevar la razón, y cree además que la culpa de sus errores es de otros. No dejan heridos ni rehenes en su guerra, aunque haya que terminar con los propios hijos. ...Y ellos se juntan. Intolerancia pura.

A quién se le ocurre laurear a un marrano que no era de la cochiquera de Prisa. Estos académicos suecos son la monda...

Siga así Juan Cruz....defienda lo indefendible y escriba sin ton ni son....

Que articulo mas horroroso. El autor se cree que estamos metidos en su obsesión y que conocemos todos los detalles del caso. He tenido que leer todo, desgraciadamente, para sacar en claro que el malo es Cela, pero no he podido aclarar nada mas. El País va de mal en peor.

Ahora entiendo por qué a Juan Cruz nunca le darán el premio Nobel. No hay quien entienda sus escritos, son aburridos y no se sabe a dónde quiere llegar, ni el interés que puede tener saber que hace tantos años El País tenía desencuentros con Cela, ni la relación de estos con el hijo. :-((

El artículo del Sr. Llamazares obviamente hay que contextualizarlo en su época y momento, y en las circunstancias que circundaban a Don Camilo, a su pecho enchido, a su testicular verborrea y a la corte de los milagros que difundía sus proclamadas virtudes.

Al final de su vida, su propio personaje engulló a un gran autor de lengua española. Con todos los 'peros', y los 'quizases', que se puedan poner.

En definitiva, la vida personal de Don Camilo está repleta de extravagancias y rarezas, que él mismo creó y alimentó. No es raro que aún coleen con el ínclito criando malvas. Esperemos que, al menos, el Todopoderoso haya sido complaciente, y le haya obsequiado, por sus encomiables servicios, angelitos obsequiosos, solícitos, y provistos de vigorosas vaginas.

¿Llamazares hizo "un retrato de las virtudes y defectos de Cela" en ese artículo? No veo qué virtudes retrató. Independientemente de la opinión que se tenga de Cela, ese artículo fue un ataque directo, no hay "virtudes" por ningún sitio.

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Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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