El oficio. 14. Leila Guerriero y el adjetivo perfecto

Por: | 07 de noviembre de 2014

Leila640
¿Por qué nos gustan los reportajes de Leila Guerriero? ¿Por qué nos interesan sus columnas, nos enganchan sus reportajes, nos gustan sus sustantivos, nos parece que sus adjetivos, como los de Borges, Hemingway o Capote, son como verbos o como dardos: incontrovertibles?

Mario Vargas Llosa intentó explicarlo, creo que con éxito, en un artículo sobre Plano americano, la extraordinaria antología de grandes logros periodísticos de Leila, en los que se concentra esa sabiduría. Ella no es de esas personas que hagan explicaciones grandilocuentes ni de su formación ni de su estilo, pues verdaderamente que sea periodista es una casualidad del destino, que la empujó hace años con la mano de Jorge Lanata.

Pero aquí y allá, impelida por otros, impulsada por encargos como conferencias o coloquios, ha ido contando a su manera de qué modo se sienta ante el computador para escribir crónicas y reportajes; el conjunto de esas reflexiones ha sido manejado ahora por ella misma para construir un libro singular que la aclara y la pone en el primerísimo plano (un plano americano, por cierto, pero también universal) de la historia del periodismo que se está haciendo desde hace rato en su país, Argentina, que es un predio en el que se han desarrollado personajes de la categoría de Arlt y Tomás Eloy Martínez.

Ella es de esa estirpe por su audacia y por su ritmo, y también es, como Martínez, una escritora que no renuncia a la esencia del oficio para decir lo que sabe; no la verás nunca inventando asuntos o frases o personajes para alimentar el ritmo del que está naturalmente dotada; tampoco la verás simulando que sabe lo que no sabe, o suponiendo. Ella no supone: indaga. El otro día leí (en Domingo, de EL PAÍS) el hermoso obituario que escribieron Bernstein y Woodward sobre su jefe, Ben Bradlee; y me emocionó especialmente esto que le decía el legendaria periodista: no supongan.

Pues eso, no suponer, es lo que hace esta periodista que indaga como si fuera a descubrir hasta el aire que hacía cuando ocurrían las palabras o las historias. ¿De dónde le viene ese poder? Repito: lo ha explicado, sin querer dar muchas explicaciones, pues ella cuenta de otros, no de sí misma, en algunos sitios, y ahora lo ha recopilado en un libro que yo aconsejo como quien aconseja respirar. Se llama Zona de obras, ha sido publicado por la nueva editorial Círculo de Tiza.

Ahí tiene un capítulo cuyo título parece de Gabriel García Márquez porque quizá ella tenía en mente al gran cronopio de la historia del periodismo cuando lo escribió o cuando lo tituló: “Qué es y que no es el periodismo literario: más allá del adjetivo perfecto”. En primer lugar, el oficio es la materia, el trabajo, la humildad que uno debe sentir cuando lo aborda. Así dice Leila: “El periodismo narrativo es un oficio modesto, hecho por seres lo suficientemente humildes como para saber que nunca podrán entender el mundo, lo suficientemente tozudos como para insistir en sus intentos, y lo suficientemente soberbios como para creer que esos intentos les interesarán a todos”. Y no sólo eso: es humilde, porque “se trata de periodismo”.

Esos textos que el periodista alcanza (ella, en concreto) “no arrancan con un brote de inspiración, ni con la ayuda del divino Buda, sino que eso que se llama reporteo o trabajo de campo, un momento previo a la escritura que incluye una serie de operaciones tales como revisar archivos y estadísticas, leer libros, buscar documentos históricos, fotos, mapas, causas judiciales, y un etcétera tan largo como la imaginación del periodista que las emprenda”. A partir de ahí se producen el sustantivo, el adjetivo, el pronombre…, no antes. Se trata de trabajo, trabajar hasta hallar el adjetivo perfecto, para poder ir más allá del adjetivo perfecto.

Cuando a Manuel Vázquez Montalbán le preguntaban cómo era tan rápido hallando el adjetivo perfecto para ir más allá él decía que no se trataba de rapidez sino de tiempo, y que se había propuesto conseguir esa perfección tras la que aun andaba buscando, como hace Leila Guerriero, en archivos, libros, vida…

El adjetivo perfecto, la crónica perfecta, no te la regalan ni Buda ni el redactor jefe; la consigues tú trabajando en la zona de obras en que se desarrolla, sin vuelta de hoja, este maravilloso oficio que Leila Guerriero ha hecho aún más hermoso.

Hay 9 Comentarios

Hola, amigos. ¡Qué bueno sería dedicarle un buen espacio o unos cuantos buenos espacios a un pensador y escritor tan formidable como EMILIO LLEDÓ!

Pues en mi catálogo personal tengo perfectamente clasificados a los momiascos y a los zombiellos, inanes y decrépitas criaturas ambas del inframundo humano, absolutamente remisas al devenir de los esperanzadores transparentes tiempos que demanda una nueva sociedad y toda la especie humana y los animales y las plantas, en general...

Tenemos catalogados en Cartagena como leyenda urbana tres nombres que agrupan a los cartageneros y gente en general, "Los Icues" "Los bordesicos" y "Los malafolla".
Los dos primeros nos resulta enternecedores, pero el tercero, como bien pueden ustedes entender, tenemos uno en casa de Juan que no cesa de manifestarse, sacando su sentido de humor o gracia divina, que solo la hace como despedida, como si se fuera a marchar, pero no despega, no toma pista para irse al espacio sideral.
En fin como dice el adagio "no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo aguante, mientras que no se da por enterado que no nos hace gracia sus soniquetes, riamos para despistarle.
Salud y Resistir.

Felicidades, Juan, por este nuevo ascenso que te ha concedido Botín, Goirigolzarri, Francisco González, Mas y Rajoy.

Juan leí como dice Antonio tu nuevo paso profesional, si así lo deseas enhorabuena, creía que te jubilabas para venirte a las Islas y en tu caso al Médano, pero bueno ese paso que das puede ser el comienzo de una "Amistad" con estos tiempos Nuevos que Ojala sean realmente Nuevos y que se haga Justicia con el PP. No sé como recibirán en Catalunya estas votaciones.......Lo dicho, que todo sea para bien y podamos ver que nuestra lucha política y cultural sirvió de algo en esta España mia esta España Nuestra..

Juan, Enhorabuena por este nuevo paso profesional en tu vida.
El trabajo, trabajo y trabajo es el misterio de un buen periodista, y ella Leila lo tiene
como consigna de su profesión.
Espero leerlo lo antes posible.
Salud y Resistir.

Don Juan, mi más sincera enhorabuena por su nuevo cargo de Adjunto al Director, que reconoce una encomiable labor periodística a la vez que eficacísima defensa de la Cultura en general. ¡Bravo, maestro!

No, no aparecieron en Frutos extraños ni en Plano americano; son reflexiones suyas en conferencias, artículos, etcétera, no publicados en formato libro; y es un conjunto muy relevante de lecciones de periodismo. Recomiendo su lectura por sus ideas y por su escritura.

¿Alguien sabe cual es el índice del libro? ¿Son textos editados por primera vez o ya habían aparecido en "Frutos Extraños" o "Plano Americano"? Agradecería una respuesta, gracias

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Sobre el blog

¿Qué podemos esperar de la cultura? ¿Y qué de quienes la hacen? Los hechos y los protagonistas. La intimidad de los creadores y la plaza en la que se encuentran.

Sobre el autor

Juan Cruz

es periodista y escritor. Su blog Mira que te lo tengo dicho ha estado colgado desde 2006 en elpais.com y aparece ahora en la web de cultura de El País. En cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia escribió un libro, Una memoria de El País y sobre su trabajo como editor publicó Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets. Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española. Nació en Tenerife en 1948.

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