Acaba de cerrar en Madrid el restaurante que llevaba el nombre de la barca con la que Carlos Barral recorría las costas de Cataluña, viajes que le sirvieron para escribir un libro precioso, Catalunya desde el mar, que tiene ediciones en catalán y en castellano. Tengo el orgullo de haber sido su impulsor en castellano, en la editorial Alfaguara. El capitán Argüello. En el restaurante, que abrió Danae, la hija de Carlos, había algunas fotografías del editor cuando era un niño; ahora que he releído sus memorias he recuperado la imagen escrita de esas fotografías, y cuando me llega la noticia de que ese centro que conservaba en esta ciudad nombre tan señalado de la mitología de la costa catalana, esas fotos vuelven a mi como regresan los recuerdos que uno no vivió pero que parecen propios.
