Acabo de escuchar que a la ministra de Cultura española, Carmen Calvo, le gusta la ampliación del Museo del Prado, "a pesar de que fue una idea puesta en marcha por el Gobierno anterior", que era del partido ahora en la oposición. No lo he hecho yo, pero me gusta. Pero, ¿por qué no ha de gustarle? Le gusta, aunque lo haya hecho el otro. El pero y el aunque son como la varita mágica de los lugares comunes. Pero, ¿por qué no nos va a gustar lo que hizo el otro? Yo colecciono cosas buenas que hacen otros, libros, fotos, frases, aunque las hayan hecho otros. "Pero, aunque": esas palabras parecen siempre la sombra que se inclina sobre aquello que nos gusta. "Me gusta, aunque no tendría por qué gustarme". Un viejo estaba un día en una plaza de La Laguna, en Tenerife. "Me gusta", repetía el hombre. "Me gusta", seguía diciendo.Hasta que añadió: "Aunque yo soy de la plaza de arriba".
