Ya que la Iglesia católica tiene estos días tanto protagonismo, conviene que miremos hacia su historia civil, de la que aún no se ha arrepentido. Apoyó el levantamiento de Franco contra el poder legítimamente constituido, luego desfiló como su sostén espiritual, legitimó --católicamente-- al dictador, haciéndolo desfilar bajo palio, le permitió que nombrara a los obispos, se convirtió en un elemento principal de la represión espiritual de los españoles y contribuyó de manera decisiva a que este país se parara durante al menos cuarenta años.
