Penalizaciones excesivas por anular contratos con compromiso de permanencia. Centros de atención al cliente ineficientes y a miles de kilómetros de distancia. Altas en servicios no solicitados. Envíos de facturas después de solicitar la baja. Cobro por llamadas o conexiones no realizadas… El catálogo de quejas contra las compañías de telefonía y acceso a Internet es extenso y bien conocido, pero las autoridades no parecen capaces de poner freno a las prácticas abusivas de un sector que acapara la mitad del total de las reclamaciones registradas en las oficinas de consumo en España.
En EL PAÍS estamos cocinando un Vida&Artes para analizar la situación y dar voz a todos los frentes implicados: consumidores, compañías, autoridades competentes. Queremos conocer casos que ilustren los principales problemas del sector y exponer las propuestas de los expertos para reducir los conflictos.
¿Conoces algún caso ilustrativo? ¿Es fácil o difícil reclamar? ¿Crees que las leyes y los organismos de consumo protegen suficientemente al consumidor? Envíanos tu comentario.