La Doctora Shora

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Un espacio en donde la medicina se asoma en sus múltiples formas: Para asombrarnos con sus maravillas, para concienciarnos con sus limitaciones, para aprender con sus descubrimientos y para cuidarnos con sus conocimientos. Porque si la salud es lo más importante, conocer las herramientas con las que podemos mantenerla es indispensable.

¿Y si la radiación a bajas dosis protegiera frente al cáncer?

Por: | 28 de marzo de 2012

RadiaciónLas radiaciones ionizantes (aquellas que poseen la suficiente energía como para alterar los átomos) han estado siempre presentes en nuestra vida de forma pacífica. Estamos inmersos en una radiación natural, proveniente tanto desde el cosmos como desde nuestro interior, con la que convivimos desde nuestros más remotos orígenes. Sin embargo, el ser humano se volvió plenamente consciente del lado más oscuro de esta radiación con los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki y, más tarde, con el accidente de Chernóbil. La radiación ionizante perdió así cualquier apariencia inocente que pudiera tener, para convertirse en un demonio invisible.

Desde de esos trágicos sucesos, el conocimiento que poseemos sobre los efectos de la radiación sobre la salud del ser humano se ha incrementado sustancialmente. Sabemos muy bien cómo afecta la radiación a una persona, qué enfermedades le provoca a corto o largo plazo y cómo se relaciona con la aparición de malformaciones en fetos... a dosis medias y grandes. El panorama cambia radicalmente cuando la radiación extra que recibe una persona (además de la radiación natural) es pequeña, mínima o hasta casi imperceptible. ¿Cualquier mínima radiación adicional es peligrosa para el ser humano? Lo cierto es que no lo sabemos con certeza, pero el principio de precaución nos obliga a asumir de partida que sí. Muchas vidas humanas (trabajadores de centrales nucleares, radiólogos...) no deben ponerse en riesgo por lagunas de conocimiento y, ante la duda, la prudencia es la ley.

 

Existen razones de peso por las que los efectos de la radiación ionizante a dosis bajas son todavía poco conocidos. El principal problema es que no es nada fácil cuantificar cambios en la frecuencia de aparición de enfermedades (sobre todo el cáncer) cuando las dosis recibidas por unas personas son pequeñas, aún empleando grandes estudios epidemiológicos. Los esperados efectos sobre la salud son pequeños y es muy difícil distinguirlos de otros factores que influyen en la aparición de enfermedades y que pueden engañarnos en los resultados finales.

De hecho, cuando se estudian los efectos de las radiaciones a dosis bajas en estudios epidemiológicos encontramos resultados contradictorios entre ellos. Varios estudios reflejan cierto efecto beneficioso contra el cáncer mientras que otros reflejan incremento del riesgo. De entre todos esos estudios hay uno especialmente llamativo por sus circunstancias y resultados. Hace 28 años, en Taiwán, un acero contaminado radiactivamente con Cobalto 60 se utilizó para la construcción de 180 edificios. La grave chapuza supuso que los habitantes de dichos edificios estuvieron expuestos a dosis bajas de radiación durante un tiempo de entre 9 y 20 años.

Los epidemiólogos, esperando encontrar aumentos de la frecuencia de cáncer entre estos habitantes, se encontraron con un resultado del todo inesperado: Las personas que habían vivido durante todo ese tiempo en esos edificios tenían una notable menor frecuencia de mortalidad por cáncer y menor frecuencia de malformaciones congénitas que la población general de Taiwán. Concretamente, entre esta población particular había una mortalidad por cáncer de 3.5 por cada 100.000 personas y una prevalencia de malformaciones congénitas de 1.5 casos por cada 1.000 niños por debajo de 19 años. Teniendo en cuenta que las cifras en el mismo intervalo de tiempo (20 años) en la población general del país era, en cuanto a mortalidad por cáncer, de 116 casos por cada 100.000 personas y 23 malformaciones por cada 1.000 niños por debajo de 19 años, estamos hablando de una gran disminución de la mortalidad por cáncer y aparición de malformaciones congénitas.

El estudio no era precisamente perfecto (la revista en la que se publicó no aporta mucha credibilidad) y entre sus sesgos se encontró que la media de edad de la población habitante de dichos edificios era sensiblemente menor a la población general, más envejecida. Sin embargo, cuando se realizaron estudios epidemiológicos más rigurosos también se encontró menor frecuencia de cáncer en la población expuesta al cobalto 60.

 Ante estos datos, ¿nos enfrentamos a las limitaciones de los estudios epidemiológicos o a un fenómeno contrario al sentido común? La respuesta a esta cuestión aún se desconoce pero muchos científicos proponen la hormesis por radiación como una posible explicación. ¿En qué consiste este fenómeno? Según esta hipótesis, las dosis bajas de radiación, lejos de provocar un incremento de enfermedades como el cáncer, provocarían un efecto beneficioso y protector, al poner en marcha mecanismos defensivos propios en el organismo.

En toxicología este fenómeno está bastante bien descrito para determinadas sustancias consideradas tóxicas que, a dosis pequeñas (que no homeopáticas), producen efectos beneficiosos e incluso contrarios a los que se producen cuando se encuentran a dosis medias y altas. ¿Existe este mismo fenómeno en radiación? En el laboratorio, se ha podido confirmar que se da en cultivos celulares y en animales. Tras exponerlos a dosis bajas de radiación ionizante se ha comprobado cierta protección posterior al desarrollo de cáncer. Lo que sigue siendo un misterio es si este fenómeno puede darse en toda la complejidad del cuerpo humano.

Aunque, a primera vista, la hormesis por radiación pudiera parecer un completo disparate, no hay que olvidar que el cuerpo humano posee una serie de sistemas protectores contra los efectos de la radiación (como la reparación del ADN, la muerte de las células cancerosas...) que podrían verse potenciados ante dosis bajas de radiación, sin llegar a provocar efectos dañinos, dando como resultado un beneficio global. Aún no sabemos con certeza si lo anterior ocurre pero ante todas estas incógnitas sólo un hecho permanece claro: Cualquier dosis de radiación es culpable de incrementar el riesgo de enfermedades, hasta que la ciencia demuestre rotundamente lo contrario. Y así lo afirma con fuerza la Comisión Internacional de Protección Radiológica.

Para saber más:

La hormesis y el riesgo de contraer cáncer tras una exposición a dosis bajas de radiación ionizante

Hormesis por radiación

Hormesis por radiación y la asunción de la linearidad sin umbral

Efectos biológicos de dosis bajas de radiación: del daño y la hormesis

Hay 32 Comentarios

Esta noticia tiene un tufillo a pseudociencia y a homeopatía, sobre todo por eso de la "hormesis".

Resulta curioso que indique que el estudio en los edificios de Taiwan esté sesgado por la edad y que luego diga que hay estudios mejores y que no explique nada sobre ellos.

Básicamente, creo que el nivel de El País baja mucho con artículos como este. Muy triste.

Esther, aunque lo has comentado al principio, creo que falta hacer más hincapié durante el resto del artículo en que, sea la exposición alta, media o baja, estamos hablando siempre de radiación IONIZANTE, y que lo expuesto no tiene por qué aplicarse a radiaciones no-ionizantes (como por ejemplo las de los teléfonos móviles, antenas wi-fi, hornos microondas, etc.)

Lo siento pero me parece intoxicación informativa por parte del lobby nuclear. Esos señores taiwaneses pertenecían seguramente a una clase social determinada, por lo que no son muestra representativa de la población.

Por méritos propios este artículo más que aquí debiera aparecer en science journal, published by the American Association for the Advancement of Science (AAAS).

Enhorabuena por el artículo. Muy bien explicado.
La hipótesis de una linealidad dosis/efecto sin umbral (LNTH) sigue siendo una asunción conservadoramente escéptica, y por ello, susceptible de ser modificada a la luz de nuevas evidencias.
Este es un campo de investigación apasionante.

Da gusto leer cosas así

Entenderia mejor el articulo si dijera en algun momento cuanto es "baja radiacion"

Muy buen artículo, Shora.

"En toxicología este fenómeno está bastante bien descrito para determinadas sustancias consideradas tóxicas que, a dosis pequeñas, producen efectos beneficiosos e incluso contrarios a los que se producen cuando se encuentran a dosis medias y altas."

Ya verás como algún homeópata saca de contexto tus palabras :))

Saludos!

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Sobre la autora

Esther Samper

"Shora" (Esther Samper) es médica y divulgadora científica especializada en temas de salud. Su principal objetivo: acercar la medicina a todos los públicos y en todas sus formas (avances médicos, consejos de salud, tratamientos, prevención...).

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