Esta ilustración me la regaló Maite y es de Ben Heine.
La uso porque es lo que veo en el espejo: restos de un ser humano consumido por un teclado. El despojo que se arrastra cada noche hasta la cama después de escribir otra entrada inane de este blog.
(Lo de "inane", lo siento, era un antojo: me apetecía usar el calificativo en algún momento y ha tocado ahora).
Estoy rendida a este campo semántico tan agónico porque quiero despertar vuestra empatía: hoy suspendo la publicación del blog y no quiero broncas ni protestas. Lo que quiero es que me entendáis.
Necesito fuerzas, necesito tiempo.
Porque me toca, entre otras cosas, protagonizar esa segunda novela que, con este truquito del alter ego que nos traemos, tiene que escribir Paloma este verano.
(Paloma es la misma mujer que finge ser yo siendo mucho peor; y que, sin fingir, también tiene un curro, una familia, unos amigos, una vida y, para rematar, unos editores excepcionales y tremendamente exigentes).
Espero volver en septiembre. O en octubre. O, antes, yo qué sé, si necesito gritar cosas, si necesito compartir alegrías. Si me toca la lotería y me sobra tiempo, si el gurú decide contratarme y puedo pagar el alquiler y los colegios escribiendo.
Todo depende.
De que me echéis de menos, de que tenga algo que contaros, del gurú, de mi jefe, de EL PAÍS, del país, de la revolución, del calendario escolar, de si hay o no elecciones anticipadas, de si me cambio de trabajo...
Confieso que estoy nostálgica. Allá por noviembre de 2010, ingenua de mí se me ocurrió que un blog sería una buena manera de promocionar una novela (sale en bolsillo en septiembre, por cierto; se lee muy bien en verano, abundo) y me fui a ver al gurú. "Epic fail", que dirían los tuiteros: un blog no sirve para promocionar nada, sino para exponerse al mundo, y ese riesgo yo no lo había calculado.
Ha habido momentos duros (por peticiones para las que no estaba preparada, por amores que no merezco, por agotamiento, por alguna amenaza y varios insultos, por los gruñidos de mi padre...), pero ahora que el gurú está de viaje y no me lee, voy a reconocer la verdad: me lo he pasado muy bien escribiendo el blog. Mucho. He disfrutado inventándome una vida. Me ha gustado conoceros y provocaros. Me ha encantado que os apeteciera compartir vuestras opiniones, vuestras pasiones, vuestras historias. Me ha emocionado que me abrierais un hueco en vuestras vidas.
Para los masocas, he pedido a EL PAÍS que montemos una entrevista digital de despedida (será mañana, día 30 de junio, a las 18:00).
- Vale, pero sólo si prometes volver. No queremos que te hagas la víctima y menos que algún conspiranoico crea que es por el temita del consultorio de sexo...
Y es que, a veces, en los trabajos (hasta en éste que es más bien una esclavitud) pasa como en las parejas: sólo te valoran si te vas. Ahora y durante las próximas 24 horas me van a mirar con cierta simpatía; incluso es probable que hoy me promocionen el blog en la portada. Son unos canallas oportunistas y, supongo que por eso mismo, profesionales con criterio.
Ya acabo: que os voy a echar de menos y que sigo a vuestra disposición en twitter y en facebook (os diría que también en mi isla, pero no la vais a encontrar, que es más ficticia de lo que me gustaría).
Pronto, además, abriremos otra ventana de "La novia de papá": en televisión nada menos, y de la mano de la mejor gente posible.
De momento, sólo gracias. De verdad.







