De todas las historias de Iznogud (si no lo conocéis, recomendación tajante: obra de Goscinny y Tabary, tiene muy mala baba y muchísima gracia), mi favorita es el "Día de los locos". Ese día, una vez al año, Iznogud tiene la oportunidad de ser califa sin maquinaciones especiales, sólo porque la celebración implica el cambio de todas las jerarquías: los esclavos se convierten en califas y los califas en esclavos.
No me parezco en nada a Iznogud, ni tampoco a su perezoso, plácido y algo abúlico califa, pero siempre me han gustado las fiestas, las revoluciones y las anarquías. Y se lo estuve contando este fin de semana a Zoe porque ahora soy una burguesita bien mandada, mandada por la canguro de Eva y Tere, que me esclaviza, me estresa y me putea, y no quiero estar en su lugar, pero sí me gustaría que ella empatizara con el mío (que yo también me paso todo el santo día trabajando y llego a casa cuando puedo, y no doy para más). Lo que pasa es que Zoe tiene poca paciencia con mis idioteces (y hace bien):
"Si yo fuera califa en lugar del califa, si dejara mi puesto de becaria venida a más (o de ejecutiva venida a menos, no sé) por unas horas de mando, tengo claro lo que haría, Sol, clarísimo: despediría a toda la gente nociva que hay en mi empresa. Esos tipos (y tipas) que no es que no trabajen, es que sólo son cizañas..."
- Ey, "La cizaña" es otro de mis tebeos favoritos, uno de Astérix...
- Sol, joder, que te estoy contando una cosa.
- Perdona, perdona, que se me va el alma al cómic...
"...Te lo digo en serio: en mi empresa hay un montón de vagos y maleantes, de bichos que sólo enredan y no hacen nada bueno. A mí, aunque me costara el puesto, me gustaría hacerlos desaparecer, para que el resto de los empleados pudiera seguir construyendo..."
Estaba escuchando a Zoe y se me volvió a ir la cabeza, esta vez al cielo y a una teoría que me contó Álvaro hace muchos años, casi en mi primer trabajo: "Mira, Sol, en todas las empresas y en todas las instituciones hay una cuota obligatoria de 'atechados', esas personas a las que tienes que cobijar, dar un techo, pagar un sueldo y fingir que respetas. El error no es acogerlas, el error es darles contenido Quiero decir que si a todos los inútiles, enchufados y malignos lo que les das es su nómina y mucho entretenimiento pero nada que hacer, te sale más barato, porque no rompen nada".
La teoría de Álvaro era implacable. En aquella empresa sobraba un edificio, y él proponía poner un futbolín, barra libre, salas de vídeo y de vídeojuegos, pelis de todo tipo (porno también, claro, sin prejuicios y entre adultos consentidores)... Poner de todo, menos teléfonos y ordenadores con acceso al correo electrónico corporativo. "Los tenemos contentos y ocupados, hasta divertidos, y no tienen tiempo ni de hacer daño, ni de meter la pata ni de dar por culo. Así de fácil."
Y yo, mientras habla Zoe, me imagino en ese edificio a algunos de los malignos de su empresa, y, también a muchos ministros, candidatos, diputados, tertulianos... A toda esa gente que nos jode la vida y a la que yo preferiría "atechar", aunque sea pagándoles en medio de esta crisis que no acabará nunca, antes de que vengan otros que los hagan mejores, antes, sobre todo, de que se les ocurra seguir haciendo algo.
Lo que pasa es que el edificio que Álvaro tenía identificado desapareció, y Álvaro nos dejó solos hace ya demasiados años, y supongo que ahora, con esta propuesta, lo único que demuestro es que la loca soy yo y que no mandaré nunca. Pero bueno, aún vivo entre tebeos y recuerdos, y por eso pienso en el Congreso de los diputados, en la Moncloa, en la Zarzuela, y en que son edificios inmensos, con espacio para dar techo a mucho idiota malvado. Pienso que basta ya; que, aunque fuera un solo día, me gustaría que gobernaran los locos...
Y ahí sí que me apoya Zoe, que es mi alma favorita y una loca deliciosa y valiente: Zoe, ¿gobernamos?
P.D.: este post es para Manu, él sabe muy bien por qué. La semana que viene planeamos el downshifting.







