Sobre la autora

Paloma Bravo
Soy madrastra, periodista y autora de “La novia de papá” (Plaza&Janés). Este blog no lo escribo yo, lo escribe Sol Beramendi, la protagonista de mi novela. O sea, que es ficción y, por lo tanto, absolutamente real.

Paloma Bravo

SOBRE EL BLOG

Según la RAE, madrastra es una “cosa que incomoda o daña”. ¡Y una mierda! “Tía buena (buena en todos los sentidos), lista e inmejorable” es lo que debería decir. ¿O no? El caso es que me ofrecieron crear una plataforma de “madrastras sin fronteras”, pero mis bestias me necesitan en casa, así que nos hemos quedado en un blog. Para hablar de vuestras familias y otros animales.

TWITTER

29 dic 2011

Cenando con apps

Por: Paloma Bravo

Tejyes

(La foto es de aquí).

Ésta es otra entrada reciclada del año pasado. Se siente; que me hubieran pagado el blog, las vacaciones o algo; que me hubieran dado una excedencia. Pero es que, además, llevo un año desayunando, comiendo y cenando con Eva, Tere y sus dos BB's, que ellas pronuncian "bebé" y que son sus dos mejores amigas: dos malditas Blackberrys que han abducido a mis niñas, y monopolizan todo su ingenio y su cariño. Llevo un año en que todos los besos me los dan por whatsapp. Llevo un año que... En fin, mejor ni lo digo o les tiro las BB a la basura y, de remate, me voy yo. A Miami. O sea, que ésta es una entrada que me ha estallado en la cara.

 

Mi madre se ha documentado y nos amenazó la semana pasada, cuando estábamos ya medio borrachos, medio empachados, medio idos, a última hora del día 25:

- Si esto sigue así, el próximo año quedamos todos por Skype y os pongo el árbol de fondo mientras hago mi vida. Me ahorro cocinar y el aguantaros.

- Pero si no sabes lo que es Skype, mamá.

Mi hermano, que se pasa siempre de listo y mi madre que no se achanta nunca: "un servicio de comunicación telefónica, con o sin pantalla, por voz o por chat, que te lo descargas en el ordenador y..."

- Y... Déjame, que no lo digo en broma, que basta ya.

- También podemos hacer una App para iPhone y iPad de las cenas navideñas...

Éste es mi otro hermano: "Una aplicación que recuerde las pullas que repetimos cada año. Porque yo estoy un poco hasta los huevos de que me recordéis siempre lo del conejo que metí en la lavadora... Y en el iPhone igual tiene más gracia."

- ¡Eso! Y entonces me compráis un iPhone, para que no me pierda nada... (ésta fue mi sobrina).

Pero mi madre avisa una sola vez, y hablaba en serio.

"Os lo digo muy clarito: quiero que en Nochevieja dejéis toda la tecnología en la puerta..."

Tiene razón.

En la comida de Navidad permanecieron encendidos 24 teléfonos móviles para 20 comensales.

No sé qué buscábamos refrescando obsesivamente nuestras pantallas, porque estoy segura de que ni a mí ni a mis hermanos nos enviaron una urgencia profesional en todo el día. Y si alguno recibió un mensaje de amor inaplazable casi prefiero no saberlo, porque allí estaban, leales y aburridas, nuestras parejas oficiales.

Por no hablar de mi cuñado, que, además de cretino, es gurú (ya lo he dicho, y juro que esto no es ficción): se pasó toda la comida tuiteando el menú. Pobre imbécil, yo ya lo he borrado de mi timeline.

Mañana por la noche va a ser peor. Hay más preadolescentes (incluyendo mi aportación conyugal) y, por lo tanto, hay más Tuenti.

Eva ya nos ha avisado: gran quedada en el chat como protesta por un castigo que le han puesto a su amiga Marta. A las 23:50 se conectan todas y se levantan del ordenador a las 00:05, justo pasadas las uvas.

En alguna casa va a haber más que palabras. En la mía, conociendo a mi madre y su capacidad para cumplir promesas, va a haber una cena virtual.

Se bajará una app de angulas frescas que le recuerde los buenos tiempos, se preparará un mojito, y a los demás nos mandará al cuarto de estar hasta que aprendamos a cenar como adultos.

Hace bien.

 

 


Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

26 dic 2011

¿Bien o en familia?

Por: Paloma Bravo

Con-ocho-basta1

("Con ocho basta". Y con tres, y con dos... Toda familia es suficiente y a la vez es demasiada).


El año pasado, cuando todavía era feliz y mi jefe no leía con lupa mis entradas (era otro jefe, era otra vida), yo escribía en este blog todos los días y, encima, escribía mejor. Por eso, ahora que muchos estáis de vacaciones y otros invadidos por el espíritu que todo lo perdona, voy a recuperar una entrada de aquella Navidad. Reciclando, que es gerundio; y ya lo siento, pero es que no estoy en mi sitio y mi jefe me sigue vigilando, me busca y un día me acabará encontrando.

El caso es que así fue mi Nochebuena del año pasado, y la de éste ha sido parecida, y las que me quedan también lo serán, y que sean muchas y no falte nadie más. Porque la Navidad y la familia son conceptos inseparables e irreconciliables, pero aquí estamos: empachados, mimosos y melancólicos.


¿Qué hacéis esta noche?

Mi madre es extremadamente respetuosa y no se ha atrevido a preguntar si cenamos en su casa hasta esta misma mañana, a las 9, eso sí, como un reloj.

Mi madre es una santa.

Y yo... soy una descastada y no me acordaba de la Nochebuena. De verdad.

- Lo pregunto y te llamo, mamá.

(...)

- Pablo, ¿en tu casa qué celebran? ¿La cena de Nochebuena o la comida de Navidad?

Una pregunta así de fácil y le he dejado sin palabras: mi novio es fácil de impresionar y, además, le cuesta mucho pensar por las mañanas.

Debemos ser la única pareja del mundo que nunca ha hablado sobre la Navidad. O quizá es que en esta parte de las vacaciones no tenemos a las niñas y nadie nos ha obligado todavía a tragar con el arbolito y el espíritu navideño.

El caso es que en casa de Pablo da igual, porque son ocho hermanos, todos con pareja (menos Miguel, ya se sabe, huido en misión de conquista), todos con dos o más hijos. Quiero decir que en casa de Pablo siempre son demasiados. 

Son, además, mucho más formales de lo que creen. Sólo Pablo está separado. Sólo Miguel está soltero (aunque de él no se espera cordura).

En mi casa somos más alternativos. Casi radicales. Como buenos laicos, sólo nos interesa el estar juntos, pero sabemos que la familia es un deporte de riesgo.

Por ejemplo, suele venir mi tía, que ya lleva tres maridos y de cada uno conserva un perro (todos vivos: hombres y animales). Los tiene aún a todos locos por ella y no es raro que mezcle amores y ex (en casa de mi madre, claro, que hace ya dos maridos que vive sola y los tiene a ellos en sus propios pisos).

También está mi primo, el músico, que vive en Pamplona y suele tener bolos en Madrid: más de una vez ha traído a su banda.

Y mis primas, siempre arregladas para irse de fiesta en cuanto se zampan la tarta de manzana de mi abuela.

Pero lo más duro es siempre en la familia cercana.

Mi hermana está casada con un exnovio mío (no es raro, ya he avisado que hay muchos). Lo malo es que éste fue uno de esos errores imperdonables, es un cretinoYo lo sé, él lo sabe y es mi hermana la única que lo ignora.

Cuando nos toca cena, nos miramos amenazantes y no nos dirigimos la palabra. Un año me pasé toda la cena silbando la música de "El bueno, el feo y el malo". Él es el feo, yo soy la mala. Me gusta ser mala con él.

Con mis hermanos, con los chicos quiero decir, no hay grandes dramas. Porque no los vemos. Se pasan las reuniones refugiados en el cuarto de los niños.

"Estamos controlando", dicen, pero se pican al Risk y al Monopoly exactamente igual que hace 30 años, sólo que ahora los juegos son de sus hijos y los niños les observan fascinados.

¿Y sus mujeres, mis cuñadas? Una ya no viene nunca. No sabemos por qué. La otra ha aprendido a jugar al Risk.

¿Y los niños, entonces?

Los niños hacen mucho ruido.

"¡Cuánto tardan en crecer...!", se lamenta siempre mi padre.

Y tiene razón, porque cuando consiguió superar a sus propios hijos, llegaron sobrinos y sobrinastros, y empalmaron con los nietos que van a unirse a los nietastros.

Mi padre aún no conoce a Eva y a Teresa. Quiero decir que no las conoce en acción. Ésa es una sorpresa que le tenemos reservada para la Nochevieja.

En cualquier caso, esta noche cenamos en casa de Pablo, que uno está más tranquilo, y mañana ahogaremos nuestra resaca y nuestra melancolía en casa de mis padres.

No hemos discutido como otras parejas. No ha habido chantajes ni presiones: en realidad, los dos preferiríamos pasar la Navidad en la Patagonia.

 

(Nota exclusiva para mi familia: esto es ficción. Quiero decir que sois tal y como os describo, pero no es verdad que no quiera estar con vosotros. Jamás me iría a la Patagonia en Navidad, y menos si, como ayer, puedo sentarme al lado de mi prima Bea para que alguien -no digo quién, pero ya te vale- nos explique sus desventuras con una bolsa de marihuana...).

 


 

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

22 dic 2011

Meeting girl

Por: Paloma Bravo

 

Chaplin-trabajo

(En la imagen, Charles Chaplin, un trabajador alienado en "Tiempos modernos").

 

Este fin de semana mi casa ha sido un centro de rehabilitación y catarsis. Como siempre, por otro lado. Primero llamó Laura, que si le prestábamos a las niñas para ir a ver "El gato con botas". 

- ¿Qué niñas, tía? Si son unas bigardas y han quedado con una panda de chavales de 15, de esos que están buenorros...

- Es que la quiero ver y necesito excusa. ¡Ayudadme, ayudadme!

Al final, le cedimos a Carlota, la hija de Koldo y Montse, para una sesión matinal, y Eva y Teresa las acompañaron fingiendo condescendencia y encantadas de la vida, claro (también, me temo, algo resacosas).

Así que nos quedamos en casa los cuatro (Pablo, Koldo, Montse y yo), tan ricamente, sin niños justo a la hora del aperitivo, con unas Alhambras acompañadas de lo que Koldo pudo rapiñar en mi despensa y convertir en pintxo donostiarra.

Todo bien, de buen rollo, relajados hasta que... Hasta que llegó mi prima Mica y metió en casa todo el polvo de la moqueta de su oficina, toda la caspa de sus jefes. 

Demacrada, exhausta y doliente, Mica venía de currar. O, mejor dicho, venía de una reunión. O, aún más correcto, de un amago de reunión.

- ¿En tu empresa no hay domingos, Micaela?

Ése es Pablo, mi novio, que es cartesiano y tiene un punto sindicalista. Mica le mira como si pudiera matarlo con los ojos, y la verdad es que puede; así que me interpongo entre ellos, abro las ventanas para ventilar y me la llevo a la cocina.

Mica llora. De cansancio y de impotencia.

Mi prima no salva vidas. Quiero decir que, cuando la llaman para una reunión de urgencia el domingo, lo fácil es que hubieran podido esperar al lunes sin perjuicio para nadie. Pero entonces no habrían demostrado que la controlan.

Porque, de hecho, una vez que han llegado todos por la mañana, el Gran Jefe ha decidido no presentarse. Ya les había jodido el domingo, ya podía descansar tranquilo.

Pablo no es demasiado empático, así, en general, y justo hoy ha perdido la paciencia, así, en particular. O, quizá, sólo está harto de que mi acercamiento habitual a la desesperación de Micaela (cariño, ternura y mimos) no dé ningún resultado práctico. Con cierta brusquedad, nos coge a cada una de una mano y nos arrastra hasta su portátil para enseñarnos la web y el twitter de "Meeting Boy" (a él se lo recomendó Ángela, pero no estoy muy segura de que ella quiera salir en este blog y no la presento).

"Meeting boy" es un anónimo cuyo perfil sólo explica "I hate my job" y que, como en una versión tuitera de "The Office", desgrana cada día sus miserias y frustraciones, muy parecidas a las de Mica (y ya puestos, a las mías, pero yo no las cuento en público).

- Eso es lo que tú tienes que hacer en la vida, Micaela: crear una cuenta anónima y hablar del curro. Lo que cuentas es tremendo, pero también es muy gracioso. Arrasarías...

- No es nada gracioso; es MI MAL-DI-TO DÍ-A a DÍ-A.

- No me grites, Mica, que eres la prima de Sol pero esta es mi casa.

- MI MAL-DI-TO DÍ-A a  DÍ-A. Y te grito porque no me queda paz para hablar normal.

- Vale, rectifico. No crees una cuenta en twitter, no hables del curro, que te pones insoportable,  pierdes la perspectiva y el sentido del humor y se te pone cara de culo. Aún así, creo que arrasarías. Sería como una ópera cómica.

(Aclaro aquí que mi novio y mi prima favorita tienen una relación tensa: se respetan y se quieren, pero los dos viven de escribir, así que también compiten y se tensan. Mica cree que Pablo tiene un ramalazo pedante, Pablo cree que Mica no sabe ser feliz).

- Hombre, al menos tú que eres tan culto, dime que sería como Mamet en Glengarry Glen Ross.

- Ya te gustaría ser como Mamet y llevar una obra tuya al teatro, con el dineral que da eso... Pero no, Micaela, tu narrativa puede ser eficaz pero no es plausible. Describes personajes que parecen salidos de una comedieta de los 70, el pelota, el salido, el hijoputa, el misógino, el trepa, el vago... Nadie se los creería.

- ¿Te refieres a...?

- No lo digas, no señales personas ni cargos, que necesitas tu sueldo y Sol luego lo va a largar todo en el blog, que la conocemos.

- ¿Y mi amor propio no lo necesito...?, porque lo estoy perdiendo...

- Tu amor soy yo, platónico pero todo tuyo; y de propio nada, que eres una tía moderna y tienes que compartirme con mi club de fans y con mi novia, que además es tu prima.

Dejando a un lado lo chulito que se pone Pablo, Micaela no pregunta en broma por su amor propio: "me siento como una mujer mutilada y con el corazón roto. Me ha fallado mi empresa, que no me quiere por mi cerebro, sino por... Por nada, la verdad. No me quiere, y punto, y tampoco me respeta".

"...Pero igual sí es un desahogo el crear una obra literaria, dramática o virtual, sobre mi mundo laboral. Y así a lo mejor me despiden como a Beigbeder...".

Nos habíamos olvidado de Koldo, que comía y bebía, escuchándonos pacíficamente (todo lo pacíficamente de que es capaz, o sea poco).

- Tú lo que quieres es un imposible- le dice.- Sigue por ese camino y te echarán, sí, pero con una patada en el culo.

- ¿Y la patada en el culo son 45 días por año trabajado? Porque igual me apaño...

- No, son de cero a veinte, que ya gobierna el PP y no sé si has oído hablar de lo de "flexibilizar" el despido, que significa sólo bajarle el coste, bonita.

- ¿O sea que hay una pequeña posibilidad de que no me despidan todavía para que les salga más barato dentro de tres semanas?

- O por eso, o porque cuando dejas los delirios estúpidos, escribes bastante bien. Mejor que Sol, por cierto. 

- Gracias, Koldo.

- Pero también eres una frívola, Mica... - y Koldo se pone serio, y nos asusta- ...porque tú sabes que no hay trabajo ahí fuera y  el hecho de que tus jefes sean como son, que lo son, que te creo, no significa que debas ir de pirómana por la vida. Ni que debas dar la brasa. Asúmelo, céntrate en tu vida, ten un hijo, haz deporte, búscate un amante... Pero deja el tema del curro, déjalo, en serio. Llega a la oficina, trabaja y vete. Sin más.

 - Joder, Koldo. No me eches la bronca.

- No te la echo, pero basta, tía. Basta. Haz tu trabajo, pídeles a tus jefes que hagan el suyo y, a partir de ahí, si no lo hacen, que les den por culo. Con perdón. Pasando de ellos y de sus movidas. Y, al día siguiente, otra vez el ciclo completo, empezando por currar y por no dar el coñazo. -

- (...)

- Micaela, tú eres como Sol y no sabes dejar de pensar y poner el cerebro en "mute". Vale. Piensa. Pero déjanos en paz.

- Entendido.

- No te lo crees ni tú.

- Que sí, que entendido mientras escribo la novela sobre estos personajes encerrados en una oficina: el siniestro, el zafio, el interesante, el...

- Lo que quieras, Mica. Pero déjanos en paz a los demás y déjate vivir a ti misma.

- Pero, Mica, que no sea una novela, que se gana más con el teatro...

- ¡Pablo, venga, que ya cambiábamos de tema...!

Y por la noche, Mica me whatsappea: " Koldo me ha puesto en mi sitio: o me voy o me callo. Gracias, prima, por las Alhambras y la dosis de realidad. Ya tengo escritos tres capítulos, por cierto, y aprovecharé la Navidad para avanzar...".

 

Continuará.


P.D.: este post está dedicado a un escritor que me estará leyendo. Un tipo que se pone la corbata y sigue siendo grande y bueno, un hombre al que quiero mantener cerca aunque se vaya lejos.


Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

19 dic 2011

#RegalaLibros

Por: Paloma Bravo

Leer

(La foto la encontré aquí).


Llevamos ya tres semanas viendo reportajes de este 2011 que agoniza: los 10 vídeos, los 10 libros, las 10 pelis, las 10 fotos, las 10 noticias, los 10 tuits, los ... Y así. No digo que no tenga sentido, digo que si veo otra lista, grito.

Yo me he pasado el 2011 entre jefes, amigos, novios (en singular, que conste mi monogamia), cenas, médicos, hijas postizas, madres, cuñados, risas y llantos. Podría hacer mis 10 mejores rabietas del 2011, pero no las recuerdo. Podría hacer mis 10 mejores amigos, pero son los mismos de siempre (con el añadido de las tres tuiteras rojas de rojo, más información sobre ellas otro día, cuando me autoricen). Podría hacer mil listas que sólo le importan a la cotilla de mi madre, al celoso de mi novio y a la cabrita de mi hijastra mayor, pero...

Pero hay una  lista que igual sí tiene sentido.

Porque en el 2011 he encontrado grandes libros y los he leído cada uno a su manera (en papel, en kindle y en iPad, hasta en el móvil, en inglés y en español). Los he leído, los he vivido y me han emocionado. Y, repasándolos todos, no me salen 10, como a la gente ordenada, sino 18 que tengo que recomendar sí o sí. Es una selección caótica, errática y heterogénea; como yo, pero mucho más brillante.

Por si acaso queréis regalar libros, por si os vale (como le vale a Eduardo, otro conocimiento tuitero) mi criterio literario. Son éstos (por el orden en que los leí):

1. "Wilson", de Daniel Clowes. Mondadori. Bestial, descarnado y lleno de ternura.

2. "La bicicleta estática", de Sergi Pàmies. Anagrama. Las frases de Pàmies radiografían el alma.

3. "Norte", de Edmundo Paz Soldán. Mondadori.

4. "Pulse", de Julian Barnes. Alfred A. Knopf. Algunos de los relatos, de esos burgueses ilustrados, tan cínicos y tan humanos, son simplemente perfectos.

5. "Arrugas", de Paco Roca. Astiberri. Un retrato feroz del Alzhéimer y la senilidad que pronto se estrena como película.

6. "Ricardo III", de William Shakespeare. Austral. Recuperar a Shakespeare es recuperar al ser humano y sus defectos: el mal, y el humor.

7. "La mujer de tu prójimo", de Gay Talese. Debate. La suma de intimidades que retrata una sociedad. Minucioso y perfecto.

8. "Gemma Bovery", de Posy Simmonds. SinSentido. Tierna, alegre, luminosa.

9. "The filter bubble", de Eli Pariser. Penguin. Para que sepamos como internet al abrirnos al mundo, nos encierra en nosotros mismos (la tesis también de Lanier y de Carr, pero a mí me gusta más como lo cuenta Pariser).

10. "El hombre que amaba a los perros", de Leonardo Padura. Tusquets. Que del horror del stalinismo se pueda extraer una novela tan bella es un milagro.

11. "El ruido de las cosas al caer", de Juan Gabriel Vásquez. Alfaguara. Por amor al lenguaje.

12. "Legend of a suicide. Stories", de David Vann. Viking. La poesía de la muerte y del hielo.

13. "Los perros románticos", de Roberto Bolaño. Acantilado. Excepcional, un librito que te para el corazón.

14. "De vidas ajenas", de Emmanuel Carrère. Anagrama. Pura vida, pura muerte. Doloroso e imprescindible.

15. "Pagando por ello. Memorias en cómic de un putero", de Chester Brown. Ediciones La Cúpula. Un autorretrato crudo que podría ser el de todos.

16. "A life's work: on being a mother", de Rachel Cusk. Faber and Faber. Todo lo que se le pasa por la cabeza a una mujer que es persona y no sólo madre.

17. "The paper anniversary", de Joan Wickersham. Washington Square Press. Una historia de amor y desamor contada despacito, con anécdotas perfectas.

18. Y, por supuesto, releyéndolo una y otra vez, siempre cerca, "Viñetas para una crisis", de El Roto. Porque sus viñetas son los textos más lúcidos y brillantes que han pasado por los periódicos en estos larguísimos años de crisis general y desidia institucional. Porque hizo esta viñeta.

Puta calle

A algunos de estos libros llegué sola, otros me los han ido descubriendo gente a la que quiero y que me quiere (E. y C., sobre todo), casi todos se los he prestado a Peter y, así, a lo tonto, hemos creado este año una larga cadena de favores, de vidas, de emociones y de regalos.

Regalad libros, con o sin hashtag, con o sin twitter, porque es regalar mundos.

 

P.D.: y no, de "La novia de papá", ni hablamos, pero si queréis comprarlo o regalarlo mis editores os lo agradecerán y mi amigo Koldo os pagará unas cañas. Hasta ha llegado al kindle, que se estrena en España este mes de diciembre...


Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

15 dic 2011

Regalos increíbles

Por: Paloma Bravo

Edna Mode

(En la foto, Edna Mode, diseñadora de los uniformes de "Los increíbles" y extrañamente inspirada en Prada y Miyake).

Lo bueno de haber nacido en diciembre es que siempre he sido la pequeña, mimada y con fama de lista "para la edad que tiene...". Lo malo es que mi madre -que aguanta con cierta dignidad nuestros innumerables cumpleaños y caprichos hasta mediados de noviembre- entra en un estado de agotamiento y pánico en cuanto nos asomamos al último mes del año. "Cierro los ojos, Sol, y sólo veo una avalancha de compras estériles y de tickets regalo innegociables, porque ni tú ni tus hermanos sois capaces de no cuestionar lo que recibís".

Más allá del significado profundo de la queja de mi madre, ella utiliza a mis hermanos para que yo me sienta culpable, para obligarme a hacer una lista de deseos, "una carta de Reyes, pero antes, antes de tu cumple, Sol, que así aprovecho...". A veces, en mis años más punkies, dejo que mi madre se angustie durante días antes de mandarle un mail escueto con tres cosas que no me puede comprar o que sólo se venden en sitios a los que no debería ir sin guardaespaldas. Pero, en general, le suelo mandar una carta cariñosa y consistente, pidiendo paz, amor y un jersey de esos que abrigan y que nunca me pongo pero que a ella le gusta regalarme.

Por eso me mosquea que, a día 15 de diciembre, mi madre no me haya exigido la lista. Y entonces caigo: mi madre y yo nos hablamos mucho y nos hablamos bien, y ambas sabemos perfectamente que este año, glamourosa, educadísima y guapa como es siempre, y también tan directa como es cuando quiere, lo que querría es contratar a "Los increíbles" para que -iguañ de bien vestidos, impecables y elegantes que ella- le dieran una gigantesca y nada ficticia paliza al tipo que me está haciendo la vida imposible.

Pero no puede ser.

Por eso -antes de que lo haga Amazon- he decidido hacer pública mi wish list pensando en el mecenas que se apostó conmigo todo twitter y que hace un año que me debe un cambio de vida. O un regalo. O algo.

Querido mecenas, por mi cumpleaños, mejor que por Navidad, que soy laica, quiero, por orden decreciente...

  • Un año sabático.
  • Lo que tú ya sabes.
  • Una casa con mucha luz.
  • Un viaje a Texas, a Nueva York, a Formentera, a Kyoto, a Roma. Con mi amigo Harry, a ser  posible.
  • Un monitor de yoga full time (que viva en casa conmigo, quiero decir).
  • Seis meses sabáticos.
  • Un maestro de reiki (una vez por semana).
  • Tres meses sabáticos.
  • Un buen neurólogo.
  • Un spa (o sea, un hotel con spa en propiedad y barra libre).
  • Ah, y un sofá.

Ya sabes mi número, mecenas: cuando tengas el regalo organizado, me avisas y quedamos.

Mientras le espero (sentada, claro), mi madre y yo hemos comprado merienda con todos los matices de esta familia que no sabe recibir pero sí sabe querer (ensaimadas para Diego, donuts de chocolate para Eva, croissants con jamón para mi padre, chocolate para Ainhoa, cerveza para mis amigos, más cerveza para mis hermanos, más cerveza para Pablo, Lexatín para...) y nos vamos a montar un fiestón de paz y amor que va a dejar pequeño Woodstock.

 


 

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

12 dic 2011

Amor minimalista

Por: Paloma Bravo

Lejos

(La foto la encontré aquí).

 
Me escribe un lector que se llama Pedro y me cae bien instantáneamente por un montón de Pedro-razones y Pedro-alrededores. Este Pedro quiere que le cambie el nombre y le contesto que no, que "tururú", que se hubiera llamado de otra manera, que yo no cambio a ningún Pedro.

Pedro quiere hablarme de su "amor minimalista".

"Yo lo llamo así, ¿sabes?, y creo que tiene algo que ver con tu amiga Clara y sus ganas, pero a la vez es distinto. Te cuento un poco quién soy: soy yo, con mis 49 tacos (cosecha del 62, la de tu motero, que dicen que es buena), sin hijos, y un par de largas y bonitas convivencias a mis espaldas..."

"...y, ahora, después de dos años solo, con mis líos y sin amores, me encuentro con Elena. Elena es como yo, también sabe lo que no quiere. De hecho, tenemos mil cosas en común y una sola gran diferencia: su hija. Que no es diferencia, sino hecho: su hija la ancla y le condiciona los fines de semana. Nada raro, nada que nos separe, nada que nos impida..."

"...Llevamos seis meses juntos. ¿Juntos? Igual no, no lo sé. Llevamos seis meses viéndonos, acostándonos, hablando de casi todo porque compartimos muchos mundos, muchos intereses. Y eso sin convivir, claro, ni tampoco una cosa que yo considero invasiva y Elena detesta: sin llamarnos cada noche, sin tener conversaciones inanes (qué tal, amor, cómo ha ido el día, te llamo mañana, muac)...".

"...Elena y yo estamos cuando estamos. Y es raro, porque estamos sólo en presente, sin rellenarnos las ausencias del pasado, sin hacer planes de futuro. Estamos y estamos bien..."

"...pero yo no sé por qué no estamos más..."

"... Yo se lo propongo a veces, se lo insinúo también, cuando se acerca un fin de semana en que sé que ella no tiene a la niña, que tampoco tiene que trabajar, que podría querer quererme y dejar que yo la quiera, venir a mi casa, irnos de viaje, invitarme a su vida, asomarse a la mía...".

"...Se lo insinúo flojito, eso sí. Como si no me importara. Y cada vez lo hago menos, la verdad. Porque, Sol, yo no quiero vivir con ella (no ahora, en cualquier caso). No sé lo qué quiero, pero sí sé que quiero saberlo. Es decir..."

"...quiero verla más y saber qué pasa y qué no pasa. Saber dónde estamos aunque no sepamos dónde vamos. Pero.."

"...en los últimos dos meses apenas la he visto una noche. Y ella parecía querer estar allí, estaba muy conmigo. No es que me rehúya, no, es que se esfuma..."

"... y últimamente ya no sé ni siquiera si sigo queriendo verla más. Se me difumina, se me escapa como arena entre los dedos, la veo pequeñita, borrosa. Y lo único que me da pena, o rabia, o yo qué sé, es que no sé si la veo lejos porque se ha ido a propósito, o si se va porque no sabe que yo quería verla cerca."

Pues eso. Poco tengo que añadir a Pedro, a ningún Pedro. A mí también se me ha escapado mucha gente, sin querer queriendo. Sin saber. Tampoco le puedo ayudar, aunque tengo la sensación de que si ve a Elena muy lejos quizá no sea tanto porque ella se difumine, sino porque se ha movido él.

Como yo, que llego de un viaje largo, extraño y agotador; de deambular en busca de soluciones y de wifi, de arrastrar maletas, broncas y problemas; yo también he tenido ganas de escaparme, de difuminarme y desaparecer, pero al entrar en casa se me ha echado encima una mariposa.

Es Teresa, que con sus diez años aún tiene alas, y no me abre la maleta en busca de regalos como otras veces, no, sólo revolotea por mi cara y me susurra: "¡Bienvenida, Sol! ¡Bienvenida a la casa de los besos!". Y me besa. Y detrás de ella me besan, suave, su padre y su hermana. Y entonces mis contornos se aclaran: ya no me quiero borrar.

 

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

08 dic 2011

Nothing but silence

Por: Paloma Bravo

 

Anyway, I can try

Anything it's the same circle

That leads to nowhere and I'm tired now.

Anyway, I've lost my face,

My dignity, my look,

Everything is gone

And I'm tired now.

But don't be scared,

I found a good job and I go to work

Every day on my old bicycle you loved.

I am pilling up some unread books under my bed

And I really think I'll never read again.

No concentration,

Just a white disorder

Everywhere around me,

You know I'm so tired now.

But don't worry

I often go to dinners and parties

With some old friends who care for me,

Take me back home and stay.

Monochrome floors,

monochrome walls,

Only absence near me,

Nothing but silence around me.

Monochrome flat,

monochrome life,

Only absence near me,

Nothing but silence around me.

Sometimes I search an event

Or something to remind,

But I've really got nothing in mind.

Sometimes I open the windows

And listen people walking in the down streets.

There is a life out there.

But don't be scared,

I found a good job and I go to work

Every day on my old bicycle you loved.

(...)

Y, así. Carmen me regaña cuando copio textos en inglés, pero hoy es fiesta en España y nadie va a leer el blog, pero, si algún incauto aparece por aquí,seguro que le gusta oír a Yann Tiersen, autor, entre otras muchas obras, de las bandas sonoras de Amélie y Goodbye Lenin.

 

 

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

05 dic 2011

Dos tontos solemnes

Por: Paloma Bravo

Charcos

(La foto es de José Luis Nocito, de aquí).

La noticia del Cervantes a Nicanor Parra me pilló pisando charcos en compañía de David.

"Durante medio siglo
la poesía fue
el paraíso del tonto solemne.
Hasta que vine yo
y me instalé con mi montaña rusa.
Suban, si les parece.
Claro que yo no respondo si bajan
echando sangre por boca y narices".

Y yo seguía con los pies en el agua, ya llena de barro, fascinada por Parra, sintiéndome muy tonta y muy poco solemne, hasta que David me detuvo: "para, para, Sol; para con los charcos y con los poemas, que en poetas te falta Ernesto Cardenal, el mago que describió esa capacidad autodestructiva que tienes y que va a acabar contigo, con tu blog, y conmigo ya de paso, por ser tu amigo...".

"Me contaron que estabas enamorada de otro
y entonces me fui a mi cuarto
y escribí ese artículo contra el Gobierno
por el que estoy preso."

David no tiene razón. Porque a Ernesto Cardenal no le ha hecho un perfil Leila Guerriero, y a Nicanor Parra sí, y Leila lo cambia todo (leedlo, please, aquí, imprescindible).

Pero David está indignado con mis charcos y mis alrededores, y lo paga conmigo, que cualquier excusa es buena, y así nos enzarzamos en una discusión poética y pedante, como dos tontos ya sí solemnes, hasta que descubrimos que llevamos un rato sin salpicarnos, disfrutando las palabras y la belleza, olvidando el trabajo y sus miserias, y seguimos, que nos gusta, nos estimula y nos alienta.

Es una batalla de gallos muy descompensada, porque él tira de memoria y solidez, y yo no tengo más criterio que mi dolor de cabeza y mi neurona solitaria.

"Escucha, Sol, y aprende: un fragmento de Nocturno, que viene muy al caso..."

"...Balas. Balas.

Manifiestos, artículos, comentarios, discursos,
humaredas perdidas, neblinas estampadas.
¡qué dolor de papeles que ha de barrer el viento,
qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua!

Balas. Balas.

Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste,
lo desgraciado y muerto que tiene una garganta
cuando desde el abismo de su idioma quisiera
gritar lo que no puede por imposible, y calla.

Balas. Balas.

Siento esta noche heridas de muerte las palabras".

 ...y yo, sin memoria ni cultura, ya humillada por David y rendida a la evidencia de Leila, googleo y le busco a un Cardenal más romántico, y le suplico: "Y ya paramos, que con cultura y sin sexo no me crecen los seguidores en twitter ni, por tanto, las posibilidades de huir de mi vida".

David acepta la paz y yo le doy su regalo, porque algún día escribirá sin querer y será, por fin y para siempre, un poeta:

"Te doy, Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña.
Los he escrito sencillos para que tú los entiendas.
Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan,
un día se divulgarán tal vez por toda Hispanoamérica
Y si al amor que los dictó, tú también lo desprecias,
otras soñarán con este amor que no fue para ellas.
Y tal vez verás, Claudia, que estos poemas,
(escritos para conquistarte a ti ) despiertan
en otras parejas enamoradas que los lean
los besos que en ti no despertó el poeta."

 

P.D.: hoy el post iba a dedicárselo a un hombre que nunca debería haberse puesto la corbata, pero le ha tocado a David, que jamás la lleva. Al primero, le compensaré pronto, que su post ya está escrito; al segundo, besos desde lejos, que por fin estoy presa.

 

P.D.2: sobre poesía, fútbol y cerveza, más aquí. Del Atleti, claro.


  

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

01 dic 2011

Ñoñerías

Por: Paloma Bravo

Sleepless-in-Seattle

(Fotograma de "Sleepless in Seattle", una peli muy cursi, pero mucho).

 

Los alérgicos al romanticismo, que cambien inmediatamente de blog porque ésta es la historia de Juan y Laura. Juan y Laura no se han visto jamás, pero su único grado de separación (ahora que Facebook los ha dejado en nada) c'est moi, que los quiero a ambos por razones y geografías distintas. Y yo -metiche hasta el extremo- les aseguré hace meses que serían felices juntos.

Total, que se ponen a chatear, se van descubriendo, se van cayendo bien.

"Y ya es bastante", me dice Lau, que es una optimista irredenta (como era Juan, por cierto, en su versión pre-Laura). "Mola mucho tener ahí un poco de ilusión, ver si ha llegado un mail, irse conociendo...".

Así que todo bien hasta que Juan -que vive a centenares de kilómetros- viene a Madrid y no avisa a Laura.

¿Por qué?

Por miedo a ser feliz y a no serlo. Por miedo a enamorarse y a decepcionarse. Por miedo sin adjetivos.

Y por pereza, supongo.

Pero lo que tiene Facebook: el muy zorrocloco lo postea, Laura lo ve, y, a punto de sufrir un poco, decide que no, que pasa. "No tocaba. Pasamos a la siguiente ilusión". Y se va a clase de esgrima, tan contenta.

Y yo tengo unas cuantas preguntas: ¿ha sido cobarde Juan? ¿Ha sido pragmático? ¿Ha encontrado a otra? ¿Se ha encontrado a sí mismo? ¿Se ha perdido? ¿Ha sido, simplemente, consciente de que todo esto no tiene importancia?

Pue sí la tiene, Juan, que Laura es mucha Laura. Y se va a Nueva York un año, pobre, al trabajo de sus sueños, y... No sé, chico.

Y aquí lo dejo, que si hago posts ñoños me regañan.

Aunque, en este momento, me resbalan las broncas: yo también estoy en Estados Unidos y no he quedado con nadie en el Empire State, pero viajo con el motero más guapo que conozco y con un dubitativo al que adoro incondicionalmente.

 

 

Compartir

  • Eskup
  • Compartir en Facebook
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal