
(En la imagen, Charles Chaplin, un trabajador alienado en "Tiempos modernos").
Este fin de semana mi casa ha sido un centro de rehabilitación y catarsis. Como siempre, por otro lado. Primero llamó Laura, que si le prestábamos a las niñas para ir a ver "El gato con botas".
- ¿Qué niñas, tía? Si son unas bigardas y han quedado con una panda de chavales de 15, de esos que están buenorros...
- Es que la quiero ver y necesito excusa. ¡Ayudadme, ayudadme!
Al final, le cedimos a Carlota, la hija de Koldo y Montse, para una sesión matinal, y Eva y Teresa las acompañaron fingiendo condescendencia y encantadas de la vida, claro (también, me temo, algo resacosas).
Así que nos quedamos en casa los cuatro (Pablo, Koldo, Montse y yo), tan ricamente, sin niños justo a la hora del aperitivo, con unas Alhambras acompañadas de lo que Koldo pudo rapiñar en mi despensa y convertir en pintxo donostiarra.
Todo bien, de buen rollo, relajados hasta que... Hasta que llegó mi prima Mica y metió en casa todo el polvo de la moqueta de su oficina, toda la caspa de sus jefes.
Demacrada, exhausta y doliente, Mica venía de currar. O, mejor dicho, venía de una reunión. O, aún más correcto, de un amago de reunión.
- ¿En tu empresa no hay domingos, Micaela?
Ése es Pablo, mi novio, que es cartesiano y tiene un punto sindicalista. Mica le mira como si pudiera matarlo con los ojos, y la verdad es que puede; así que me interpongo entre ellos, abro las ventanas para ventilar y me la llevo a la cocina.
Mica llora. De cansancio y de impotencia.
Mi prima no salva vidas. Quiero decir que, cuando la llaman para una reunión de urgencia el domingo, lo fácil es que hubieran podido esperar al lunes sin perjuicio para nadie. Pero entonces no habrían demostrado que la controlan.
Porque, de hecho, una vez que han llegado todos por la mañana, el Gran Jefe ha decidido no presentarse. Ya les había jodido el domingo, ya podía descansar tranquilo.
Pablo no es demasiado empático, así, en general, y justo hoy ha perdido la paciencia, así, en particular. O, quizá, sólo está harto de que mi acercamiento habitual a la desesperación de Micaela (cariño, ternura y mimos) no dé ningún resultado práctico. Con cierta brusquedad, nos coge a cada una de una mano y nos arrastra hasta su portátil para enseñarnos la web y el twitter de "Meeting Boy" (a él se lo recomendó Ángela, pero no estoy muy segura de que ella quiera salir en este blog y no la presento).
"Meeting boy" es un anónimo cuyo perfil sólo explica "I hate my job" y que, como en una versión tuitera de "The Office", desgrana cada día sus miserias y frustraciones, muy parecidas a las de Mica (y ya puestos, a las mías, pero yo no las cuento en público).
- Eso es lo que tú tienes que hacer en la vida, Micaela: crear una cuenta anónima y hablar del curro. Lo que cuentas es tremendo, pero también es muy gracioso. Arrasarías...
- No es nada gracioso; es MI MAL-DI-TO DÍ-A a DÍ-A.
- No me grites, Mica, que eres la prima de Sol pero esta es mi casa.
- MI MAL-DI-TO DÍ-A a DÍ-A. Y te grito porque no me queda paz para hablar normal.
- Vale, rectifico. No crees una cuenta en twitter, no hables del curro, que te pones insoportable, pierdes la perspectiva y el sentido del humor y se te pone cara de culo. Aún así, creo que arrasarías. Sería como una ópera cómica.
(Aclaro aquí que mi novio y mi prima favorita tienen una relación tensa: se respetan y se quieren, pero los dos viven de escribir, así que también compiten y se tensan. Mica cree que Pablo tiene un ramalazo pedante, Pablo cree que Mica no sabe ser feliz).
- Hombre, al menos tú que eres tan culto, dime que sería como Mamet en Glengarry Glen Ross.
- Ya te gustaría ser como Mamet y llevar una obra tuya al teatro, con el dineral que da eso... Pero no, Micaela, tu narrativa puede ser eficaz pero no es plausible. Describes personajes que parecen salidos de una comedieta de los 70, el pelota, el salido, el hijoputa, el misógino, el trepa, el vago... Nadie se los creería.
- ¿Te refieres a...?
- No lo digas, no señales personas ni cargos, que necesitas tu sueldo y Sol luego lo va a largar todo en el blog, que la conocemos.
- ¿Y mi amor propio no lo necesito...?, porque lo estoy perdiendo...
- Tu amor soy yo, platónico pero todo tuyo; y de propio nada, que eres una tía moderna y tienes que compartirme con mi club de fans y con mi novia, que además es tu prima.
Dejando a un lado lo chulito que se pone Pablo, Micaela no pregunta en broma por su amor propio: "me siento como una mujer mutilada y con el corazón roto. Me ha fallado mi empresa, que no me quiere por mi cerebro, sino por... Por nada, la verdad. No me quiere, y punto, y tampoco me respeta".
"...Pero igual sí es un desahogo el crear una obra literaria, dramática o virtual, sobre mi mundo laboral. Y así a lo mejor me despiden como a Beigbeder...".
Nos habíamos olvidado de Koldo, que comía y bebía, escuchándonos pacíficamente (todo lo pacíficamente de que es capaz, o sea poco).
- Tú lo que quieres es un imposible- le dice.- Sigue por ese camino y te echarán, sí, pero con una patada en el culo.
- ¿Y la patada en el culo son 45 días por año trabajado? Porque igual me apaño...
- No, son de cero a veinte, que ya gobierna el PP y no sé si has oído hablar de lo de "flexibilizar" el despido, que significa sólo bajarle el coste, bonita.
- ¿O sea que hay una pequeña posibilidad de que no me despidan todavía para que les salga más barato dentro de tres semanas?
- O por eso, o porque cuando dejas los delirios estúpidos, escribes bastante bien. Mejor que Sol, por cierto.
- Gracias, Koldo.
- Pero también eres una frívola, Mica... - y Koldo se pone serio, y nos asusta- ...porque tú sabes que no hay trabajo ahí fuera y el hecho de que tus jefes sean como son, que lo son, que te creo, no significa que debas ir de pirómana por la vida. Ni que debas dar la brasa. Asúmelo, céntrate en tu vida, ten un hijo, haz deporte, búscate un amante... Pero deja el tema del curro, déjalo, en serio. Llega a la oficina, trabaja y vete. Sin más.
- Joder, Koldo. No me eches la bronca.
- No te la echo, pero basta, tía. Basta. Haz tu trabajo, pídeles a tus jefes que hagan el suyo y, a partir de ahí, si no lo hacen, que les den por culo. Con perdón. Pasando de ellos y de sus movidas. Y, al día siguiente, otra vez el ciclo completo, empezando por currar y por no dar el coñazo. -
- (...)
- Micaela, tú eres como Sol y no sabes dejar de pensar y poner el cerebro en "mute". Vale. Piensa. Pero déjanos en paz.
- Entendido.
- No te lo crees ni tú.
- Que sí, que entendido mientras escribo la novela sobre estos personajes encerrados en una oficina: el siniestro, el zafio, el interesante, el...
- Lo que quieras, Mica. Pero déjanos en paz a los demás y déjate vivir a ti misma.
- Pero, Mica, que no sea una novela, que se gana más con el teatro...
- ¡Pablo, venga, que ya cambiábamos de tema...!
Y por la noche, Mica me whatsappea: " Koldo me ha puesto en mi sitio: o me voy o me callo. Gracias, prima, por las Alhambras y la dosis de realidad. Ya tengo escritos tres capítulos, por cierto, y aprovecharé la Navidad para avanzar...".
Continuará.
P.D.: este post está dedicado a un escritor que me estará leyendo. Un tipo que se pone la corbata y sigue siendo grande y bueno, un hombre al que quiero mantener cerca aunque se vaya lejos.