Sobre la autora

Paloma Bravo
Soy madrastra, periodista y autora de “La novia de papá” (Plaza&Janés). Este blog no lo escribo yo, lo escribe Sol Beramendi, la protagonista de mi novela. O sea, que es ficción y, por lo tanto, absolutamente real.

Paloma Bravo

SOBRE EL BLOG

Según la RAE, madrastra es una “cosa que incomoda o daña”. ¡Y una mierda! “Tía buena (buena en todos los sentidos), lista e inmejorable” es lo que debería decir. ¿O no? El caso es que me ofrecieron crear una plataforma de “madrastras sin fronteras”, pero mis bestias me necesitan en casa, así que nos hemos quedado en un blog. Para hablar de vuestras familias y otros animales.

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30 ene 2012

"Nos entra de todo"

Por: Paloma Bravo

Agujero


Yo pensaba que mi amigo Paco no leía este blog. No por nada, que hace años que ya me ha perdonado la bordería pegajosa de mi exjefe, sino por falta de tiempo.

Paco es un gurú con fundamento. Quiero decir que no lleva túnica ni sienta cátedra en plan tecnoguay, pero controla las redes, siempre sabe de lo que habla y, a diferencia de otros, trabaja hasta cuando está en su despacho.

Lo que pasa es que la otra noche le pillé un poco a traición, con un gintonic de ventaja, y me confesó que sí, que lo lee a escondidas, con un poquito de rabia y un mucho de morbo. 

La rabia es porque dice que es un blog feminista, el morbo... por lo mismo: porque es un blog en el que hablan mujeres.

"Pero no es feminista, Paco. Que yo no soy de cuotas ni de libro de estilo, que no. Que lo que pasa es que yo me he acostado siempre con tíos y, claro, el punto de vista de los polvos es el mío...".

 

- Que no te pongas intensa, que es un blog feminista. Y, además, me da igual.

 

Porque a Paco esta noche no le intereso yo, sino las matemáticas y la geometría.

Paco, además de gurú, es un hombre bueno con vocación de malo y tiene una inquietud que no le deja apurar el gintonic: "Si en un trío participan un homosexual, una heterosexual y un metrosexual, ¿quién queda satisfecho?".

Almudena, Sonia y yo lo tenemos clarísimo: "¡Nadie!", y encima Almu lo remata con una de las carcajadas más luminosas que he oído en mucho tiempo. Pero Paco no quiere esa respuesta, quiere que nos esforcemos...

 

-Hombre... Alguien tendrá que disfrutar...

 

Y Sonia, que nació para organizarnos y para hacernos felices, improvisa una pizarra y le hace un esquema lleno de orificios y de flechas.

Paco ya no está muy atento porque él sí que está satisfecho: ha conseguido provocarnos, agrandar aún más los ojos de Sonia, despertar la risa de Susana y reanimar mi indignación.

"Este triplete vale más que un trío", y sonríe como sólo sabe sonreír él: con los ojos de malo que no puede ser más que bueno. Y se parte. Y me dice que sí, que le haga un post, y que hagamos un trío o, mejor, con nosotras tres, un cuarteto.

"Cuarteto sí, pero no lo abras más, que luego nos entra de todo", dice Almu, "y yo ya he llegado a mi límite". Y Pedro, que andaba por allí, pone los ojos en blanco, apasionado por los dobles sentidos, y por los triples, y...

Tampoco vamos a hablar de lo que nos ha entrado y lo que ha salido, que es privado y largo, sobre todo largo.

Y no, no es un chiste fácil, es que tenemos mucho pasado y grandes presentes, mientras nos reinventamos el futuro.

 

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26 ene 2012

Clara y el sexo

Por: Paloma Bravo

Lucía

 

Clara me ha interceptado en el garaje y me ha arrastrado a un bar, porque dice que está medio dormida, y eso que yo no estoy despierta.

"Tengo pesadillas y grandes sueños, tía. No quería liarme con él, que me lía, y sé que es una redundancia y una estupidez, pero tú me entiendes, que tienes un pasado y mucho delito, aunque ahora vayas por la vida de mujer perfecta y madrastra feliz..."

Clara respira después de atacarme para defenderse de algo que yo no he dicho y ella ha pensado. Y yo no me entero, porque, hasta donde sé, sólo estábamos hablando de sueños y de sueño.

"...Pero no me lío yo, se lía mi subconsciente. Sueño con él. Sueño que estamos en la oficina, en una reunión, y que me mira, y que entonces nos vamos y nos escondemos en la escalera de emergencia, y que me pone contra la pared, y me sujeta los brazos en cruz, y sin desvestirnos, por pura necesidad, porque tiene que ser, él se sale y yo me abro, y..."

Aquí, Clara pone los ojos en blanco. Y yo la sigo mirando, por si se va a desmayar, o va a volver a gritarme, que es muy pronto y no he desayunado, y el camarero no nos hace ni puñetero caso.

"¿Tú qué te imaginas, Sol? Porque al muy gilipollas le digo en un mensaje que he soñado que me ponía contra la pared y va y me dice que él nunca haría eso, que está procurando defenderme ante mi jefe, y que no me preocupe, que todo saldrá bien..."

"...Joder, Sol, que no es que no cumpla mis sueños, es que ni siquiera me los entienden..."

Y me pide un bocadillo de jamón, mientras el camarero la mira embobado, y yo desayuno, ella se va destensando.

Ésa es (mi) Clara, la que quiere que la quieran con ganas, la que sufre y disfruta de un banquillo, la que se sigue colando en mi despacho para contarme la agitada vida sexual que yo ya no tengo y que ella sí sueña.

Y yo me callo, porque acostarse todas las noches con el mismo hombre tiene muy poco misterio, y, sin embargo, mi cama está llena de magia.

 

P.D.: el título, como casi siempre, un homenaje al cine. "Lucía y el sexo" es más que una peli y una isla. Y este post está escrito a petición de Clara y con permiso del gurú que me vigila el blog. A él le gusta que hable de sexo, y yo le digo siempre que sí, que del suyo cuando quiera, y del mío cuando lo practiquemos juntos, pero nada, no le gusto.

 

@PalomaBravo

 


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23 ene 2012

Say f**k it

Por: Paloma Bravo

Vampiros

(Say f**k it and contact someone you know you shouldn't, de "The way of f**k it").

 

Ya casi se acaba el primer mes del año y lo he llevado con mucha más dignidad de la prevista: no he mordido a mi jefe, no le he negado nada a mi novio, no he aceptado la baja médica que me exige el neurólogo...

Todavía, claro. De momento, estoy siendo buena y cabal, o gilipollas, según se mire.

Pero hoy, lunes, tengo ganas de mandar todo a la mierda, de llamar a alguien que me lía y me desata, de escupir en algún despacho y, sobre todo, de dedicarle el post a Nelson, que ha ganado la guerra.

Y, ya puestos, también, por qué no, ganas de cambiar de vida, como los autores del libro al que pertenece la foto, que dijeron "f**k it" y se inventaron un negocio y una casa en Italia, un lugar donde la gente va a gritar y a aprender a pasar de todo.

No hace falta: se puede hacer desde aquí. Como Laura: "ATXC", escribía una y otra vez en los mails desesperados, hasta que lo practicó y completó el acrónimo: "a tomar por culo".

Pues eso. Me too.

 

P.D.: este post también es para Beatriz, que comparte libro y corte de mangas con Nelson. Y a ti, Nelson, si te veo te lo doy; y, si no, también. 

 

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19 ene 2012

Carlos y alrededores

Por: Paloma Bravo

220px-Lavapiés

Los sábados que Pablo no está en Madrid son sospechosamente perfectos.

Y eso que yo, pesar de los fans de Paulo Coelho, no creo que el universo esté conspirando para que deje a Pablo, pero los sábados lo pienso. Si no, tampoco se explica que esa perfección se dé siempre, una y otra vez, y recuerdo a Laura, que sí lee con devoción al brasileño, y hace cuatro meses que se enamoró de una ciudad y ya se ha casado con ella.

O sea, el universo conspira. O no. Da igual. Es sábado y...

Al levantarme, me doy cuenta de que vuelvo a ser yo misma: por fin, me he sacudido toda esa caspa pegajosa que me traigo del trabajo.

 Insisto: es sábado. Hace sol, he dormido.

Y, estoy preparada para -¡por fin!- ponerme a escribir la larga novela que les debo a Emi y a David, pero mis amigos no me dejan: me van llamando por turnos, Domingo, Mario, Manolo... Tres ases, tres cracks, tres hombres a los que quiero y admiro y que, por alguna razón misteriosa, me quieren y me cuidan.

Y cuelgo a Manolo, el último, ya con la mañana perdida en lo literario y ganada para siempre en lo vital: el manuscrito sólo ha crecido dos líneas, pero yo vagueo feliz: si éstos son mis amigos, yo estoy bien y estaré mejor. Porque ellos son mi CV.

Y por fin escribo toda la tarde, con chocolate y un ordenador que se cuelga. Hasta que sale la luna y me avisa, porque hay otro sitio donde no puedo faltar: la azotea de mi amigo Carlinhos, esa azotea desde la que se ve un Madrid sin mezquindad.

Carlinhos, ya lo he dicho (ver "Los lugares de mis amigos" y otros posts, que sale mucho), es como un faro de buen rollo: atrae, ilumina, da perspectiva.

Así que cruzo la frontera de su barrio, de Lavapiés, en el que mis jefes no entran porque los policías sin uniforme detienen a los hombres con corbata y a las malas personas y los mandan a otro mundo, y subo las escaleras andando, porque siempre he pensado que a Carlos hay que acercarse a pie y sin contaminar, sin prisas y sin artificios.

Carlinhos me recibe con el gintonic en la mano y me deja suelta entre sus amigos, que cada vez son más y mejores. Y no voy a hablar de los que me tratan bien sino de los que me exigen: como Bea. "O sea que tú eres la que escribe en EL PAÍS...", me espeta con una sonrisa amenazante.

- ...es que soy profe de lengua y uso tus textos para enseñar a mis alumnos.

- ¿A enseñarles qué? No me asustes.

- A escribir, ¿a qué si no?

- Será a no escribir. Que, para empezar, mis textos están llenos de palabrotas.

- Así es la vida. Por ejemplo, tú no escribes bien, escribes de puta madre.

Lo que pasa es que Bea es amiga de María, la mujer de Carlos, y tampoco me deja regodearme en sus halagos.

- Venga, ve.

Y me libera un rato solo, lo justo para que yo intente arreglarle la vida a Joan y falle clamorosamente (menos mal que lo intenté, que sus ojos se lo merecen todo, menos mal que fallé). Y cuando fracaso, Bea no hace sangre pero me encierra en la cocina con otras tres colegas, todas del lado de la novia: "¿Y por qué no sale María en ese post, que es la gran mujer detrás de un gran hombre?", me preguntan las cuatro mientras comen y comparten nachos y pitillos.

Y yo me trastabillo, porque la excusa (verdadera, por otro lado) de que a Carlinhos lo conocí antes, no les satisface. Ellas tienen claras sus lealtades y los valores de María. Anda, y yo. Pero María es tímida y discreta siempre, y divertida y brutal cuando le da la gana, y no tengo claro que quiera salir en el blog porque, además, me dice tan tranquila: "No te preocupes, no me saques que yo no te leo".

- Eso confirma que eres una gran mujer, Mary.

Y entonces hablamos de las niñas y de nuestras cosas, y sus amigas me empiezan a tolerar.

Y luego Pedro pone música, y Emili me espera para discutir de política, y Noe tiene ojos de estar viéndolo todo, y Joan aprovecha para huir, y Gaby y Gilles no vienen, y Luis y Nadia bailan, y Alfonso e Inma se miran y se quieren, y Miguel hace fotos, y yo me quedo.

Aún sigo allí, de hecho: en los alrededores de Carlos. Como siempre.

 

P.D.: el título es un homenaje a "Marta y alrededores", una peli española que merece la pena.

 

 @PalomaBravo

 

 

 

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16 ene 2012

Camina o revienta

Por: Paloma Bravo

Zapatos

El otro día quedé a desayunar con mi mecenas y llegó con media hora y un par de vidas de retraso, como siempre.

- Llegas tarde a mi vida.

- Llego tarde, mi vida.

- (...)

- Y llego para quedarme.

- Un rato.

- O dos.

El mecenas y yo somos expertos en diálogos que parecen la versión mala de Johnny Guitar. Siempre empieza él, menos cuando empiezo yo:

- No me mientas; no me digas otra vez que me vas a cambiar la vida.

- Te voy a cambiar la vida- me dice, por fastidiar.

Normalmente él lo dice, yo protesto, él lo repite, yo grito y él desaparece. Como el chiste de los polvos y la magia. Y yo le quiero, claro, aunque no le creo. Pero el otro día, antes de desaparecer, me hizo entrega de un discurso y un regalo.

"Yo te hago caso, siempre", sermonea, "aunque tú nunca me crees" (aviso: ese es su discurso paternalista, me niega y se alaba en la misma frase, en un juego adversativo que a mí me exaspera y a él le fascina).

- ¿Me entiendes?

- No.

- ¿Lo ves?

Y no lo veo.

El caso es que el mecenas ha quedado conmigo para explicarme por qué se retrasa mi año sabático y, en vez de cumplir su misión, me detalla todos mis problemas mentales hasta que agota el manual de psiquiatría: demasiado buena, demasiado inteligente, demasiado memoriosa, demasiado autodestructiva, demasiado todo.

"Pero a mí me gusta tu talento así, en bruto, porque bruta eres un rato y necia un rato más". Bruta, necia y un poco masoca, parece, porque lleva quince minutos de insultos y aún no le he tirado el chai encima.

Y él sigue. "Ya he terminado, guapísima, ahora cambiamos de tema y pasamos a tu regalo, que mira que te has puesto pesada pidiéndolo..."

- (...)

- ¿Te he dicho ya que eres muy cabezota, muy intensa y muy pesada?

- Me lo has dicho, me lo has gritado, me lo has escrito, me lo has susurrado y, un día, me lo tarareaste con música de Mecano y en rima. Fue patético.

- Cállate y mira.

"Te he comprado unos zapatos. Quiero que camines". Y abre una caja preciosa con un zapato derecho, rojo y de tacón, y la ausencia del izquierdo. Y abre después otra caja más vulgar con una zapatilla deportiva izquierda, de marca buena y masiva, y la ausencia de su pareja derecha.

- Oye, mecenas, seguro que esto es superprofundo, pero yo quería un año sabático.

- ¿Lo miras?

- ¿Pero no querías que escribiera otra novela?

- (...)

- No puedo escribir mientras vivo con mis jefes.

- ¿Lo miras y caminas?

- Lo miro. Y siento ser tan obvia, que sé que siempre esperas más de mí, pero... ¿exactamente cómo quieres que camine con dos zapatos tan distintos?

- Eso es cosa tuya, para que lo pienses en tu año sabático. Ciao, guapa. Nos vemos pronto.

- O no.

Y se va, y yo entonces lloro, y me pruebo los zapatos en un acto que siento heroico y absurdo, y sorprendentemente me valen. El mecenas, no sé cómo, se sabe mi talla y mis defectos, aunque ni me conoce ni me va a cambiar la vida. Sólo me la va a distorsionar. Y lloro un poco más. Y pido chocolate. Y me levanto, y me voy, yo también. Por si acaso vuelve, por si acaso no.


 

P.D.: este post no es para el mecenas, sino para el único hombre que se ha atrevido a decirme que lo que escribo es surrealista. Si le veo, le grito, por decirlo y porque me ha invitado a comer y me va a dejar sin clase de yoga, aunque sabe que la necesito. También es para A., que me quiere leer en otro lado.  Y, en el fondo, un poco, para el mecenas que también me llamó y anda cuidándome. Y el título, claro, es una referencia cinematográfica a una peli sobre El Lute.Y ya.

 

@PalomaBravo

 

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12 ene 2012

La víbora

Por: Paloma Bravo

Vbora-blanca

 

Durante largos años estuve condenado a adorar a una mujer despreciable
Sacrificarme por ella, sufrir humillaciones y burlas sin cuento,
Trabajar día y noche para alimentarla y vestirla,
Llevar a cabo algunos delitos, cometer algunas faltas,
A la luz de la luna realizar pequeños robos,
Falsificaciones de documentos comprometedores,
So pena de caer en descrédito ante sus ojos fascinantes.
En horas de comprensión solíamos concurrir a los parques
Y retratarnos juntos manejando una lancha a motor,
O nos íbamos a un café danzante
Donde nos entregábamos a un baile desenfrenado
Que se prolongaba hasta altas horas de la madrugada.
Largos años viví prisionero del encanto de aquella mujer
Que solía presentarse a mi oficina completamente desnuda
Ejecutando las contorsiones más difíciles de imaginar
Con el propósito de incorporar mi pobre alma a su órbita
Y, sobre todo, para extorsionarme hasta el último centavo.
Me prohibía estrictamente que me relacionase con mi familia.
Mis amigos eran separados de mí mediante libelos infamantes
Que la víbora hacía publicar en un diario de su propiedad.
Apasionada hasta el delirio no me daba un instante de tregua,
Exigiéndome perentoriamente que besara su boca
Y que contestase sin dilación sus necias preguntas,
Varias de ellas referentes a la eternidad y a la vida futura
Temas que producían en mí un lamentable estado de ánimo,
Zumbidos de oídos, entrecortadas náuseas, desvanecimientos prematuros
Que ella sabía aprovechar con ese espíritu práctico que la caracterizaba
Para vestirse rápidamente sin pérdida de tiempo
Y abandonar mi departamento dejándome con un palmo de narices.
Esta situación se prolongó por más de cinco años.
Por temporadas vivíamos juntos en una pieza redonda
Que pagábamos a medias en un barrio de lujo cerca del cementerio.
(Algunas noches hubimos de interrumpir nuestra luna de miel
Para hacer frente a las ratas que se colaban por la ventana).

Llevaba la víbora un minucioso libro de cuentas
En el que anotaba hasta el más mínimo centavo que yo le pedía en préstamo;
No me permitía usar el cepillo de dientes que yo mismo le había regalado
Y me acusaba de haber arruinado su juventud:
Lanzando llamas por los ojos me emplazaba a comparecer ante el juez
Y pagarle dentro de un plazo prudente parte de la deuda,
Pues ella necesitaba ese dinero para continuar sus estudios
Entonces hube de salir a la calle a vivir de la caridad pública,
Dormir en los bancos de las plazas,
Donde fui encontrado muchas veces moribundo por la policía
Entre las primeras hojas del otoño.
Felizmente aquel estado de cosas no pasó más adelante,
Porque cierta vez en que yo me encontraba en una plaza también
Posando frente a una cámara fotográfica
Unas deliciosas manos femeninas me vendaron de pronto la vista
Mientras una voz amada para mí me preguntaba quién soy yo.
Tú eres mi amor, respondí con serenidad.
¡Ángel mío, dijo ella nerviosamente,
Permite que me siente en tus rodillas una vez más!
Entonces pude percatarme de que ella se presentaba ahora provista de un pequeño taparrabos.
Fue un encuentro memorable, aunque lleno de notas discordantes:
Me he comprado una parcela, no lejos del matadero, exclamó,
Allí pienso construir una especie de pirámide.
En la que podamos pasar los últimos días de nuestra vida.
Ya he terminado mis estudios, me he recibido de abogado,
Dispongo de buen capital;
Dediquémonos a un negocio productivo, los dos, amor mío, agregó
Lejos del mundo construyamos nuestro nido.
Basta de sandeces, repliqué, tus planes me inspiran desconfianza,
Piensa que de un momento a otro mi verdadera mujer
Puede dejarnos a todos en la miseria más espantosa.
Mis hijos han crecido ya, el tiempo ha transcurrido,
Me siento profundamente agotado, déjame reposar un instante,
Tráeme un poco de agua, mujer,
Consígueme algo de comer en alguna parte,
Estoy muerto de hambre,
No puedo trabajar más para ti,
Todo ha terminado entre nosotros.

NICANOR PARRA 

 

P.D.: #leepoesía.

 


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09 ene 2012

Me bajo de la cama

Por: Paloma Bravo

Fire_Escape_SoHo

(En la foto, una preciosa escalera de emergencia para fumar, para salir corriendo, para bajarse de la cama).

 

Para ser republicana, mi familia celebra mucho los Reyes, tanto que, ahora que ya tenemos todos parejas, exparejas y demasiados acuerdos de custodia que combinar en plan tetris, llegamos a los tres días de fiesta para que nadie se escaquee.

El primero, con lo que mi madre llama "los meros-meros" (o sea, mis hermanos, con niños, cuñados y otros animales); el segundo con los primos Beramendi; y el tercero con los Salazar. Mayorcitos todos para los regalos y los clicks de playmobil, pero no, ¡nunca!, para vernos y tomar copas con cualquier excusa.

Es el tercer día, ya en pleno empacho y muy pasados de vueltas, cuando aparece el torbellino que es Mica Salazar. The one and only.

Con Mica todo puede pasar y por eso a veces no pasa nada y otras pasa todo. Y ayer Mica no quería provocar terremotos, sino ser escuchada. Sin más. Por eso se refugió en el sitio más escondido, entre las migas del roscón de la cocina, con la excusa de un pitillo y un cigarro de los que lía mi hermano, un cigarro sorpresa, que a veces tiene maría y a veces no. Mica y yo en estas reuniones procuramos siempre que las sorpresas nos encuentren en la cocina, estratégicamente situadas para cuando viene mi hermano viene a fumar, o a hablar con su última novia, o a nada.

El caso es que Mica tampoco pregunta: si nos importa, si hay menores cerca, si queremos oír su vida... Mica anda alterada y grita:

- Te juro que la próxima vez, Sol, me bajo de la cama.

Le da una calada al cigarro de mi hermano, despacito, y no es consciente de lo guapa que está entre el humo, pero sí del valor de las pausas. Pausa. Y sigue:

- Si me vuelvo a liar con un tipo de cuarenta o más que en pleno follón me cuenta cómo perdió su virginidad, me bajo de la cama.

- (...)

- Todos iguales, que sí, que con una tía de su clase, en el viaje de estudios de los 15. A Roma, a Palma de Mallorca, a... Que empezaron magreándose en el autobús y que aquello se les fue de las manos. "Afortunadamente", dicen siempre, porque ya tienen la historia ensayada y gastada, con agujeros casi, de tanto contarla...

- (...)

- ¿No se darán cuenta de que ya han pasado más de veinte años desde ese primer polvo mítico? Es como si yo en el CV pusiera más énfasis en mi primer trabajo en prácticas que en los quince años siguientes, con responsabilidades y sueldos reales.

- (...)

- ¿Sabéis qué? Que creo que me voy a tirar sólo a los de veinte. Pediré a la gente de Tuenti que abran una pestaña con lo de "Experiencia sexual", o "recomendaciones de usuarias", o algo así... Y ya.

- (...)

- Y también me bajaré de la cama cada vez que un tipo casado de más de cincuenta me diga que su mujer nunca se la ha chupado.

- (...)

- Joder, qué poco mundo. Que se estiren con el personal trainer, a ver si llegan solos.

- (...)

- ¿Por qué me miras así, Sol?

- (...)

La miro así porque me la sé: está intentando escandalizarnos. Mejor dicho, está fingiendo que intenta escandalizarnos y así ensaya, para cuando le toque salir a escena y contar esto o algo parecido. Mica me devuelve la mirada, porque sabe que lo sé, y a las dos nos gusta saberlo.

Primero sonríe, y luego suelta una carcajada, y por fin dice que ya, que se ha desahogado, que este año va a ser tormentoso y que eso le pone, y que si hay chocolate para el roscón, y que... Que nada. Y que todo.

Y justo en ese momento entra Pablo, claro, y me pilla muerta de risa, feliz sin él, y me mira furioso y contento, y Mica se parte, y el roscón se acaba, y mi hermano, que es silencioso y obstinado como un jaguar, se lía otro cigarro.

No me gusta la Navidad, pero me encanta mi familia.

 

@PalomaBravo

 

 

 

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05 ene 2012

El sexo de los juguetes

Por: Paloma Bravo

Barbie

(La foto es de aquí).

Le dedicaría una entrada a mi amigo invisible, que todos los años es el mismo y sigue siendo más bien un amigo imposible (imposible de regalar, quiero decir), pero se va a notar que es él y no quiero líos, que le regalo mal pero nos queremos bien. Así que, hago el último reciclaje de las vacaciones y le mando el post del año pasado, con mala baba, a esa persona cercana que no les deja a las niñas pedir camiones de juguete (no me lees, pero deberías), y a esas empresas lejanas que dividen sus productos por color y por género, que nos insisten en lo rosa y en lo azul, en los sexos y en los estereotipos, no vaya a ser que crezcamos.

 

Lo siento, pero voy a ser sincera: me espera un día de mierda.

Muchos regalos infantiles y un novio que presume de que su destreza intelectual es proporcional a su incapacidad manual. Que presume, vaya, para no tener que montar los juguetes.

Él le dará a la cerveza y a las patatas fritas, como si lo viera, mientras yo me arrastro por el suelo y dos energúmenas me tiran del pelo gritando "¡Venga, Sol, ponlo, venga, Sol, jopééééé...!"

Me lo tengo merecido por haber comprado yo los juguetes. Me lo tengo merecido por no haberme montado un viaje de curro esta semana. Me lo tengo merecido porque sí, porque los Reyes son los padres y no las madrastras, que no me entero.

 

(Por cierto, no puedo evitar contar esta aberración real. El otro día fui a unos grandes almacenes cuyo logo fue un triángulo verde.

- ¿La planta de juguetes?

- ¿Para niños o para niñas?

- Para comprar juguetes.

- Es que están divididos por sexos. En la 1ª las niñas, en la 2ª los niños, en la 3ª preescolar.

- Pues yo quiero un piano y no es de preescolar. ¿Qué sexo tiene un piano?

- Señoraaaa... (tonillo)

- Señoritaaaa... (más tonillo)

Hasta aquí mi pequeña queja pública y un aviso: si me hacen una rebaja en un ordenador nuevo, retiro de la entrada las pistas sobre el logo, que estamos en enero y todo cuesta).

 

Volviendo a mi tema... Mi primera niña está en la edad de las pilas. La edad de esos juguetes grandes y aparatosos que dicen llevar las pilas incluidas y que, desde hace unos años, también llevan varias medidas de protección para que esas pilas no se gasten. Por ejemplo, lengüetas inarrancables y tornillos de tamaños muy imaginativos (desconocidos, desde luego, para mi caja de herramientas que tiene hasta siete destornilladores diferentes).

Eso sin hablar de esos alambres anudados por algún sádico. En cada pie, en cada dedo, en cada miembro de cada uno de los muñercos.

¿Qué fue de aquellas gomas elásticas que sujetaban los clicks y los geyperman? ¿Murió alguien de mi generación porque nuestras pilas estuvieran tapadas sólo por una pestaña y no por una caja fuerte? Yo diría que no, que, además, sacabas la gomita y podías abrazar a Geyperman corriendo, en un impulso con bastante carga sexual.

Porque yo tuve cada año un Geyperman a pesar de ser niña, y estaba enamorada de él, señores de los grandes almacenes que no me dejan pisar la planta de niños para hacer regalos a mis niñas.

Pero me voy del tema.

Lo que quiero decir es que soy una mujer normal y nadie me tuvo que separar los juguetes por plantas.

No, perdón, que me vuelvo a desviar.

Lo que quiero decir es que me gustaría que los niños pudieran abrir sus juguetes sin llamar a un electricista o a un ingeniero.

Un ingeniero que yo necesitaría también para mi otra niña, que está en la edad de la tecnología. Por lo que sé que le he comprado (de parte de su padre, de mi madre, de su abuela, de sus tíos...) me tocan configuraciones, redes wifi y cuelgues de varios aparatos electrónicos.

Para la niña y para mi padre, que ha exigido un iPad a pesar de que no tiene iTunes y nos hace ir a su casa cada vez que usa la impresora.

A mi padre lo adoramos y le mimamos más que a sus nietos. O sea, que hay fondo común y tendrá el antojito. Pero que se lo explique yo, que dice que soy la escritora y el iPad es un lector. "Una escritora y un lector, ¿lo pillas, Sol".

- Sí, papá. ¿Un lector? ¿No era una tableta?

Joder, qué plan.

No me apetece nada, insisto.

Creo que si es verdad los Reyes son los padres (y las reinas las madrastras, juas) hay que inventar corriendo un Telepadres.

Un servicio de asistencia a domicilio que, el día 6 de enero, te envíe a un maromo bienhumorado, tolerante y guapete, alguien que te acompañe de casa en casa cargando pilas, configurando vídeoconsolas y actualizando netbooks. Y que se quede.

 

P.D.: el año pasado esta entrada escandalizó a mi amigo Juan, que sí me lee y no cree en los estereotipos. Espero que nadie del Gobierno ni del Tribunal Constitucional se atreva a decirles a él y a su marido que no son una familia. Ya quisiera yo que muchos niños tuvieran estos padres.

 

 



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02 ene 2012

Las ganas

Por: Paloma Bravo

Perdido

(La foto es de aquí).

De mis posts del 2011, hay dos que me ocupan intensamente la cabeza ahora en el cambio de año: el de los propósitos de año nuevo ("Buen rollo, buen sushi y buen sexo") y el de Clara ("Que me quieran con ganas").

Y es que estaba situándome tras la resaca, los recortes y los besos, pensando en el 2012, en los mayas y el fin del mundo; en los cinco millones de parados y en los empresarios y políticos que se conforman con la excusa de los mercados para no crear, no invertir y no hacer; en los ladrones de energía; en los mentirosos y los cobardes...; cuando me di cuenta de que todo se resumía en lo mismo: en las ganas.

Y pensé, ya puestos a pensar y por una vez que pienso, que yo no podía haber escrito nada mejor que el post de mi hermano, o del hermano de la mujer que firma este blog, ésa que a veces dice que soy yo y otras me deja decir que soy su alter ego.

Pedro (mi hermano, su hermano, o simplemente Pedro) es mucho más claro, más directo, más certero.

Y grita: "No te quedes con las ganas".

De protestar, de cambiar, de querer, de que te quieran, de pensar, de crear, de hacer, de dejar de hacer, de moverte, de mover, de emprender, de aprender, de apostar, de jugar, de arriesgar, de ganar, de perder, de besar, de follar, de montar, de gritar, de callar, de analizar, de comprender, de entender, de sentir, de escribir, de leer, de que te lean, de pintar, de que te pinten. De vivir.

En eso estamos

Yo tengo ganas de sobra y en 2011 me ha faltado energía. Pero en 2012, gracias al reiki, a mi gente y a quien se apunte, voy a llenarme de energía positiva, a construir y a no parar.

Que se os dé bien, que lo hagáis mejor. Y que no dejéis que lo hagan por vosotros.


P.D.: gracias, por cierto, al hombre que nunca cumplió sus promesas y que jura que tengo luz. "No, no", le digo, "todo el 2011 he tenido fuerza, pero me ha faltado luz; estaba a oscuras". Y él me contesta: "Hazme caso; te sobra: abres los ojos y se hace la luz". No es cierto, pero nunca está de más que te mientan con estilo.

 

 

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