Resulta que estoy vigilada.
Ya no son sólo mis jefes y mis ex (tranquilos, siempre brilláis por vuestra ausencia, y entendedlo como queráis), sino que esta semana estreno tres observadores nuevos
El primero es un profesional.
Un consultor o algo así. O, más bien un hombre pegado a un power point y que necesita el excel para hacer su pedido en la máquina de vending. El tipo quiere ver cómo trabajo, y yo le he dicho la verdad: que estoy mayor para esto, que, según mi jefe, pienso demasiado, que no me gusta el power point, que todavía me importa... "Que tengo mucho lío, joder".
Pero al observador no le vale, quiere más: ¿cómo puede medir mi eficacia? ¿Y mi eficiencia? ¿Y sé yo que no es lo mismo una cosa que la otra o me lo tiene que explicar? ¿Me respetan los proveedores? ¿Me quieren sospechosamente demasiado? ¿Gusto a mi equipo? ¿Gusto a los clientes? ¿Contesto al Mail fuera del horario laboral? ¿Compenso...?
Y, aunque ya le he cogido cariño, el consultor tiene un problema: yo no sé responder a ninguna de esas preguntas.
Tampoco es mejor el segundo observador, el "literario".
Lo pongo en genérico, pero son tres. Tres personas, tres editoriales, tres empresas del lado oscuro que quieren ver cómo escribo: quieren conocerme, y leerme, y absorberme, y quedarse con mi alma.
- No tengo de eso- les digo.
- Pero tu escritura funciona- contestan- y con eso basta.
No basta, no. Hace falta tener tiempo para escribir, y tiempo para vivir cosas que escribir, y un poquito de libertad, y un poco de locura, y...
La decisión es la próxima semana. La respuesta... en próximos posts.
Pero el problema principal es el tercer observador, el ginecológico. Y de éste tiene toda la culpa el gurú, que me hace escribir de sexo y entonces mi suegra llama a Pablo, y le viene a decir que mis desbarres son llamadas de atención, y le pone la cabeza como un bombo con un reloj biológico que yo no tengo y ella todavía lleva encima...
Porque mi suegra es insaciable: siempre quiere más nietos.
Y Pablo, a pesar de sus cuarenta tacos, no ha aprendido a decirle que se meta en su útero y no en el de las demás, así que lo acabo pagando yo: "cada vez que escribas de sexo, te echo tres polvos para retar a la estadística y a la biología".
Y yo, escéptica, le digo que "sí, claro, campeón...". Y él se mosquea y me tira los anticonceptivos, y me recuerda lo chungo que está ahora con el PP la cosa del arrepentimiento, y se pone dogmático y bastante antilujuria, y le digo que se hubiera ido al congreso del PSOE a soltar mítines, y...
Y así estamos.
Y, por supuesto, querida suegra, habrá más sexo en este blog.
Para distraerme del primer observador, para entretener a los segundos y, sobre todo, para ver si por fin Pablo, el gurú y yo montamos un trío y vivimos felices para siempre.
Avisados quedáis. Ha sido, es y será un placer.








Qué antiguo todo..., qué antiguo...
Publicado por: Pilar | 08/02/2012 12:48:12
Sol eres increíble, eres genial. Que gran blog, que sutileza, que lenguaje....bravo Sol. Sol, no nos faltes, nos iluminas el camino...Sol, emmm..Sol, tssss, dónde se cobra lo de pelotearte??
Publicado por: Pauki | 06/02/2012 22:34:09
No era necesario que los avisara, ya deberían saber de sobra lo que hay......
Y a la suegra, que se cree su propio blog, o que se lea otro.
Y yo también me quedo con una frase muy grande "que se meta en su útero y no en el de las demás". que buena que es, eres.
Besos
Publicado por: Patuxi | 06/02/2012 13:51:01
Supongo que lo escribiste antes del fin de semana, aun desbordas estrés por todos los poros. Atropellada y sagaz y encima mirada y prejuzgada por los demás. Que atroz , :) . Eres un Sol, Paloma...que diga...Genial Sol!!!
Publicado por: elbosco | 06/02/2012 13:49:15
!Bravo Paloma!
Me quedo con dos frases: "con un reloj biológico que yo no tengo y ella todavía lleva encima..." y "que se meta en su útero y no en el de las demás". Me las apuntos para cuando alguien me recuerde que tengo un puñetero reloj biológico que me pita cada 22 de Octubre, cada cumpleaños.
Un beso.
Publicado por: P* | 06/02/2012 10:23:29