Sobre la autora

Paloma Bravo
Soy madrastra, periodista y autora de “La novia de papá” (Plaza&Janés). Este blog no lo escribo yo, lo escribe Sol Beramendi, la protagonista de mi novela. O sea, que es ficción y, por lo tanto, absolutamente real.

Paloma Bravo

SOBRE EL BLOG

Según la RAE, madrastra es una “cosa que incomoda o daña”. ¡Y una mierda! “Tía buena (buena en todos los sentidos), lista e inmejorable” es lo que debería decir. ¿O no? El caso es que me ofrecieron crear una plataforma de “madrastras sin fronteras”, pero mis bestias me necesitan en casa, así que nos hemos quedado en un blog. Para hablar de vuestras familias y otros animales.

TWITTER

29 mar 2012

Novias en huelga

Por: Paloma Bravo

Mujer-trabajadora1

Este blog no se siente representado por los sindicatos, pero...

Pero tampoco cree en una reforma laboral que no construye empleo sino que acelera y abarata su destrucción.

Hoy este blog está en huelga, vacío y hueco como los cerebros y los despachos de esas grandes mentes. Las que inventaron esta reforma, las que la aplauden sin un mínimo de autocrítica.

Sin ideas, sin delegar, sin salir a la calle, sin remangarse, sin respeto, sin talento... no hay empresa, no hay trabajo, no hay creación, no hay vida, no hay salida.

Por eso este blog y esta novia se manifiestan contra la apatía, la resignación y el miedo.

Contra la nada.

Y a favor del derecho a hacer huelga y a no hacerla. Y del deber de construir.

De fondo, "Know your rights", de The Clash.

 

 

 

P.D.: de las declaraciones de Gallardón ni hablamos. Está claro que él no ha probado a ser mujer ni antes, ni durante, ni después de ser madre. La cuestión es si alguna vez ha intentado ser persona.

@PalomaBravo


 

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26 mar 2012

Mrs. Twitter

Por: Paloma Bravo

Graduado

(Dustin Hoffman fascinado por la pierna de Anne Bancroft en "El graduado").

Pasan los años y yo, que me creía tan guay, tan moderna, y, sobre todo, tan joven, con licencia para seguir siendo infantil e irresponsable, me encuentro una noche tuiteando con el novio de mi hijastra. Y no me pidáis que lo repita porque "novio" e "hijastra" son palabras que nunca deberían haberse quedado pegadas a mí.

 

- ¡Coño!- me alerta Pablo, siempre solidario- ¿no te pensarás marcar una de Mrs. Robinson con el novio de mi hija?

- No, corazón, que me lo ha pedido ella y como sigas te contesto una burrada sobre virilidad, juventud y tabletas de chocolate...

 

Eva me ha pedido que tuitee con él, porque desde que ha abandonado su yo preadolescente en Tuenti y ha aterrizado en Twitter, encuentra que mola todo tener madrastra siempre y cuando no baje de los 3.000 seguidores.


- Si llegas a 5.000, igual te digo que te quiero; si llegas a 10.000 te dejaré irme a buscar a la puerta de la discoteca; si pasas de 20.000, te invito a mi fiesta de cumpleaños...

- I can't wait. 

- Eres una chula de mierda.

- También.


Mi vida en twitter se ha convertido en una pesadilla, como "El show de Truman" pero abierto a comentarios y sin ningún tipo de clemencia: me siguen las amigas de Eva, me vigilan, me acosan y me puntúan. Y ella, claro, lo retuitea todo: "que dice María que eres una pedante; Laura que eres una burra; y mis amigos que tu foto es una mierda o que tú eres infollable".

Vale.

Pero Eva aún quiere más: quiere, en serio, que tuitee con su novio, que le impresione con mis seguidores y, sobre todo, ya puestos, que les consiga por la vía del mecenas unas entradas para el Atlético de Madrid-Real Sociedad para tenerlo contento y enamorado hasta mayo.

"Lo intento, Eva, pero los mecenas ya no son lo que eran. El otro día para invitar a mis hermanos al Atlético-Athletic tuve que echar mano de mis amigos, que no tienen tanto poder como el mecenas pero me quieren de verdad".


- No me cuentes tu vida, madrastra, y consígueme entradas, que han estrenado "Blancanieves" y estoy a punto de traumatizarme otra vez, como cuando empezaste a salir con papi, salvo que me compense mucho tenerte en casa. Capisci?

- Sí, claro. Y también estás a punto de que te estallen las hormonas y de echar tu primer polvo.

- ¿Ves como eres una burra?

 

La verdad es que el novio de Eva me gusta (tiene sentido del humor y es atlético), así que les intento conseguir las entradas e intento olvidar que tengo una hijastra con novio hasta que...

Hasta Pablo, claro.

Que se quiere apuntar y no es por interés de padre cauto, no. Es por puro gorroneo. Y enreda un poco, y luego mucho, y me dice a mí que Eva quiere que vayamos con ellos, y a Eva que ha sido cosa mía, y al mecenas que son cuatro entradas o ninguna...

Eva nos ha mandado a la mierda a los dos, aunque admite en privado que yo soy una madrastra guay que tiene mal criterio con los hombres. Y ella y su chico van a ir solos al Calderón, el 2 de mayo, que se lo pago yo, y Pablo va a enfadarse conmigo por contar todo esto, y acabaremos divorciados, y yo veré el partido con Koldo y unas cervezas, sin problemas.

Pero esto, el que las hijas de Pablo entren en la más feroz adolescencia sin que su padre la haya abandonado, explica por qué últimamente no puedo hablar en este blog de mi familia, y sí, sólo, de mis alrededores: mis amigos son adolescentes, pero al menos lo saben y lo aceptan porque está en su naturaleza.

 Mi novio no. Él dice que es adulto y que está en la mejor edad para el sexo y yo creo que sí, que en la mejor edad para tocar los cojones.

Debe de ser la violencia estructural, o la genética. Cualquier cosa menos su propia caradura. Y entonces se asoma por encima de este post y me dice: "Cariño, aún tienes tiempo de llevarme al fútbol, anda, hazme feliz...".

Y yo lo haría, pero hacerle feliz me envejece.

@PalomaBravo

 

 

 

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22 mar 2012

Filosofía barata

Por: Paloma Bravo

 

Dos_pies_pmichaud

(La foto es de aquí)

 

 Conozco a un empleado
que fue muerto de pena
enamorado de las sirenas.


El cine de mi barrio
ya me mostró la escena
no vi tu alma y quería tus venas.


Y en este torbellino
donde nada importa
me sentí aliado y te perdí
pero sí vi tus ojos
y hasta comí la arena
quise quedarme pero me fui. 

Filosofía barata
y zapatos de goma
ni esta mentira te hace feliz
quise quedarme cuando
morí de pena
quise quedarme pero me fui.


Y en la terminal...
y en la terminal
estoy descalzo y te espero a ti.


El ómnibus se ha ido
el amor se ha vencido
quise quedarme
pero me fui.


Filosofía barata
y zapatos de goma
quizás es todo lo que te di.

 

Con vosotros... ¡Charly García

 

 

P.D.: Yo soy más punkie que todo esto, pero me gusta la letra, para los que se enamoran de sirenas y no saben ver a las mujeres (cámbiese el sexo, por favor, según proceda). Y, además, me la mandó mi amigo M., que cada vez me quiere menos y mejor.

 

@PalomaBravo

 

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15 mar 2012

#etiquetas

Por: Paloma Bravo

Punk

 

Odio las etiquetas.

Odio las clasificaciones.

Odio las listas.

Odio los límites.

Odio las fronteras.

Odio odiar.

Y es que no va así, que no. Que los que hemos crecido con muchos hermanos y con la etiqueta de serie ya nos lo sabemos: las etiquetas matan. Yo, por ejemplo, tengo un hermano al que pusieron la etiqueta de niño perfecto y el pobre nunca ha podido equivocarse; tengo otro, más feroz, que era el nocturno y jamás se permitía a sí mismo quedarse en casa para no decepcionar a mis padres; el tercero era el sensible, y entre unos y otros casi le convencemos de que... De nada, que él se rebeló, con dos cojones y mucha sensibilidad.

Y fuera, en la calle, en el cole, en el trabajo, en la pareja, en los medios, la misma historia.

Sin matices, sin cambios, sin contradicciones.

Sin excepción.

Sólo que ahora, con el simbolito del #hashtag, parece que mola más y somos todos más modernos (#indignados, #mileuristas #nimileursitas, #tróspidos, #conflictivos...). Pero es lo mismo de siempre, una etiqueta de las de toda la vida, de las que define el diccionario, un sencillo y perverso mecanismo de control: "Marca, señal o marbete que se coloca en un objeto o en una mercancía, para identificación, valoración, clasificación, etc."

Dígame su edad, sexo, estado civil, profesión y sueldo, que le pongo un hashtag y le adivino el resto: a quién vota, cómo le gusta follar, qué cáncer va a desarrollar su cuerpo, cuántas veces le pondrán los cuernos... 

Que no: que los hashtags y las etiquetas sólo convienen a los de siempre para clasificarnos, controlarnos y limitarnos, para que nos coloquemos solitos en el sitio que ellos nos han diseñado y abierto en la fila, para que no nos salgamos del contorno, para que no molestemos, para que nos olvidemos de que podemos cambiar... Cambiar las etiquetas, cambiar el mundo, cambiarles sus paupérrimos esquemas.

"El talento no puede ser dócil", me dijo una vez un genio. Ni la sociedad. No debe serlo.

Porque al final, como enseña el budismo, "la clave es no tener miedo de ser quienes somos. Ésta es la definición de la valentía: no tenerse miedo a sí mismo". Y yo creo que, si no tenemos miedo de ser, no nos dejaremos etiquetar, y nos temerán ellos. Porque "política" somos todos: los que podemos hacer y hacemos, los que hacemos lo que podemos y los que eligen no hacer nada, nada más que etiquetar y ser etiquetados.

 

P.D.: la aplicación "You are what you tweet" que me ha descubierto mi amigo Mario me ha definido como tuitera punkie, así que supongo que este post sólo intenta estar a la altura de mi hashtag, porque yo no soy mala, "es que me han etiquetado así".

 

 


 

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12 mar 2012

Intimidad

Por: Paloma Bravo

Llaves

(La foto es de aquí).

 

"Ésta es la noche más triste, porque me marcho y no volveré. Mañana por la mañana, cuando la mujer con la que he convivido durante seis años se haya ido a trabajar en su bicicleta y nuestros hijos estén en el parque jugando con su pelota, meteré unas cuantas cosas en una maleta, saldré discretamente de casa, esperando que nadie me vea, y tomaré el metro para ir al apartamento de Victor. Allí, durante un periodo indeterminado, dormiré en el suelo de la pequeña habitación situada junto a la cocina que amablemente me ha ofrecido. Cada mañana arrastraré el delgado y estrecho colchón hasta el trastero. Guardaré el edredón impregnado de humedad en una caja. Y recolocaré los almohadones en el sofá.

No pienso volver a esta vida.

(...)

Es casi seguro que no le comunicaré mis intenciones ni esta tarde ni esta noche. Lo voy a posponer. ¿Por qué? Porque las palabras son acciones y provocan acontecimientos. Una vez pronunciadas, no puedes retirarlas. Será algo irrevocable, y tengo miedo y estoy indeciso.

(...)

Ésta, pues, puede ser nuestra última tarde como una familia honesta, completa e idea, mi última noche con una mujer a la que conozco desde hace diez años, una mujer sobre la que lo sé prácticamente todo y junto a la que no quiero seguir más tiempo..."

Con vosotros, el principio de "Intimidad", una novela de Hanif Kureishi que antes me unía a la tierra y ahora también a Celia, indisolublemente.

@PalomaBravo

 

 

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08 mar 2012

¿En tu moral o en la mía?

Por: Paloma Bravo

Gilles_Deleuze_2_H
Foto de Gilles Deleuze.

 

Escribo esto de parte de mi amigo P. (amigo masculino, ojo, nótese).

"¿Qué moral aplicamos a esto? ¿La tuya o la mía? Lo digo porque si vamos a follar, que follamos y bien, o si vamos a hacer el amor, como te gusta decir a ti, lo que no tiene sentido es que me vengas luego con cuentos. Que me quieres pero no puede ser, que no quieres traicionar a nadie, que... ¿Que qué? ¿Te he pedido yo algo? No, ¿verdad? Pues no me sueltes tu culpa".

 

"Diles a las casadas y a los casados, a los emparejados en general, que no se monten pelis de amores imposibles, mala suerte y bad timing. Diles que el divorcio es legal y el sexo también. Diles que el amor es libre o no es. Diles que la renuncia y la omisión son formas de elección...".

"...Diles que es su puto problema si se quieren acostar con alguien más y son correspondidos en el deseo. Diles, por favor, que si es que sí, que lo disfruten, y si es que no, y es que no por culpa, están haciendo el gilipollas, porque la traición ya la tienen instalada en el discurso...".

"...Diles que se lo hagan mirar, que no se puede desear sólo lo que no se tiene. Díselo tú porque se lo tiene que decir alguien. Que entre la gente que no sabe estar sola y la gente que no sabe estarse quieta, los solteros nos vamos rompiendo el corazón y el sexo en cada esquina. Y, hombre, nos gusta, nos gusta querer y nos gusta follar, pero tampoco es eso, que ni somos masocas ni nos aburrimos tanto...".

Todo esto nos lo cuenta P. a Juan, a Xevi y a mí en una cena en Casa Hortensia. Y como tiene toda la razón, y lo cuenta bien, y la merluza está rica, le dejamos terminar y aquí se queda: ya está dicho.

@PalomaBravo

 


 

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05 mar 2012

La pedrada y el cerdo

Por: Paloma Bravo

Cerdo

Lo que no le pase a mi prima Mica no le pasa a nadie. También es cierto que Mica atrae los conflictos, las piedras y los golpes: donde va, siempre hay tormenta.

A Mica se le ocurrió que sí, que podía hacerse la guay y llevarse a un par de niñas rubias a ver a Candela y a Itxi, las hijas de Manolo y Marta, montar a caballo en un sitio lejano, allá por las zonas pijas en las que sólo puedes ser punkie si es con ropa de marca.

Y Mica, que es una valiente llena de miedo, metió a las dos rubias de cuatro y cinco años en un coche prestado, y se fue al Pony Club de La Moraleja con toda la paciencia que le regalamos por Navidad ya un poquito desgastada.

Yo conozco ese ponyclub y he de admitir que es un microclima social: en medio de la opulencia, un sitio sencillo, con gente de todo tipo. Hay una terraza, la cerveza está rica y tienen los ganchitos venenosos que les gustan a las niñas. Y, además, se puede correr, que es lo que suele hacer Mica cuando no está en su elemento: correr con niñas en brazos y pasárselas a Manolo para sorberles toda la risa y la felicidad que llevan dentro.

Hasta que, claro, pasan un par de horas de carcajadas y juegos y Manolo y Marta se van a comer a su casa, muy disciplinados.

Entonces Mica se encuentra con las dos rubias ya cansadas y borrachas de ganchitos, testarudas como burras en ese sitio de caballos, empeñadas en hacerle carantoñas a un cerdo que duerme obstinadamente.

Y Mica no se puede ir todavía porque, en uno de sus líos, hay un tipo que vive cerca y la quiere ver. "Te llevo a los perros y así juegan con las niñas". Las niñas gritan que sí, que quieren perros, cerdos y caballos. "A tu familia y a todos tus animales, Mica", como si ya hubieran leído a Durrell.

O sea, que esperan al admirador de Mica, que lo llamo admirador por llamarle algo y porque él solía denominarse así, antes de ese domingo infausto. Y las niñas con el cerdo, y Mica sin paciencia, y un niño, o un cerdo, que ve a alguien fuera de su elemento, y coge una piedra del tamaño de una pelota de tenis y se la lanza a la cabeza.

"Poum".

Mica cae y ve las estrellas, como si fuera un personaje de tebeo, que lo es, y todo empieza a dar vueltas y a pasar muy rápido: el niño sale corriendo, sus padres también, las rubias se parten de risa y aparece un perfecto cabeza de familia: "Lo he visto todo. No puedes estar bien. ¿Qué hacemos? ¿Los persigo, los denuncio, te llevo...?".

Y Mica sigue en el suelo, "que no, que no, un millón de gracias; ahora viene un amigo".

Tururú.

Su admirador aparece en un cochazo, sin los perros, y deja de admirarla. Normal, no hay nada admirable en una punkie desplazada que se ha rebozado en arena y risas y ahora tiene los ojos llenos de lágrimas mientras intenta seguir vigilando a dos rubias que se quieren pelear y romper -ya definitivamente- con el cerdo.

Y, el tipo, que ya no la admira, se pone a mirar a los lados: "que nadie me vea aquí, con esta tía que me parecía cool y ya no me gusta, que no haya nadie conocido, que...".

 

- Que me voy, Micaela, que tengo una comida.

 

Y Mica, toda valiente, caída como una heroína, llora en silencio y le dice que sí, hala, disfruta, majete, y, como puede, mete a las niñas en el coche, y empieza a conducir sin ver, y las niñas cantan: "Mica, qué te pica, qué te pica, Mica, Mica", y Mica aguanta y se traga las lágrimas y devuelve las niñas y el coche, y, cuando por fin pisa la calle y huele el centro, según me cuenta, grita "¡Hostia puta!", muy alto, altísimo.

Y ya, así, relajada, se pone a sangrar.

Al hospital la llevamos Pablo y yo en misión de emergencia.

Y, claro, no le hacen un escáner, que total para qué, y Mica pierde la visión de un ojo, y no puede comer, y se va desdibujando hasta que... Hasta que el osteópata le coloca la sonrisa y Manolo y yo le prometemos que este domingo volvemos al Pony Club.

No vamos a tirar piedras, no. Sólo vamos a rajar las ruedas a los cerdos. Somos punkies y tenemos navajas de marca. ¿Que no? Pues sí, que también viene Koldo.

"Paz y buen rollo", cerdos.

 

P.D.: este post es para Cris y para Elena, que me hicieron llorar de risa en el lugar donde suelo llorar de rabia y de impotencia.

@PalomaBravo


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01 mar 2012

¿Amor o entropía?

Por: Paloma Bravo

Burbuja

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mi amiga Clara se ha enamorado. Con ganas. De verdad. Se ha enamorado de alguien a quien no conoce. Y ya lo quiere. También de verdad.

- Y espera a que lo huela, que lo toque, que...

- Que sí, que sí, que lo más profundo es la piel, que eso me lo sé...

Clara -como siempre me señala Carmen, que ha visto ya de todo- espera demasiado del amor. Pero eso no significa que no lo vaya a obtener; cosas más raras se han visto, Carmen (por ejemplo, y cambiando de tercio, que Mariano Rajoy haya llegado a ser presidente de Gobierno, o su antecesor que... Que nada, me callo, que me regañan mis amigos).

El caso es que el hombre al que quiere Clara es un filósofo y le acaba de mandar un mensaje: "Salgo a buscarte aunque no sé dónde estás. Voy a dejar que decidan el azar y la necesidad. Que decida la entropía".

Y Clara ha entrado en tromba en mi despacho:"¿Qué demonios significa "entropía"?"

- Ni flowers- le he dicho muy tranquila, ajena a la trascendencia de la pregunta.

- Gggrrr...

- Vale, vale, no hiperventiles. Lo miramos.

Y lo hemos buscado en la aplicación del DRAE y nos hemos quedado igual (o peor; bastante más conscientes de nuestras limitaciones):

 

entropía.

(Del gr. ἐντροπία, vuelta, usado en varios sentidos figurados).

1. f. Fís. Magnitud termodinámica que mide la parte no utilizable de la energía contenida en un sistema.

2. f. Fís. Medida del desorden de un sistema. Una masa de una sustancia con sus moléculas regularmente ordenadas, formando un cristal, tiene entropía mucho menor que la misma sustancia en forma de gas con sus moléculas libres y en pleno desorden.

3. f. Inform. Medida de la incertidumbre existente ante un conjunto de mensajes, de los cuales se va a recibir uno solo.

 

Y yo alucino:

- Clara, tía, ¿cómo puedes querer a un tipo que no conoces y al que no entiendes?

Y me ha matado con la mirada, y se ha ido corriendo porque, con google en la mano, ella ya sabe donde trabaja él, y, en la puerta de su oficina, más tarde o más temprano, por necesidad, por azar, por entropía o, probablemente, por pura cabezonería, seguro que se van a acabar tropezando.

Hace bien.

Yo también creo que al destino hay que guiarlo, porque algunas veces se pierde y otras no llega.

 

P.D.: este post es para Chefi, porque sólo ella y Clara son capaces de querer así, con tantas ganas, a sus amigos en particular y a la vida en general. También es para Clara y el filósofo, para que sepan encontrarse y crearse una burbuja.

P.D.2: eso sí, aviso que sólo por Chefi he salido de un retiro al que debo volver por prescripción facultativa. Haré excepciones, claro, que me gusta desobedecerme a mí misma y, de hecho, el lunes también habrá post, que me lo ha pedido Cris y siempre le hago caso. Y, ya de paso, os cuento que este sábado 3 de marzo hablaremos de blogs y literatura en Madrid (más info aquí). Y luego firmaremos libros y gintonics en La Independiente.

@PalomaBravo



 

 

 

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El País

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