(Aquí un yoyo, aquí unos amigos).
A mi amigo Koldo no le gusta nada que le saque el diccionario, dice que lo uso como arma y no como herramienta. Y yo le contesto siempre lo mismo (porque sé que le molesta que me repita y también porque es verdad): un arma es una herramienta de guerra.
Pero dejando al margen nuestras rutinas, hoy hemos partido del diccionario y hemos acabado en la filosofía. Hablábamos de alguien, de alguien egoísta.
1. m. Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás.
2. m. Acto sugerido por esta condición personal.
Y discutíamos si alguien egoísta es tonto, mala persona o solo eso, egoísta. Mi teoría -depurada con los años- es que el egoísmo extremo es una forma muy extendida y demasiado tolerada de maldad. El egoísta hiere y se cree que es listo porque no se sacrifica, o incluso es rematadamente tonto y se cree una víctima, sacrificado y solidario.
No, hombre, no: eres malo, y te mereces toda la soledad del mundo, que es mucha y muy larga.
Cuando pisas a alguien sin necesidad, cuando piensas sólo en tu satisfacción más inmediata, cuando te resbala el dolor de los demás, cuando pretendes que tu yo gobierne otros mundos, cuando careces de la más mínima empatía, te empequeñeces, te embruteces y te pudres.
Eres un mierda, vaya.
Y así nos va a Koldo y a mí, que tenemos un egoísta particular, dedicado, activo y voraz.
Qué asco.
Qué pena.
Qué rabia.
Y qué pereza.
Andábamos en ésas, cuando me ha llegado el mail de Mario, un viejo cliente que busca desahogo y consejo: su ex, Isabel quiere que vuelvan a estar juntos. Ya. Porque sí.
"Me dice que no ha encontrado a nadie mejor que yo. Y que me ha perdonado.
Sic.
¿Y sabes lo que pasa? Que yo tengo muy claras las razones por las que nos separamos. O, mejor, la razón: ese egoísmo feroz e imperturbable.
Ella lo mantiene, claro, y el que ha cambiado soy yo: ya no soy tan imbécil ni tan crédulo.
O sí, yo qué sé, pero, la verdad, prefiero que me rompa el corazón otra mujer; prefiero estrenar un error y no repetir una estupidez. ¿Tiene sentido?".
Lo tiene. Creo.







