La novia de papá

Sobre la autora

Paloma Bravo
Soy madrastra, periodista y autora de “La novia de papá” (Plaza&Janés). Este blog no lo escribo yo, lo escribe Sol Beramendi, la protagonista de mi novela. O sea, que es ficción y, por lo tanto, absolutamente real.

Paloma Bravo

SOBRE EL BLOG

Según la RAE, madrastra es una “cosa que incomoda o daña”. ¡Y una mierda! “Tía buena (buena en todos los sentidos), lista e inmejorable” es lo que debería decir. ¿O no? El caso es que me ofrecieron crear una plataforma de “madrastras sin fronteras”, pero mis bestias me necesitan en casa, así que nos hemos quedado en un blog. Para hablar de vuestras familias y otros animales.

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25 oct 2012

¿Sabías que...?

Por: Paloma Bravo

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1. Todos los días, amazon, la más potente librería digital del mundo, ofrece un libro con un descuento brutal. 

2. Lo hace bajo el nombre Kindle Flash y la oferta dura 24 horas por título: de las 0.01 a las 23.59.

3. No necesitas tener un kindle (el aparato, el lector electrónico) para leer el libro en oferta.

4. Esto es importante y lo repito: no se necesita un lector digital para leer en digital porque tienes, seguro, un ordenador (o una tableta, o un teléfono inteligente) y puedes descargar en cualquiera de ellos su aplicación de lectura. Así, sin más, si quieres, cuando quieras, puedes leer libros digitales.

5. Kindle te sincroniza tu biblioteca: el sitio donde dejaste la lectura por la noche en la tableta es donde, la mañana siguiente, en el autobús, puedes continuar desde el móvil (o viceversa).

6. Hace dos años publiqué una novela: "La novia de papá".

7. Ha vendido cuatro ediciones en España y dos en Italia y se está convirtiendo, ahora mismo, ya, en una serie de televisión con la mejor productora del país.

8. "La novia de papá" es hoy el libro de kindle flash: sólo cuesta 0,99€ en este link

9. Este post no es publicidad de kindle ni de "La novia de papá"; solo quiero promocionar la lectura, que a veces es, al mismo tiempo, buena, cómoda y barata.

10. Y con este decálogo, y el cabreo de mi editorial porque no he mencionado las virtudes de "La novia de papá" ni de mi próxima novela, os abandono. "Leed, leed, malditos".

 

 

 

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19 oct 2012

Los idiomas del orgasmo

Por: Paloma Bravo

Fuegos

 

Mi amigo M. y yo vivimos rodeados por la muerte. Real y metafóricamente. Como en El Álamo, resistimos dentro de un fuerte que va a ser nuestra tumba. Conscientes y vencidos. Quizá por eso andamos leyendo más, quizá, también, porque nos gusta y es nuestra última voluntad, no sé. Pero, desde luego, es la cercanía de la muerte lo que nos ha hecho entender bien una novela que, hace unos meses no habríamos leído.

Se llama "Hablar solos", es de Andrés Neuman, la publica Alfaguara y... Y tiene sexo, enfermedad, amor, muerte y vida. Mucha vida y mucha verdad. Voy a copiar un párrafo (sin permiso de sus editores ni de su autor, con el único afán de recomendarla) para que se entienda, pero no para que se aprehenda, para eso hace falta leerla y sentirla.

"Por no sentirme tan acomplejada ante los conocimientos científicos de Ezequiel, le he enumerado los distintos verbos que existen en español para nombrar un orgasmo. En Cuba, por ejemplo, le dicen venirse. Ese infinitivo me gusta porque sugiere un acercamiento a alguien. Es un verbo para dos. Y bastante unisex. En España le dicen correrse. Que supone más bien lo contrario. Despegarse al final, alejarse del otro. Es un infinitvo para machos. En Argentina le dicen acabar. Suena como una orden. Parece una maniobra militar. Tengo una amiga peruana que lo llama llegar. Dicho así, se vuelve casi una utopía (y muchas veces lo es). Como si estuvieras lejos o te hiciera falta más tiempo. Su marido dice darla. Interesante, suena a ofrenda. O, siendo pesimista, a un favor que te hacen: ahí tienes. Siendo así, tampoco me extraña que mi amiga no llegue. En Guatemala se usa irse. Eso ya es un abandono declarado. Sólo les faltaría añadir: después de pagar. En otros países dicen terminar. Frustrante. Suena a que se abre la puerta, te interrumpen y te quedas a medias. En cambio aquí, quizá porque somos de frontera, le decimos cruzar.

¿Habrá lugares donde se nombre el orgasmo de las mujeres? ¿Dónde se diga me inundo, me diluyo, me desordeno, me irradio?

Le pregunté a Ezequiel qué verbo prefería. Él contestó: eso depende, profesora. Cuando estoy arriba, venirme. Si estoy abajo, llegar. Si te levanto en peso, acabar. Por detrás, correrme. Cuando me la chupas, terminar. Cuando la dejo afuera, irme. Depende".

 

Mientras la leía, me escribió un tuitero y sin embargo amigo: que no le gustaban las ficciones sobre lo cotidiano y que, sin embargo, se sorprendía disfrutando mis libros.

- A mí me pasa al contrario- le contesté- que me gusta ponerle literatura a la vida y vida a la literatura.

- Pues eso deberías tuitearlo.

- Paso, prefiero vivir que tuitear.

- Ya se te nota.

Leed, queridos lectores, leed y cambiad el mundo.

 

@PalomaBravo

 

 

 

 


 

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13 oct 2012

"¿En tu whatsapp o en el mío?"

Por: Paloma Bravo

NiñosMóvil

(Y al octavo día, el demonio creó el whatsapp. La foto es de aquí).

 

CLARA:

Clara tiene 15 años y es la hija del ex de Mica. Clara se lo cuenta todo a Mica, incluyendo lo que no debería contarse ni a sí misma.

Clara tiene un problema: no conoció el messenger; pasó de Tuenti al whatsapp sin ninguna educación virtual que la serenara y, como dicen los psicólogos cursis, le permitiera desarrollar la "tolerancia a la frustración". Clara se ha sumergido en el whatsapp y se ha quedado allí a vivir.

Sus charlas con Mica, las importantes, las tiene siempre por mensajito. Lo digo en serio: quedan, cenan, comen y hasta viajan juntas, pero Clara mira la ropa (o la comida, o las iglesias, o el mundo) con desprecio y luego vuelve a mirar su pantalla, con devoción. "Shopping con Mica, #myfavouritethingintheworld", tuitea sin dirigirle la palabra a Mica.

Cuando terminan el viaje, las compras o la comida, Clara deja a Mica y al segundo le manda mensajes para volver a quedar, y volver a distanciarse, dentro de su pantalla, fuera del mundo.

El caso es que Clara tiene un novio. Y su novio tiene whatsapp. Sumando los mil mensajes entrecortados de Clara a Mica y poniéndoles signos de ortografía (Clara cree que los puntos y las comas son defectos aburridos, y no elementos necesarios para la comprensión lectora), este es el problema de Clara:

"Cuando estamos juntos, estamos guay. Me quiere, le quiero. Nos reímos, nos queremos. Pero ya no me manda tantos mensajes como antes. Y yo hasta las seis de la tarde, que es cuando me dejan salir a la calle y reaparecen mis amigas, me aburro. Me aburro y quiero que mi novio me entretenga y me diga cosas bonitas, pero él no me contesta o no me dice nada".

Hay una cosa evidente: Clara ha descubierto pronto ese lado tan femenino (y a veces tan pesado) de querer hablarlo todo mientras los hombres quieren practicarlo o que les dejen en paz. Hay otra cosa menos evidente que es la que Mica le ha enfatizado: "Clara, rica, si te aburres, cómprate un loro. Que no tienes un novio para que te entretenga en el whatsapp. ¿Has probado a leer, a ver series, a hacer deporte, a acostarte con él?".

 

LUIS

Luis se acaba de ir a vivir con su chica. Ninguno ha cumplido los treinta. Son jóvenes y curran, un anacronismo al que hacen frente estando siempre conectados con sus colegas (a través, claro, de varios grupos de whatsapp).

Luis es primo mío y el otro día, en una boda, me lo contaba horrorizado:

"Solo hace tres meses que vivimos juntos y nos acabamos de dar cuenta de que llevábamos días sin hablar. Si no salíamos, que no salimos tanto, nos sentábamos en el sofá y chateábamos en el whatsapp, hasta que un día quisimos hacer algo solos en plan adulto, y descubrimos el 'Apalabrados'. Y al principio nos parecía romántico: sofá, partida de intelectuales, jugar entre nosotros... Pero, claro, mientras ella pensaba, yo veía la tele; y, cuando me tocaba a mí pensar, ella veía otro trozo de otro programa. Y, así, hasta que uno de los dos, agotado, se rendía y se iba a dormir y el otro disfrutaba la victoria con un poco más de tele. Jugar juntos al Apalabrados nos distancia y ya nos hemos desinstalado los dos la aplicación, como yonkies en terapia, pero estamos volviendo a los grupos del whatsapp... Que tampoco es lo ideal... ¿Tú apagas el móvil por las noches? ¿Puedes?"

 

ANDREA

No sé si hablar de Andrea porque su competencia es lícita y desleal al mismo tiempo (la tía lleva ya cinco semanas por encima de "Cincuenta sombras de Grey" en la lista de más vendidos de Amazon y además se lo merece, que escribe ficción erótica con talento y con piel). Da igual, no hay envidia, que Andrea es amiga y una number one.

Andrea me confesó el otro día que su salud mental le fue devuelta este verano:

"Llevaba dos días intentando entender por qué un tipo no me contestaba los mensajes, a pesar de que su whatsapp me chivaba que los había leído y que hasta había escrito otros a algún desconocido o a alguna conocida. Entonces sacaron la actualización y me la instalé pensando en librarme de los celos de otro, un loco que me preguntaba cada mañana '¿con quién estabas chateando ayer a las tres de la madrugada?'. Conmigo misma, guapetón, o con tu padre, no sé...."

"...Pensaba que solo me daría intimidad y me ha dado la vida: me ha librado de la obsesión... Whatsapp trajo el mal al mundo y ahora lo ha corregido: si no quieres que vean cuándo te conectaste, dejas de ver tú también cuándo se conectaron ellos. Se acabó la ansiedad. Al no saber dónde andan mis líos ha empezado a no importarme, ya no los busco, ya no los persigo. Los ignoro y vivimos cada uno en nuestro mundo, o al menos yo vivo en el mío: ahora soy capaz de olvidarme del móvil, y medito, escribo, salgo, entro y dejo que me entren... Todo en real. Estoy en paz".

"...prefiero follar menos y follar de verdad que pasarme la vida en busca de masturbaciones virtuales. Por primera vez en tres años, me gusta un tío y no me estoy mandando con él mensajes de ningún tipo. Ni twitter, ni SMS, ni whatsapp, ni facebook, ni mails, ni nada. Si me quiere, que me venga a buscar, y que me toque...".

 

Sí, yo sueño con el día en que momento esta época de hipercomunicación se normalice y volvamos a la piel, la conversación y la sonrisa. Y, puestos a soñar, sueño con el día en que alguien en Alemania, en la Moncloa o en el infierno de los mercados, entienda que podar es sano y talar es letal, que basta de recortes, que necesitamos sanidad, educación y cultura para todos. Y, también, industrias que sean sostenibles y creen empleo.

 

@PalomaBravo


 

 

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