27 abr 2017

Migración del blog 'La voz de Iñaki'

Por: Iñaki Gabilondo

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Hay 131 Comentarios

Supongo que la carta al Washington Post a la que se refiere Iñaki debe ser ésta
https://www.washingtonpost.com/opinions/julian-assange-the-cia-director-is-waging-war-on-truth-tellers-like-wikileaks/2017/04/25/b8aa5cfc-29c7-11e7-a616-d7c8a68c1a66_story.html?utm_term=.830004d076db
y quiero suponer que ésta podría ser una traducción más o menos válida de la misma…
Mike Pompeo, en su primer discurso como director de la CIA, eligió declararle la guerra a la libertad de expresion antes que a los enemigos reales de los Estados Unidos. Se lanzó a por Wikileaks, del que soy editor, calificándole de “servicio de inteligencia hostil no estatal”. En la visión del mundo de Pompeo, decir la verdad sobre el Gobierno puede ser un delito (lo que rápidamente recalcó el Fiscal General Jeff Sessions describiendo mi arresto como “prioridad”). Las agencias de noticias informaron de que los fiscales federales están considerando formular acusaciones contra miembros de Wikileaks incluyendo, posiblemente, conspiración, robo de propiedades del gobierno y violación de la Ley de Espionaje.
Todo este discurso para reprimir la libertad de expresion es la reacción a la primera publicación del inicio de la serie “Vault 7” de Wikileaks. Vault 7 ha empezado a publicar pruebas de la notable incompetencia de la CIA y otras deficiencias. Esto incluye la creación, con un coste de miles de millones de dólares del contribuyente, de un completo arsenal de virus y programas de piratería informáticos sobre los que perdió rápidamente el control y, entonces, intentó encubrir su pérdida. Estas publicaciones también revelan los intentos por parte de la CIA de infectar con virus informáticos toda clase de productos de consumo y automóviles.
Cuando el director de la CIA, cargo publico no electo, demoniza públicamente a una editorial como Wikileaks llamándole “fraude”, “cobarde” y “enemigo”, pone, o debería poner, a todos los periodistas bajo aviso. El siguiente punto del discurso de Pompeo, sin fundamentarlo con hechos, de que Wikileaks es un “servicio de inteligencia hostil no estatal”, es una daga que apunta en contra del derecho constitucional de los americanos a recibir información veraz sobre su gobierno. Esta acusación refleja los intentos de los burócratas a lo largo de la historia de proseguir, y fracasar, en la criminalización de todo aquello que revele sus propios defectos.
El Presidente Theodore Roosevelt comprendió el peligro de ceder ante estas “personas idiotas o traidoras que intentar convertir en un crimen el hecho de decir la verdad sobre el Gobierno cuando el Gobierno es culpable de incompetencia u otras deficiencias”. Ese “intento es en sí mismo un crimen en contra de la nación”, escribió Roosevelt. El Presidente Trump y sus funcionarios deberían tener en cuenta ese consejo.
Las palabras importan, y yo supongo que Pompeo era consciente de su significado cuando afirma que “Julian Assange no goza de las libertades de la Primera Enmienda. Él se encuentra en una embajada en Londres. Él no es un ciudadano norteamericano.” En sentido legal, esta declaración es simplemente falsa. Pone de relieve lo peligroso que es que un cargo no electo de una agencia cuyo trabajo está vinculado a la mentira y la distracción, sea el arbitro único de la verdad e intérprete de la Constitución.
Pompeo reveló una notable falta de ironía cuando sugirió que Wikileaks “no pone el foco en los regímenes autocráticos del mundo que realmente suprimen la libertad de expresion y la disidencia” al mismo tiempo que emprendía una campaña en contra de ellas. De hecho, Pompeo se encuentra a sí mismo en la indeseable compañía de Recep Tayip Erdogan de Turquía (257.934 documentos publicados por Wikileaks), Bashar al-Assad de Siria (2,3 millones de documentos) y la dictadura de Arabia Saudí (122.609 documentos), sólo por nombrar algunos que han intentado y fracasado en la censura contra Wikileaks.
Pompeo fue, una vez, fan de Wikileaks. El 24 de julio, el entonces político de partido, Pompeo, alardeaba en Twitter: “¿Son necesarias más pruebas de que el tongo provenía del Presidente Obama? TRINCADO: 19.252 correos electrónicos del Partido Demócrata filtrados por Wikileaks.” A Pompeo le gustaba Wikileaks cuando vio que estaba publicando material que revelaba defectos de sus rivales políticos. En el momento en que nuestras publicaciones afectaron al bando de Pompeo, Wikileaks se convirtió en su objetivo. Pompeo borró posteriormente el tweet, pero está dándose cuenta de que en la era digital, la verdad es difícil de ocultar. No puedes pasar de amar la verdad un día, a buscar la represión y encarcelación del que la publica al siguiente.
Cuando Trump era todavía candidato tuiteó: “Poco seguimiento por parte de los medios deshonestos de la increíble información proporcionada por Wikileaks.” El presidente mencionó a Wikileaks 164 veces durante el último mes de las elecciones y proclamó con entusiasmo: “Adoro a Wikileaks.”
Todos los gobiernos democráticos son administrados por seres humanos imperfectos. Y las autocracias son mucho peores (el “dictador benévolo” es un mito). Estos seres humanos, tanto demócratas como autócratas, cometen errores y crímenes, y a menudo, sirven a sus intereses en lugar de los de sus países. Ellos son el foco de atención de las publicaciones Wikileaks.
La “doctrina Pompeo”, articulada en su discurso, atrapa a todas las organizaciones de investigación de noticias y de derechos humanos, desde ProPublica a Amnistía Internacional o el Observatorio de Derechos Humanos. La lógica de que Wikileaks o cualquiera de estas organizaciones son, de alguna manera, “agencias de inteligencia” seria tan absurda como sugerir que la CIA es una tienda de medios de información. Tanto periodistas como agencias de inteligencia trabajan y protegen sus fuentes, recaban información y escriben informes, pero ahí se acaban las similitudes. El mundo no puede permitirse, y la Constitución tampoco lo permite, que se amordace el trabajo de las organizaciones que buscan la transparencia en la información que ofrecen a su publico norteamericano y global.
Asuntos fundamentales sobre la libertad de expresión y la de la prensa, así como a la interacción entre libertad y seguridad, datan de la fundación de la Republica. Ésos que creen en la persecución y represión de la verdad para conseguir sus fines partidistas acaban irremediablemente olvidados por la historia. Como John Milton comentó, en una pela limpia, la verdad siempre triunfa.
Publicado por: ... ¿pero por qué no te callas? | 28/04/2017 10:22:36

¡Bueeenooooo!
El blog cambia de lugar y yo comentando todavía en el antiguo...Por lo que veo, se han acabado las interminables disquisiciones y los comentarios de considerable extensión. En fin, si esto es lo que hay, que así sea; supongo que no tiene sentido oponerse o intentar hacer cambiar de opinion a nuestro anfitrión y al medio que nos acoge.
Por si a alguien le interesa continuar con el asunto de la última entrada de Iñaki, a continuación les dejo con mi granito de arena aportado al mismo.
Un saludo

Deseable, Joe Joer, deseable, aunque no se conoce verdugo que no acabara ajusticiado. Saludos cordiales.

Publicado por: Yo, Claudio | 28/04/2017 1:13:04
.
Me temo que no y esperemos que no sea para dar llave de más apriete de tuerca al censor de turno. De todas formas ¡OK Iñaki!

Nos leeremos en ella. Molta sort i força Iñaki

Un saludo a Iñaki y a tod@s en su nueva ubicación.

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