Dónde está la cultura del esfuerzo

Por: | 19 de marzo de 2014

Effort

Un amigo mío me contó la siguiente anécdota: Iba en el coche con sus hijos, salió a echar gasolina y al regreso, el niño mayor de seis años comenzó a gritar enfadado porque no le había comprado unas patatas fritas. El padre arrancó el coche y el niño gritó aún más. Cuando se le pasó el berrinche, después de casi 30 minutos, le dijo al padre: “Tú siempre me has dicho que puedo conseguir todo aquello que me proponga. Yo quería unas patatas y tú no me las has dado”. Y aquí está el principal problema de la educación a las futuras generaciones: se confunde el esfuerzo con el capricho. La psicología positiva nos enseña que podemos soñar, que debemos luchar por los que anhelamos, pero todo ese camino no está exento de trabajo y de esfuerzo. El mero deseo no es suficiente. Las cosas debemos ganárnoslas. Y desgraciadamente, no parece que se esté enseñando a los niños a conseguir las cosas por el esfuerzo y no “porque yo lo valgo”.

Necesitamos recuperar la cultura del esfuerzo. Es el único camino para desarrollar el talento, para ser competitivo como persona y como sociedad. No hay nadie brillante que no tenga detrás de sí muchas horas de entrenamiento. Como concluyó Howard Gardner, después de estudiar a personas extraordinarias por su desempeño: todos ellos habían trabajado duramente durante al menos diez años. Malcolm Gladwell  lo bautiza como la regla de las 10.000 horas de trabajo y Larry Bird, uno de los grandes jugadores de la NBA, lo resumió del siguiente modo:

 

“Es curioso, cuanto más entrenamos, más suerte tenemos”.

 

Es posible que los niños estén “pagando el pato” de la educación espartana que hemos vivido en otras generaciones o de separaciones dolorosas, donde se intercambia cariño por caprichos. Muchos padres con una buenísima intención no siempre están preparando a los futuros profesionales y ciudadanos para un mundo donde el talento va a ser diferencial. La cultura del esfuerzo conlleva soñar un objetivo, proyectar una estrategia, identificar posibles recursos, crear nuevos hábitos y, por supuesto, asumir la posible frustración. El capricho no entiende de “no”; mientras que el esfuerzo conoce los obstáculos, pero no se rinde ante ellos. De ahí que sea tan importante, y desgraciadamente, la educación no parece que esté orientada a la cultura del esfuerzo; ni los sistemas educativos más volcados en cuestiones políticas, que en herramientas prácticas para la vida. Necesitamos enseñar inteligencia emocional y la necesidad de ganarnos las cosas por el trabajo que realizamos.  

Educar no es fácil, lo sabemos, pero no olvidemos que España está a la cola de los resultados de excelencia académica (estamos en el puesto 34, según el informe PISA, de los países de la OCDE). Posiblemente, si pudiéramos recuperar la cultura del esfuerzo algunos de dichos resultados cambiarían. Y no lo olvidemos, todo comienza en casa y en cada una de las enseñanzas que brindamos a nuestros hijos hasta el momento en el que nos paramos a echar gasolina.

Imagen: bionicteaching, Licencia Creative Commons 

Hay 36 Comentarios

Aunque para alguno esto "caiga de cajón" sé, por experiencia propia, que mucha gente no lo tiene en cuenta a la hora de educar a sus hijos.
Algunos padres y madres de mis alumnos/as deberían tener una charla contigo. Gracias, Pilar!

Demasiado tarde forastera. Desde que nos metieron en la Estafa, que no crisis, estamos aprendiendo la lección. Ahora va a tocar matarse a trabajar por un mendrugo. Esto se va al pijo mientras nos distraen con dos de pipas. Y los nenes que no se enteren, peor para ellos.

Corría el año 2000 y escribí un artículo en un periódico pequeñito del ejercito, la cultura del esfuerzo, así como los viejos valores de sacrifício, esfuezo, disciplina... han muerto.
En 2004 de nuevo escribí sobre el tema y en 2010 en mi blog personal y en mi web de empresa,ambos desaparecidos, siempre en torno a dos ejes, hay que recuperar los valores y la crisis que nos viene es de valores,no de dinero, pues bién, un pais que se endeuda a niveles insoportables, que tiene ciudadanos que con nóminas falsas recoben creditos¿como pensaban pagar? y que al deshauciarles hacen motines propios de paises sub desarrollados, dice que se ha enseñado a pedir y no pagar, que se creen que todos valen para todos y no hay distinciones, pues bién, todos no somos iguales, esta demostrado que cien personas con idéntico trabajo y mismo salario salen adelante de cien formas diferentes, algunos se harán ricos y otros serán despedidos por vagos.
Mi opinión es muy sencilla, la cultura del esfuerzo se cambió por el acomodado falsamente acomodado que vive de prestado y que piensa que me quiten lo bailao y mañana dio dirá.
Lamentablemente lo bailao no es tangible y dios es insolvente a ojos del banco, es decir, nadie paga por que venga dios y le pague.
La esperanza de que una crisis abandone España es directamente proporcional a la esperanza en que haya suficiente cantidad de población que opine que no llueve el dinero y hay que sacrificar horas de trabajo y para prosperar hay que estudiar para optar a un mejor trabajo, es decir, la generación de la posguerra levantó España, la generación de la poscrisis , los nacidos en 2000, levantarán España, por que no nos engañemos, es la generación mas castigada desde hace mas de 70 años, la edeucación de las escuelas no enseña que en la vida todo vale esfuerzo, pero esta generación lo ha aprendido a base de hambre, yo en Málaga veo carteles de se buscan comerciales, he oído que por 1000€ no se molestan en caminar tanto, he oído que por 1500€ mas comisiones no vale la pena trabajar tanto, y lo dice gente que no tiene estudios primarios, eso es España hoy, no nos engañemos, y mientras no recuperemos el sentido común, y enseñemos a las proximas generaciones lo quye es esfuerzo y excelencia, estamos abocados a emular algun pais Africano.

Se está confundiendo el esfuerzo con la perseverancia.

Creo que aquí estamos usando el esfuerzo con dos connotaciones diferentes. Si lo entendemos como algo negativo, como la obligación a realizar un trabajo, estudio, actividad, lo que sea, por lo que no sientes nada AL REALIZARLO, no pensando en lo que te pueda reportar a nivel material, de ego, social, etc. entonces este tipo de esfuerzo es inútil y no nos va a aportar nada en la vida...
En cambio, si te esfuerzas para realizar algo que te gusta o te aporta algo interiormente o incluso te apasiona es cuando todo fluye... pero en ese segundo caso también hay esfuerzo, esfuerzo a no quedarse en la zona de comodidad, esfuerzo para seguir avanzando, esfuerzo al tener que realizar actividades que quizás no te gusten tanto pero que son necesarias para poder avanzar en la actividad principal... Pero siempre con un objetivo, si hay objetivo, marcado por tí mismo (nunca por otros) y sopesando si vale la pena continuar o no (siempre dándose la opción a parar).
Esto último también es esfuerzo... Lo contrario sería la inactividad, no ambicionar en el buen sentido de la palabra, no querer avanzar en la vida, el estancamiento, el pasotismo... y parece que a veces lo confundimos, entendemos que si no hay sacrificio no hay esfuerzo y si hay disfrute tampoco puede haberlo...
Ahora, de ahí a decir que los jóvenes han de vivir el aquí y el ahora, pues depende de cómo lo vivan... Si lo disfrutan trabajando o estudiando con esfuerzo positivo, si tienen inquietudes, si tienen objetivos, si son activos para conseguirlos (siempre objetivos e inquietudes propias y para su propio bienestar interior, nunca impuestas ni establecidas por convencionalismos) me parece muy bien. Pero si viven el aquí y el ahora de fiesta, vagueando, viviendo de los padres, pues sinceramente, no. No por nada, por ellos mismos...

Patricia, yo también soy músico y lo disfruto mucho. ¿Sabes por qué? Porque no tengo expectativas. Dejo que las cosas fluyan en vez de forzarlas. ¿Por qué tiene que ser un esfuerzo hacer algo que te gusta? Debería ser al revés. Quizá tengas que revisar tus creencias y librarte de las expectativas. Cuando algo te supone un esfuerzo a lo mejor no lo estás por los motivos correctos. Quizá tienes una idea mental de lo que es el éxito y si no logras esa expectativa, sufres. Si en vez de hacer eso simplemente disfrutas de cada momento como si fuera una meditación, ¿por qué tendrías que sufrir? ¿Cuando estás disfrutando de lo que haces de tal forma que te olvidas del tiempo te supone un esfuerzo o estás como un niño con un lápiz? Te diría que reflexionases sobre los motivos por lo cuales te dedicas a la música. Si te supone un esfuerzo, es que algo no estás haciendo bien. El ego nos juega malas pasadas y nos trata de hacer creer que para tener éxito debemos llegar a ser esto o lo otro, tocar en Wembley o el Madisom Square Garden, tener una técnica depuradísima o componer como Mozart o Lennon. Pero eso son elucubraciones del ego. El verdadero arte surge cuando uno se olvida de las etiquetas mentales y se conecta con el ahora, con la esencia del momento presente, con su interior o espíritu, y cuando eso ocurre y uno está en comunión con el ahora la creatividad fluye de forma natural, igual que un río, sin esfuerzo. SIEMPRE que hay esfuerzo es porque hay una resistencia, y la resistencia es sinónimo de ego.

A ver Patricia, nadie discute que lograr un objetivo implica dedicación (¡es tan obvio que es una perogrullada que solo pueden ignorar los niños pequeños!), pero esa dedicación (como indicas en tu propio caso) responde a la pasión y el placer que te produce, por los que la eliges en lugar de dedicarte a otras cosas. En mi caso, estudié dos carreras, una por obligación y que saqué a trancas y barrancas y otra por vocación, a la que me dediqué intensamente con excelentes resultados. Por otro lado, es absolutamente lógico y legítimo que una persona sopese lo que le pueda costar conseguir determinado objetivo y decida que no merece la pena pagar ese precio. Y por supuesto que la vida tiene muchas facetas y problemas, y que todos necesitamos el apoyo y la ayuda de familiares y personas queridas en momentos difíciles. Precisamente uno de los elementos insidiosos del discurso de la "cultura del esfuerzo" que nos quieren imponer es convertirnos en esclavos del trabajo y arrancarnos el tiempo de ocio y descanso en aras de la ideología productivista y competitiva del capitalismo que sufrimos. Por último, la realidad que cualquiera ve a diario es que ese "esfuerzo" que nos exigen no garantiza en absoluto resultados, como ha señalado Jorge con el ejemplo, tan habitual, de tantos universitarios brillantes que acaban en el paro o subempleados, por lo que resulta entre hipócrita e indignante que haya quien se lo restriegue a una juventud comprensiblemente escéptica y desanimada. Volviendo a mi primer mensaje, no nos dejemos alienar, engañar ni comer el coco por un sistema que nos explota y nos impone unos dogmas ideológicos frente a los que hay alternativas.
Saludos.

Eurorealista, la base de la cuestión está en pensar que la palabra esfuerzo tiene connotaciones negativas, y para nada es una cuestión obsoleta. El esfuerzo tiene que formar parte de la educación de los niños, de los adolescentes y de los adultos, porque aquello que va a ser un esfuerzo para los niños, va a suponer seguramente un esfuerzo para los padres. Uno no llega a ser médico, músico, arquitecto, etc sin esfuerzo, y te lo dice alguien que es musico, que ha cumplido unos cuantos sueños y que te puedo decir que sin el esfuerzo de estar ensayando varias horas todos los días mientras otros niños descansaban, iban al parque o a la playa, no habría logrado todo lo que logré. Fue un esfuerzo voluntario, pero eso no quita que muchas veces me he sentido frustrada, desesperada, cansada y con ganas de dejarlo. Ahí ha venido el trabajo de mi familia y amigos, de entenderme, apoyarme y escucharme. En cuanto al punto de jugar, las cuestiones básicas del aprendizaje se pueden adquirir jugando, pero cuando uno se hace mayor y va definiendo qué quiere hacer con su vida, se especializa, y créeme que sin esfuerzo no conseguirá ser un buen profesional en su campo. La cuestión de tener un trabajo es algo que no depende tanto del individuo, sino de la sociedad en la que está sumergido. Pero precisamente, pensar en, para qué me voy a esforzar si total, luego a base de colegas y chanchullos me forro, o entro en política, es lo que hace que los jóvenes no quieran ni intentarlo. Es esfuerzo y es juego, tiene que haber de ambas cosas, y también comprensión, manejo de la frustración, auto-aceptación, aceptación de los demás, motivación y apoyo de familiares y amigos. Y he de decir en favor de la escuela, que es imposible individualizar en una clase de 20 y 30 alumnos, es una manera de que aprendan que son uno más y entiendan que no hay lugar para los caprichos individuales, sino para el compañerismo y el respeto. Que aprendan sus papás a escucharlos y apoyarlos en lo que quieren ser. Y si no saben, que se tomen la molestia de aprender cómo hacerlo, y no que los suelten en 20 actividades semanales sólo para no tener que jugar con ellos o no tener que hacerse cargo de saber quienes son y qué quieren hacer esos niño con su vida.

Ojala todo esto fuera posible. En la España actual, entiendo que la cultura del pelotazo se ha extendido como una lacra y el que se esfuerza es visto por la mayoría como un tonto-loco, para acabar aislado de esa misma sociedad. Es nuestra triste realidad. Pero en otras sociedades no es así: las nórdicas o británicas que conozco mejor, por ejemplo. En esos países no ha habido esa cultura brutal de "me lo llevo todo calentito porque sí, sin esfuerzo alguno" e individuos con unos objetivos e ilusiones claros, que se esfuerzan, llegan a conseguir un lugar, moralmente justo y reconocido, en sus sociedades. En España vemos como grandes científicos que se esfuerzan por conseguir remedios para salvar vidas, tienen que hacer las maletas y marcharse para desarrollarse como personas y profesionales en otros países. Es triste, pero es la realidad... Nadie premia su esfuerzo.

Estaría de acuerdo con esa cultura del esfuerzo si se practicara por toda la sociedad. Como en Fuenteovejuna todos a una. Y dudo mucho que esto suceda, para empezar la gran mayoría ni lee los periódicos, ni opiniones alternativas de blogs, redes sociales... que zarandeen sus mentes...

¿Hasta qué punto no es una traición educar a un hijo, a día de hoy, en la cultura del esfuerzo, cuando una vez en la vida real, el esfuerzo es quizás lo menos valorado? Me explico: Para el logro personal, aislado y para ti mismo está muy bien esa cultura, pero como elemento que intercambiar en la vida real, es invertir en que se aprovechen de ti. Así que no estoy de acuerdo con el artículo. Un individuo con cultura del esfuerzo no hace competitivo un país, lo hace una cultura del esfuerzo generalizada. Estamos tan lejos de valorar el mérito que, para el individuo, asumir esa cultura es contraproducente y le alejará del "éxito". Eduquemos a los niños en la adaptación a una cultura en la que el esfuerzo no se valora, si no irán a contrapié. Eduquémoslos en ser muy "políticos", pero no en ser muy eficientes, hasta que nosotros mismos no estemos dispuestos a cambiar las reglas del juego.

No creo que sea la relamida "cultura del esfuerzo" lo que determine lo que se medio plantea en el post. Es más, es una frase repetida hasta la saciedad y que acaba impregnando una forma de ver las cosas con la que no estoy de acuerdo y que propone:
- Si te esfuerzas, lo consigues (no siempre es así)... el que no lo ha conseguido, es porque no se ha esforzado. Ah, peligro !
Si lo vemos desde la Psicología, y no desde la superficialidad del coaching (empresarial), coaching pseudo psicológico, es decir, pseudo ciencia llena de obviedades, podríamos explicarlo de otra forma:
Es necesario desarrollar la resistencia a la frustración y poseer un autoconcepto positivo que atribuya la causa de nuestros errores, ahora sí, a la falta de esfuerzo.
En cuanto a lo de las patatas fritas, el niño se esforzó. Por lo que es más una cuestión de resistencia a la frustración, entre otras cosas, que la dichosa cultura del esfuerzo. Frase, por cierto, que no contempla a los que nunca llegarán, por falta de oportunidades y que por ese motivo y otros, no se esfuerzan.

Carmen, no sé qué edad tienes, pero parece que no has entendido nada. La cultura del esfuerzo estuvo "muy bien" en su día, pero hoy en día no le puedes vender esa moto a nadie. Por otro lado, cuando uno está conectado con lo que está haciendo en el momento no le supone ningún esfuerzo. Simplemente observa cómo aprenden los niños o tú misma. La palabra esfuerzo ya de por sí tiene una connotación negativa. Implica resistencia, y con resistencia el aprendizaje no fluye de forma natural. Un niño aprende jugando porque de esa forma está absorto en lo que está haciendo, está en el presente disfrutando de lo que hace en lugar de utilizar la actividad como un medio para un fin futuro. El problema de esta sociedad es que está basada en la idea del galgo que va detrás de la liebre y que nunca la llega a morder, y en caso de que la muerda se da cuenta de que la liebre es era de mentira. Siempre estamos con la cabeza en el futuro y usamos el ahora como medio para obtener un beneficio futuro, pero si no estás disfrutando del ahora difícilmente vas a hacer un trabajo de calidad porque tu mente está en otro sitio. Cuando uno tiene que esforzarse en realidad está pensando en terminar la tarea cuanto antes para hacer otra cosa, y así cualquier empresa es pobre. Por eso las grandes obras y empresas las hacen gente apasionada por lo que hace, porque el verdadero éxito y recompensa están en el hecho en sí mismo de dedicarse a esa tarea. Los beneficios económicos o del tipo de sean son a consecuencia de, pero no son el objetivo primario, sino algo secundario. Por eso tanta gente está infeliz o siente que le falta algo en la vida, porque sus trabajos son meros trámites para obtener un sueldo que les permita sobrevivir, en vez de vivir, y como se sienten vacíos utilizan ese dinero para comprar cosas intentando llenar ese vacío que nunca lograrán llenar, y al final esto se convierte en una rueda de la que no saben salir, convirtiéndose en esclavos de sí mismos, buscando la felicidad en cosas externas, una mujer o marido más guapos, hijos, yendo al gimnasio para tener mejor figura, comprando un coche o una casa mejores, etc, etc... la lista es interminable.

Afortunadamente la juventud de ahora viene mucho más despierta y a medida que vayan teniendo más influencia en la sociedad iremos viendo un cambio muy grande. Los chicos de ahora han entendido que la felicidad está en el aquí y en el ahora, y para eso no hace falta esfuerzo. Los chavales no entienden la cultura del esfuerzo porque la ven muy ajena a sus valores y a su forma de ver la vida, y con razón. Han visto a sus padres y adultos matarse a trabajar horas y horas para cobrar un sueldo de mierda y terminar hipotecados de por vida para que al final les desahucien y terminen en la calle. Luego ven que los políticos y listos de turno son los que acaban "triunfando", por lo que lógicamente se desilusionan. Los chicos son esponjas que absorben todo, no son tontos. Si ven que el listo y pillo es el que se lleva el gato al agua ellos pierden la ilusión y su pensamiento es "¿para qué me voy a esforzar si total al final no sirve para nada?".

En definitiva, es el sistema el que tiene que cambiar, no los jóvenes. Y son los jóvenes los que lo están cambiando, guste o no.

Los adultos no están entendiendo nada. Siguen creyendo que para ser alguien en la vida hay que esforzarse mucho y sufrir. Si fueran más despiertos entenderían el "mensaje" que las nuevas generaciones les están enviando. Muchos jóvenes ya no comulgan con la sociedad competitiva, consumista y materialista que se les han vendido, y su forma de rebelarse contra ese sistema capitalista basado en el marketing es simplemente no participando en él. Muchos adultos creen que la juventud está perdida y no se dan cuenta de que es al revés, son los adultos los que están perdidos y no se enteran de nada. Siguen queriendo volver a lo de antes, es decir, consumir, consumir y consumir... Los adultos están tan obsesionados con el dinero que no son capaces de entender que hay cosas más importantes en la vida que tener muchas cosas. Muchos adultos van de gurús económicos y por eso ninguno soluciona nada, porque la verdadera crisis no es económica sino espiritual. Sólo cuando se produzca una revolución en la mente de las personas habrá un cambio en la sociedad que se manifestará en todos los ámbitos, no sólo en lo económico. Pero mientras los adultos sigan con su rollo de consumir, aparentar y tener propiedades seguiremos yendo a la deriva.

Jorge: estás muy equivocado; aprender por supuesto que requiere esfuerzo. Toda mejoría lo requiere. Y cuanto mayor sea la meta, más esfuerzo hay que hacer. Otra cosa es que lo hagas de buen grado porque te gusta. Como el que va al gimnasio encantado pero se machaca al fin y al cabo, con gusto o sin él. Precisamente de eso va el artículo. De que no se está fomentando la cultura del esfuerzo sino la de esperar que las cosas ocurran "naturalmente" y eso no es realista. Ya vale de echar la culpa a la escuela de todo. Si un niño es vago, es vago. Y da igual que tenga el mejor maestro. Si no hace él el esfuerzo no va a aprender.

¿La cultura del esfuerzo, quiere decir "sálvese quien pueda"? Esa es la cultura del esfuerzo que le fue impuesta a mis padres y su generación. La cultura del esfuerzo en el pensamiento de la derecha española quiere decir competitividad, lucha por llegar a ser el mejor, abandonando en la cuneta a quien no consiga la meta. Para mi lo prioritario es que todos tengan las mismas oportunidades para conseguir lo que cada uno se proponga, llegue a ser el mejor en su campo o no. Según esto, lo primero para un profesor es conocer a sus alumnos. Conocer al alumno implica saber cuáles son sus capacidades y darle los instrumentos necesarios para que llegue a la meta, que se ha propuesto llegar. Sin embargo, sucede algo muy peculiar, cuando los estudiantes, la mayoría de ellos muy bien preparados, salen al mercado laboral, se encuentran con que el método de contratación no es la de seleccion de los más capacitados para ese puesto, sino el conocido, el enchufado o el propuesto por tal partido político, precisamente el más pregonero de la cultura del esfuerzo. Quienes defendemos la igualdad de oportunidades para la formación, reivindicamos también la igualdad de oportunidades para el mercado laboral. Lo contrario es trampa. Los que se esfuerzam son quienes menos tienen, porque los que tienen saben que tarde o temprano conseguirán un trabajo. El informe PISA también pone a España a la cabeza de la igualdad en la formación. Si luego nos dicen que España produce profesionales muy bien formados y capacitados, ¿dónde está el problema?

Reescribo la frase del artículo: "(...) para ser COMPETITIVO como persona y como sociedad."

Por otro lado, ¿no deberíamos preguntarnos por qué tantos jóvenes han perdido el interés en la escuela? ¿No será que el fallo está en la educación y sistema educativo y no tanto en los jóvenes? El auténtico aprendizaje ocurre de forma natural y SIN ESFUERZO. las cosas que uno verdaderamente asimila e interioriza no son sufriendo sino precisamente disfrutando del aprendizaje. Si alguien no siente interés y pasión por algo es muy difícil que lo aprenda. Los jóvenes nos están diciendo a gritos que debemos cambiar el sistema educativo, basado en un modelo arcaico en un mundo que avanza a la velocidad del rayo. Y una cosa fundamental: no es lo mismo FORMAR que EDUCAR.

Aparte de ser un artículo muy breve y superficial: tópicos, tópicos y más tópicos. Tópico completamente falso decir que nuestros hijos se esfuerzan menos que lo que hacíamos nosotros de niños (en mi caso, cuatro horas diarias de jugar en la calle, siete en verano). Tópico que los padres de hoy estamos acomplejados y no exigimos a nuestros hijos (inglés, mecanografía, kárate, danza... y buenas notas) y falso tópico decir que la educación española es la peor de la OCDE por resultados de un test. No tengo las respuestas, pero propongo esta carta al director para la reflexión: http://elpais.com/elpais/2014/02/12/opinion/1392227561_546535.html

Lamentable pero cierto. No existe la ley del esfuerzo; los alumnos de ESO se creen que con asistir a clase es más que suficiente para aprobar y se enfadan si esto no ocurre, el problema viene cuando la Junta les da la razón y los pasa de curso con todas las asignaturas del curso anterior pendiente, cuando no se las aprueba a la mínima y descabellada reclamación. Este es el día a día de mi trabajo: http://detapasporsevillayotrascosillas.blogspot.com.es/2012/11/joder-con-la-ensenanza.html

Va un padre misionero a un país con graves deficiencias alimentarias y transforma en poco tiempo un desnutrido en un poliglota experto en finanzas que salta vallas de seis metros de alto . Aquí en España dejamos a los niños nutridos a base de Danoninos y Lactimeles en la escuela de excelencia y lo transforman en un tipo que no se levanta del sofá aunque se le caigan las bolas sin la educación primaria e incapaz de escribir correctamente su idioma materno . Vallas como las de Melilla en España no las saltan muchos soldados profesionales
En España también se ha pasado hambre y jamás ha habido poliglotas ,ni expertos en finanzas .

Pues no sé si hay algún malentendido por tu parte, Pilar, pero por la mía me reafirmo en lo dicho. Para empezar, quien ha aludido a "ser competitivo como persona y como sociedad" eres tú, por mucho que ahora intentes dar un paso atrás. En cuanto al desarrollo del talento, depende mucho más del conocimiento de los que cada uno tiene, y de centrarse en ellos por vocación y pasión, que de ese discurso del esfuerzo o la superación que algunos queréis imponer y que tanto sirve al sistema y tan poco a las personas. Así de simple. Y para terminar, sin intención de faltar al respeto, y siguiendo tu propio discurso, podrías esforzarte en aludirme correctamente: eurorEalista.
Carpe Diem.

Este artìculo pràcticamente describe el trabajo de 5 años, tratando de lograr con mi hijo de 17 años que a los 12 años decidiò luchar por sus sueños de ser un tenista profesinal. Comparto que el artìculo se refiere màs a la superaciòn personal y puedo resumir en lo siguiente: Un niño de 12 años, mi hijo, decide que es lo que desea ser
en su vida adulta. Yo como su mamà por màs que MI SUEÑO era que sea el primer paraguayo en jugar en la NBA siguiendo la tradiciòn familiar jajajaja decidì apoyarlo en un 100% porque en el fondo de mi corazòn solo deseo que èl sea feliz. Esta carrera comienzò cuando mi hijo me pregunta que pasarìa si èl no sigue, valga la redundancia, la tradicìon familiar. A esto conteste que yo lo irìa a apoyar en el deporte que èl escoja que lo importante era lo que èl querìa. Asi comienzo a trabajar solo en el tenis todos los dìas, varias horas, comenzo a jugar torneos locales, comenzò a destacarse medianamente no hacia tampoco mucha diferencia, lo ùnico que su fìsico era un plus, actualmente tiene 2 mts. Yo como buena deportista y profesora de ballet o no se si tal vez yo era la ùnica que veia talentoso a mi hijo jajjajajaa decido llevarlo a Buenos Aires buscando una opiniòn màs profesional para saber hasta que punto invertir en un sueño tan anhelado por mi hijo. Busco en internet las opciones y segùn mis criterios escojo una en particular. Contacto con ellos y lo llevo 15 dìas a una clìnica, donde lo evaluarìan y me entregarìan un informe detallado de si tenìa o no futuro como tenista. Lo preparè casi un año para esta experiencia ya que percibìa en su caràcter la falta de concentraciòn y ESFUERZO querìa todo pero el precio a pagar no alcanzaba el sueño que desea lograr. Y comenzaba una etapa durìsima de pre adolescencia, donde la rebeldìa formaba parte de su estructura. Despuès de esta experiencia comenzaron los esfuerzos en crescendo, las frustraciones, los logros, las satisfacciones pero es ahi como padres no podemos aflojar. Enseñarles que no pierda la FE, que luchen por los sueños, por lo que aman hacer porque eso los harà felices y se corre el riesgo de no lograrlo pero la satisfacciòn de haber dado lo mejor de uno es incalculable. En este caso que mi hijo es un chico muy inteligente pero muy tìmido e inseguro puedo afirmar que hoy a sus casi 18 años ya lleva viviendo 1 año en Miami lejos de su familia, viviendo con su entrenador, viajando por el mundo, conociendo jòvenes que estàn buascando lo mismo que èl, està aprendiendo a conocerse, a aprovechar sus talentos y fortalecer sus carencias en este caso la falta de esfuerzo, en esta vida llena de soluciones ràpidas, a asumir sus responsabilidades y las consecuencias de sus decisiones (ya sea en su vida o en la cancha) y aunque no llegue a ser un Nadal que este tratando de superarse es la mejor experiencia de vida, le està enseñando que nada en la vida es gratis que todo tiene un costo ya sea emocional o econòmico. En este caso ambos porque el tenis es un deporte extremadamente costoso y asì como yo, su mamà, dejo de tener cosas o darle prioridad a las de èl, tiene que valorar y saber que somos un equipo el pone su esfuerzo y yo el mìo. Despuès de 5 años actualmente es el mejor tenista junior de nuestro paìs, jugando torneos para tratar de bajar su ranking y entrar a los Gramd Slam juniors y llegar a las Olimpiadas Juveniles de China. Pero esta 2 semanas no fueron buenas para èl no consiguiò ni un solo punto, o sea, falta terminar de madurar y convencerse que solo con su esfuerzo logarrà superarse. Que falta el tramo final!!!! Si no logra ser un tenista profesional lo esperan varias universidades con becas que ya es un gran logro. Porque en condiciones normales me serìa imposible pagarla. Y estoy segura que cualquier camino que el destino le depare estarà listo para subirse al caballo blanco que lo llevarà a la cima. Lo importante es estar preparado para cuando esto sucesa!!! Solo pasa 1 vez en la vida!!!! Para mi esto resume el artìculo, que a pesar de no traer en su esencia el Esfuerzo y la entrega pero sì el talento y el fìsico (en el caso especìfico de mi hijo, hay veces que sucede al revès) trabajando SE LOGRA seguro que si no me convierto en una viejita millonaria jajjajajaja soy una mamà orgullosa de haber criado un ser humano responsable y ùtil a la sociedad, con valores morales fuertes!!!
Publicado por: Alba Cordero |

Gracias por los comentarios.
Lara, todos nos equivocamos pero es cierto que existe la tendencia de la ley de la compensación: lo que yo no tuve, lo intento dar. Y es verdad que la educación se enmarca en un contexto histórico, como dice Uxio. No es fácil educar. Posiblemente, sea lo más difícil de todo.
Gracias, Pierre, Ana, Picasso.
Rodrigo, me gusta mucho la matización que haces. Muy buen resumen.
Y totalmente de acuerdo, María. Los padres debemos dar ejemplo.
Jorge, euroralista, me temo que no comparto vuestras opiniones. La cultura del esfuerzo no conlleva la competitividad o la consecución de bienes materiales; sino superarse a uno mismo. El listón es interior, no exterior. No comparto las culturas tremendamente competitivas porque creo que han de compensarse con las colaborativas. Y en mi opinión el consumismo es la gran cárcel para la felicidad. El esfuerzo es por la propia satisfacción de lo conseguido… Es posible que quizá se haya malentendido con el ejemplo. Pero si queremos desarrollar nuestro talento, tendremos que superarnos a nosotros mismos. Así de simple.
Por cierto, he borrado alguno que recogía faltas de respeto innecesarias.

Totalmente de acuerdo con los comentarios de Jorge. El artículo tiene un pase para explicar el comportamiento infantil, pero en cualquier persona madura el interés personal genuino y la pasión por un objetivo será lo que verdaderamente impulse y motive a dedicarse a alcanzarlo, no una "cultura del esfuerzo" que ya implica obligación forzada y no verdadero deseo. Y, sobre todo, está la escandalosa y reveladora alusión al dogma liberal capitalista de la competitividad, que muestra nítidamente al servicio de quien está esta psicología de la "positividad", "inteligencia emocional", "cultura del esfuerzo", etc con que quieren alienarnos y hacernos creer que el problema está en nosotros y no en un sistema perverso. Nunca mejor dicho, que no nos coman el coco.

¿Cómo se le enseña la cultura del esfuerzo a un adolescente que ve que hay gente que ha estudiado dos carreras, dos masters, habla tres idiomas y está trabajando en un Burger King? Estos artículos son escritos por personas que crecieron en otra época, con unos valores enfocados al 'tener' por encima de todo. Gente adoctrinada a la que le vendieron que si tienes muchos títulos y ganas mucho dinero, te compras un chalé y un BMW serás feliz. Y por encima esas mismas personas son tan esclavas del sistema que son incapaces de verlo de tal modo que ellas mismas defienden esos valores, como si de forma inconsciente su ego no les permitiese admitir que su vida está construida sobre cimientos frágiles que en cualquier momento se pueden venir abajo, como estamos viendo. Una sociedad que educa en la competitividad en lugar de la cooperación no es una sociedad sana, y como dijo Krishnamurti "no es saludable estar bien adaptado a una sociedad enferma".

Con lo que necesitamos terminar es con la cultura de la corrupción ,del peloteo ,la vagancia de los maestros ,las mentiras de los psicólogos ,las ideas huecas del marketing y los master de economía en Harvard

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Laboratorio de Felicidad

Sobre el blog

En el laboratorio de la felicidad analizamos experiencias, recogemos investigaciones y aportamos claves para vivir de un modo más saludable y optimista. Ponemos un microscopio para entendernos un poco mejor a nosotros mismos en nuestra relaciones personales y profesionales y ofrecemos fórmulas prácticas para incrementar nuestras dosis de felicidad en el día a día.

Sobre la autora

Pilar Jericó

Pilar Jericó. Curiosa del ser humano, de las emociones y de las relaciones personales. Es socia de la consultora Be-Up, coach y doctora en organización de empresas. Escritora de ensayos y novela y conferenciante internacional desde 2001. www.pilarjerico.com.

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