En plena fiebre por los vehículos híbridos, ya tardaba en aparecer
en el mercado la primera bicicleta impulsada por hidrógeno. Cierto es que ya
hubo algunos intentos por hacer del pedaleo algo menos costoso, como aquel invento
conocido como Thrustpack,
la mochila con ventilador para el cicloturista exigente.
Incluso las bicicletas
eléctricas están teniendo un gran tirón en países como China, con más de 40
millones de estos vehículos circulando por sus calles, lo que está suponiendo
un problemón
ecológico para las autoridades de aquel país, que se plantean prohibirlas
por el alto poder contaminante del plomo de sus baterías (y 40 millones de
baterías son muchas).
Por eso, la Pearl Hydrogen Bicycle
llega como anillo al dedillo para los ciclousuarios. Primero, porque puede alcanzar velocidades de 25 km/h y 100 km. de autonomía (el
doble que una eléctrica) con dos pequeños depósitos de hidrógeno. Luego, porque
en vez de horas cargando las pilas sólo se necesitan 30 segundos para
llenar el depósito con una bombona de soldador. Y tercero, porque no emite ni
produce ningún tipo de gas o sustancia contaminante.
Eso sí, antes habrá que perderle el miedo a llevar dos
bombonas de hidrógeno bajo las posaderas, por aquello de, en vez de salir corriendo,
salir volando como en "E.T".
Sentenciamos: Convertirse
en un eco-velocipedista de tomo y lomo tiene un precio. Concretamente 2.800 €.
En cuanto le quiten la cestita nos la compramos.
Vía: Red Ferret Journal