40 Aniversario

Ladrones de fuego

"Los ladrones no acaban aquí" (JL Merino)

Por: | 08 de septiembre de 2014

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    Este blog se inició el 5 de diciembre de 2011, con la figura del escritor mexicano Juan Rulfo. Le siguieron 154 creadores de renombre nacional e internacional (los más), para dar por concluida esta enfelizada aventura con el actor Alex Angulo, este lunes 8 de septiembre de 2014.
     Debo agradecimiento a muchas personas por sus comentarios publicados en el blog, o por sus estímulos en privado. Todos ellos cercanos, cuyos nombres deletreo con placer: Rosi-Alicia-Guillermina-Erika-Alberto-Berni-Mikel-Belén-Nely-Beñat-Mercedes-Salvador-Hildegard-Maitena-Joseba-Amaia-Mariemi-Juan Manuel-Begoña-Kimiyo-Óscar-Konrado-María-Santi (el matemático)-Paloma-“grumete”-Germán-Mariasun- Cristina-Marta-Mariana-Santiago-Zuriñe-Josean-“tabaquería”... 
    Añado mi agradecimiento, no menos efusivo, para aquellos residentes en Francia (Zoé Valdés-Rosa Valverde), en México (Bárbara Jacobs-Fernando González Gortázar-Elena Poniatowska-Vicente Rojo-Cristina Pacheco), en Argentina (María Ester Correa y su taller literario), en Suiza (Beatriz Basenji), en Dubai (Noura al Noman, Cristina Jurado), en Brasil (Marcelo Andrade), junto a otros residentes en Canadá, Estados Unidos (pasan de la media docena), Inglaterra, Nicaragua, Italia, que no he podido retener sus nombres. También valoro y agradezco a quienes colocaron sus enlaces en el blog  ladrones de fuego, tales como la Enciclopedia Auñamendi, la Editorial Pepitas de Calabaza, la mezzosoprano eslovena Tina Silc. No quiero olvidarme del apoyo recibido por parte de la Foundation Severo Sarduy...

    La vida sigue. La vida es una aventura en sí misma. Lo sabían y saben bien los personajes no aparecidos aún en este blog, sobre los que trabajo desde hace muchos años. Estos son algunos de ellos (unos ya terminados y otros en fase preparatoria): Juan José Arreola / Richard Attenborough / W. G. Auden / Juan Benet / Joseph Beuys / Jorge Luis Borges / Elías Canetti / Paul Celan / E. M. Cioran / Juan-Eduardo Cirlot / René Char / Giorgio de Chirico / William Faulkner / Rafael Sánchez Ferlosio / Norman Foster / Fritz Rudolf Fries / Juan García Hortelano / Saturnino García / Gabriel García Márquez / Luis Gordillo / Juan Goytisolo / Baltasar Gracián / Stephen Hough (pianista) / Arata Isozaki / Juan Ramón Jiménez / James Joyce / Joseph Joubert / Anselm Kiefer / Paul Klee / Milan Kundera / Paul Léautaud / Norman Mailer / Juan Marsé / Carson McCullers / Manuel Mujica Lainez / Friedrich Nietzsche / Paul O'Dette (laudista) / Carlos Edmundo de Ory  / Mariemi Otaola / Jorge Oteiza / Octavio Paz / Emilio Pedro Gómez / Fernando Pessoa / Sylvia Plath / Raymond Queneau / Robert Rauschenberg / José Saramago / Andrés Sorel / Wallace Stevens / Susan Sontag / Dylan Thomas / José Ángel Valente / César Vallejo / Mario Vargas Llosa / Victor Vasarely / Andy Warhol / Orson Welles / Ludwig Wittgenstein / Thomas Wolfe / W. B. Yeats... 

    [Los post ya publicados podrán seguir consultándose, bajo el mismo título, ladrones de fuego, dado que quedarán inscritos en la hemeroteca de El País] .

    * La Editorial El Gallo de Oro tiene intención de publicar en libros de bolsillo una selección de los personajes de ladrones de fuego. Me lo advirtió uno de los editores:  "Serán unos libros pequeños, preciosos, pulidos y brillantes como una joya". 

    ** En la imagen JLM en la presentación de su útimo libro  Hablan los artistas  (entrevistas a 100 artistas alaveses-guipuzcoanos-navarros-vizcaínos) (junio de 2013))

Alex Angulo, inolvidable payaso

Por: | 01 de septiembre de 2014

Alex Angulo (1953-2014)

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    Tras la muerte del actor bilbaíno Alex Angulo, en  accidente automovilístico, se le tributó un homenaje público en el Teatro Campos de Bilbao, con un lleno hasta los casquillos de las lámparas del techo. Allí estaban presentes el alcalde de  la ciudad, Ibon Areso, junto a los que cuentan en el mundo de la cultura local, acompañando a la esposa del actor Mayda Zabala, y la hija de ambos, Dodo, entre otros familiares.
    Amigos de profesión de Alex Angulo glosaron su vida y sus obras. La velada de fúnebre alegría, rebosó cariño, dulcedumbre, risas-risotadas  y nostalgias en torno al hombre bueno,  generoso e inmejorable camarada.  Por un momento me pareció ver en uno de los palcos a Walter Brenan (el mejor actor secundario de la historia del cine), aplaudiendo con enfervorizado entusiasmo a su colega bilbaíno.  
    En aquel acto se resumían las muestras de afecto y dolor expresadas desde los medios de comunicación estatales.  Todos hicieron recuento de las intervenciones  interpretativas de Alex Angulo. A groso modo se contabilizaron 44 largometrajes (dirigido por Pedro Almodóvar-Alex de la Iglesia-Icíar Bollaín-Guillermo del Toro-Imanol Uribe-José Luis Cuerda-Fernando Colomo-Ernesto del Río-Javier Rebollo-Joaquín Trincado-Ramón Barea-José Luis  García Sánchez, Enrique Urbizu, entre otros), más 26 cortometrajes (realizados por Alex de la Iglesia-Iciar Bollaín-Chema de la Peña-Ramón Barea, y otros), además de 183 episodios televisivos (dirigido por Pedro Olea-Jesús Font-Belén Macías-Ana Murugarren, entre otros). A esto se añade su permanencia durante 20 años en el grupo de teatro Karraka, y la participación en programas radiofónicos.
    Antes de contar mi relación con el actor fallecido, pongamos atención a las sentidas palabras del director de algunas de sus mejores películas, Alex de la Iglesia: “Quiero presentaros al hombre que conquista y seduce con su generosidad apabullante, al amigo que convierte un rodaje de pesadilla en una taberna galáctica en la que te perderías para siempre... / ... Construía, sobre papeles escritos por un loco,  personajes de carne y alma” (El País,  22 de julio de 2014).
    Conocí a Alex Angulo en sus comienzos como actor. Fue en una Feria del Libro. Las casetas de las librerías se habían instalado en la vía pública bilbaína. De pronto, apareció un personaje vestido de payaso: pantalones y botas descomunales, la cara pintada de blanco, con ribetes negros, y la nariz roja en forma de patata. El personaje, como caído del cielo, se acercaba silencioso y se ponía al lado de quien estaba viendo los libros. Callado, con una expresión de alma desvalida, miraba los libros, miraba a los viandantes, miraba sin ver a todo y a todos. Y así durante un tiempo sin tiempo.
    En aquella acción de teatro de calle, organizada para animar la Feria del Libro del año 1974 (creo recordar), descubrí al actor Alex Angulo. En su expresión estaba cifrado su futuro. Había plasmado y dado vida al payaso triste que no quiere salir a escena...
    A los pocos días me visitó en la librería. Nos fuimos conociendo. Un día me preguntó, con todo el rubor imaginable, si podía escribir algo sobre él, porque pensaba solicitar una beca para estudiar arte dramático en París. Lo hice. Se lo merecía. Le concedieron la beca. Lo demás es de sobra conocido.

    * En la imagen, Alex Angulo fotografiado por Gorka Lejarcegi

[siguiente personaje José Luis Merino: 8-9-2014]

   

 

Viendo a Braque me acordé de Picasso

Por: | 28 de julio de 2014

Georges Braque (1882-1963)

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      En el Museo Guggenheim de Bilbao puede verse en estos momentos una reputada muestra antológica del pintor francés Georges Braque. La exposición permanecerá abierta hasta mediados de septiembre. 
     Hablar de Georges Braque es memorar el Cubismo e inmediatamente asociarlo a Pablo Picasso. Los dos artistas fueron los pilares  descollantes en la creación y gestación del Cubismo, lo mismo el analítico  como el sintético
     Para un mayor entendimiento de la relación Cubismo-Braque-Picasso, traigo a la página el recuerdo memorable de la exposición celebrada en 1989 en el MOMA de Nueva York. Se exhibían obras de Picasso y Braque pintando los mismos temas. Aunque las dos almas gemelas del nuevo ismo  tuvieran a Paul Cézanne (genuino adalid del arte contemporáneo) como referencia sustantiva, las diferencias entre ambos eran notables. Braque se inclinaba por el trazo de líneas geométricas precisas y ordenadas, además de ser más contenido en el color. Picasso daba orgiásticos saltos de fauno en un bosque intrincado de líneas quebradas y exuberantes coloraciones. El francés fue siempre tras la belleza, en tanto Picasso llevaba dentro de sí el anhelo por  la expresividad. Visto lo visto, pueden entenderse como improcedentes aquellas vejatorias-machistas-tabernarias puyas de Picasso contra Braque. En una de ellas decía el español: “Braque es mi mujer”. En otra advertía: “Braque pinta los mejores picassos del mundo”. 
     Detrás de esas violentadas sátiras se vislumbra el reconocimiento de Picasso por la bella factura de los cuadros de Braque.  Los veía refinados, con destellos sutiles en las líneas y suma dulcedumbre  en sus azules cobalto y los amarillos limón, entre otros  atributos. A juicio de Picasso, la finura de estilo de Braque la había adquirido en la École des Beaux-Arts, mientras que él seguía siendo el peligroso autodidacta de siempre. 
     En el palimpsesto cubista de Georges Braque destacan sus fértiles collages, donde las líneas angulosas, contenidas, y la profusión de colores apagados, terrosos, conforman una nómina de extraordinarias naturalezas muertas o bodegones.
     En cuanto a la obra gráfica, cuando toma como modelos temas griegos, ahí encuentra una buena manera de desarrollar su natural tendencia a lo ornamental y decorativo.
    Como broche triunfal de su vida artística, Braque pudo convertirse en el  primer cubista vivo  en exponer su obra en el Museo del Louvre.
    Al salir de la exposición de Georges Braque, ya estaba escribiendo estas líneas. Y en ellas el nombre de Picasso revoloteaba por mi cabeza como una gaviota fucsia, gaviotando de gozo sobre la Ría bilbaína (sus aguas pasan rozando el Guggenheim), para preguntarme una y otra vez, “¿cuándo veremos una muestra de Picasso en este museo?”, “¿a qué esperan?”.
    Por darme a pensar, pensé en el poeta Baudelaire (curiosamente francés) y en sus palabras sobre Goya: “El pintor de Fuendetodos funde la alegría, la jovialidad, la sátira española de los buenos tiempos de Cervantes, con un espíritu mucho más moderno, donde destaca el amor por lo inasible, el sentimiento de los contrastes violentos, de los espantos de la naturaleza y de las fisonomías humanas”.  Aunque el poeta se refería a Goya, esas palabras encajan a la perfección en la figura del propio Picasso. Y no digo más. Quien quiera entender que entienda.    

[siguiente personaje Alex Angulo: 1-9-2014]  

Cristina Peri Rossi: sobre la belleza...

Por: | 21 de julio de 2014

CRISTINA PERI ROSSI (1941)

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     Entrecruzamiento de ideas en torno a la belleza y otros arrebatos con Cristina Peri Rossi, poeta, narradora, traductora y ensayista uruguaya (Montevideo, 1941).
    Si a los caballos les fuera posible imaginar a Dios, ¿lo imaginarían como jinete o como pasto?
    
 Si los caballos tuvieran imaginación, creerían que Dios es una bella mujer desnuda que jamás los cabalgó.
    ¿En el instinto cognoscitivo la belleza resurge como poder?
    
La belleza es un poder frente al cual la única actitud espontánea es la contemplación. De inmediato, surge la fascinación. La belleza no se puede poseer, por lo tanto nos angustia: siempre está afuera, en lo otro a nosotros mismos. Sin embargo, para reconocerla, es necesario haberla tenido dentro, como memoria antigua, evocación o sueño.
    ¿En qué momento el cultufilisteismo y la cultura vienen a dar en la misma cosa?
    
En el momento en que en lugar de ser un continuo aprendizaje, una reflexión constante, nos convencen de que es un objeto.
    ¿Exagerar es síntoma de barbarie?
    
Exagerar es una forma de seducir
    ¿Has visto alguna vez la desgracia pintada sobre los automóviles
   
Yo sí, y J.G. Ballard también.
    ¿Peor que los que venden su cuerpo son los que tratan de comprar las almas?
    
En sociedades que hacen del consumo la única forma de vida y la única instancia de felicidad, las almas suelen estar vendidas aún antes que los cuerpos.
    ¿Es un error mayúsculo creer que la belleza contiene dentro felicidad a mares?>
    La belleza produce muchas cosas: éxtasis y también angustia. Por supuesto que nos proporciona felicidad, pero como esto sólo puede ser percibida de manera discontinua y por contraste, hay que decir que la belleza no es posible de resistir todo el tiempo: es necesario la fealdad, la desgracia para volver a ella.
    Cuando terminamos una obra, ¿empiezan los remordimientos?
    
Para un artista, una obra terminada es una obra muerta. No hay remordimiento, sino ansiedad: hay que gestar la próxima. El remordimiento, en todo caso, no es por la obra en sí sino por sus consecuencias: Goethe se arrepintió de haber escrito el Werther porque muchos de sus lectores se suicidaban. Siglos después podemos admirar la belleza de ese libro sin suicidarnos.
    ¿Podía decirse que uno escribe de manera más bella cuando acierta en la elección de las metáforas e imágenes? Sin embargo, ¿no es verdad que un cuidado excesivo en las metáforas y en las imágenes deja al descubierto y amordazado el sentido de la profundidad que habita cuando el pensamiento vaga libre y sin adornos?
    
La belleza de una idea no se puede separar de su forma de expresión. O por lo menos debe aspirar a ello. Cuando Bécquer dice: “Poesía eres tú” está sintetizando en un solo verso una vasta teoría estética y filosófica, la identificación de la mujer en el arte, pero lo que importa no es sólo el pensamiento sino la perfección de su fórmula verbal.
    ¿El ahora quiere ser eterno?
    
Ciertos ahora sí, por supuesto.
    ¿Por qué aquellos que escriben con facilidad creen que poseen más talento del que realmente tienen?
    
¿Y quién puede medir el talento? Escribir con facilidad es una clase de talento: hay que ver qué es lo que se hace con esa facilidad.

[siguiente personaje Georges Braque: 28-7-2014]

 

Lucio Anneo Séneca

Por: | 14 de julio de 2014

LUCIO ANNEO SÉNECA (4 a. C.- 65 d. C.)

 

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            En muchas ocasiones hemos quedado prendados para siempre por escritores como Cervantes, Quevedo, Góngora, Lope de Vega, Calderón (en lengua española) o por Montaigne, Racine, Rabelais, Voltaire (en lengua francesa) o por Shakespeare, Chaucer, Milton (en lengua inglesa) o por Bocaccio, Dante, Cavalcanti (en lengua italiana), sin olvidarnos de Goethe, Hölderlin, Schiller (en lengua alemana),  aduciendo que sus obras fueron escritas hace trescientos, cuatrocientos o quinientos años. Nos parece un tiempo enorme para tan caudaloso saber y sentir.
      Aun cuando cada uno de los mentados es una cima literaria, qué decir de las Cartas morales a Lucilio, del que es autor Lucio Anneo Séneca. Esos escritos fueron puestos al servicio de la Humanidad alrededor de dos mil años atrás.
     Séneca muestra en ese libro un compendio del mundo. Habla en él de todo. Nada  escapa a su atención. Apoyándose en sentencias y saberes del tiempo anterior al propio autor, trufado por fragmentos poéticos, llegan hasta nosotros ejemplificaciones de lo que debemos tener como guía para vivir en armonía con nosotros mismos. El filósofo estoico ofrece sus lecciones de moral como una manera, quizá la mejor, de atacar la corruptela frecuente instalada en el Imperio. Mas es consciente que sus lecciones pueden servir para cualquier tiempo y lugar. El siguiente fragmento lo explicita: “La verdad se ofrece a todos, aún no ha sido ocupada; mucha parte de ella se ha dejado a la posteridad”.
     La lectura de esta magnífica obra abre en nuestra mente muchos caminos y sugerencias. Abre incluso la puerta a una polémica respecto al concepto llamado barroco.  Modernamente, se habla del redescubrimiento del barroco ateniéndonos a una nueva mirada hacia el Siglo de Oro. También se menciona el estilo barroco implementado por escritores latinoamericanos, tales como Lezama Lima, Alejo Carpentier, Miguel Ángel Astiruas, García Márquez, al frente, y se dice de ellos que poseen una cultura clásica procedente del barroco del Siglo de Oro...
     Pues bien, en el libro de Séneca el estilo de lo que después llamaremos barroco es una constante. Todo el libro está impregnado del barroquismo más feroz, por mucho que el propio autor señale que con su estilo sólo pretende escribir llana y espontáneamente como quien habla mientras camina. Séneca se “pierde” gozosamente, se disgrega, se abarroca. Entrecruza ideas, al punto de que en un momento dado habla de frugalidad y lujo, para derivar hacia otros pensamientos, lo que le obliga a sincerarse al expresar: “Veo que esta materia no se acabaría nunca si yo no soy quien la termine”.
      Se aconseja estar atentos al ritmo pausado de Séneca. Toda prisa en la lectura es un atentado contra la inteligencia. Observe el lector cómo Séneca toca todo lo por tocar, pese a que, en el resumen final, su obsesión se vuelque en el quitar miedo a las enfermedades y a la muerte.
        El hecho de que Séneca no llevara a término aquello que predicaba, no resta mérito alguno a sus escritos. No obstante, su final sí fue estoico, aunque su vida no lo fuera.

[siguiente personaje Cristina Peri Rossi: 21-7-2014]

Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

El País

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