Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

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Ladrones de fuego

"Antoñete": conocimiento y verdad del toreo

Por: | 13 de agosto de 2012

ANTONIO CHENEL “ANTOÑETE”    (1932-2011)

Antoñete 

   El 23 de octubre de 2011, al día siguiente de la muerte de Antonio Chenel Antoñete, envié un correo electrónico en forma de carta a Manolo Molés -programa "Los Toros", de la Cadena SER-, para que se lo hicieran llegar a la actual esposa e hijo del torero madrileño.

     Queridos amigos:
    Siento enormemente la pérdida de ese gran hombre que fue vuestro ser querido. Lo de gran hombre no es una frase. Es una justa y clara definición. Todos los aficionados al toro hemos sentido hacia él un especial cariño como persona y una admiración máxima como torero. Porque fue un torero de época. Lo que sucede es que no se daba importancia, estando como estaba siempre dispuesto a ensalzar a otros toreros (a los buenos, porque sabía distinguir entre verdad y apariencia). Además, como lo teníamos tan cerca de la realidad cotidiana del toro, no daba tiempo a verlo ni juzgarlo como el torero excepcional que llegó a ser. 
     Tuve la suerte de verle torear de novillero en Bilbao varias tardes seguidas. Él y el venezolano Joselito Torres alternaron juntos, al menos un par de veces. Aquel Antoñete de entonces tenía dentro de sí la tauromaquia entera en su cabeza y en sus venas. Cincuenta años después se lo recordaba al propio Antonio, argumentándole que cuanto fue después –que fue mucho y muy bueno–, era una prolongación mejorada, según mi parecer, de lo que apuntaba el tesoro de aquellas jóvenes muñecas. Y el diestro dijo estar totalmente de acuerdo...

     Mas yo estoy aquí, tecleando en este ordenador de sueños, para deciros lo siguiente (con el mayor de los respetos y el mejor de los sentimientos):
     creo que los muertos son los mayores dadores de vida para aquellos a quienes quisieron y para los que les quisieron. La vida no puede acabar en el morir, si el recuerdo de quienes les amaron es ahondado, duradero, permanente. Lo señaló Cicerón con acuciosa profundidad y precisión: “La vida de los muertos está en la memoria de los vivos”.
     Más todavía: considero que la gran herencia que nos dejan los muertos consiste en estar presentes en imagen viva (evocación viva) con todos nosotros. Esa imagen viva es su más alto don. Es como si quisieran estar vivos, exclusivamente para que vivamos sin pena ni depresiones ni negruras futuras. Ya la muerte no les afecta. Por el contrario: su muerte viene a ser un aliento de vida (vida que será más vida a cambio de sobreponernos en todo momento) (porque la vida es una suma de interminables momentos).
     Con un conmovido abrazo, (mi nombre y apellido)

    * Pese a que la carta vaya dirigida a la actual esposa del torero, Karina Bocos, y su hijo, el texto de condolencia se hace extensivo a su primera esposa, Pilar López-Quesada, y sus seis hijos.

    ** La imagen parece corresponder a un viejo torilero, en espera de recibir la orden de abrir la puerta de los chiqueros. No es así. Se trata del propio Antoñete, un torero con más de cuarenta años poniéndose delante de los toros, pasando por fases repletas de altibajos, retiradas y reapariciones. Entre otros muchos, dos toros marcan la cima de sus éxitos. Los dos corridos en la plaza de Las Ventas (Madrid), como son el toro blanco de Osborne, Atrevido (1966) y el toro de Garzón, Cantinero (1985). Esa dilatada historia profesional le fue posible gracias a su profundo conocimiento de los toros, junto al valor-verdad-pureza implícitos en su toreo. Queda su nombre en la memoria

                                [siguiente personaje Joaquín Vidal: 20-8-2012]  

 

 

El País

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