Ladrones de fuego

Homenajes de Antonio Gala

Por: | 24 de septiembre de 2012

ANTONIO GALA   (1936)

Antonio Gala 3

     En cierta ocasión pasó por Bilbao el escritor andaluz Antonio Gala. Venía para asistir al estreno de una obra suya de teatro. Acudí a la rueda de prensa, junto a otros colegas. Terminado el encuentro, le propuse hacerle una entrevista, a lo que accedió. 
     Gala fue desplegando su azucarado verbo con modulada voz. En primer lugar no se veía como un hombre de teatro, sino como un escritor que de vez en cuando escribe teatro. Reconocía que la primera dama de su compañía era la palabra. Reprochaba a los críticos profesionales del teatro que juzgaran en un rato lo que el autor ha rumiado durante mucho tiempo. Le gustaría escribir un teatro en el que los personajes hablaran por entero literariamente. Respecto a la magia de las palabras en vuelo, creía que era el momento de dedicarse a elaborar un teatro, no como un verso rimado, pero sí volver a ese teatro de verso interior...
     A mi pregunta sobre si escribía para que le quieran, contestó: “Parece que García Lorca fue el que dijo eso. Yo escribo por una absoluta necesidad. Mientras venía a Bilbao he leído unas declaraciones de Borges, en las que decía, ‘lo bueno de llegar a esta edad es que uno ya tiene claro su destino’. Mi forma de vivir es escribir, añado yo”.
     Como hiciera alusión a Borges, le dije que en mis tiempos de crítico de teatro escuché en su obra Anillos para una dama una imagen que parecía extraída de una página del escritor argentino. Cuando Mineya le dice a Jimena (la mujer del Cid): “nuestros cuerpos tienen miedo, nosotros no”. Borges lo expresa en un relato en forma singular: “mi cuerpo tiene miedo, yo no”.
     Se puso lívido como una aguja de plata (o me lo pareció), al tiempo de responder a toda prisa: “Hay un homenaje a Borges, cierto. También hay un homenaje a Chejov, en El cementerio de los pájaros, donde un personaje dice: “la vida está vivida y la canción cantada”.    
     Aunque han trascurrido unos cuanto años de aquella entrevista, desde el primer momento pensé que la palabra homenaje se convertía en celestina de lujo de la verdad. Se consideraba como algo malo y reprobable tomar una idea –sea un verso, un axioma, una imagen–, que a otro se le ocurrió antes y la expresó de la mejor manera posible (debería decir, de la mejor manera imaginable).
    Nada hay de malo en ello. Lo único malo es la gestión de ese ocultamiento. Me inclino por definir al verdadero escritor como un tipo solitario que no se conforma solo con la amistad de las palabras. Aunque encuentre en muchas de ellas un encanto neurótico fuera de sitio, no puede trabajar sin ellas.     Todas las palabras son prestadas. Nada es nuestro. Las palabras y la literatura son de todos. Digo una cosa y la contraria, en la seguridad de que las contradicciones son el motor del mundo. 
    En el escritor, el plagio o la copia surge por instinto, en su afán por ofrecer al lector lo que sin eso no hubiera podido ver en sí mismo. Si asumiera esa realidad no tendría que utilizar la palabra homenaje, porque es una palabra trampa, que lleva dentro una mentira flagrante. 
    Opuesta a esa mentira, surgirá la verdad sin paliativos: alguien hizo por nosotros la tarea de condensar lo vago en preciso. Agradezcámoslo abiertamente. Ocultarlo equivale a morder la mano de quien nos acaricia. Importa la emoción poética que lleva implícito todo gran texto, porque ésa es la señal del conocimiento alcanzado.

                                            [siguiente personaje Julio Cortázar: 1-10-2012]

        

Hay 9 Comentarios

Creo que a muchos escritores les gustaría hacer suya esta última y brillante frase del Sr. Merino, en lugar de recurrir eufemísticamente la palabra “homenaje”. Y es que el escritor (lo dice Borges), ejerce el oficio de cambiar en palabras su vida.
Las palabras, lo que éstas evocan, los silencios que implican, las dudas que contienen, todo forma parte de un universo inmenso, pero limitado en el cual el escritor ha de nutrirse de las ideas de aquellos en quien se reconoce, de los que venera, de los que siente superiores, inalcanzables... Ese es el sentido de todo pensamiento formulado: su trascendencia.
Por eso, y como considero a Antonio Gala un lúcido explorador del ser humano y perruno, me pregunto, si acaso, después de utilizar la palabra “homenaje” como respuesta a su sabio interlocutor, se arrepintió de su torpe cobardía. Démosle, en todo caso, el beneficio de la duda (ejem...).

Sólido, el artículo de esta semana. Sugerente y ágil, nos lleva desde ese encuentro con Gala, a través de sus propias palabras y el hallazgo de esos "homenajes", hasta una profunda reflexión sobre lo original y el plagio, la emoción verdadera y la impostada.
Sin intención de herir los afectos de muchos lectores hacia Gala, no puedo evitar pensar que, a pesar de todo, hay una distancia insalvable entre los grandes escritores y el resto. En muchas ocasiones, el lector cree acercar hasta ese Olimpo exclusivísimo a uno de sus admirados, gracias a la inmediatez que da el hecho de que esté vivo o a la asociación de tal o cual lectura con tal o cual episodio vital del propio lector.
Pero la realidad es que el tiempo de nuestra vida es limitado, y nuestro tiempo para leer, aún más. ¡Y hay tantas auténticas obras maestras que se nos quedarán sin leer, por pereza u oportunidad! ¿Por qué perder el tiempo con los homenajes, si podemos leer a los homenajeados?
Tal vez, por una cuestión de educacíon y sensibilidad: es más fácil acceder e instalarse en lo menor (todo lo intermedio, en Arte, es menor) que aspirar a lo mayor. Pero, desde esa altura única del pensamiento y la emoción, se contempla la esencia de la humanidad y el corazón queda dulcemente preso para siempre.
Volviendo al artículo, reconozco la elegancia de Gala al añadir al citado homenaje uno nuevo como el de Chejov. Pero me quedo, definitivamente, con la reflexión final de Merino sobre el plagio y la verdad, el instinto y la emoción. Inteligencia critica, sensibilidad como guía y muchas, muchas horas de buena lectura (¡nada de intemedios, por favor!), alumbran y justifican tal reflexión.

"Todo el mundo siente, solo a unos pocos les dado el guardar como un tesoro la memoria viva de lo que han sentido, y esos son los poetas, es más por ello lo son" (Becquer dixit). No puedo estar más de acuerdo con la cita. Para un poeta, y Gala lo es, es más importante quedar en la memoria del lector como lo que ha sentido que quedar por lo que ha dicho. Esa es la emoción poética, tal es así que el poeta lleva siglos dando paseos por la luna y no importa quién haya sido el primero en pisarla.
Gracias, una vez más, por tu m(ag)isterio.

Genial la frase de Merino “Todas las palabras son prestadas”. Porque el lenguaje no conoce denominaciones de origen ni copyrights ni hierros. Las palabras son de todos. Lo único privativo es la manera en que las combinamos y con qué fines las usamos. Pero una cosa es reutilizar palabras, algo que hacemos constantemente, y otra reciclar ideas. A Gala lo que le molesta es la insinuación de que sus ideas no sean totalmente exclusivas y se acoge a la noción de las influencias que abundan en su obra. Decía Saramago que “las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río, si están allí es para que podamos llegar a la otra margen, la otra margen es lo que importa”. Piedras, ríos y naturaleza son de todos… el camino para vadear la corriente es la experiencia personal e memorable.

Amigo José Luis,
Cada semana espero con ansiedad y emoción contenida tu nueva entrega. Sin duda, esta es una de las mejores. Inteligente, con buen ritmo; pones sobre la mesa un tema crucial en el acto creativo: el plagio.
Recordar a Borges y la frase “mi cuerpo tiene miedo, yo no” es magistral. Lo que da pie al plagio y todo lo demás. Recuerdas algo muy importante “Lo único malo es la gestión de ese ocultamiento”, qué razón llevas; en ocasiones ocultamos las fuentes y borramos sus huellas como el zorro hace con sus pisadas. El gran I. Newton ya decía "Platón es mi amigo, Aristóteles es mi amigo, pero mi mejor amiga es la verdad" y es que la verdad es la gran perdedora en cualquier batalla, sea dialéctica o no. Poca gente inventa, muchos somos los que debemos gratitud a los grandes textos, bellas teorías, fantásticas poesías que nos elevan del suelo, pinturas que nos trasladan al mundo de la belleza,… José luis Merino es un inventor de palabras, de frases, de ideas. No hace falta escribir cientos de páginas para demostrar la maestría; con una poesía, una simple poesía es suficiente; un corto texto, un único cuadro es suficiente, con poco es suficiente. La últimas reflexiones de José Luis son profundas y bellas:
………………….
“ Opuesta a esa mentira, surgirá la verdad sin paliativos: alguien hizo por nosotros la tarea de condensar lo vago en preciso. Agradezcámoslo abiertamente. Ocultarlo equivale a morder la mano de quien nos acaricia. Importa la emoción poética que lleva implícito todo gran texto, porque ésa es la señal del conocimiento alcanzado”
………………….

El personaje que presenta, Antonio Gala, es otro de los maestros, de los inventores de palabras. Maestro de la emoción, de la pureza, de la maestría, de la serenidad, del buen hacer, del compromiso. Ahora que está remontando un contratiempo físico, quiero dedicarle un poema suyo:
....................
"Esta es la hora más difícil
“Esta es la hora del silencio
Esta es la hora del adiós

Tenía que llegar y lo sabías:
pero ha llegado demasiado pronto
Estoy yo triste y tú estás triste
y todo alegre alrededor.

Con las grandes palabras nos mentimos
Con miradas y gestos nos mentimos
Ya no sirven razones ni pretextos
se nos quedó pequeño el corazón

No me iré nunca y tú lo sabes
Ha terminado todo y tú lo sabes
Mi alma se queda aquí a tu lado
Mientras te estoy diciendo adiós.

No quiero hablar y convencerte,
No quiero hablar y despedirme,
Sé que eres tú lo que más amo,
mientras te estoy diciendo adiós”

Gracias José Luis por tu magnífico escrito
Santi



Me ha encantado este post. No me ha parecido el escrito de un crítico, ni el de un periodista, sino el de un autor.
La última frase es así: "Importa la emoción poética que lleva implícito todo gran texto, porque ésa es la señal del conocimiento alcanzado".
Respecto a esa tendencia a buscar referencias que tenemos todos, me parece totalmente saludable, porque forma parte de nuestro pensamiento. El hecho de atacar un texto, me parece reprobable. Porque lo natural es que las ideas confluyan o se excluyan, se relacionen o jueguen. La comunicación utiliza todo tipo de canales. No es posible cerrarla. Yo creo que le honra a Gala en este sentido, el haber escrito la frase con tanta afinidad respecto al original, simplemente en plural. A veces, se distorsiona tanto la fuente, que se dificulta tanto el reconocimiento que aparece convertido en secuestro. Esto es lo que considero muy negativo e inoportuno. Algo que tenemos que evitar con todas nuestras fuerzas.

Muy acertada y curiosa la cita de Nely, y efectivamente parece cumplirse en cada aspecto de la vida (a los que tienen mucho dinero se les regala todo, a los que no tienen nada se les pide hasta por existir). Para mi Antonio Gala es un escritor lleno de gracias, amado como lo es Bilbao para él (procura estrenar sus obras de teatro siempre aquí). Ha escrito con enorme sensibilidad e inteligencia teatro, poesía, novela, opinión (La Tronera), dejando en cada uno parte de lo que es. Y los grandes, los clásicos, los "menores" y todo lo que hemos leído y bebido forma parte de lo que somos. Es uno de los grandes de la literatura española, reconocido aun con las reticencias de algunos "núcleos duros" que confunden sensibilidad con sensiblería y se limitan a calificarle de literato de mujeres, suponiendo que eso le resta valor porque somos seres humanos de segunda. Troylo les morderá algún día, y reconocerá a Merino todos sus aciertos: Las palabras y la literatura son de todos.

http://nelygarcia.wordpress.com Creo que homenaje significa, conceder más al que ya posee mucho; se parece a un pasaje del evangelio, que si no me confundo, dice algo así “al que tenga gracia, aún se le concederá más y al que no, se le quitará la poca que pueda tener”. Esto ocurre en todos los aspectos de la vida.

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Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

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