Ladrones de fuego

La mujer araña (Louise Bourgeois)

Por: | 28 de enero de 2013

LOUISE BOURGEOIS   (1911-2010)

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    La escultura pública instalada en Bilbao en la explanada zaguera del Museo Guggenheim, junto a la Ría, tiene forma de araña. Su autora, la escultora francesa Louise Bourgeois, la tituló Maman.
    La gigantesca araña es una pieza de bronce-acero inoxidable-y-mármol. Los cuatro pares de patas crean un espectacular e intrincado juego de ritmos sinuosos, desde cualquier lugar donde se mire. Pero hay una circunstancia que controla esos ritmos. Se trata de la articulación principal de cada una de las ocho patas. Por más que unas patas sean mayores que otras, todas las articulaciones están a la misma altura del horizonte. 
    Además de esos ritmos, sorprenden e imantan las formas de la cabeza y las glándulas abdominales del arácnido pulmonado. El despliegue de rejillas, oquedades y tirantes nérveos que dan cobijo a piedras en su interior de diferentes tamaños, crean en su conjunto unas formas que no son ni siquiera de signo informalista. Estamos al frente de unas antiformas. Lo mismo da que estén representando algo ya conocido, porque, en rigor, su creación imaginativa rebasa todo cálculo prefijado. La artista está percibiendo su obra desde el interior. 
    Esta idea de percibir la obra creativamente desde el interior puede constatarse a través de una obra suya, fechada en 1963, titulada Hada costurera. La pieza, propiedad del Guggenheim neoyorquino, pudo verse en el museo bilbaíno, en una exposición monográfica sobre la escultora francesa (finales de 2001, principio de 2002). Pues bien, en esa escultura hay elementos de su interior con una vida propia que se nos hace difícil percibir con la intensidad que su autora los crea. Louise Bourgeois hurga en su propia psique, tratando de interiorizar su pensamiento femenino allí donde lo masculino está empeñado en verlo todo bajo la tutela de lo exterior. 
    Vale la pena contemplar la araña desde distintos puntos de vista. Desde todos ellos se yergue majestuosa la pieza. Lo mismo desde la otra orilla de la Ría, como cuando se mira desde el tercer piso del interior del Guggenheim. Situados en este observatorio, atisbamos cómo el agua de la Ría pasa a través de los intersticios de las glándulas abdominales integrándose la pieza, de manera dulce y armoniosa, con el lugar...
                                                                        ***
    [En uno de mis paseos habituales por la zona donde está colocada la araña, me vino a la mente una anécdota de Pío Baroja –o sobre Pío Baroja–, relacionada con la Ría. En una comida-homenaje que le tributaban las autoridades locales en Archanda (un pequeño monte próximo a Bilbao), al final del evento, llegado el momento de los discursos, el escritor donostiarra hizo una apología de la Ría, para terminar con uno de sus inficionados dardos: “los bilbaínos no están a la altura de su Ría”. Al parecer, don Pío les amargó la velada a muchos de los asistentes. Tras haber pasado más de cien años desde aquellos dardos barojianos, y debido a las transformaciones experimentadas en Bilbao en los últimos tiempos, es lícito asegurar que ahora los bilbaínos sí están a la altura de su Ría. Tan lícito, como que su alcalde, Iñaki Azkuna, fue galardonado con el 2012 World Mayor Prize; o sea, elegido el mejor alcalde del mundo, de cuantos participaron en la convocatoria del premio, concedido cada dos años por la City Mayors Foundation, con sede en Londres].

                                                                            ***
    El último día del mes de mayo de 2010, Louise Bourgeois moría en Nueva York, a los 98 años. El recuerdo de ella y su escultura de la Ría demandaban para la ocasión el certero apunte del poeta chino Li Po (701-762): “Cortad con la espada la corriente del río: el río seguirá corriendo”...

                                    [siguiente personaje Iñaki Uriarte: 4-2-2013]

Hay 9 Comentarios

Desde dentro, como un útero espectral, nos dan, algunas damas, una muestra de lo que hacen las estrellas para brillar.

Apasionante estudio de la escultura "Maman", que nos adentra, con mano sutil, en la obra e ideario de su autora, Louise Bourgeois, y nos hace comprender mejor la sensación de delicadeza, ritmo y presencia inequívocos que nos produce la contemplación de su araña.
Una danza fulgurante de fechas nos lleva desde los años sesenta y el "Hada costurera", pasando por los dos mil de la exposición de Bourgeois y su exposición monográfica, más el premio al alcalde bilbaíno, a los hace cien de la cita barojiana, hasta el remanso de sabiduría y sensibilidad del poeta Li Po.
La foto nos reclama, poderosa, a reconocer el genio. Baroja nos recuerda que siempre hay que estar a la altura de lo bueno que uno ha recibido (a menudo inmerecidamente) y huír de la autocomplacencia (para lo cual no ayuda demasiado el premio al alcalde, por ejemplo). El análisis de Merino nos demuestra que detrás de lo sensible se esconde la razón (y por ello alma e inteligencia ganan, al buscarse, eludiéndose eternamente). Y Li Po nos acoge, recordándonos que los clásicos son clásicos, por derecho propio (el del corazón y el tiempo), no por permanecer olvidados en una estantería, sino por ayudarnos a vivir, cada día (siempre fragantes), lejos de la mediocridad pseudo moderna.
Gran artículo, el de esta semana, que nos empuja a pasear, de nuevo, por esa hermosa explanada frente al Guggenheim, por cierto, cada vez más poblada de obras, alguna de ellas de bastante dudosa calidad. La belleza creada por Gehry sólo debería ser realzada (si cabe) con obras a la altura del edificio (otra vez Baroja presente), como la tierna y elegantemente desapercibida "Maman". No se trata de añadir adorno sobre adorno, inspirados en un interiorismo de chabacana inclinación, sino de admirar y dejar admirar lo bello sin pervertirlo.

La escultura me parece impresionante.
No consigo interpretar el título, en el sentido en el que se indica. Porque suele ser el arácnido hembra el que devora al macho. Por esa razón entiendo que podría ser una representación evocadora de su propia impotencia ante una situación personal vivida con mucho dolor.
Quizás posteriormente ubicada en un contexto primitivo, para poder comprenderla ("hada costurera").
En cuanto a Baroja, creo que tenía razón, en general, en todo cuanto escribía.
Si algunas mujeres se sintieron ofendidas por haber sido descubiertas en su traición a la naturaleza o en su corrupción frente a cierta persimividad con los varones, no creo que se deba a cierta misoginia que se le atribuye (supongo que abstrayéndose de la época); sino a la frustración de sus expectativas.
De acuerdo con el gusto que ha dado el poder admirar la ría

Resulta muy interesante este conciso análisis sobre la obra de la genial escultura francesa, Louise Bourgeois porque nos ayuda a entender la esencia de sus creaciones desde su fundamento intrínseco emocional-femenino, y también el equilibrio estético de su sorprendente y fascinante escultura llamada Maman. Si vista desde el suelo impresiona la fuerza que desprende y que se concentra en sus extremidades, vista desde arriba, concretamente desde el puente que pasa por encima del Museo Guggenheim, impresiona aún más, porque la altura de sus patas convierte en insectos a quienes pasean entre ellas.
Son muy oportunas y hacen reflexionar, como siempre, las citas de Merino. Baroja tenía razón: La Ría lo ha sido todo para Bilbao, su origen, su vida y su fuente de riqueza y, sin embargo, durante décadas fue maltratada y convertida en basurero. Su imagen entristecida trascurría sin esperanza entre sus orillas de óxido, contagiando su melancolía.
Pero su curso ha continuado porque es la vida. Afortunadamente otros han sabido amarla como se merece: con Arte. Gracias a la buena visión y gestión de un equipo personalizado hoy en el carismático y queridísimo Alcalde de Bilbao, Azcuna, se ha logrado reparar su imagen. No hay duda de que ahora merece la pena pasear por esta Ría que refleja agradecida y orgullosa el arte de sus márgenes y la vida de los ciudadanos, sus hijos que le siguen y seguirán siempre debiéndole todo.

La araña del Guggenheim me recuerda a uno de los invasores espaciales de La Guerra de los Mundos de H. G. Wells cruzado con las fieras criaturas artrópodas de la película Alien, diseñadas por el artista suizo Hans Rudolf "Ruedi" Giger. Es curioso que su autora, Louise Bourgeois, bautizara la estatua como “Madre”, cuando un arácnido gigante de aspecto cuanto menos inquietante sería la imagen más alejada de la maternidad. Sin embargo, para la francesa no representa una presencia amenazadora sino protectora, evocadora del trabajo de su propia madre en una tienda de restauración de tapices. Una suerte de Ariadna útil y laboriosa, guardiana de los alrededores del Guggenheim y que acoge a todos los viandantes entre sus patas: Invocar orígenes con el expresionismo metálico de nuestra animalidad innata. Merino nos recuerda lo que somos.


Querido amigo José Luis.
Gracias nuevamente por acercarnos a tan extraordinario personaje, en este magnífico escaparate que se está convirtiendo “ladrones de fuego”, es un bullir de ideas lúcidas. En esta preciosa fotografía están los rasgos más notables de Louise: serenidad, belleza, inteligencia,… Su arrugada cara encierra unos azules ojos penetrantes, comprometedores. Una persona elegante, serena. Es como si su imagen traspasara el tiempo y nos quisieran decir algo. Es una fotografía con habla.
Como bien dice José Luis “la araña” es una obra singular, de gran fuerza, perfectamente estudiada y de gran contenido simbólico. La misma Louise al comentar su obra, dice:"La asocio a mi madre, porque la araña es un animal que se esconde en los ángulos y pone trampas. Los ángulos dan seguridad. Pero ella no caía nunca en la trampa, por el contrario, trataba de poner trampas a los otros".
En otra ocasión expresaba de manera clara este mismo simbolismo: "La araña es una oda a mi madre. Ella era mi mejor amiga. Como una araña, mi madre era una tejedora. Mi familia tenía un negocio de restauración de tapices y mi madre estaba a cargo del taller. Como las arañas, mi madre era muy inteligente. Las arañas son presencias amistosas que se alimentan de mosquitos. Todos sabemos que los mosquitos propagan enfermedades y, por lo tanto, son indeseables. Así, las arañas son útiles y protectoras, al igual que mi madre".
Este ser diminuto que es capaz de hilar, tejer, cuidar y dar protección, está presente en su magnífica “Maman”
Hace unos diez años sus creaciones artísticas se centraron en “repensar la vida”. Creó una serie de cuadros con telas de seda, de lana, trozos de ropa de vestidos suyos, de su madre o de su familia. Solía decir: "Vestirse es también un ejercicio de la memoria. Me hace explorar el pasado, pensar en cómo me sentía cuando llevaba cierto vestido. Los trajes son señales de tránsito en la búsqueda del pasado”.
Quiero finalizar con algunos de sus pensamientos:
“El rojo es sangre, dolor, violencia, peligro, venganza, celos, resentimiento, culpa. Son sentimientos cotidianos”
“No soy lo que soy, soy lo que hago con mis manos”
“A veces es necesaria la confrontación y eso me gusta”
Un saludo
Santi

http://nelygarcia.wordpress.com. Viendo la araña en la foto, percibo majestad, independencia, fuerza y determinación, todo entrelazado. Seguramente que esos sentimientos, se encontraban en el interior de Luoise y su talento hizo que emergieran. El arte nos hace conscientes, de lo inconsciente.
http://www.facebook.com/nely.garcia.

Para conocer más acerca de Bourgeois, hemos publicado el libro Una casa para el sueño de la razón, de Mieke Bal

Cuando apareció la araña (el título oficioso de la obra en Bilbao) junto al Guggenheim, "sufrí" un primer choque con su título, nunca habría asociado un arácnido con el concepto de mamá. Duró el momento que tardé en sumergirme en la obra, literalmente, y sentir su fuerza, su estética y su femineidad. Sugiero a quien venga a Bilbao que disfrute del contraste de los dos "guardianes" del museo: Puppy, el cachorro, que en realidad es un gigante florido lleno de color que cambia con las estaciones, vivo; y la "mamá", metálica pero profundamente orgánica, quizá más aún. Como buena bilbaína, le diría al señor Baroja, con todo mi respeto, que ahora la ría sí está a la altura de los bilbaínos.

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Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

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