Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

Ladrones de fuego

La mujer araña (Louise Bourgeois)

Por: | 28 de enero de 2013

LOUISE BOURGEOIS   (1911-2010)

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    La escultura pública instalada en Bilbao en la explanada zaguera del Museo Guggenheim, junto a la Ría, tiene forma de araña. Su autora, la escultora francesa Louise Bourgeois, la tituló Maman.
    La gigantesca araña es una pieza de bronce-acero inoxidable-y-mármol. Los cuatro pares de patas crean un espectacular e intrincado juego de ritmos sinuosos, desde cualquier lugar donde se mire. Pero hay una circunstancia que controla esos ritmos. Se trata de la articulación principal de cada una de las ocho patas. Por más que unas patas sean mayores que otras, todas las articulaciones están a la misma altura del horizonte. 
    Además de esos ritmos, sorprenden e imantan las formas de la cabeza y las glándulas abdominales del arácnido pulmonado. El despliegue de rejillas, oquedades y tirantes nérveos que dan cobijo a piedras en su interior de diferentes tamaños, crean en su conjunto unas formas que no son ni siquiera de signo informalista. Estamos al frente de unas antiformas. Lo mismo da que estén representando algo ya conocido, porque, en rigor, su creación imaginativa rebasa todo cálculo prefijado. La artista está percibiendo su obra desde el interior. 
    Esta idea de percibir la obra creativamente desde el interior puede constatarse a través de una obra suya, fechada en 1963, titulada Hada costurera. La pieza, propiedad del Guggenheim neoyorquino, pudo verse en el museo bilbaíno, en una exposición monográfica sobre la escultora francesa (finales de 2001, principio de 2002). Pues bien, en esa escultura hay elementos de su interior con una vida propia que se nos hace difícil percibir con la intensidad que su autora los crea. Louise Bourgeois hurga en su propia psique, tratando de interiorizar su pensamiento femenino allí donde lo masculino está empeñado en verlo todo bajo la tutela de lo exterior. 
    Vale la pena contemplar la araña desde distintos puntos de vista. Desde todos ellos se yergue majestuosa la pieza. Lo mismo desde la otra orilla de la Ría, como cuando se mira desde el tercer piso del interior del Guggenheim. Situados en este observatorio, atisbamos cómo el agua de la Ría pasa a través de los intersticios de las glándulas abdominales integrándose la pieza, de manera dulce y armoniosa, con el lugar...
                                                                        ***
    [En uno de mis paseos habituales por la zona donde está colocada la araña, me vino a la mente una anécdota de Pío Baroja –o sobre Pío Baroja–, relacionada con la Ría. En una comida-homenaje que le tributaban las autoridades locales en Archanda (un pequeño monte próximo a Bilbao), al final del evento, llegado el momento de los discursos, el escritor donostiarra hizo una apología de la Ría, para terminar con uno de sus inficionados dardos: “los bilbaínos no están a la altura de su Ría”. Al parecer, don Pío les amargó la velada a muchos de los asistentes. Tras haber pasado más de cien años desde aquellos dardos barojianos, y debido a las transformaciones experimentadas en Bilbao en los últimos tiempos, es lícito asegurar que ahora los bilbaínos sí están a la altura de su Ría. Tan lícito, como que su alcalde, Iñaki Azkuna, fue galardonado con el 2012 World Mayor Prize; o sea, elegido el mejor alcalde del mundo, de cuantos participaron en la convocatoria del premio, concedido cada dos años por la City Mayors Foundation, con sede en Londres].

                                                                            ***
    El último día del mes de mayo de 2010, Louise Bourgeois moría en Nueva York, a los 98 años. El recuerdo de ella y su escultura de la Ría demandaban para la ocasión el certero apunte del poeta chino Li Po (701-762): “Cortad con la espada la corriente del río: el río seguirá corriendo”...

                                    [siguiente personaje Iñaki Uriarte: 4-2-2013]

Luis Landero & Li Chanding

Por: | 21 de enero de 2013

LUIS LANDERO   (1948-    )

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     No se parecen ni poco ni mucho las novelas El mundo según Garp y Juegos de la edad tardía. La primera es del norteamericano John Irving y la segunda del extremeño Luis Landero. Si las asocio es por el gratísimo placer que me produjo su lectura. Separadas las creaciones por una decena de años, en ambos libros tiene uno la sensación de ser un marinero de Odiseo, escuchando los melodiosos encantamientos de sus páginas.
     De ahí viene el acordarme de Irving y Landero cuando proyecté escribir un libro de entrevistas con gentes de las letras. Traté de dar con el primero sin éxito alguno. La localización de Landero me la facilitó su editorial. Me dirigí a él, le conté mi propósito, al tiempo de mandarle un ramillete de preguntas. Adjunté un breve relato mío –dedicado en su día a Marie José y Octavio Paz–, titulado Li Chanding
    Las respuestas de Landero estaban pobladas de referencias cultas, con alusiones a Horacio, Virgilio, Kafka, Breton, Juan Rulfo, Malraux, Don Quijote, Flaubert, Torquemada y el Evangelio.
     Respecto al relato, Landero pareció saltar como un muelle de acero oprimido para darme su opinión: “El cuento de Li Chanding muy bien podía haber suscrito Borges. Resulta insondable y produce vértigo”.
                                                                     ***
     Este es el relato:
     Una vez por año el gremio de anticuarios cerraba los establecimientos de la ciudad. Como ya era norma en él, Li Chanding buscó en el viejo arcón el disfraz de comprador. Se lo puso con la parsimonia que requería el acontecimiento. Después salió por la puerta de atrás de su tienda.
     Deambuló por entre calles hasta promediar la mañana. Luego se acercó con paso adinerado hacia su propio establecimiento. Entró en la tienda. El tintineo de la puerta principal anunció su visita. Tocó innumerables objetos. Los sopesaba con ojos expertos. Daba las cifras que él creía justas. Ni un yelín más. Li Chanding notaba que el comprador era un verdadero conocedor del negocio. Para interesarlo en las ventas, Li Chanding historiaba minucioso cada una de las piezas tenidas por más preciadas. El comprador no se dejaba envolver por el vendedor. Volvería en otra ocasión, dijo a modo de despedida. Li Chanding lo despidió con varias reverencias de alto porte.
     Más tarde, Li Chanding pasó el resto del día ensimismado, recordando y fijando con la mirada cada uno de los objetos que le interesaron al desconocido.
     Al día siguiente se abrió al público el establecimiento. Li Chanding esperó ilusionado la aparición de aquel notable comprador. Todo un año aguardó con atesoramiento ese día memorable.
                                                                    ***
     ¿Exageraba Landero al decir que lo podía haber suscrito Borges? Con toda seguridad. Borges es mucho Borges. Otra cosa es que le resultara insondable y le produjera vértigo. Si él lo dice, será verdad. No existen motivos de lluvia o de sol a la vista para creer que mienta. Cada cual es responsable de sus palabras. Todos somos responsables de algo, e incluso de cada una de esas cosas triviales que adornan la existencia.
     Hasta Li Chanding es responsable de ponerse el disfraz de comprador todos los años, el día que el gremio de anticuarios cierra los establecimientos de la ciudad.

   N.- La novela Absolución, de Luis Landero, figura en lugar destacado de la narrativa en español en 2012, por delante de autores como Juan José Saer, Javier Cercas, Javier Marías, Arturo Pérez-Reverte, por ese orden.

                                 [siguiente personaje Louise Bourgeois: 28-2-2013}

Zen y mujeres (Luis Racionero)

Por: | 14 de enero de 2013

LUIS RACIONERO   (1940)

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    El leridano Luis Racionero asegura ser budista-taoísta desde los 27 añosIngeniero, economista, máster en urbanismo. Escritor inclasificable. Autor de una treintena larga de obras. Acusado de plagiario en dos ocasiones (1). En uno de sus últimos libros lleva al papel  un desnudamiento sentimental (frontera entre misoginia y machismo), titulado Sobrevivir a un gran amor seis veces. Racionero responde a unas cuantas preguntas mías y de otros.Todos venimos de todos. Ahí están sus respuestas y las de otros. Todos venimos... 

    ¿Aquello que deseamos puede ser tan real como aquello que nos pasa?
    Chuang-Tzu soñó que era una mariposa, volando aquí y allá, a todos los efectos una verdadera mariposa. De pronto, despertó en el sueño de su cabaña. “Ahora ya no sé si soy Chuang-Tzu que soñó que era mariposa o una mariposa que está soñando ser Chuang-Tzu.
     Cuando se te sube la sangre a la cabeza, ¿pides en la farmacia de guardia más cercana una cajita de buenos poemas para que se pase?
     Al contrario, salgo de hombre lobo –porque sólo se me sube por las noches– a merodear por los bosques más cercanos aullando poemas a la luna hasta que se digna mirarme y me hiela la sangre con su bala-sonrisa de plata.
     ¿Por qué esa manía nuestra de necesitar que las cosas ciertas tengan que ser probadas?
     La verdad es la reproducción de lo que es dentro de nuestro cerebro. El modo de amoldar lo que es a los escasos circuitos neuronales de nuestro cerebro se llama probar. Lo grotesco es que los racionalistas y los positivistas lógicos confundan ese limitado monigote de la realidad que nos cabe en la cabeza con la inconmensurable realidad misma. La manía de probar viene del miedo a lo inconmensurable. “Le silence eternel de l’espace sidéral m’effraye”. Y para quitarnos el miedo, vamos a medir. Antes, esos mismos cobardes creían en Dios.
     Cuando se juntan los ojos con los besos, ¿de esa mezcla surge un pastel feliz?
     Cuando se juntan los labios en un beso los ojos dejan de verse porque están demasiado cerca y no enfocan. Besos y ojos no pueden funcionar a la vez. Los ojos son el tridente de los besos, los besos el panteón de los ojos. El pastel suele ser putrefacto. 
    Hay gente que pasa por el Zen poco menos que en moto. ¿Sí? ¿No?
    Uno de los mejores libros que he leído en mi vida es “Zen and the Art of Motocicle Maintenance”, publicado en castellano por Pomaire, creo. El Zen es como el arte de mantenimiento de una moto y en ese viaje magnífico de Fedro hacia el Oeste, Platón, Sócrates y Aristóteles son triturados por los presocráticos, por su falta de cualidad. Es lo que tiene el Zen cuando se sube a la moto, que pone a trial las cabezas cuadradas. 
    A propósito de Zen: ¿no te parece que la luna iba para moneda?
    ¿Cuál es el ruido que hace una moneda como la luna al caer sobre el mármol inexistente del cielo? Occidente resuelve este koan así: la música de las esferas. 
    Por más que nos empeñemos, nuestro destino es como el vuelo de los pájaros, que pasan sin dejar rastro alguno...
    El estanque no tiene ninguna intención de reflejar el vuelo de los ánades sobre sus aguas; los ánades no tienen conciencia de que sus siluetas se dibujan en el río. 
    Serán los ánades que tu conoces, porque yo conozco a otros que sí tienen conciencia de ello. Lo prueba una pregunta que me hizo uno de ellos, y que me sirve para preguntártelo a ti: ¿has esperado alguna vez a que el lado amable de la ventana recline la cabeza hacia la izquierda de tu corazón?
     No le entiendo la pregunta: un día al otro lado, pregunté dónde era el lado amable y me dijeron que el otro.

    (1).- Los puristas le llamaron de todo, hasta desvergonzado. Quizá esos mismo puristas son quienes incurren  en plagios inconscientes cada dos por tres. Contra esa turba de puristas escribió Lautréamont: "El plagio es necesario. Está implícito en el progreso. Sigue de cerca la frase de un autor, se sirve de sus expresiones, borra una idea falsa, la reemplaza por una idea justa". 

                                            [siguiente personaje Luis Landero: 21-1-2013]

Manuel Puig con la boquita pintada

Por: | 07 de enero de 2013

Manuel puig

MANUEL PUIG   (1932-1990)

     Unos pocos libros le bastaron a Manuel Puig para convertirse en uno de los escritores más originales de cuantos nacieron en Argentina en el siglo XX. Pero le costó lo suyo. Su obra, enmarcada en el llamado arte pop, irrumpió en la escena literaria durante los años sesenta. Sus trabajos se movían dentro de la experimentación narrativa, uso de técnicas de montaje, empleo de formatos y estereotipos, tales como folletín, docudramas radiofónicos y telenovelas.
     Estas son algunas de sus obras: La traición de Rita Hayworth (1965). Boquitas pintadas (1969) (llevada al cine en 1974). The Buenos Aires Affair (1973). El beso de la mujer araña (1976) (llevada al cine, luego a comedia musical en Broadway, y más tarde convertida en ópera por el alemán Hans Werner Henze, para acabar en obra de teatro rubricada por el propio Manuel Puig). Escribió tres obras de teatro, además de la citada. También la novela Pubis angelical (1979) fue llevada al cine. Dejó inconclusa su novena novela Humedad relativa: 95%
     Varios años después de su muerte, acaecida en Cuernavaca (México) en 1990, en círculos intelectuales argentinos consideraron a su compatriota campeón de la literatura oral. Aseguran que Manuel Puig está vivo, como si de una estrella de rock se tratara. La constante reinvención de sus obras parece confirmarlo.
     En un determinado momento de su vida (más bien hacia el final), Manuel Puig se anticipó al tiempo futuro con estas dolorosas palabras: “Creen que soy un best-seller pasajero, no un escritor. Lo mismo le pasó a Roberto Arlt hace treinta años, y los que le cavaron la tumba son los mismos que ahora lo ensalzan”.
     Contacté con el escritor argentino por escrito. Entonces él vivía en Estados Unidos. Le pedí que contestara, hasta su última disnea si fuera preciso, a una veintena de preguntas. 
     Meses después recibí una carta suya, fechada en Nueva York (23 noviembre 80), en la que decía:
    “Querido amigo:
     Perdón por el retraso en contestarte. Muchas gracias por tu carta y aprecio; no respondí antes porque estuve dándome tiempo, esperando inspirarme para mandarte una entrevista con alguna gracia. Debo confesarte que la cosa no me sale; no sé, he tratado de ponerme en la onda del cuestionario, ¡pero no sale nada! ¿qué hacer?
     En dos semanas más vuelo a Río donde resido desde hace unos meses. Mi dirección allá es Rua Aperana 57 / 22450 Leblon / Río de Janeiro.
     Siento mucho no poderme incorporar a tu libro, que seguramente quedará muy sabroso ¡lástima! En fin, si se me ocurre algo te lo comunicaré. En estos días salió mi nueva novela; no sé qué irá a pasar con ella; es tan diferente de las anteriores. ¿? Cuéntame si la lees”. (Se despedía con un abrazo, y firmaba con su nombre de pila, Manuel).
    La novela en cuestión era Maldición eterna a quien lea estas líneas, considerada por los especialistas en el quehacer literario de Manuel Puig como su mejor obra, desde La traición de Rita Hayworth
    En la necrológica del escritor argentino en The New York Times definían su obra como una muestra del “realismo experimental”, oscuro y elusivo, como el de William Faulkner. Esas palabras le hubieran producido a Manuel Puig algo así como las mejores suaves-lindas caricias fabricadas alrededor de las sienes (ese lugar donde se alojan los mejores sueños y se quitan la vida los desesperados).

               [siguiente personaje Luis Racionero: 14-1-2013]                 ]

El País

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