Ladrones de fuego

Javier Tomeo ha muerto, viven sus monstruos

Por: | 23 de junio de 2013

JAVIER TOMEO   (1932-    )

Javier Tomeo 

    [Moría ayer en Barcelona el escritor aragonés, Javier Tomeo. Afincado desde muy joven en la ciudad Condal, cursó estudios de Derecho y Criminología. Autor de medio centenar de obras. Sus escritos están poblados de pequeños monstruos, no tan perversos como chispeantes. El humor absurdo salta por las páginas, bajo la mirada severa de Kafka y Buñuel, sus dos lacónicos referentes. Al final de su vida poco le importaron las mofas de los benetianos sobre su literatura. Posiblemente esbozaría antes de morir una sonrisa burlona -o trompetilla aragonesa- para todos ellos (peripatéticos y absurdos jueces de  la literatura en lengua española). A un lado estos perdonavidas literarios, quiero recordar al amigo desaparecido, al transcribir la presentación que le hice en esta sección el 17 de diciembre del pasado año]. 

     Humor, fantasía, gracia y talento puso sobre el papel Javier Tomeo para escribir su novela, Los amantes de silicona (Anagrama, 2008). Los personajes lo componen un matrimonio, tan aburrido como la piedra pómez, y dos maniquíes inflables (hombre y mujer) de silicona de alta definición. Las vidas se entrecruzan y juerguean de lo lindo. Aunque parezca de primeras carente de interés seguir la trama de esta historia absurda, gracias al aludido despliegue de fantasía, humor y graciosidad del autor, el lector consigue soltar nueve carcajadas cada tres páginas. Desde la primera línea hasta el último respiro lectural, Javier Tomeo va midiendo cada palabra y los tiempos correspondientes, al punto de conducir la mirada y pensamiento del lector por donde él desea que discurran. De esa conducción sobreviene el gusto por leer en una lengua polisilábica como el español. Mientras las peripecias se suceden, el ánimo del lector discurre por la avenida de la risa, el callejón del suspense y la senda de lo sentimentaloide... 
     Conocí a Javier Tomeo cuando vino a Bilbao a presentar en nuestra librería su novela El Unicornio (Premio Ciudad de Barbastro 1971). Corría el mes de octubre de 1972. El libro no se pudo presentar por orden gubernativa (una orden bastante más absurda que la historia de los maniquíes de silicona). La imposibilidad de presentar el libro la compensamos con risas y afectos, y otras verbosidades disparatadas. 
     En la década de los ochenta la crítica literaria catalogó a Tomeo como uno de los más personales escritores de la narrativa española. Muchos de sus textos se han adaptado al teatro. No pocos de sus libros están editados en Alemania, Holanda, Brasil, Francia, Italia, Israel, Hungría, Suecia, Dinamarca, Gran Bretaña y Estados Unidos. 
     Años atrás, un periodista amigo mío fue a entrevistarle a Barcelona para un diario de la capital bilbaína. Al acabar la entrevista, y a micrófono cerrado, Tomeo le dijo que tenía un amigo en aquella ciudad, dio mi nombre, para apostillar: “Sabía estar loco en tiempos difíciles”.
     Veinte años después de nuestro encuentro en Bilbao, le escribí invitándole a participar en un libro de entrevistas. Contestó raudo, con el añadido de un exultante proemio: “El tiempo pasa, la locura, venturosamente, permanece. La locura en la amistad, la amistad en la locura. ¡Oh, locura, chispazo divino!, clamaría yo, parafraseando a Schiller, que suspiró lo mismo a propósito de la alegría”. 
    Ofrezco tres muestras de lo dialogado con Tomeo, como tres bizcochos de yema infantil: 
     ¿Alguna vez te han amenazado con los siete puñales del arco iris?
     Sí, pero me escapé a tiempo. Era la tintorera de mi barrio. Una gorda infame.
     Porque el alma no admite la muerte, ¿podemos decir por ello que es algo inmortal?
     Si el alma no fuese inmortal, no sería alma. Un alma mortal podría ser algo parecido a un queso gruyere sin agujeros.
     ¿Al negar y destruir la certeza objetiva del mundo exterior, el escéptico espera conducir todos los pensamientos del hombre hacia sí mismo?
     Yo no niego la certeza objetiva del mundo exterior. Lo que hago es transformarla a la medida de mis deseos. No me importa que me dé de bruces (o de morros, como dicen en mi pueblo) contra la pared.

       En los escritos de Javier Tomeo el humor y lo estrambótico vagabundean juntos. Anticonvencional como pocos, sabe descubrir como nadie, con personalísima gracia, lo milagroso que vive en lo cotidiano.

                                    [siguiente personaje Truman Capote: 27-6-2013] 

Hay 12 Comentarios

Creo que el recuerdo que nos deja un escritor tiene el privilegio de no abandonar del todo este mundo mientras vivan sus palabras. Tomeo supo utilizar el humor, ya sea irónico, sarcástico o disparatado, de una forma muy personal y sin complejos, valiente e inteligente. Me parece de agradecer que, a través de ese género literario que tan bien dominaba, haya sabido hacernos reír y trasmitirnos alegría y dulzura porque ambas cosas son un componente esencial de la vida. Pienso que su nombre siempre nos provocará a sus lectores una sonrisa irreprimible y espontánea al recordar sus cuentos y novelas que evidencia que la tristeza y seriedad se pueden llevar por dentro, pero la alegría no tiene disimulo posible y desea ser siempre contagiosa y contagiada.

http://nelygarcia.wordpress.com. El absurdo y el humor, son dos componentes de la existencia necesarios para vivir con nuestra ignorancia. El plasmar su percepción, diferente a la crítica convencional, es romper los moldes establecidos con valentía, para dejar que su potencial creativo se expanda con libertad. Su originalidad estará viva a través del tiempo.

Decía Unamuno “Sólo el que ensaya lo absurdo es capaz de conquistar lo imposible" y ¡qué razón tenía! Gracias a Merino recordamos la práctica de lo absurdo que Javier Tomeo realizaba con valentía. Sus obras partían con frecuencia de premisas insólitas para salpicarnos con verdades atroces. Se nos ha marchado y, con ese gesto, ha conquistado lo imposible, alcanzando la inmortalidad del autor, que es su obra.

Después de Duras y su profundo estudio de "El amante", uno podía tener la sensación de que el siguiente artículo del blog tal vez nos defraudaría y, sin embargo, aunque se trate de un "ladrón" que poco tiene que ver con la novelista francesa, este escrito sobre Tomeo nos ha encandilado por vías diferentes: por lo que tiene de variado, de contar cosas diferentes, jugosas y pertinentes, por la habilidad para describir, atrapándolo, a un personaje, mediante un kaleidoscópico mirar, por el soplo de aire fresco que destila Tomeo y el propio Merino.
Tras llegar al final del texto, queda en la memoria una frase, revoloteando, diáfana y esperanzadora (aún hoy), "Sabía estar loco en tiempos difíciles", que, en un juego de reflejos nos da, a su vez, una seña de identidad de Merino.
Siempre hay que saber estar loco... De la cordura y la medianía se llega demasiado fácil al adocenamiento y al conformismo, al detestable gregarismo.

Hasta en la mente más sesuda y circunspecta ha de quedar una rendija para que se cuele esa locura sobre la que este elocuente artículo nos induce a pensar. Nunca he entendido cómo hay gente propensa a tomarse tan en serio la vida como para elegir vivir para siempre en el callejón sin salida de la sensatez. Por eso creo que es indispensable que existan escritores como Tomeo, capaces de abrir nuestra imaginación y hacernos reír de cada una de las absurdas circunstancias que nos rodean. Basta con mirar esta provocativa foto elegida por su entrevistador para sentirnos cómplices de su “chifladura”.
Todo es un disparatado disparate. Todo lo trascendente llegará a ser intrascendente. Aunque nos pinchen la muñeca, volveremos a hincharla mil veces. Porque si en algo hay que creer, más vale que ese algo tenga forma de carcajada insumisa.

Gracias también a Santiago Fernández.
Creo que es la primera vez que leo una pregunta así de encantadora (la primera). La segunda, es un presente para agradecer.
Y me parece de celebrar su respuesta: "La locura en la amistad, la amistad en la locura"

Cuantos espejos se partirían de risa si supieran lo que pasa entre ceja y ceja de su imagen reflejada.
El sentido del humor, aunque no sea el más gracioso de los sentidos, es, sin duda, el más necesario en un mundo injusto como este.
Como dice una mujer hermosa:" yo he elegido ser feliz". Por eso me río. Por eso escribo.


Gracias José Luis por acercarnos a tan singular personaje. Leo queTomeo es una mente fabuladora de historias increíbles. Un cuerpo recio que encierra una mente sagaz. Un trovador de unicornios. Un centurión que escribe con plumas de ganso.Sus historias caminan por el precipicio de los sueños. Un escritor experimental, imaginativo, inclasificable.
Una buena muestra son los comentarios de algunas de sus obras.
• En El cazador (1967), un hombre se encierra para la eternidad en una habitación de su propia casa como un eremita para no tener que hblar con su madre.
• En El unicornio(1971), los espectadores de una obra de teatro van cayendo uno a uno como en una novela policiaca.
• El castillo de la carta cifrada (1979) es una fábula sobre la imposibilidad de escribir y mandar cartas.
• En Amado monstruo (1985), disecciona una entrevista de trabajo marcada por el complejo de Edipo de sus protagonistas.
• En El cazador de leones (1987), es el monólogo de un hombre que trata de conquistar a una mujer por teléfono que nunca responde.
• Bestiario(1988) trata sobre la vida de numerosos animales, particularmente de los insectos.
• En Preparativos de viaje (1991) cuenta de la imposibilidad de un vendedor de sillones giratorios para adentrarse en las fronteras de un país llamado Beluchistán.
• La agonía de Proserpina (1993) nos muestra por primera vez a un personaje femenino real.
• Conversaciones con mi amigo Ramón (1997) tiene por motivo sus divagaciones con Ramón Riera, personaje muy recurrente en la obra de Tomeo.
• En Los nuevos inquisidores (2004) se recogen varios de sus cuentos, desde finales de 1950
• En La mirada de la muñeca hinchable (2003) un hombre solitario urde un diálogo imposible con una muñeca de plástico en un mundo general del que sólo oye los ruidos
• En El cantante de boleros (2005), narra la vida monótona de otro hombre solitario, con ínfulas de cantante, que habla también con su madre muerta.
……….
Su narrativa es con frecuencia experimental y explosiva, inspirada en ocasiones en la perspectiva de las cosas, los animales y otras formas de vida. Sus obras son ilógicamente lógicas, realmente absurdas; pero, en el fondo reflexiona críticamente respecto a la organización social.
Es un escritor irónico, ácido, humorista, especial. De frase corta, minimalista. La mayoría de sus historias comienzan con una situación desconcertante y que va envolviéndonos.
El mismo Tomeo comenta acerca de sus producciones y del oficio de escritor: “ A los escritores se les mitifica mucho, como si tuvieran que estar en éxtasis. Yo lo veo como el trabajo de un albañil que va haciendo el edificio cada día".
En la entrevista se define: "Yo no niego la certeza objetiva del mundo exterior. Lo que hago es transformarla a la medida de mis deseos. No me importa que me dé de bruces (o de morros, como dicen en mi pueblo) contra la

Cuanto más conozco a las personas más quiero a mi muñeca hinchable.

Nely García. Perdonen la errata, quise decir EXPRESIONES.

http://nelygarcia.wordpress.com. El humor es un arma importante para la existencia y en literatura, una cualidad. Creo que el alma, o (energía primordial), es inmortal y real, por que no perece; las expresiones apoyadas en ella, poseen algo de razón y de irracionalidad, mostrando que pueden convivir en armonía. Seguramente que Tomeo consciente de los contrarios, que rodean a lo cotidiano, los utiliza en sus expresines.
http://www.facebook.com/pages/Nely-Garc%C3%ADa/368054793274553?ref=hl


Qué necesitados estamos de las personas como Tomeo ... , al que siempre he visto en cierta manera como "nuestro" Tom Sharpe. Mi más sincera admiración, José Luis, por seguir sabiendo estar loco en tiempos difíciles, y por contagiarnos a los demás.

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Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

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