Ladrones de fuego

Franz Kafka se ve tirado en el suelo

Por: | 12 de mayo de 2014

FRANZ KAFKA   (1883-1924)

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      Estas palabras de Franz Kafka son suyas. Y mía la impostura de haberme asignado el papel de preguntador: 

      ¿Cómo definiría su escritura?
    
Mis historias son una especie de cerrar los ojos. Yo me he visto siempre como un escritor tirado en el suelo, y que busca por allí algo con qué escribir. El modo de escapar de la existencia humana es a través de la fantasía.
     ¿Quiere decirse que su obra es un constante sueño?
    
El sueño deja al descubierto la realidad, tras la cual permanece la imaginación. Esto es lo terrible de la vida, lo conmovedor del arte.
     ¿De qué modo valoraba aquello que escribía?
    
Jamás lo valoraba, porque de ese modo haría inalcanzable lo que quiero escribir.
     ¿Podríamos decir que usted se pasó la vida en un permanente intento escritural?
    
Eso es. En el fondo, mi vida consistía en intentos de escribir, por lo general malogrados.
     ¡¿Cómo puede decir eso un hombre que figura entre los mejores escritores del siglo XX?!
    
No me preocupo por los juicios de los demás. Sólo sé que soy el hombre más delgado que conozco. Si mis escritos no valen nada, es seguro que yo mismo no valgo nada en absoluto.
    ¿Por qué eligió aquella manera tan solitaria de escribir? ¿Qué fuerzas extrañas tiraban de usted durante la noche y le impulsaban a escribir como si fuera un fantasma inhumano?
     
Para poder escribir tenía necesidad de aislamiento; pero no como un ermitaño, cosa que no sería suficiente, sino como un muerto.
     Explíquenos eso...
    Co
ntinuamente busco comunicar algo no comunicable, explicar algo inexplicable, hablar de algo que tengo en los huesos y que sólo puede ser vivido en esos huesos.
    ¿Eso nos lleva a pensar que usted fue el hombre menos feliz del universo?
    
¿Hay alguien que sepa por sí mismo cuál es su verdadera situación?
     Lo que sí parece indicar, pese a sus sufrimientos, que usted no sentía deseos de escapar de aquella compulsión interior que lo roía...
    
Sólo diré que un empantanado interior corre por sobre nosotros, y por allí pasan unas palabras que se nos escapan. Y jamás las conseguiremos llevar al papel. Esas palabras sólo están en el pensamiento. Cuando en alguna ocasión conseguimos aproximarnos a esas palabras lo hacemos por casualidad, porque hemos tropezado con ellas sin darnos cuenta e incluso hemos sido arrastrados por ellas.
     ¿Encontró en determinadas ocasiones algunos momentos de felicidad?
    
Sólo es posible alegrarse del mundo justamente cuando se huye de él.
     ¿Es que lo bueno y lo malo son lo mismo para usted?
    
Lo bueno es en cierto sentido desesperante.
     ¿Tal vez existe alguna escala de valores por la que alguien puede subir a la cúspide mediante el hecho estético?
    
No sé qué dirán otros. Sé que escribo diferente de lo que hablo, hablo diferente de lo que pienso, pienso diferente de lo que debería pensar, y así sucesivamente hasta la más profunda oscuridad.
     ¿Qué nos queda por decir? ¿Qué por hacer?
    
Dejar caer sobre el pecho la cabeza llena de asco y de odio.
     Pero... ¿cómo no creer o siquiera pensar en alguna posibilidad esperanzada?
    
En teoría hay una posibilidad de felicidad.
     ¿Cuál es?
    
No merece la pena reseñarla.
    Se lo ruego.
    
Está bien. Creer en lo indestructible que hay en uno y no empeñarse por conseguirlo.

                                [siguiente personaje Volodia Teitelboim: 19-5-2014]

 

 

 

Hay 6 Comentarios

Me gusta mucho leerlo. Me parece muy divertido.
Destacaría la impotencia de escribir lo que no es comunicable, por imposible.
He estado buscando algunas de sus citas, y creo en estas dos: "El gesto de amargura del hombre es, con frecuencia, sólo el petrificado azoramiento de un niño."
"Todo el conocimiento, la totalidad de preguntas y respuestas se encuentran en el perro."

¿Qué más se puede decir, tras las palabras de Kafka, hábilmente pretextadas por Merino?
¿Qué más se puede decir, ante un hombre sincero hasta la médula con su propia infelicidad e inseguridad, que decide y encarga que toda su obra sea destruida a su muerte? ¿Hay acaso mayor honestidad artística? Y, como Virgilio, Kafka llega hasta nosotros por la visión y piedad de sus amigos, que impiden que la eternidad robe su incalculable tesoro.
Tan aguda visión del hecho creador propio y de la conciencia del yo, con su miserias y su dolor, sólo encuentro, según mi opinión, en Pessoa. No hay como en ellos, tan revelador testimonio de la inseguridad y el talento, indisolublemente unidos, tan profunda tristeza, tan fértil soledad de quien no sabe vivir, porque sólo sabe crear, a su pesar.
Ante la ignorante seguridad fluyente a raudales, cuanto más vana se hace la vida y la realidad, volvamos, por favor, de vez en cuando al regazo de aquellos que vislumbraron que la divinidad del hombre sólo se roza a través del arte y, en ese preciso instante, desaparece, convertida en ceniza.

Totalmente de acuerdo con Santiago. Kafka es la inquietud que guardamos en lo más profundo, es el genio que supo "tocar" el subconsciente, el de todos y el de ninguno, y reproducir esa dualidad fascinación/miedo, pero unida a la reflexión.

Gracias amigo José Luis por presentarnos a uno de los grandes, aunque escribiera textos ”pequeños”
No se muy bien si Kafka es un filósofo a no. Pero hay algo en su escritura que nos da miedo, que nos perturba. Nos hace pensar en nuestra existencia y el sentido de la vida. Sus temas abordan la reflexión sobre el pecado, el sufrimiento, la esperanza, ….
Es posible que temamos su lectura. Tanto en sus “Metamorfosis” como en “el Castillo” nos sitúa al borde de la locura.
Es curioso que el más existencialista de los literatos diga que “El modo de escapar de la existencia humana es a través de la fantasía”
Quiero finalizar con un pensamiento suyo:
“El camino verdadero transcurre sobre una cuerda que no ha sido tendida en las alturas, sino apenas a escasa distancia del suelo. Parece haber sido dispuesta para tropezar antes que para pasar sobre ella”
Un saludo
Santi

A mi entender, Kafka fue, ante todo, un gran pensador, que puso en evidencia el hecho mismo del pensar como el instrumento de la razón suprema, ya que nadie puede alcanzar el sentido último de la vida. La propia Naturaleza nos dice que siempre hay un siguiente y que nos movemos en un eterno Ser y No-ser, es decir, en un Si-mismo, entre la plenitud y el vacío, o sea, en términos matemáticos, entre el 1 y el 0 Tal es la infinitud de la Vida. De aquí la necesidad mental que conduce a la filosofía, incluida la teología.

Las palabras de Kafka reflejan con exactitud la imposibilidad de plasmar, esa intuición incierta y cruel, que nos corroe.
En la Metamorfosis pone en duda los valores más significativos, como el amor de los padres. Esa profundidad libre y ambiciosa, necesita de la soledad para cuestionarse sí mismo, y la dificultad de transmitir la percepcición metafísica.

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Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

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