Ladrones de fuego

Los besos en el mundo de Corín Tellado

Por: | 07 de julio de 2014

CORÍN TELLADO   (1926-2009)

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            En 1965 Corín Tellado quedó consignada como “el escritor más leído de todos los tiempos, incluyendo a Miguel de Cervantes”, según certificaba en palabras Guillermo Cabrera Infante, ganador en 1997 del Premio Cervantes de Literatura.
     Refiriéndose a la escritura de Corín Tellado el escritor cubano lo expresaba así: “La pornografía es un arte inocente, nada consciente, y Corín Tellado, ya en las clasificaciones, es una naïve, una primitiva por sofisticar. Sus lectores o tienen esa inocencia o fracasan en su lectura” (Libro de ensayos, de título O, publicado por Seix-Barral en 1975).
     Víctor García de la Concha –director de la Real Academia Española, de 1998 a 2010, y actual director del Instituto Cervantes-, al presentar a Mario Vargas Llosa, en un encuentro literario, dijo, entre otras consideraciones, que el escritor peruano lo mismo sabía apreciar las mieles de Góngora, como los caramelos de Corín Tellado.
    ¿Qué vieron Cabrera Infante y Vargas Llosa en la literatura de Corín Tellado? ¿Quizá la antítesis de quienes se empeñan en dar un sentido más puro a las palabras de la tribu? ¿Tal vez les conmovía que la escritora asturiana, por ser tan obsesivamente fiel a su estilo sentimentalista, fuera capaz de dejarse matar en su imaginario por un millón de besos?
    En los primeros días de verano de 1981, le envié a Corín Tellado –a su domicilio gijonés–, un ramo de preguntas. El tratamiento preguntador era semejante al enviado a otros escritores considerados de primera fila.
    Recibí las respuestas correspondientes y una carta anexa, todo ello fechado un 25 de junio de 1981. Estas son algunas de sus respuestas:
     Los besos son la plataforma de la comprensión más afectiva /
    Toda persona que expresa en letras lo que siente y piensa es digna de ser leída, porque quizás...¡quizás! diga algo que ignoras... /
    
La mente humana es un foco de abismos hartamente conocidos y demencialmente desconocidos. Sigue leyendo y verás cómo el más vulgar autor te dice algo que tú ignoras... / 
    
Besos son nuestras creencias. Nuestra credibilidad ante la vida... A veces besas, a veces pisas. Todo es positivo y fraudulento... / 
    ...
así todos los humanos tenemos una meta: Vivir, sobrevivir, razonar... Cada uno lo hace según su mentalidad, su cultura, sus creencias, sus convicciones...
    
En la carta decía:
    "A la gente de hoy, tan materializada, lista (pienso que más que nosotros para disfrutar la existencia de cada día), déjalos vivir. Tienen derecho a ello. Y nosotros a escribir cosas plácidas, que lo filosófico queda para los antiguos... Los letrados, los inquietos intelectuales... / 
    Yo soy una escritora sentimental y ahí, punto. Lo demás queda para mí... / 
    Un abrazo de tu amiga asturiana, macho, que somos vecinos y mis hijos llevan un apellido vasco como una casa / 
    Hasta siempre."
    Hasta siempre, querida amiga. Que el Príncipe de los Besos te guarde muchos años.
      Y el citado príncipe le guardó hasta el 11 de abril de 2009. Ni un día de más, ni un beso de menos.

[siguiente personaje Lucio Anneo Séneca: 14-7-2014]

Eduardo Arroyo tenía que pensarlo

Por: | 30 de junio de 2014

EDUARDO ARROYO   (1937)

 

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            El pintor Eduardo Arroyo nació en Madrid en 1937. En 1958 se trasladó a vivir a París. Personaje polifacético, ha ejercido de periodista (es Licenciado en Periodismo) y de escenógrafo. Ha publicado varios libros, entre ellos una historia novelada de boxeo, en torno al púgil panameño Al Brown, que lleva por título “Panamá” Al Brown. Por su actitud crítica frente a la época anterior a la democracia, y el hecho mismo de residir en París, se convirtió en un desconocido para sus compatriotas. Se dio a conocer internacionalmente a partir de una gran exposición suya en el Centro Pompidou de la capital francesa (1982).
    En abril de 1997 le envié a su estudio madrileño una entrevista por escrito. Junto a las respuestas, venía una carta (Madrid 18/4/1997) donde reconocía en un pasaje, digno del ostinato rigore de Leonardo, “las preguntas son más vivas que las respuestas”.

     ¿El artista artistea para individualizarse y salir así de la masa, esto es, de la barbarie?
    
Para atenuar su propia barbarie.
    ¿Acertaba Mallarmé cuando decía que los fragmentos son los testimonios nupciales de la idea?
    
 Sin ellos no hay boda.
     ¿A veces pintar viene a ser como el tocar, que todo puede convertirse en sexo a poco que se toque?
    
 No me he divertido nunca pintando.
    ¿Quién habla de victorias? Sobreponerse, eso es todo. ¿O no?
    
 Sí. Sobreponerse a las victorias.
     Es absurdo que la mayor ambición de los artistas que rondan los 25 años de edad sea entrar en los museos. ¿No es más propio de esa edad que sus pesquisas consistan en hacer desaparecer del globo todos los museos del mundo?
    
 Sobre todo los museos tal como están concebidos hoy.
     ¿Pintar es iniciar una obra sobre una idea básica –un punto de apoyo–, y a partir de ahí todo va creciendo en su derredor, que es como decir en su crecedor?
    
 Sí, es exactamente eso, pero a veces lo que va creciendo es la desolación.
    ¿Hacer arte consiste en explorar dominios que no se comprenden, que se nos escapan?
    
 Debería ser así.
    ¿Sería capaz de definir la vida, entre otras cosas, tal como la definía Cioran: “esa chulería de la materia”?
    
 Francamente, nunca he sabido definir la vida.
    ¿El arte es eso que se hará mundo, y no lo que ya lo es?
    
Eso sería ideal, pero no es así.
    Muchos tienen el delirio de grandeza de creerse locos egregios, y son solo chiflados...
    
Es mejor estar chiflado.
    ¿Querer sintetizar la realidad es una manera de acercarla al sueño, al arte, a la poesía?
    
Tendría que pensarlo.

                                  [siguiente personaje Corín Tellado: 7-7-2014]

Todo Brasil en Jorge Amado

Por: | 23 de junio de 2014

JORGE AMADO   (1912-2003)

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            Pese a no tener ningún fundamento en qué basarme, veo a Jorge Amado como un espíritu gemelo al de Joan Brossa. De todos los escritores que he entrevistado en mi vida, en ellos dos se dan las respuestas más afines, en especial por el tono empleado. Quizá se deba a que los dos nacieron en la década anterior a los años veinte del pasado siglo. Una misma generación posee en común afinidades o añudamientos múltiples, no importa que en este caso el brasileño cultivara la narrativa y el español la poesía.
     La escritura de Jorge Amado se perfila como una visión crítica de la sociedad de su tiempo y de las duras condiciones de vida de los trabajadores, salpicado de elementos poéticos y fantásticos. Sus obras más conocidas se titulan El país del carnaval (1931), Cacao (1933), Jubiabá (1935) y Capitanes de arena (1937), conformantes de la serie Las novelas de Bahía. Después de esa compulsiva fiebre expresiva literaria, dio a la imprenta escalonadamente Las tierras del Sin Fin (1943), Gabriela, clavo y canela (1958), Doña Flor y sus dos maridos (1966), entre otras.
     El 6 de diciembre de 1989 recibí una carta de Jorge Amado, con unas respuestas suyas a un manojo de preguntas que le envié. Convenientemente traducida, decía en su misiva: “Querido amigo, recibo su carta del 25 de noviembre y hago una excepción al reposo absoluto que me condenan los médicos en este momento, para responder, aunque brevemente, a las preguntas de la entrevista, preguntas provocadoras y poéticas...”.
     “Utilice las respuestas que ahí van si las encuentra válidas o curiosas...”.
     “Con un abrazo y los votos de un Año Nuevo de paz y alegría. Cordialmente...”.
     Efectivamente, todas sus respuestas las encontré válidas y no pocas de ellas bastante curiosas. Estas son algunas:
     ¿La mejor línea escrita es aquella que sólo merece ser leída por una rosa y su noche?
    
 Por una rosa y su noche, por una luna llena y su cuadrilla de gatas en celo.
     ¿No importa tanto mentir, cuando esa mentira es nuestra verdad absoluta?
    
No veo mal en mentir. La mentira mantiene incólume el concepto de la verdad, absoluta o relativa.
     ¿Cada uno se encarga de hacer a su modo lo mejor para sí mismo?
    
 Es lo peor para los demás: así es la condición humana.
       ¿El arte no está en la parte opuesta a las ideas generales, puesto que solamente describe lo que es individual, porque sólo desea lo único?
    
 El arte es un sortilegio; cada individuo imagina su milagro, único y exclusivo. En cuanto a las ideas generales, ¡ay, Dios del cielo!
    ¿Además de ser el estilo una variación del idioma, también es una modulación y una tensión de todo lenguaje hacia el exterior?
    
Cuando el estilo existe es todo eso y mucho más. ¿Mas no será el estilo una invención de la crítica literaria?
     ¿Conoció a aquel cenizo que se cayó de espaldas y se partió la nariz?
    
Y al levantarse comprobó que había perdido las nalgas y los meniscos.

    N.- Jorge Amado murió el 6 de agosto de 2001, en Salvador de Bahía

[siguiente personaje Eduardo Arroyo: 30-6-2014]

 

     

Vuelos dadaístas de Yoko Ono

Por: | 16 de junio de 2014

Yoko Ono (1933)

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            No cambio una sola de mis palabras sobre la muestra de Yoko Ono en el Museo Guggenheim de Bilbao. Sin embargo, tras conocer un libro suyo, titulado Pomelo, valoro sus pensamientos dadaístas en vuelo. Selecciono una mínima parte de ese viaje por el interior de su imaginación. Lo presento en letra cursiva, y le doy una lúdica respuesta con mis propios vuelos, entresacados de algunos libros míos. Quedan todos invitados a pensar y jugar:  
    Corta un cuadro en trozos y deja que se los lleve el viento.
    El arte es la aventura de vivir lo que ignoramos.
    Cuenta las nubes, ponles un nombre.
    
Por eso me gustan los pájaros, el mar y el aire, porque son de todos y de nadie.
    Lanza una piedra al cielo tan alta que no vuelva.
    
Solo las palabras rebeldes serán capaces de edificarnos.
    Escucha los latidos de un corazón.
    
Los pasteles del alma son el alimento más nutritivo de los seres vivos.
    Mira el sol hasta que se ponga cuadrado.
    
Una bombilla es un sol que no creció. 
    
Junta tus sombras hasta hacerlas una.
    
Nací un día sin arco iris; el color lo fui tomando mientras me hacía hombre.
    Envía algo que no puedas contar.
   
 Las palabras son máscaras que propagamos, sin descubrir el enigma.
    Apaga la luz. Quédate de pie detrás de una persona durante cuatro horas.
    
Tocar un cuerpo en la oscuridad y aferrarse a él con todo el amor del mundo.
    
Escucha girar la tierra.
    
Tal vez la patria no pase de ser una pata de palo con un ejército de termitas dentro.
    
Dibuja un plano para perderte.
    
No hay otra opción: la soledad o la vulgaridad.
    El espejo se transforma en cuchilla cuando se rompe. El palo se transforma en flauta cuando se le toma cariño.
    
Debemos hacer de las equivocaciones decálogos perfectos.
    Busca una mano en la nieve.
    
Las mamás valientes en invierno solo pasan frío en una mano.
    Enciende una cerilla y obsérvala hasta que se apague. 
    
Un hombre fatuo es más tonto que dos idiotas.
    Envía los sonidos de la nieve a una persona querida. Cuenta todos los días las estrellas. 
    
Las estrellas son como los ojos enormes de aquellos a quienes amamos.
    Haz música solo con armónicos.
    
A la lluvia le gustan las matemáticas, no así a la mayoría de los niños.
    Envía el sonido de cien soles saliendo al mismo tiempo.
    
Pasan de mil los aplausos que caben en un pañuelo.
    Grita. 1. Contra el viento. 2. Contra la pared. 3. Contra el cielo.
    
Las flores enfermas no quieren ir al colegio, porque ahora los judíos son los palestinos.

    * Foto Erika Barahona Ede   © FMGB Guggenheim Bilbao, 2014

                          [siguiente personaje Jorge Amado: 23-6-2014]

 

Henry Moore en la calle

Por: | 09 de junio de 2014

Henry Moore (1898-1986)

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  Son siete las obras en bronce del escultor británico Henry Moore instaladas en el parque de Doña Casilda Iturrizar (Bilbao). La muestra ha sido organizada por la Obra Social “la Caixa”, en colaboración con The Henry Moore Foundation, con la aquiescencia del Ayuntamiento bilbaíno...
     En la primera toma de contacto con las obras exhibidas, al espectador le llega una emanación de energía y vitalismo. Esa doble condición fue el motor creativo de su autor, Henry Moore, a lo largo de su vida, quien tuvo  como modelos en sus inicios a Picasso, Epstein, además del legado de antiguas civilizaciones (sumeria, mexicana, africana). Mención especial merece Constantin Brancusi, el mayor guía de la escultura contemporánea. De él aprendió a quitar toda la hojarasca-musgo-maleza de todo lo realizado hasta entonces en escultura, para ir tras la esencialidad de lo expresivo, “y a una toma de concienciación de la forma” (el entrecomillado corresponde a la voz del propio Henry Moore).
     Dos obras, tituladas Mujer e hijo reclinados y Figura reclinada, son harto  representativas de la marca Henry Moore. Viven en ellas diversos matices relacionados con la anatomía del cuerpo humano. En la segunda, uno de los brazos permanece firme y estático, en tanto el otro parece suspendido en el aire. En la primera, una de las piernas aparece más asentada, frente a la inestabilidad de la otra pierna. En una y otra esculturas sobresale el sabio recital de formas redondas, en armónica sintonía con los huecos-vacíos impostados para la culminación del todo. Y siempre bajo una sólida base cifrada en el dibujo, esa primera letra del alfabeto plástico.  La obra Figura reclinada en dos piezas, está ejecutada con trazos secos, al descuido (de formas paquidérmicas), carente de los registros de las piezas anteriores, otorgando preferencia a lo matérico.   
     En la pieza de título Formas conectadas reclinadas, enseña una suerte de levitación de la figura dentro del interior de la cueva-útero. Asentada o apoyada la superficie externa en tres puntos, el interior de esa figura se asienta o apoya también en tres puntos.
     Las dos piezas más aparatosas por su gran escala, Óvalo con puntos y Pieza de bloqueo, han sido gestadas a partir de bocetos minúsculos. Parecen provenir de una especie de “encontrismo”. Algo que el propio Moore ha reivindicado como fuente de creación; de ahí su mirada constante hacia el encuentro de guijarros, huesos, conchas, etc., recogidos en playas y acantilados. Se trata de una belleza no consciente, es decir, no hecha por el hombre sino por el discurrir del tiempo en la Naturaleza. 
     Mas ese “encontrismo” nunca será eficaz si le falta la latencia necesaria en todo creador. Y la latencia del escultor inglés es máxima. Un permanente estado latente en todo auténtico creador es clave para su vivir artístico o literario o musical y afines. La latencia es su vida. No hay creación posible sin latencia. Un ejemplo se evidencia en la escultura titulada Gran figura de pie (Filo de cuchillo). Por lo que parece, ante la imagen de la famosa Niké de Samotracia, la latencia permanente del escultor le impulsó a realizar su propia interpretación.
    Antes de hablar del montaje de la muestra, quiero significar un par de comentarios. En relación con el tamaño de las piezas grandes aludidas, Óvalo con puntos y Pieza de bloqueo, quiero advertir que en no pocas ocasiones el gigantismo por el gigantismo, en arte tiene un valor muy pequeño. El otro comentario alude al cambio de título en una pieza semejante fechada años antes. La de ahora, datada en 1976,  la llaman Gran figura de pie (Filo de cuchillo), en tanto la de 1961, se titula Figura de pie (Filo de cuchillo). Lo del filo del cuchillo no ha variado. 
    Ahora hablemos del montaje o colocación. Una idea estupenda, loable, digna de elogio, no se puede dejar en manos incompetentes su montaje. Han colocado en medio de los paseos tres de las esculturas de mayor volumen. Colocación torpe, autoritaria, impositiva. El arte no es una imposición, sino una proposición. El arte sugiere-propone, no impone. Dos piezas quedan un tanto orilladas. La del filo de cuchillo, la han situado al lado de un edificio, a dos metros y medio, cuando es la obra más necesitada de amplitud visual y “respiración” espacialista. Si llegan a encargarle el montaje a la señora de la limpieza de la Fundación Henry Moore, lo hubiera hecho mejor. 

    * La escultora Mariemi Otaola fotografió a JLMerino, ante la escultura Madre e hijo reclinados (la única obra colocada con acierto)

                      [siguiente personaje Yoko Ono de nuevo 16-6-2014]

 

García-Prada: músico y matemático

Por: | 02 de junio de 2014

ÓSCAR  GARCÍA-PRADA (1960)

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     Antes de presentar las respuestas a mis preguntas hechas al contratenor Óscar García-Prada, se inserta su perfil biográfico. Este es: nacido en Burgos, realizó estudios de música en el Conservatorio de Música de Valladolid. A la vez completa las  Licenciaturas de Física y Matemáticas en las Universidades de Valladolid y Barcelona. Se traslada en 1986 a EEUU, a la Universidad de Rice en Houston. Allí comienza estudios de canto y obtiene un Master en Matemáticas. Con posterioridad realiza estudios en la Universidad de Oxford, donde se doctora en  Matemáticas en 1991. Tras estancias en Paris y en Berkeley, regresa  a España en 1995. Formado inicialmente como tenor, empezó a cantar  en el registro de contratenor a mediados de los 90.  Memora a  los profesores  David Mason, Nicholas Clapton, Eduardo Ríos y Evelyn Tubb. Es integrante del grupo inglés Musicke in the Ayre creado por el  laudista  Din Ghani en 2011, con el  que ha dado recitales en España, Francia e Inglaterra. En  paralelo con su actividad musical, desarrolla una actividad profesional como  Profesor de Investigación  del CSIC, en el Instituto de Ciencias Matemáticas de Madrid.
                                                                        ***
      Y estas son sus respuestas: para mí, cantar es un  camino privilegiado para poder expresar mis emociones, establecer un canal con mi corazón, con mi alma y con la de los demás, y conectar con algo superior. Es una meditación profunda y una fuente de gozo. La música proporciona  una experiencia vital y artística que nos pone en contacto con lo más profundo del ser humano. Cierto es el decir de Schubert, que no hay música alegre, pero no es menos cierto que la música permite también dar expresión a la alegría más profunda, al éxtasis, además de a la tristeza y al dolor más grandes.
    Seguramente sea la música el arte donde es más fuerte el contraste entre la estructura formal –el lenguaje musical se expresa con reglas matemáticas bien precisas– y la magia creativa. La música nos conecta con la tierra y el cielo, con lo mundano y lo divino.
    El laúd tiene un lugar especial en mis interpretaciones por ser el repertorio de canciones de Dowland, Mudarra, y otros, al que he dedicado más tiempo. En las piezas más cercanas al Barroco, prefiero la tiorba, o combinaciones de tiorba, guitarra barroca y viola da gamba. 
     La combinación de la voz de contratenor con otra voz de registro alto, como la de soprano, mezzo u otro contratenor, puede resultar especialmente  emocionante.  
    El primer contratenor que escuché de manera consciente en una grabación por primera vez se llama  Alfred Deller. Fue una experiencia fascinante. Luego descubrí que a Deller se debe el resurgimiento del registro de contratenor en los tiempos modernos. Debe mencionarse también a los James Bowman, Paul Esswood, Michael Chance, David Daniels, Andreas Scholl, o más recientemente a Philippe Jaroussky, Iestyn Davies; y en España, a Carlos Mena. 
    Es fundamental desarrollar la técnica del falsetto, en el que las cuerdas vocales operan de un modo distinto, y hay que combinar en muchas ocasiones el falsetto con la voz de pecho o voz natural, sobre todo en las notas más bajas. 
    Conviene dar la importancia debida al texto para comunicar las distintas emociones al público. Cantar bien implica actuar bien. La respiración nos conecta a la vida. El aire, al pasar por las cuerdas vocales, permite manifestar la vibración de nuestra alma.
    Leibniz definía la música como un ejercicio inconsciente en la matemática. Con esto señala que el uso de las matemáticas por la mayor parte de los músicos es, en gran medida, inconsciente. En la música hay mucha matemática, y en la matemática hay mucha música. Ambas son arte y ciencia. Como advertía Bertrand Russell: “el matemático, como el músico, es creador libre de un mundo de belleza ordenada”.

    * En la fotografía: Óscar García-Prada (contratenor) y Din Ghani (laudista) en concierto


[siguiente personaje Henry Moore: 9-6-2014] 
 

Yoko Ono y su teatrillo de poquedades

Por: | 26 de mayo de 2014

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Yoko Ono (1933)      

    El Museo Guggenheim de Bilbao ha programado la muestra de Yoko Ono, como lo hubieran hecho unos grandes almacenes para una promoción especial de gafas oscuras. Es una exposición desprovista de originalidad alguna. Todo está muy visto, todo viene de otros (una manera más o menos pueril de recalcar lo notorio), bajo la hilarante apariencia de intentar descubrir territorios desconocidos del arte contemporáneo... que figuran en todas las guías turísticas. O sea, la apariencia de la apariencia. Sobre este teatrillo de poquedades exhibidas, destaca el escaparatismo de la puesta en escena, lo mismo para el producto musical como para el iconográfico. En este punto no me resisto a dejar de lado la perspicaz descripción de Karl Kraus:  “El escaparatista puede instalarse en la posteridad, si el lírico le hace un poema”. No vayan a pensar que el papel lírico corresponde a la dirección de los grandes almacenes. 
     Pese al poco entusiasmo producido por la suma de poquedades, he querido aprovechar el paso de Yoko Ono por mi ciudad. A través del propio Guggenheim le hice llegar unas cuantas preguntas, invitándole a pensar y jugar por escrito en este blog de El País. Como anexo databa algunos nombres de los personajes aparecidos y por aparecer en ladrones de fuego. Nombres que ella conocería sobradamente. Por los primeros: Ernest Hemingway, Frank Gehry, James Baldwin, Tama Janowitz, J. K. Galbraith, William Saroyan. Por los segundos: Andy Warhol, Robert Rauschenberg, Susan Sontag, Carson McCullers, Harold Bloom, Sylvia Plath.  Estas son las preguntas:

    * ¿Sólo los ojos son capaces todavía de emitir un grito?
    * ¿La sombra del árbol fue la primera casa del hombre?
    * ¿Cómo se llena el vacío que dejan las  perfomances? (la realidad después de la fantasía).
    * ¿Con la negación progresiva de la negación se logra la formación humana?
    * ¿Soñar es, en sí, el más puro de los sueños?
    * ¿El deseo está a muchos kilómetros del verdadero amor?
    * ¿Puede ser feliz una bicicleta con dos cabezas?
    * ¿Al árbol le duelen los tobillos cuando crece?
    * ¿Existe alguna combinación mágica que pueda llegar a descifrarnos?
    * ¿El gran arte es suave como la inocencia, obsesivo como el juego e imprevisible como la duda?
    * ¿Todo puede convertirse en sexo a poco que se toque?

    Nota.- Las respuestas no han llegado. No ha habido suerte para este blog. Al parecer, la suerte le ha favorecido  a  Yoko  Ono, si tenemos en cuenta la advertencia de Goethe: "Los que no escriben tienen suerte, porque no se comprometen".

    * Foto Erika Barahona Ede  ©FMGB Guggenheim Bilbao, 2014

                    [siguiente personaje Óscar García-Prada: 2-6-2014]

 

 

Rokha-Neruda-Vallejo según Teitelboim

Por: | 19 de mayo de 2014

VOLODIA TEITELBOIM  (1916-2008)

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     Descubrí tardíamente al poeta chileno Pablo de Rokha (Carlos Díaz Loyola, 1894-1968). Supe que era desconocido fuera de su país. La sociedad bienpensante lo convirtió en un desvalido muñeco de trapo. Y él les respondió suicidándose. Cuentan que mantuvo una dura polémica con Pablo Neruda. Con dos gallos en un corral, uno al final viste de luto.
     Cierto día arribó a Bilbao, para dar una conferencia sobre Pablo Neruda, el escritor y ensayista Volodia Teitelboim, colaborador del presidente Salvador Allende, autor de una treintena de libros y biógrafo, entre otros poetas, de Neruda, con el que compartió amistad y militancia política. Fui a entrevistarlo. Me presenté como admirador incondicional de Pablo de Rokha. Empecé por hablarle de mi tardío descubrimiento de Rokha, para preguntarle cómo era posible que, tras varios lustros desde su muerte, fuera todavía un desconocido, en comparación con la celebérrima fama de Pablo Neruda. “Siendo tan buen poeta como Neruda, ¿qué le faltaba para ser como Neruda?”.
    “Pablo de Rokha –contestó Teitelboim–, fue un contestatario y radical absoluto. Entró proclamando la miseria total de los mundos. Y el mundo le dijo que no, que no era tan miserable, y que no aceptaba esos retos. Esto produjo en torno a Rokha el más profundo de los vacíos. Entonces dedicó su tiempo a publicarse los libros que escribía, vendiéndolos donde podía para alimentar a su familia”. Tras una pausa, el entrevistado describió a Pablo de Rokha como un poeta grande, macizo, como de cordillera, estruendoso y heterogéneo, muy caudaloso y abundante.
      Remarqué como injusta la exagerada dimensión de Neruda en detrimento de Rokha y de otros grandes poetas chilenos. Según Teitelboim era injusta, no por la fama de Neruda, que la merece, sino por la no fama de los otros, que también la merecen.
    Antes de aludir a ciertos deslices de Neruda en lo político, señalé mi admiración por su poemario Residencia en la tierra. Me parecía un monumento a la fertilidad imaginativa, un impulso liberador del lenguaje, una obra maestra de la poesía. A continuación recordé los pormenores enfadosos que suscitaron las loas de Pablo Neruda a Stalin. Teitelboim señaló que los pecados de Neruda eran de orden político; no fueron nunca pecados personales. Fueron pecados de una época, equivocaciones de un tiempo que pasó. “Fueron pecados de millones y millones de personas, que creyeron que Stalin era un hombre digno, que estuvo a la altura de su misión y su tarea. Neruda creyó en eso, y cantó a su gloria. Pero cuando supo que había traicionado todos sus ideales, escribió contra Stalin de la forma más severa. En el fondo se castigaba a sí mismo”. Errores políticos de parecido cuño, cometidos también por Pablo de Rokha, apunté yo, como pueden constatarse en la lectura de muchos poemas suyos.
     De Pablo de Rokha pasé a César Vallejo, y no sé por qué lo hice. Le pregunté por su valoración de Vallejo respecto de Neruda. Teitelboim lo expresó del siguiente modo: “Neruda es un gran poeta espacial, también se mete para adentro. Pero el más profundo y más desgarrado es César Vallejo. Fue un poeta de vida trágica, de vida difícil, de vida hambrienta”.
     Antes de despedirnos fue obligado recordar a otros grandes poetas chilenos: Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Nicanor Parra, Gonzalo Rojas, Enrique Lihn, Jorge Teillier, Gonzalo Millá, Verónica Zondek, Alexis Figueroa, Tomás Harris, Elvira Hernández, Raúl Zurita, Cecilia Vicuña, Juan Luis Martínez, Elikura Chihuailaf, entre otros... Y en el aire de nuestro encuentro quedó el eco visionario de Hölderlin: "Lo que perdura lo ha de hacer el poeta".

                            [siguiente personaje Yoko Ono: 26-5-2014]

Franz Kafka se ve tirado en el suelo

Por: | 12 de mayo de 2014

FRANZ KAFKA   (1883-1924)

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      Estas palabras de Franz Kafka son suyas. Y mía la impostura de haberme asignado el papel de preguntador: 

      ¿Cómo definiría su escritura?
    
Mis historias son una especie de cerrar los ojos. Yo me he visto siempre como un escritor tirado en el suelo, y que busca por allí algo con qué escribir. El modo de escapar de la existencia humana es a través de la fantasía.
     ¿Quiere decirse que su obra es un constante sueño?
    
El sueño deja al descubierto la realidad, tras la cual permanece la imaginación. Esto es lo terrible de la vida, lo conmovedor del arte.
     ¿De qué modo valoraba aquello que escribía?
    
Jamás lo valoraba, porque de ese modo haría inalcanzable lo que quiero escribir.
     ¿Podríamos decir que usted se pasó la vida en un permanente intento escritural?
    
Eso es. En el fondo, mi vida consistía en intentos de escribir, por lo general malogrados.
     ¡¿Cómo puede decir eso un hombre que figura entre los mejores escritores del siglo XX?!
    
No me preocupo por los juicios de los demás. Sólo sé que soy el hombre más delgado que conozco. Si mis escritos no valen nada, es seguro que yo mismo no valgo nada en absoluto.
    ¿Por qué eligió aquella manera tan solitaria de escribir? ¿Qué fuerzas extrañas tiraban de usted durante la noche y le impulsaban a escribir como si fuera un fantasma inhumano?
     
Para poder escribir tenía necesidad de aislamiento; pero no como un ermitaño, cosa que no sería suficiente, sino como un muerto.
     Explíquenos eso...
    Co
ntinuamente busco comunicar algo no comunicable, explicar algo inexplicable, hablar de algo que tengo en los huesos y que sólo puede ser vivido en esos huesos.
    ¿Eso nos lleva a pensar que usted fue el hombre menos feliz del universo?
    
¿Hay alguien que sepa por sí mismo cuál es su verdadera situación?
     Lo que sí parece indicar, pese a sus sufrimientos, que usted no sentía deseos de escapar de aquella compulsión interior que lo roía...
    
Sólo diré que un empantanado interior corre por sobre nosotros, y por allí pasan unas palabras que se nos escapan. Y jamás las conseguiremos llevar al papel. Esas palabras sólo están en el pensamiento. Cuando en alguna ocasión conseguimos aproximarnos a esas palabras lo hacemos por casualidad, porque hemos tropezado con ellas sin darnos cuenta e incluso hemos sido arrastrados por ellas.
     ¿Encontró en determinadas ocasiones algunos momentos de felicidad?
    
Sólo es posible alegrarse del mundo justamente cuando se huye de él.
     ¿Es que lo bueno y lo malo son lo mismo para usted?
    
Lo bueno es en cierto sentido desesperante.
     ¿Tal vez existe alguna escala de valores por la que alguien puede subir a la cúspide mediante el hecho estético?
    
No sé qué dirán otros. Sé que escribo diferente de lo que hablo, hablo diferente de lo que pienso, pienso diferente de lo que debería pensar, y así sucesivamente hasta la más profunda oscuridad.
     ¿Qué nos queda por decir? ¿Qué por hacer?
    
Dejar caer sobre el pecho la cabeza llena de asco y de odio.
     Pero... ¿cómo no creer o siquiera pensar en alguna posibilidad esperanzada?
    
En teoría hay una posibilidad de felicidad.
     ¿Cuál es?
    
No merece la pena reseñarla.
    Se lo ruego.
    
Está bien. Creer en lo indestructible que hay en uno y no empeñarse por conseguirlo.

                                [siguiente personaje Volodia Teitelboim: 19-5-2014]

 

 

 

Borges envidiaba el coraje de Jünger

Por: | 05 de mayo de 2014

ERNST JÜNGER   (1895-1998)   

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     Se sabe que Jorge Luis Borges viajó hasta el retiro del escritor alemán Ernst Jünger, en Wilflingen, para testimoniarle su admiración y poder estrechar su mano. 
    Mas sepan que esa admiración no proviene única y principalmente por el hecho estético, ya que en tanto escritores, los dos comparten, con parecida intensidad, la cerebración de la palabra y poseen una aspiración mutua, como es alcanzar el máximo conocimiento oceánico del saber literario. Esa admiración se debe al valor guerrero de Jünger, considerado como uno de los grandes héroes de la Primera Guerra Mundial, y acreditado, con pruebas documentales, como un valiente entre los valientes. 
    En los libros de Borges encontraremos pasajes de su literatura donde antepone el valor por encima de todo lo demás. El escritor argentino admiraba a los malevos de sus cuentos por el valor desmedido mostrado –imagen viva de lo viril, “con pechos dilatados de hombría”–, al punto de ser la única clase baja consentida por él. En su caso, sólo puede admirarlos desde la ficción. Por el contrario, a Ernst Jünger lo admira a través de lo real. Si como literato nada tiene que envidiarle, es el valor personal de Jünger lo que le rebasa. Para decirlo de una vez: lo que en él es ficción, en Jünger es estricta y valentísima realidad. Por eso proyecta ese viaje suyo para poder estrechar la mano del alemán.     
     A partir de esta línea dejo a un lado el valor real y el valor de ficción de uno y otro escritor (equivalente a la duda cervantina entre lo real y lo ideal), para contar cómo me relacioné con Ernst Jünger sin tener que ir a su retiro a buscarlo.
    En el otoño de 1989 Ernst Jünger viajó a Bilbao. La Universidad del País Vasco le había concedido el título de Doctor Honoris Causa. Con sus 94 años pleno de lucidez, el escritor alemán respondió a la investidura con un discurso brillante y profundo. Recordó al auditorio la emoción de sus días de niño cuando su padre le leía El Quijote, del impar Miguel de Cervantes. 
    Después de la investidura un grupo reducido de amigos mantuvimos una conversación literaria con él en el hotel en el que se encontraba alojado. Al día siguiente apareció un artículo mío en el periódico donde colaboraba, en torno a la obra de Jünger.
     Pasados unos días desde su marcha, le escribí a Wilflingen, proponiéndole una entrevista. Le envié las preguntas, traducidas con suma acuciosidad por un amigo mío. 
     Respondió casi de inmediato (4 de noviembre de 1989). Apuntaba en su carta la imposibilidad de contestar a todas las preguntas, porque se encontraba “extraordinariamente lleno de trabajo”. En uno de los pasajes mostraba un signo de bullente modestia: “Quizá le puedan ser útiles estas respuestas; en caso contrario, confíelas a su papelera”. Antes de despedirse, aludió al día de su investidura: “He visto que todavía se saben celebrar fiestas en Bilbao; y guardo un buen recuerdo de los días que he vivido allí”. 
     Vuelvo a Borges y al valor de Jünger, a través de unas palabras de éste último cuando refiere –en edad madura–, un pasaje sobre su experiencia en la Primera Guerra Mundial: “la guerra nos arrebató como una borrachera; nos parecía un lance viril, un alegre concurso de tiro celebrado sobre floridas praderas en que la sangre era el rocío”.
    Es esa misma mano de sangre arrebatada la que Borges quiso estrechar con enfervorizada admiración.

                                [siguiente personaje Franz Kafka: 12-5-2014]

Sobre el autor

Jose Luis Merino

Jose Luis Merino nació en Bilbao. Vive en esa ciudad. Es autor de 14 libros de arte y literatura. Trabaja en la actualidad en cuatro más, asimismo de arte y literatura. Ha tenido muchas edades. Ahora tiene la edad que representan sus palabras.

Sobre el blog

Como lo haría un fotógrafo de palabras, en este blog aparecerán retratos o semblanzas de gentes de la cultura. La mayoría de ellos son ladrones de fuego, en el sentido rimbaudiano del término. También se hablará de arte y poesía (el único ángel vivo sobre la tierra), en tanto se descubre cuánto hay de auténtico y de falso en esos dos universos.

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