Pilar Bonet

Sobre el autor

, corresponsal en Rusia y países postsoviéticos desde 2001 y testigo de la "perestroika" durante su primera estancia como corresponsal en Moscú (1984-1997). Fue corresponsal en Alemania (1997-2001). Trabajó para la agencia Efe en Viena (1980-82).

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Putin, Guerguiev y los nuevos héroes del trabajo de Rusia

Por: | 01 de mayo de 2013


La Fiesta de la Primavera y del Trabajo, tal como ha pasado a llamarse la fecha del primero de mayo en Rusia, ha traido al país los primeros “héroes del trabajo” del siglo 21. En el palacio de Konstantino de San Petersburgo cinco personas—todos ellos hombres-- con biografías laborales densas, prolongadas y emblemáticas han sido condecorados por el presidente Vladímir Putin con el título de “Héroe del Trabajo de la Federación Rusa”. La distinción fue recuperada por decreto el pasado marzo por Vladímir Putin para premiar los méritos laborales especiales “al servicio del bienestar y la prosperidad de Rusia”. De ese modo, el jefe del Estado estableció un nuevo vínculo con la época socialista soviética, entre los muchos que ya ha tendido para asegurar la continuidad con las diversas “Rusias” de la historia, tanto la soviética como la imperial zarista.

La medalla de “Héroe del Trabajo”, una de las más importantes que existieron en la URSS, se otorgó de 1928 a 1938, año este último en el que fue reemplazada por la de “Héroe del Trabajo Socialista”. Obreros estajanovistas, campesinos, cosechadores de algodón y de té, mineros y también políticos y científicos, recibieron aquella distinción que fue otorgada también a Andréi Sájarov, uno de los padres de la bomba atómica soviética que, por su disidencia con el régimen, fue desposeido de ella tras la invasión soviética de Afganistán en 1979.

La última figura que recibió el título de Héroe del Trabajo Socialista fue la cantante de ópera de Kazajistán Bibigul Tulegénova, en un decreto firmado por el presidente soviético Mijaíl Gorbachov el 21 de diciembre de 1991, cuando a la URSS le quedaban días contados de vida.


Putin y Guerguiev, servicio de prensa del presidente de Rusia

Foto:Servicio de Prensa del Kremlin

El quinteto de los galardonados este primero de mayo está encabezado por el maestroValeri Guerguiev, el director del teatro Marinski de San Petersburgo, que durante varios días presidirá las jornadas inaugurales del segundo teatro del Marinski. Estas modernas y confortables instalaciones que son el orgullo de la segunda compañía de ópera y ballet de Rusia se han abierto a los veteranos del trabajo y de la guerra mundial el primero de mayo y mañana y los próximos días serán el escenario de galas en la que intervendrán Placido Domingo, Ana Netrevko y Yuri Bakhmet, entre otros. El maestro dirige también el Festival de Pascua de Moscú del 5 al 16 de mayo, un evento en el que se celebrarán más de 90 conciertos. Entre los muchos proyectos de Guerguiev, que cumple estos días 60 años, está la recuperación del canto coral infantil en Rusia.
Con el título de Héroes del Trabajo fueron distinguidos también el jefe del instituto de neurocirugía Burdenko, un especialista agrícola de Voronesh, un minero de la región siberiana de Kémerovo, y un tornero de una empresa del complejo de energía atómica Rosatom. Si se exceptúa la total ausencia femenina, el elenco de los galardonados supone una representación del mundo laboral con un equilibro geográfico (el sur de Rusia, Siberia, Moscú y San Petersburgo) y profesional (trabajadores de la agricultura, la minería, la industria atómica y militar y la cultura) que evoca los cánones de representación social de la época soviética.

El restablecimiento de la condecoración de héroe del trabajo se planteó en una reunión de Putin con los que fueron sus representantes en las elecciones presidenciales de marzo de 2012. Posteriormente, coincidiendo con un acto fundacional del Frente Popular de Rusia en Rostov del Don, el pasado marzo, el presidente firmó el decreto que especifica las distintas modalidades de la condecoración. Esta supone un paso para “restablecer la continuidad de las tradiciones y los vínculos entre las épocas y las generaciones”, dijo Putin al entregar los galardones y señaló que “la capacidad industrial del país se creó gracias al sincero entusiasmo, el trabajo heroico de las generaciones de nuestros padres y abuelos y esto es un hecho histórico”. “Hoy entendemos que solo se puede avanzar apoyándonos en nuestra herencia espiritual y cultural, en las tradiciones de la historia milenaria de nuestro país, reforzando los valores morales que unen a la nación”, dijo, e insistió en la necesidad de recuperar el “respeto por el trabajo” y “comprender que solo se puede crear una Rusia próspera mediante el trabajo tenaz”.

Los niños rusos huérfanos o abandonados se han convertido en instrumento de la cruzada antinorteamericana emprendida por una clase política irritada. A la “lista Magnitski” (relación de funcionarios rusos vetados en EEUU por su supuesta vinculación con la muerte en prisión del abogado Serguéi Magnitski), Moscú respondió en diciembre de 2012 con una ley que prohíbe las adopciones de niños rusos en Estados Unidos. Desde entonces, para demostrar que velan por el bienestar de los que ya fueron adoptados en ese país, las autoridades rusas recurren a la base legal que ellas mismas han denunciado, a saber el acuerdo bilateral que expira a fines de este año.

El ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, era contrario a prohibir las adopciones, pero su departamento se subordina a la política oficial y acaba de dar una “respuesta positiva” a Aleksandr Starovóitov, un diputado de la Duma Estatal (cámara baja del parlamento) perteneciente al partido del populista Vladímir Zhirinovski, que inquiría sobre “la posible utilización de órganos de niños rusos fallecidos y adoptados en EEUU”. Las representaciones rusas en EEUU “tienen datos de dos hechos basados en informaciones de la prensa local sobre la posible utilización de los órganos de niños rusos muertos para trasplantes”, ha respondido el viceministro Serguéi Riábov, según el diario Izvestia.

Las autoridades norteamericanas habrían intentado usar los órganos de dos niños de origen ruso, fallecidos en 2003 y 2005, respectivamente, señalaba el diario. Así, con ayuda de los medios de información inspirados por el Kremlin, el diputado Starovóitov ha transformado un rumor difundido pro Internet—cuyo origen afirma desconocer—en poco menos que la sospecha de que los pequeños rusos pueden haber sido adoptados de forma perversa con el fin de trocearlos. A los politólogos les gustaría saber si la idea sobre el “pérfido mundo exterior” siempre dispuesto a perjudicar a Rusia resbalará sobre la sociedad sin dejar poso o calará en sectores receptivos a las tradiciones propagandísticas de la URSS? La situación de los rusos huérfanos o abandonados en su propio país invita a reflexionar sobre el “humanismo” de los diputados que contestaron a la “lista Magnitski” con la “ley Dima Yákovlev”, en alusión a uno de los 19 niños de origen ruso (ó 20, si se confirma un caso reciente) adoptados en EEUU (de un total de 60.000), que han fallecido víctimas de malos tratos en el plazo de dos décadas.

Ante la Duma, la viceprimera ministra de Rusia, Olga Golodetz, explicó hace poco que la cantidad de niños rusos rechazados por sus propios padres no tiene precedente en Europa. Según la alta funcionaria, en 2012, un total de 118.000 niños esperaban para ser adoptados. De ellos, 74.400 habían sido incorporados a la lista ese mismo año, siendo más de la mitad (44.000) hijos de padres privados de la custodia. En 2012, más de 61.000 niños fueron entregados a familias rusas, pero de ellos, sólo 6.500 fueron adoptados. Un total de 16.500 familias hacían cola (en 2011 eran 18.000) para adoptar a niños “buenecitos y sanitos”, en palabras de Golodets. Pero los minusválidos eran otra cosa.

En 2012, en Rusia fueron adoptados 29 niños con discapacidades, lo que supone 11 menos que en 2011. A título comparativo, en 2011 en EEUU fueron adoptados 956 rusos (89 de ellos con alguna discapacitación). Seguían Italia, con 798 (entre ellos 30 discapacitados) y España, con 685 (de ellos 28 discapacitados). Pero los niños son algo más que los niños. El tema de las adopciones es la cúspide de un iceberg de múltiples componentes amalgamados por la desconfianza entre Rusia y EEUU. En Moscú se han reunido esta semana varios ex embajadores norteamericanos y rusos, preocupados todos ellos por el futuro de las relaciones entre sus dos países. En una declaración conjunta, los diplomáticos afirman que “el pasado reciente muestra que serios factores irritantes pueden aún socavar nuestras relaciones”.

No son los tiempos de la Guerra Fría pero quedan “residuos” de ella, matizaba Jack Matlock, el martes en una mesa redonda con sus colegas norteamericanos en el centro Carnegie de Moscú. “No es que las relaciones tengan altibajos, sino que están enfermas y retornan a esquemas conocidos de confrontación”, afirmaba uno de los asistentes al acto. Matlock insistió en que la URSS había sido destruida desde su interior y pese al entonces presidente de EEUU, George Bush padre.

Por su parte, John Beyrle dijo que quería convencer a sus amigos en el Gobierno ruso de que EEUU no quiere una Rusia débil, sino una Rusia fuerte. Algunos vinculaban la esperanza de una mejora en las relaciones a la posibilidad de que uno de los elementos irritantes, el sistema de defensa antimisiles norteamericano, pueda ser reconvertido en una iniciativa conjunta. Pero había quien dudaba de que los gobernantes rusos vayan a cambiar rápidamente su retórica desabrida. “Los rusos temen verse aislados y se aíslan ellos mismos”, sentenciaba Matlock.

Acartonamiento político y vida teatral

Por: | 16 de marzo de 2013

La Tempestad, ensayo,i foto Yulia Kriskovets
Ensayo de La Tempestad . Foto de Yulia Kriskovets

Mientras las relaciones políticas ruso-norteamericanas se agrian o, como mínimo, se acartonan cómo máscaras en espera de mejores tiempos, la cultura tiende puentes entre los norteamericanos y los artistas nacidos o criados en Rusia y también en los Estados postsoviéticos. Ejemplo de ello es el teatro, como he podido observar durante una estancia de cuatro meses en Washington. Dos de los éxitos de crítica y público de esta temporada en la capital norteamericana se han visto protagonizados por oriundos de la ex URSS. Se trata del ruso Yuri Urnov, director invitado en el “Woolly Mammoth”, y del georgiano Paata Tsikurishvili, que dirige el Synetic Theater, una compañía donde conviven georgianos, rusos, ciudadanos de los Países Bálticos y del Este de Europa.

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De asesinos y héroes

Por: | 03 de septiembre de 2012

El teniente azerbaiyano Ramil Safárov, que en febrero 2004 en Budapest asesinó a hachazos al oficial armenio Gurguén Margaryán, su compañero en un curso del programa “Asociación por la Paz” de la OTAN “, se ha convertido en el detonante de renovadas tensiones entre Azerbaiyán y Armenia.

Condenado a cadena perpetua en Hungría en 2006, Safárov fue extraditado el pasado 31 de agosto a Azerbaiyán, donde fue indultado por el presidente Iljam Alíev y ascendido a mayor del ejército. En Bakú, el ministro de Defensa, Safar Abíyev, le felicitó por su “liberación y repatriación” y le deseó éxito en su carrera.

Azerbaiyán y Hungría son miembros de la Convención Europea de Estrasburgo, que posibilita el traslado de un preso a su país de origen para que siga cumpliendo allí su condena. Pero, cualquiera que sean las explicaciones oficiales, el acuerdo bilateral que ha propiciado la extradición de Safárov suscita numerosas sospechas. Fundamento de estas sospechas son la escasa sensibilidad democrática del presidente Iljam Alíev en Bakú y del jefe de Gobierno Víctor Orban en Budapest (cada uno a su manera) y también la “complementariedad” entre la riqueza ostentosa del Estado petrolero y la crisis económica del Estado centroeuropeo.

En Armenia citan la prensa de oposición húngara y acusan a Azerbaiyán de haber comprado la liberación de Safárov con millones de dólares, invertidos en comercio, proyectos energéticos, préstamos y obligaciones del Estado húngaras. El régimen de Azerbaiyán, que tanta magnanimidad muestra con el oficial homicida, tiene en sus cárceles a activistas de derechos humanos y periodistas como Hilal Mammádov, director de la revista Tolishi-Sado, que fue detenido en junio pasado y que ha sido torturado, según organizaciones de derechos humanos. El antecesor de Mammádov en la dirección de Tolishi-Sado, Novruzali Mammádov, murió en prisión en 2009 después de que le fueran negados los cuidados médicos.

El retorno de Safárov, por no hablar ya de su ascenso y ensalzamiento, se vive como una provocación en Armenia, que ha roto sus relaciones diplomáticas con Hungría. El caso puede influir negativamente en las negociaciones que, bajo la tutela de la OSCE, buscan una solución para el Alto Karabaj y otros territorios colindantes azerbaiyanos ocupados por Armenia. Los copresidentes del llamado “grupo de Minsk”, representantes de EEUU, Rusia, Francia y la OSCE, se han reunido el 2 y el 3 de septiembre con los ministros de Exteriores de Armenia y Azerbaiyán para tratar sobre el indulto de Safárov y han expresado su preocupación por el intento de transformar un delito en una heroicidad.

El provocativo indulto de Safárov enmascara en realidad una impotencia, ya que para el régimen de Alíev resulta más fácil acoger como héroe a un asesino que arriesgarse a reconquistar el Alto Karabaj. A medida que se enriquece y adquiere conciencia del poder del dinero, Azerbaiyán incrementa sus reproches a Occidente por no presionar a Armenia para que abandone los territorios que conquistó de 1988 a 1994.

El régimen de Bakú quisiera que Occidente, que se beneficia de sus materias primas, le resolviera el conflicto de Karabaj y está frustrado por que no lo hace. De forma reiterada, sobre todo en vísperas de elecciones, el presidente Alíev amenaza con recurrir a la fuerza para recuperar Karabaj. De momento, la violencia se limita a incidentes y tiroteos en la frontera y, en opinión de analistas en Bakú, ni las autoridades ni la sociedad de Azerbaiyán tienen ganas de luchar por Karabaj.

Entre Armenia y Azerbaiyán la atmósfera sigue envenenada por la violencia que enfrentó—y deslindó—a ambas comunidades. El ambiente en ambos países esta lleno de tabúes y de odio y parece lejano el día en que puedan abordar el pasado sin mitos, sin jactancias, sin hacer como si “el otro” (el armenio de Azerbaiyán y el azerbayano de Armenia) jamás hubiera existido.

Basta prestar atención al entorno para adivinar a ese “otro” tabuizado, a ese “ausente presente”, que está en el vacío dejado por las iglesias destruidas con minas militares en la región autónoma azerbaiyana de Najicheván y en las mezquitas convertidas en pocilgas del Alto Karabaj. fin

Deseos para una nueva diplomacia española

Por: | 30 de julio de 2012

Esperemos que el nombramiento en el último consejo de ministros de un nuevo embajador de España en Rusia ponga fin a un año de provisionalidad en la diplomacia española en este país y de parálisis institucional en otros cuatro Estados del entorno postsoviético (Bielorrusia, Armenia, Uzbekistán y Turkmenistán) asignados a la embajada de España en Moscú. Durante un año la gestión diplomática de los intereses españoles en estos cinco países ha sido rehén de intereses personales y del relevo de partidos al frente del Estado. En julio de 2011, en el ecuador del Año Dual entre Rusia y España, el embajador de nuestro país en Moscú, Juan Antonio March, fue relevado por Luís Felipe Fernández de la Peña, mientras el embajador especialmente nombrado para el Año, Juan José Herrera de la Muela, abandonaba su puesto para sorpresa de sus interlocutores rusos.

Fernández de la Peña llegó a Rusia en agosto de 2011. Sin embargo, al asumir el poder, el Partido Popular revisó los últimos nombramientos del PSOE y el pasado febrero pidió el plácet para José Ignacio Carbajal como nuevo embajador en Moscú. De este modo, el embajador Fernández de la Peña quedó en una situación de interinato ante las autoridades rusas y no llegó a presentar credenciales-- y ni siquiera copias de estilo-- en los otros Estados donde también debería haber sido embajador. Para no regresar a Madrid, Fernández de la Peña se postuló para un alto puesto en la diplomacia comunitaria en Bruselas, la dirección general para Europa del Este y Asia Central. Para apuntalar esta candidatura, el ministro de Exteriores José Manuel García-Margallo demoró incluso el relevo de Fernández de la Peña, pese a que desde febrero estaba designado su sustituto. “No es lo mismo presentar como candidato a tu embajador en Moscú que a un diplomático que hace pasillos en Madrid”, alegan fuentes diplomáticas.

Sea cual fuera la secuencia de la candidatura, el hecho es que durante un año España ha mantenido una representación permanente precaria en Rusia y prácticamente ninguna representación diplomática en países que no deberían ser descuidados, ya sea por su potencialidad como emergentes o por ser zonas delicadas de la diplomacia conjunta europea, en las que deberíamos tener nuestro propio criterio. En Uzbekistán, el único representante permanente de España es un cónsul honorario, nombramiento que recayó en el delegado de la firma de explosivos para minería Maxam, que cuenta con 11.000 empleados y factura 180 millones de euros al año. Es obvio que ante un régimen tan tenebroso como el de Islam Karímov los representantes empresariales españoles en aquel fascinante país no están en disposición para defender simultáneamente sus negocios y al mismo tiempo otros intereses del Estado, entre ellos la acreditación de corresponsales.

En Uzbekistán está INITEC, que construye una central eléctrica de ciclo combinado por más de 300 millones de Euros, y Técnicas Reunidas, que construye una planta de producción y procesamiento de gas por valor de 800 millones de dólares. Además, la empresa Talgo ha firmado un contrato con los ferrocarriles locales para el mantenimiento de los dos trenes T-250 comprados en 2009 y está negociando la venta de dos nuevos trenes del mismo modelo además de crear un taller de mantenimiento. A la vista de la crisis y de las oportunidades que existen en Asia Central, cabría esperar nuevos planteamientos diplomáticos en Madrid, que permitieran representaciones ágiles, flexibles y con costes más económicos de lo que suele ser tradicional.

En Turkmenistán, país muy rico en gas, la ausencia española frena la posibilidad de abrir mercados que podrían ser rentables, sobre todo para la industria de la construcción, como pone de manifiesto el ejemplo de Francia. La falta de presencia española nos deja fuera de la estrategia europea en países como Armenia (enfrentada con el Estado petrolero de Azerbaiyán por la región del Alto Karabaj) y Bielorrusia, con su autoritario líder Alexandr Lukashenko, enquistado en el corazón del continente.

Por si fuera poco, la práctica desaparición de los lectores de español en el entorno postsoviético ha privado a nuestro país de importantes antenas y observatorios, además de vías de penetración y de creación de lobbies en los que apoyar las futuras actividades económicas, culturales y políticas. Eliminar los lectores españoles en un país emergente y rico como Kazajistán es algo, a mi juicio, imperdonable. Una administración más sensible a los verdaderos intereses del Estado hubiera evaluado los lectorados caso por caso y hubiera debido arbitrar fórmulas individuales para salvarlos, aliándose con empresarios, instituciones y universidades concretas para mantenerlos.

La crisis obliga a ser imaginativos y a estar mejor preparados. No sería demasiado pedir que en este entorno emergente plagado de incógnitas y también de oportunidades se ejerciera una política más racional, enfocada como servicio público y apertura de nuevos horizontes.Existen posibilidades que se ignoran por inercias, rutinas, enfoques estereotipados y mentalidad burocrática. A los diplomáticos destinados a estas regiones hay que exigirles también que, por lo menos, dominen --o se esfuercen realmente por dominar-- el idioma ruso, que sigue siendo la lengua franca en el área postsoviética.fin

En busca de un adiós a las armas en el Cáucaso

Por: | 10 de julio de 2012

¿Cómo hacer para que quienes se han echado al monte en Cáucaso ruso abandonen las armas y se reintegren a la sociedad? ¿Cómo evitar que las filas de los guerrilleros sigan nutriéndose de jóvenes dispuestos a matar y a morir? ¿Cómo garantizar a quienes renuncian a la violencia que no van a ser víctimas de los abusos de los órganos de orden público o de una venganza de sus antiguos camaradas? Estas fueron algunas de las cuestiones que se plantearon el martes 10 de julio en el debate celebrado por el Consejo de Desarrollo de la Sociedad Civil y Derechos Humanos del Presidente de Rusia (CDSCDH), que dirige Mijaíl Fedótov.

El objeto del debate, arbitrado por Svetlana Gánnushkina, la presidenta de la organización Ayuda Cívica, era la propuesta de crear una “Comisión Federal para ayudar a la adaptación a la vida pacífica de las personas que decidieron abandonar las actividades terroristas y extremistas”. La iniciativa  supondría formalizar a nivel estatal las experiencias de varias regiones del Cáucaso que desde 2010 han creado sus comisiones locales para reintegrar o “adaptar” a la sociedad a quienes deciden abandonar las armas. Las comisiones en cuestión, en sus distintas variaciones, parten del reconocimiento de que  la represión y la violencia no solucionan el problema del terrorismo y ofrecen un cauce de reinserción mediante garantías de una aplicación justa de la ley, por decirlo de otra manera, garantías dadas por personas socialmente respetadas contra la tortura y la arbitrariedad de los llamados “silovikí” (cuerpos de seguridad e interior) y el aparato de Justicia. Pese a que en 2011 se logró un “significativo descenso de la actividad de los guerrilleros y menguaron las bajas entre los funcionarios de las fuerzas del orden público y la población civil”,  la clandestinidad armada conserva una “gran capacidad de combate” gracias a la “actividad de reclutamiento”, señala una nota preparada por los organizadores del debate.”Las ideas del islamismo radical cada vez tienen más partidarios entre los jóvenes”, “las mujeres son a menudo parte activa de los conflictos armados” y en la “sociedad aumenta la tensión provocada por las actividades de los guerrilleros y las burdas violaciones de los derechos humanos de las fuerzas del orden público”, sentenciaba.

Comisiones de "adaptación" se formaron en Daguestán en noviembre de 2010, en Ingushetia en 2011, y este año, en Kabardino-Balkaria y Karacháevo-Cherkessia. Los resultados, modestos, se cuentan por decenas de rescatados, pero según el CDSCDH entre ellos hay “guerrilleros reales” que están dispuestos a arrepentirse y a indicar el emplazamiento de escondrijos de armas y a denunciar delitos en preparación.

En Daguestán, donde según fuentes policiales hay 300 personas que luchan en la clandestinidad, 37 personas recurrieron a la “comisión de adaptación” en un año y medio y 32 peticiones fueron satisfechas. Los órganos del orden público parecen dispuestos a considerar las fórmulas de “soft power” sin renunciar a sus prerrogativas.  En una reciente sesión del Comité Nacional Antiterrorista (CNA) en Majachkalá, el director del Servicio Federal de Seguridad, Aleksandr Bórtnikov, dijo que “no es posible parar los procesos destructivos en el Cáucaso sólo con las instituciones de fuerza”. Esta constatación no significa que los “silovikí" se vayan a convertir en unas damas de la caridad dispuestas a guiar por el buen camino a los antiguos guerrilleros.

 

Para empezar, los “silovikí” se niegan a reconocer que ellos mismos violan la ley en su forma de combatir el extremismo y el terrorismo en el Cáucaso y es más, que incluso generan esos fenómenos, como manifestó una representante del comité de madres de Kabardino-Balkaria. “¿Por qué las madres deben dirigirse a sus hijos, a quienes los órganos de orden público forzaron a marcharse (a la guerrilla), y que ahora les disparan? ¿Por qué deben creerles, si saben y ven cómo discurre el proceso de los que están encarcelados por los acontecimientos del 13 de octubre de 2005 en una cárcel peor que Guantánamo?”, manifestó Hazifat Kansáeva,  refiriéndose a los procesados y encarcelados por la violenta incursión armada en la ciudad de Nálchik. En Kabardino-Balkaria, dijo, “no hay ninguna lucha contra el terrorismo”. “Lo que hay es una verdadera guerra civil. Por un lado los musulmanes y por otro, los órganos del orden público”. La radicalización de posiciones en Kabardino-Balkaria es una de las causas por la cual los órganos de orden público se resisten a formar parte de la comisión de adaptación en aquel territorio, lo que no ocurre en las otras regiones.

Rizván Kurbánov, presidente de la comisión de Daguestán, citó varios casos de reintegración, entre ellos un jóven refugiado en Bélgica, el hijo de un dignatario islámico de Rostov, y cuatro chicos llegados de Kazajistán para hacer la Guerra Santa en el Cáucaso. Según Kurbánov, los casos de mujeres utilizadas para el terrorismo se han hecho más frecuentes, y no sólo en las comunidades del Cáucaso, sino entre mujeres de otras zonas. “Tenemos que acabar con esos “torpedos” que vienen a matarse para ir al paraíso”, señaló. El representante de la comisión de Ingushetia, Ajmed Kotíev, calculó en 500 las personas sobre las que pesa la orden de búsqueda y captura. Las cifras de los clandestinos se mantienen estables gracias al relevo de quienes son apresados, muertos o abandonan la violencia. El periodista y experto en Cáucaso, Maksim Shevchenko, adivirtió que los que bajan del monte no son sólo jóvenes engañados y se refirió a las desigualdades que alimentan el terrorismo, como el contraste entre las clínicas desvencijadas  y sin medicamentos de Daguestán y los coches y villas de lujo que pueden verse en la ruta entre Majashkalá, la capital de aquel territorio, y la vetusta ciudad de Derbent.

Entre los datos mencionados por los asistentes: el 30% de los jóvenes menores de 30 años de Daguestán no ha acabado estudios secundarios y la universidad petrolera de Chechenia licencia cada año a 3500 jóvenes que no pueden aspirar a encontrar trabajo. Entre los modelos de integración aludidos: Irlanda del Norte y Colombia.

No encontró eco positivo el ejemplo de Chechenia, donde según Shevchenko, Ramzán Kadírov habría “salvado miles de vidas” al conseguir que los guerrilleros abandonaran el monte. Sin embargo, Kadírov rescató a los que estaban en el bosque para integrarlos en sus propias filas y ponerlos a su servicio, lo que “no fue una reconciliación”, argumentó Alexandr Cherkásov de Memorial.

Abás Kebédov, de Daguestán, compartió su temor a no poder responder del destino de quienes confíen en él para salir de la clandestinidad, contó que el policía de su barrio se había jactado de “poder encontrar un carro blindado en mi huerto, si quiere”, e insistió en que la “adaptación” es necesaria también por parte de los “silovikí”. Gadzhi Majáchev, vicepresidente del Gobierno de Daguestán, se refirió  a los abusos de los “siloviki” , tales como la costumbre de no capturar a gente viva en sus operaciones antiterroristas, criticó al ministerio de Defensa por minimizar el número de reclutas del Cáucaso y denunció la penalización del “wahabismo” en Daguestán, pese a no existir ese concepto en el Código Penal de Rusia.

En nombre del Comité Nacional Antiterrorista (CNA), Andréi Przhedomski consideró “improcedente” la creación la “comisión federal”. El funcionario subrayó que la mayoría de los que se quieren acoger hoy a la adaptación o bien fueron capturados o  bien están en la cárcel e invitó a los defensores de derechos humanos a concentrarse en la prevención del terrorismo, cuyas filas, según dijo, continúan incrementándose. 

Por su parte, Alekséi Istomin, del Comité de Investigación (CI), defendió el carácter prioritario del castigo y  se opuso a que se forme una comisión que quiera “ir por las cárceles y dictar sus reglas”. Pese a la resistencia del CNA y el CI, Gánnushkina se mostró convencida de que la integración es el único camino para la paz y anunció que crea un grupo de trabajo para analizar la legislación rusa con el fin de ver cómo puede organizarse el proceso.fin

 

Nace la "Gran Moscú"

Por: | 03 de julio de 2012

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A partir de1 de julio, la “Gran Moscú” ya es una realidad y – al menos  desde el punto de vista administrativo--, se ha cumplido la voluntad de Dmitri Medvédev, quien en junio de 2011, siendo aún presidente de Rusia, se pronunció por la ampliación de la capital a costa de parte de la provincia circundante. Según los planes, varias instituciones oficiales que se concentran en torno al Kremlin se trasladarán a los nuevos territorios, lo que en teoría contribuirá a descongestionar esta urbe vibrante, anárquica y sofocada por el tráfico.

 

Así pues, la capital de Rusia, con 107.000 hectáreas y 11,5 millones de habitantes, absorbió el pasado domingo 150.000 hectáreas suplementarias y otras 250.000 personas, que se convertirán en “moskvichi”. Esta categoría da acceso a múltiples beneficios sociales en relación a los habitantes de la provincia (pluses salariales y de pensiones y transportes gratuitos para los jubilados, entre ellos).

 

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Mundos paralelos y Borís Godunov

Por: | 27 de mayo de 2012

 

Se amplian las distancias entre Vladímir Putin y los sectores sociales que rechazan al máximo representante y artífice del régimen. El Kremlin y los espacios públicos donde se expresan los insatisfechos no son mundos paralelos, sino mundos divergentes. Por los canales de comunicación que aún existen aún entre ellos no cruzan mensajeros para dialogar, sino fuerzas antidisturbios para detener y reprimir (en dirección a la calle) y señales y gestos creativos y humorísticos (en dirección al Kremlin).

La última alusión artística hacia el Kremlin ha sido el estreno el pasado viernes en el teatro Marinsky de San Petersburgo de una nueva versión de la ópera “Boris Godunov”, de Modest Mussorgski, en una puesta en escena del director británico Grahan Vick. Mantenido en secreto hasta el último momento por sus connotaciones actuales, el espectáculo ha causado sensación entre sus primeros espectadores. Los comentaristas se preguntan cuál será la reacción del Kremlin y de la susceptible Iglesia Ortodoxa Rusa y se hacen cábalas sobre el atrevimiento del director del Marinsky, el maestro Valeri Guérguiev, que ha sido persona de confianza de Putin.

En la  opera, que inaugura el festival “Estrellas de las Noches Blancas”, el personaje de Godunov (regente de hecho de Rusia desde 1585 a 1598 y zar, hasta su muerte en 1605) se coloca los símbolos del poder, gorro y manto adornados con pedrería y ricas pieles, sobre un traje italiano de exquisito corte. El escenario representa la Duma Estatal (cámara baja del parlamento actual) y en él pueden verse el escudo soviético primero y el ruso después. Frente a los espectadores aparecen agentes antidisturbios uniformados que obligan a los súbditos mostrar su lealtad al zar. Los súbitos piden “pan” y también “cambio”. El recurso a símbolos religiosos como iconos en combinación con elementos frívolos, como un club de alterne, y otros detalles auguran escándalo.
 
Desde el 6 de mayo, vísperas de la tercera toma de posesión de Putin como presidente, la oposición ha mantenido la protesta en Moscú. A la manifestación de la plaza de Bolótnaia, que sorprendió a los organizadores por su magnitud, siguieron paseos por los bulevares y una sentada de una semana que acabó siendo disuelta por la policía junto a la estatua del poeta kazajo Abái Kunanbáyev. Después, pequeños grupos han seguido llevando el testigo ora frente a un edificio estalinista ora frente a la estatua de un bardo en el barrio del Arbat.

La protesta tiene como símbolo el color blanco y su “leit-motiv” es “reconocer” el terreno, lo que para los escritores quiere decir averiguar si pueden salir a la calle con sus libros, para los pintores, con sus lienzos, y para el ciudadano en general, si pueden pasearse por la plaza Roja vestidos de blanco como proyectan hacer esta tarde. El objetivo de la oposición es que las protestas, grandes o pequeñas, continúen de forma ininterrumpida hasta el 12 de junio, el “día de Rusia”, fecha en la que se celebra la declaración de soberanía, aprobada en 1990, cuando este Estado era todavía una de las 15 repúblicas de la URSS. El blanco se ha convertido en un color tan temible que  esta semana Serguéi Cherniajovski, doctor en politología invitado a un debate organizado por Rusia Unida (RU, el partido del Gobierno), propuso considerar las cintas blancas como símbolo de “golpe de Estado” equivalente a la “svastika” nazi.

El Kremlin quiere incrementar su capacidad de disuasión en la calle antes del 12. Por eso la Duma está tramitando de forma precipitada una ley que prevé multas de  hasta 1,5 millones de rublos para las infracciones en mítines y manifestaciones. La alta cuantía de las multas previstas incita al enfrentamiento con la policía, ya que el desacato a la autoridad se castiga con arrestos administrativos más fáciles de llevar que las penalizaciones pecuniarias, afirma la oposición. Los representantes oficiales hablan de “provocaciones” en el mitin del 6 de mayo, pero ningún “provocador” ha sido juzgado, y en cambio los funcionarios antidisturbios heridos en aquellos enfrentamientos han recibido apartamentos gratuitos, lo que puede ser motivo suplementario para que los antidisturbios no escatimen palos al enfrentarse a los manifestantes. La oposición  también ve elementos provocativos en el nombramiento por parte de Putin de Igor Jolmanskij, un ingeniero de una fábrica de tanques de los Urales, como representante presidencial en aquella región industrial. Jolmanskij se ofreció a acudir a Moscú en compañía de sus obreros para acabar con las protestas callejeras, en caso de que la policía no se bastara por si sola. El régimen presenta a Jolmanskij como el símbolo de los trabajadores con los pies en el suelo que apoyan a Putin frente a los jóvenes con ipad y tabletas que se oponen a él.
Del Kremlin no surgen signos de reforma, pero sí mensajes propagandísticos. El sábado, en un congreso de Rusia Unida, el jefe del Gobierno, Dmitri Medvédev, fue confirmado como líder de este partido, tras ingresar en él unos días antes. Medvédev, que se convirtió así formalmente en el primer jefe de Gabinete que al mismo tiempo preside un partido, abogó por estimular el debate público y la democracia interna.


El Kremlin ha presentado la remodelación del gabinete como una renovación, pero los nombramientos son más bien una redistribución de puestos en los órganos de Poder,-- administración presidencial y gobierno--. Así por ejemplo, el ministro del Interior, Rashid Nurgáliev, emergió como vicesecretario en el Consejo de Seguridad y varios viceministros se han transformado en ministros, con un par de excepciones, entre ellas un responsable para Siberia Oriental y Extremo Oriente, región que por su potencial de desintegración preocupa a las autoridades tanto como el Cáucaso. El llamado  “zar de la energía”, Igor Sechin, el vicepresidente del Gobierno con Putin, dejó el gabinete para ponerse al frente de Rosneft, la petrolera controlada por el Estado y convertida en un peso pesado del sector gracias a los activos que en el pasado pertenecieron a Yukos.

Más allá de unos lemas generales, entre ellos la lucha contra la corrupción y las elecciones limpias, la protesta callejera no tiene un programa político estructurado. Los líderes de las protestas, como Alexéi Navalni, Serguéi Udaltsov, e Iliá Yashin, van de multa en multa y de arresto en arresto. La novedad respecto a los anteriores mandatos de Putin es que una parte de la sociedad rusa ha perdido el miedo, y para ella, el Kremlin ha dejado de ser objeto de temor y se ha convertido en blanco de críticas y también de bromas y mofas.


Vick ha dicho que su versión de Boris Gudonov busca  un idioma teatral que tenga sentido en la actualidad, “un diálogo que muestre que somos al mismo tiempo iguales y diferentes a aquellos tiempos distantes”.¿Qué va a pasar ahora con el Marinsky? ¿Acaso, Guérguiev, que dirige la orquesta en la ópera, ha pasado a engrosar las filas de otros intelectuales cansados de un régimen anacrónico instalado en el siglo XXI?
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11Moscu puente y city al fondo
Fotos: Anatoli Morkovkin.

Moscú se prepara para una expansión sin precedentes por la cual esta urbe de 107.000 hectáreas engullirá otras 150.000 hectáreas más de la región circundante. Así, duplicando con creces su tamaño, la capital de Rusia se convertirá en la “Gran Moscú” o la “aglomeración de Moscú” con una población de 20 millones, en lugar de los 11,5 millones actuales. En los nuevos territorios, donde hay 21 municipios y 4 cementerios de residuos tóxicos, se anuncia la creación de un millón de puestos de trabajo para atraer a 2,5 millones de moscovitas.

La expansión fue anunciada por el presidente Dmitri Medvédev en junio de 2011 durante el foro económico de San Petersburgo, y se formalizará oficialmente el 1 de julio próximo, con el fin de poder incluir ya los primeros costes en el presupuesto de 2013. El proyecto, que requerirá de cuantiosas inversiones, contempla también la ampliación y modernización del metro y de la red de trenes de cercanías. Se proyectan varias nuevas estaciones de tren en la periferia de la ciudad y la conexión directa de los aeropuertos de la capital mediante una nueva línea ferroviaria circular. En 9 años, según ha dicho el alcalde Serguéi Sobianin, se construirán 145,5 kilómetros y 67 estaciones nuevas de metro.

Por su envergadura, la “aglomeración de Moscú” se encuadra en la categoría de obras gigantescas que tiene sus precedentes en la historia de la URSS (recuérdese el Palacio de los Soviets, un sueño de la arquitectura estaliniana de los años treinta, que nunca llegó a construirse). En la Rusia moderna, los grandes proyectos urbanísticos benefician a un selecto grupo político-económico, son despilfarradores y tienen escasa transparencia. El ejemplo por excelencia del género son las obras para los Juegos Olímpicos de invierno de 2014 en la localidad de Sochi, en el mar Negro.


Por de pronto, los promotores urbanísticos y particulares que compraron a tiempo terrenos al Este, Sudoeste y Sur de la capital esperan lucrarse con su venta o edificación, tanto más cuando habrá que encontrar emplazamiento para trasladar los ministerios, la administración presidencial, las dos cámaras del parlamento, la fiscalía del Estado y otras instituciones oficiales. La presidencia de Rusia, según anuncian, seguirá estando en el Kremlin.

1Moscu Teatro Fomenko y city

La filosofía del traslado es que la capital ya no da más de sí, por su concentración poblacional (11.000 personas por kilómetro cuadrado, oficialmente, superior a la de Paris, Londres o Nueva York) y por sus crónicos atascos de tráfico. La expansión permitirá dotar a Moscú de varios centros urbanos, en sustitución del centro único actual. Éste quedaría descongestionado y podría convertirse en la sede de ese centro financiero internacional que tanto ambiciona Medvédev, además de desarrollarse como zona turística y de hoteles. A estos nuevos usos se destinarán los espacios desalojados por las instituciones que emigren, lo que podría afectar a 100 instituciones de enseñanza superior. Los defensores del proyecto opinan que las universidades moscovitas pueden obtener importantes beneficios económicos, si venden sus campus y los edificios de sus facultades en el centro y se mudan a la periferia de la capital. Por cierto, que en los nuevos territorios, está situado Skólkovo, la institución de investigaciones y desarrollo tecnológico que Medvédev impulsa como versión rusa del Silicon Valley norteamericano.
Por encargo del ayuntamiento, diez equipos de arquitectos (de ellos seis extranjeros) seleccionados entre 67 concursantes iniciales han elaborado ya sus concepciones de la “aglomeración”. De los diez equipos iniciales, cuatro eran rusos y seis, extranjeros. Entre los extranjeros, figuraba un español (el estudio de Ricardo Bofill), un holandés (O.M.A. o Office for Metropolitan Architecture de Rotterdam), dos franceses (Antoine Grumbach et Associes y I´AUC, ambos de Paris), un italiano (Studio Ass Secchi-Vigano de Milan) y un estadounidense (Urban Design Associates de Pittsburg). El 23 y 24 de abril, representantes de todos estos estudios expusieron sus primeras ideas en un seminario organizado por el ayuntamiento de Moscú, donde Ricardo Bofill Maggiore bromeó diciendo que los problemas de tráfico podían solucionarse en invierno mediante el desplazamiento en esquí por la ciudad.
En septiembre, los proyectos finalistas serán expuestos al público y las autoridades los utilizarán a su antojo en los planes definitivos. Los dirigentes rusos prometen un desarrollo armónico de la gran urbe, pero hay voces críticas donde menos se esperaba. La Cámara Social, un organismo consultivo creado por el Kremlin, se ha pronunciado en contra de la gran expansión. Sus miembros alegan que , con las prisas, los dirigentes rusos se han olvidado de hacer los estudios ecológicos y de organizar los debates requeridos por la ley. El ayuntamiento parece haber olvidado que no hace tanto tiempo, en 2010, se aprobó el plan general de Moscú hasta 2025.

5Moscu City
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LA Iglesia Ortodoxa en la calle

Por: | 22 de abril de 2012

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Asistí como informadora al “rezo” convocado por la iglesia ortodoxa rusa el domingo 22 de abril en Moscú con el lema “en defensa de la fe, los santuarios profanados y la iglesia”. Concentraciones análogas se han dado en otros puntos del país en el día de hoy.


Frente a la catedral de Cristo Salvador, me llamó la atención la sorprendente amabilidad de los agentes de policía, que ayudaban a las ancianitas agotadas a sentarse en los desniveles de la plaza y que repartían botellas de agua mineral entre quienes llevaban varias horas de pie en una jornada más bien calurosa.

En mi punto de observación junto a una barrera metálica, conocía a Liudmila, que dijo tener 74 años y ser maestra jubilada. Vino al “rezo” en un autobús fletado por una pequeña parroquia desde las afueras de Moscú. Me contó que se había bautizado a los 70 años y que en el pasado no llegó a ingresar en el Partido Comunista, aunque sí había pertenecido a los “pioneros”, su sección infantil. A mi pregunta sobre sus razones sobre su reciente conversión, Liudmila contestó:
-“Me bauticé por si acaso”.
-“¿Por si acaso de qué?”
-“Mi abuelo y mi bisabuelo fueron sacerdotes y no vaya a ser que yo,  por no estar bautizada, no pueda encontrarme con ellos, si es que hay algo después de la muerte. Así que, por si acaso…”.
-¿No le parece contradictorio el haber simpatizado con Lenin y ahora convertirse al cristianismo?
-“Pues no, y fíjese que hoy es el día del cumpleaños de Lenin y esto tal vez no es una casualidad. Lenin decía que la libertad individual está condicionada por el entorno y yo estoy de acuerdo”.
Liudmila hubiera querido venir con su nieta, pero la nieta, de ocho años, se negó.
“Hoy en día la juventud es muy rebelde. Me ha criticado por venir yo. Ya llegará el día en que se de cuenta y lo lamente”.
-Las Pussy Riot hicieron una gamberrada, pero ¿no cree que mucho castigo que todavía las tengan en la cárcel?
“Ellas solas no pudieron hacerlo. Alguien se lo metió en la cabeza”, afirmó.

 

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También me llamaron la atención unos niños en uniforme militar con la identificación “Caballeros Ortodoxos”. Dijeron llamarse Kiril y Maxim y venir de Riazán. Kiril dijo que “Los Caballeros Ortodoxos” es una organización en la que aprenden “la religión ortodoxa y también a disparar con armas de fuego”. Kiril dijo tener “casi catorce años” y haber hecho su primer disparo “cuando tenía doce años”.

Al acabar la concentración, me cruzo con Olga Kryshtanovskaia, socióloga, en el pasado muy crítica con Putin y ahora miembro de Rusia Unida y representante de Putin en las elecciones presidenciales del pasado marzo.

 

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Olga /a la izquierda en la foto) lleva la cabeza cubierta con una gasa blanca al igual que sus acompañantes, miembros de Otlichnizi (“otlichnizi” significa excelentes), la organización femenina que ha contribuido a fundar

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El País

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