Jordi Évole, novelista

Por: | 24 de febrero de 2014

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Jordi Évole (izquierda) y Antonio Muñoz Molina en el Salvados del 22 de diciembre de 2013.

La literatura se ha pasado los últimos 200 años debatiendo los límites entre ficción y realidad. Parece que el periodismo va a pasarse debatiendo lo mismo los próximos 200. Mala noticia para el periodismo. Paradójicamente, el portador de la mala nueva ha sido el mismo que había traído una buena, muy buena: Jordi Évole. Domingo a domingo, el director de Salvados se había convertido en una mezcla sui generis de reportero de investigación y defensor del pueblo. Y lo había hecho aplicando eficazmente la estrategia de la mano de hierro en el guante de seda. En los antípodas de entrevistadores dedicados a discutir con sus entrevistados para terminar no sacándoles nada nuevo, Évole, sin levantar la voz, había conseguido que los poderosos del mundo, enfrentados a sus contradicciones, le llenasen el programa de titulares. Ya se tratase del caso Urdangarín, el accidente del metro de Valencia, las preferentes, las compañías  eléctricas o los paraísos fiscales.

Para entendernos, Évole era el que rascaba en la propaganda, el que desmontaba –los modernos lo llaman deconstruir- un anuncio sobre el recibo de la luz para mostrar su zona de sombra. Era, en fin, el que contaba la verdad. En tiempos en que existe la sospecha de que la justicia no es igual para todo, la labor de ciertos jueces y de ciertos periodistas es un depósito de esperanza para los menos iguales ante la ley. Eso ha sido lo que ha dado a Salvados una audiencia creciente y a su director, un crédito merecidísimo  –en moderno, credibilidad-.

Frente a la idea de que no existen los hechos sino las interpretaciones de los hechos –periodismo, historia, filosofía y literatura no serían más que relatos-, Salvados demostraba que los hechos existen por más que algunos se empeñen en ocultarlos. Seguía dando sentido a la vieja definición: noticia es aquello que alguien no quiere que se sepa. De ahí la desilusión que produce el paseo de Évole por el lado de las interpretaciones en el falso documental Operación Palace. Era el menos indicado para hacerlo. ¿Por qué? Por lo mismo que la prensa seria no debe publicar inocentadas el 28 de diciembre, porque buena parte de su crédito procede de no hacerlo. Como decía el poeta Auden, “la integridad del escritor se encuentra más amenazada por los llamados de su conciencia social y sus convicciones políticas o religiosas que por las demandas de su codicia. Moralmente confunde menos ser engañado por un vendedor ambulante que por un obispo”.

El falso viaje a la luna, La guerra de los mundos, F for fake, Argo, El show de Truman, el affaire Sokal y casi toda la obra fotográfica de Joan Fontcuberta, por no hablar de Antonio Machado, nos tenían avisados de que también la verdad se inventa. No hacía falta que Jordi Évole lo subrayara de su puño y letra y en el mismo horario en que había demostrado tantas veces que detrás de la verdad inventada, o silenciada, hay una verdadera. Y la hacía en serio, sin la maravillosa ironía que abre diariamente El intermedio: “Ya conocen las noticias, ahora les contaremos la verdad”.

¿Que pretendía abrir un debate sobre lo que en el coloquio posterior se llamó temas “sagrados”? Me temo que el órdago de Operación Palace terminó por ocultar el posible debate para abrir otro no político sino periodístico. O narrativo.

¿Que no podía demostrar de otro modo que el 23-F tiene muchas zonas ocultas? Tampoco pudo hacerlo en el programa sobre la financiación de los partidos y lo que mostró fue bastante elocuente. Tanto como lo que no pudo mostrar. No hacía falta acercarse al formato de Cuarto milenio –que en otra cadena y a la misma hora trató el mismo tema-. Puede que el efecto conseguido haya sido el contrario del que se perseguía: no hay mejor aliado de la versión oficial  que la versión conspiranoica. Gana siempre la que mejor juega la carta de la verosimilitud. Entre la una y la otra está la verdad: el hábitat natural de Jordi Évole. Por eso Operación Palace hubiera sido otra cosa sin su firma y emitido otro día de la semana.

No se trata de que deba haber temas blindados al humor –como demostraron las tomas falsas, ayer los de arriba se rieron de los de abajo- o de que, en el fondo, los ingenuos nos sintamos ofendidos por tener que reconocer nuestra ingenuidad. Se trata de que Évole decidió gastar parte del crédito que tan justamente había acumulado. Estaba en su derecho. Esa es la pena. En el fondo, sobraban los políticos y los demás periodistas, cada uno con su ración de crédito. Para poner en marcha la máquina de la credulidad bastaba su palabra: “Esto es verdad porque lo dice aquel que tantas veces ha dicho, por incómoda que fuese, la verdad”. En un tiempo en que los propagandistas dicen que, como la propaganda, también la verdad es una cuestión de estilo, Jordi Évole decía a sus espectadores: “También yo puedo mentir, pero no miento”. Lo primero ya lo sabíamos: está al alcance de cualquiera (incluidos algunos novelistas). Lo segundo tuvo que demostrarlo. Y lo demostró. Por eso le resultó tan fácil decir a parte de su audiencia: inocente, inocente. Tan fácil como quitarle un caramelo a un niño.

 

Hay 112 Comentarios

Una factura impecable, actores de primera, un guión limpio y un juego de luces soberbio. Me pareció sencillamente genial. Tuve la sensación que era ficticio, lo disfruté de principio a fin, y sinceramente no deja de sorprenderme la repercusión que ha tenido.

Estuvo muy bien, lloricas.

Me encantó el programa. Creo que a algunos les falta sentido del humor y les sobra pompa

Quien todavía no sale de su desconcierto es el príncipe Felipe, que sigue buscando la caja blanca por todas partes:
http://etcnoticias.wordpress.com/2014/02/24/el-principe-felipe-no-termina-de-creerse-el-documental-de-jordi-evole-sobre-el-23-f/

Recomiendo a todos los lectores, tanto a los que defienden a Évole como a los que le critican, que vuelvan a ver detenidamente el programa, y que se fijen bien en las caras que ponen los protagonistas del falso documental, en el cinismo con el que actúan todos estos consumados actores, en la forma que tienen algunos de decir las cosas (parece completamente verídico en algunos momentos), y en varios detalles: lo del teniente coronel, lo de la toma de RTVE... ¿Cómo pudo el locutor saber que el oficial de la Guardia Civil era un teniente coronel? Este documental hay que verlo con mucha calma, con mucha tranquilidad. Salen MINTIENDO COMO BELLACOS una serie de señores que son políticos y periodistas en ejercicio, algunos de ellos cobrando sueldo oficial desde hace decenios, ¡CASI SIGLOS!... Cuánto sinvergüenza hemos criado, cuánta desfachatez... Estoy empezando a sospechar que a Jordi Évole ya le han dado la VISA ORO PREMIUM, ¿verdad? ¿A que sí? Qué pronto te vendiste, Jordi, al Anson, te vendiste a Anson, tú sabes más que Lepe

Évole ha tratado con frivolidad un tema que no es para tomárselo a broma: hubo gente que fue a la cárcel por este asunto, hubo listas negras (publicadas por Interviú), de personas para las que hubiera habido una noche de los cuchillos largos en caso de que el golpe hubiese salido adelante; ¿qué pensarían ayer estas personas al ver la pantomima vergonzosa de Évole? ¿La comedia bufa con la que solo se solazaron Évole y toda su pandilla de ignaros indocumentados, comandados por Leguina, "El Risitas", y secundados por el mayor felón que se ha visto por estos reinos desde los tiempos de Don Julián, Anson? Anson no ha dicho una verdad en su vida. Es alérgico a la verdad. ¿Y Gabilondo? Se ha cubierto de gloria don Iñaki, El Graciosillo... Ja ja ja ja, ¡qué risa! Qué gran actor eres, Iñaki, tienes más cuento que Artur Mas... ¡Sinvergüenzas, inmorales, PAZGUATOS!

La deconstrucción no es cosa de modernos, fue un término acuñado por Jacques Derrida hace ya alguños años, quien a su vez se basó en el filósofo Martin Heidegger a finales de la década de los veinte del siglo pasado.

La tesis que subyace en el falso documental de Évole viene a decir que el pueblo ES TONTO. Que somos gilipollas. Que fuimos gilipollas el día del golpe, porque nos lo tragamos todo. Que fuimos gilipollas durante treinta y cinco años, en los que estuvimos dándole vueltas al asunto, leyendo libros que abordaban las incógnitas del 23 F desde todas las perspectivas posibles, obsesionados en conocer una verdad que en el fondo era una mentira... Y que seguimos siendo gilipollas a día de hoy, pues basta que un Gabilondo, Ansón u Onega cualquiera nos cuente una milonga para que nos la creamos a pies juntillas. Somos gilipollas porque la tele (y los periódicos) nos cuentan lo que les da la gana. Son capaces de decirnos cualquier cosa. Ellos ESCRIBEN la verdad... Y qué decir de los políticos: son capaces de decirnos cualquier cosa. Todo es verosímil...cuando lo cuentan ellos... Cuánto nos habrán engañado, desde el primer día, todos ellos... ¿Y todo esto para qué? ¿Para robarnos mejor? Algunos de estos lacayos merecerían acabar sus días en ¡UCRANIA! Somos gilipollas, ya lo creo que lo somos

Me hacer mucha gracia como ahora todos sabes que era fake. Y eso que salen catedráticos de historia asumiendo que se lo comieron con papas como todo hijo de vecino. También me sorprende aquellos que les sienta mal que los engañen. Evole les engañó 45 min y luego les dijo la verdad. Si no quieren que les engañen no enciendan la tv. Y por ultimo, si no podemos disfrutar con una jugada maestra como esta y sacarle algo positivo, es que, sinceramente, merecemos escribir en el País.

Otro intelectualoide cabreado porque no lo pilló. Qué mal perder tienen algunos. El programa de Évole, muy lejos de rebajarlo, es una muestra más de su genialidad y de su cualidad extraordinaria dentro del panorama actual del periodismo. Este artículo huele a berrenchín.

lo de miope te viene bien porque no ves lo que tienes delante.

Por qué será que votamos siempre a políticos de mierda:
http://seguimosinformando.com/2014/02/07/medios-de-desinformacion-rosa-maria-calaf/

UNA GENIAL HUMORADA DE JORDI ÉVOLE, QUE CONTÓ CON EL APOYO DE GENTE INTELIGENTE...........¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Y NO APTA PARA COLEGAS ENVIDIOSOS!!!!!!!!!!!!

Hayyyyy Javierito Rodriguez Marcos, te carcome la envidia. Este chaval está haciendo tabla rasa, HA TENIDO LOS SANTOS CCJJNNS DE DESTAPAR LO DEL ACCIDENTE DEL METRO DE VALENCIA, COSA QUE NINGUNO DE VOSOTROS QUISO VER, y ahora que ha hecho una humorada genial, os tirais a su cuello. AHORA RESULTA QUE YA NO ES MAS PERDIODISTA DE LA VERDAD??? ¿¿ NO TE DA VERGUENZA VOMITAR ESO???No es falta de sentido del humor lo vuestro, es la famosa e imbatible ENVIDIA que siempre ha caracterizado a tantos españoles. Sois patéticos!!!! ( y para más hinri, el Jordi es catalán!!!!!)

Totalmente de acuerdo, aquí el tema es que confiábamos en él, y evidentemente ha sido duro que también él (y el resto de la pandilla) se riera de nosotros.

Sinceramente a mí los reportajes de Victoria Prego sobre la Transición me parecen más graciosos que el de anoche. La diferencia es que Victoria Prego, al final de los mismos, no aclara el carácter cómico de los mismos.

De acuerdo con el artículo.Si Evole dejó de ser "el follonero", no venìa a cuento lo de ayer y encima con polìticos y periodistas, algunos de ellos, de dudoso gusto. Pecò de pretencioso por saberse estar en un pedestal

Otro más del gremio que se queda con el mensajero y no el mensaje. Évole nos ha DEmostrado, que no expuesto, que nos la pueden colar por mil agujeros. Y no perderá mi confianza por hacerlo

Si el própósito de “este experimento” era vacunarnos contra la manipulación periodística, el efecto conseguido ha sido el contrario, seguimos estando expuestos a la manipulación, con el añadido de haber desacreditado fuentes periodísticas de prestigio. Ahora pienso que tanto Ónega como Gabilondo saben más de lo que siempre contaron. Creo que el falso documental es “una película” para aproximarnos a la verdad y hacerla más digerible; Era fácil creer el relato, porque conecta con zonas oscuras del 23F no explicadas y que han flotado siempre en el ambiente: la relación de Armada con el rey y su plan de un gobierno de concentración, plan que Tejero no aceptó, frustrando el golpe que parece ser, otros habían preparado. Sólo después de conocer la negativa de Tejero, se difundió el mensaje del rey desautorizando el golpe. La reacción del rey fue tan tardía que, hasta ese momento, muchos dudábamos en que bando estaba. Évole ¿Queriaís contar la verdad y para colarla se te ocurrió este formato? Otra cosa no esperaríamos de ti.

Al igual que los medios de comunicación, clubes de fútbol, partidos políticos, y demás parafernalia mediática, Jordi Evole tiene sus hooligans. Y los hooligans siempre saltan ante la más mínima descalificación, y atacan con el único argumento de "no tener argumentos" a quien se atreve a "ofender" al objeto de su idolatría. Mala política y mal ejemplo. Por mi parte, no me gustó lo que vi ayer y no creo que vuelva a ver Salvados, a la vez que me pregunto en cuántas ocasiones durante los programas anteriores nos manipularon para hacernos creer lo que ellos querían (yo, por mi parte, desde ahora, dudaré de todo lo que nos cuente este señor).

A mí eso de que venda como un experimento televisivo el falso documental, cuando es más viejo que la pólvora ... Muy facilón todo desde el minuto 0. De hecho dejé de verlo. A todo esto yo no espero que Evole me quite ninguna venda de los ojos... que ya somos mayorcitos, más bien me gusta cuando se confirma lo que medio mundo sospecha, en directo y con una declaración fuera de sitio... y prou. Este señor nunca será un Pla ni se le pide. Es un presentador de tele más arriesgado y con gracia.

Estoy bastante de acuerdo con el artículo.

Muy triste ver que muchos de los que no lo están se lanzan tan pronto al ataque personal y al insulto fácil, contra el autor y contra los que opinamos como él. Creo que eso dice mucho.

Évole me parece más periodista que muchos periodistas serios, pero no le voy a reir la gracia.

Disiento totalmente. J. Évole ha crecido como informador: ha sido capaz de tratar un tema que ha sido, y es, hurtado a la sociedad. Han pasado mas de 30 años y los documentos sigue protegidos. El debate que siguió al documental, me niego a aplicar solo a éste el calificativo de falso porquehay muchos que cuelan y éste no lo intenta, fué estupendo para clarificar, gracias a la presencia de Serra, donde estamos. En fin que el grupo Prisa aprenda a hacer TV de interés para el ciudadano.

Jordi lo dejó bien claro, nos dijo: os tengo acostumbrados a contaros la verdad, pero en este país hay verdades que es imposible saber y cualquier cosa que os cuenten sobre ella no será más que un programa similar a este que esta noche os presento.

Reírse de uno mismo es el ejercicio más sano que se puede hacer en democracia. Gracias Jordi por hacernos pasar un rato agradable.

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Sobre el blog

Como dios y el diablo viven en los detalles, en la letra pequeña de los contratos están los matices. Este blog habla de literatura desde esa perspectiva. A pie de página. Sin gritar demasiado.

Sobre el autor

Javier Rodríguez Marcos

estudió filología, trabaja como periodista y es miope. Pero sigue leyendo. Forma parte del área de cultura del diario EL PAÍS y ha publicado media docena de libros, alguno incluso de poesía. De tener una teoría, podría resumirse en este viejo tuit de don Quijote: "Más vale un diente que un diamante".

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