03 mayo, 2007 - Lluís Bassets
Envidia
¡Qué maravilla un país como Francia, en el que el debate político está vivo, y el combate sin piedad y cruel por el poder no es incompatible con un mínimo respeto por las personas y las ideas ajenas! El rito de la elección presidencial por sufragio universal y directo, tal como ha quedado acuñado desde 1965, es una auténtica fiesta de exaltación de la política y del liderazgo. En tiempos de desprestigio e inanidad de la política y de personalidades débiles y sin perfil, es reconfortante que Francia nos proporcione todavía estímulos esperanzadores sobre el gobierno y la organización de la vida en sociedad, personajes del coraje y del temple de Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal, que salen a combatir y a pelear por sus ideas y sus legítimas ambiciones, políticas claro está, pero también personales. Y lo es más todavía visto desde España, país donde los defectos de la modernidad parecen exagerados hasta la caricatura.
Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal acaban de ofrecer a sus conciudadanos a la vez un espectáculo y un servicio. Un espectáculo, evidentemente, porque es difícil hallar una emisión más apasionante, más atractiva, y a la vez más trascendente, que un debate entre los dos candidatos a una elección presidencial como la francesa, en el que se enzarzan a cuatro días ya de la cita con las urnas: si algo queda por jugar se juega ahora, durante las dos horas largas del debate, en el que convencen a los que falta por convencer o disuaden por sus fallos a los que estaban a medio convencer. Y un servicio, porque contribuyen a la dignificación de la política mediante la discusión sobre el rumbo político de Francia y a la participación de los ciudadanos en la configuración de las políticas que deberán aplicar sus gobiernos. Como los buenos partidos de fútbol, que hacen fútbol (esto es, afición y futbolistas), debates como el de esta pasada noche hacen también política (interés por la política y vocaciones políticas, es decir, ciudadanos y dirigentes políticos).
Y sin embargo, pocas novedades pudieron aportar ambos candidatos a sus ya prolijas explicaciones desgranadas a lo largo de la campaña. La mayor de todas fue la confrontación de las dos personalidades, los dos caracteres, en una discusión llena de interrupciones mutuas, de zancadillas y trampas para obligar al contrario a equivocarse en unas cifras o unos datos, y de descalificaciones no siempre basadas en la literalidad de las declaraciones mutuas sino en juicios de intenciones. Ségolène Royal interrumpió varias veces a Nicolas Sarkozy para intentar sacarle de sus casillas. Y éste último a ella para intentar demostrar su falta de dominio de los temas. Pero al final, quien tuvo una reacción airada fue la señora Royal, a propósito de la educación de los niños discapacitados, que el candidato aprovechó para señalar que estaba perdiendo el autocontrol. En una especie de juego de espejos la candidata fue la que descalificó duramente al candidato y recibió lecciones de dominio del carácter de quien precisamente tiene más problemas para dominarse. No está claro que este incidente sea negativo para Ségolène, al contrario, pues le permitió reivindicar que todavía mantiene su capacidad de rebelarse y de responder airada a alguien de carácter fuerte.
Curiosamente y a la vista de este debate, la España de Zapatero es toda una referencia en Francia, en una discusión muy encerrada en el escenario francés y con mínimas incursiones a la escena internacional. Principalmente como ejemplo de buenas políticas económicas, de creación de empleo, de la popularidad y extensión de la propiedad inmobiliaria y en relación a las opiniones del presidente español sobre la Constitución europea. Sarkozy, que citó tres veces al presidente español, nos reveló algo que no sabíamos todavía, y es que Zapatero está de acuerdo con él en promover un Tratado reducido que sustituya a la Constitución europea aprobada en referéndum por los españoles.
Escribo estas líneas justo al terminar las más de dos horas y media de debate que he podido seguir por televisión, mientras mis compañeros de la redacción de EL PAIS preparan una amplia información para las sucesivas ediciones. Toda la información sobre la segunda vuelta electoral, en el Especial de ELPAIS.com
Los lectores también podrán leer en la edición en papel el comentario que he escrito sobre el nuevo protagonismo de Arabia Saudí en el escenario político de Oriente Próximo, con el título de ‘Horror al vacío’.

Muy interesantes los elogios que dedicó Sarkozy a Royal al final del debate:
"On n'est pas là où elle est, par hasard. Le système républicain est fait de telle façon qu'il faut développer de grandes qualités pour être le représentant et le candidat de sa propre formation. J'ai du respect pour le parcours qui a été celui de Mme Royal"
Se imaginan esto en las Españas? Bueno, quizá en ZP sí. Pero imaginan a Rajoy diciéndole estas cosas a ZP el icompetente, el indigente intelectual?
Publicado por: Biscúter | 03/05/2007 9:59:27
Aqui hace años que mataron el debate politico solo vale el insulto o la descalificacion del adversario No veo a Rodriguez Zapatero y a Rajoy debatiendo sobre los temas que interesan al ciudadano de a "pie"y la verdad es una lastima.Ademas el resto de partidos solicitarian un debate personificado con cada uno de ellos y clro sera un caos.En Francia hay mas o menos bipartidismo aqui no
Publicado por: pep | 03/05/2007 13:55:49
De acuerdo con Biscúter. Ese ser tan corto de inteligencia que es Rajoy llama continuamente tonto al Presidente de nuestro gobierno que, al menos, no miente nunca a los españoles, mientras que el PP es especialista en construir mentiras simples a partir de verdades complejas.
Publicado por: José Manuel | 03/05/2007 15:20:49
Es muy fácil ver fascinante la vida política francesa desde el exterior. Sarkozy no es el gran hombre que ustedes describen, sino que utiliza su influencia para quitar de en medio a sus adversarios y eso en todos los medios, incluídos los que él considera que le hacen sombra en su propio partido. No todo es rosa en el extranjero, no todo es negro en Espa~~na.Ellos también tendrían muchas cosas que aprender de nosotros.
Publicado por: Frauenhoffer | 03/05/2007 15:57:29
Frauenhoffer tiene razon cuando dice que Sarkozy es un hombre peligroso. Se podria situar entre Bush y Berlusconi.
En cuanto a las elecciones, no olvideis que el show mediatico no favorece la reflexion, se vota mas para una imagen, una habilidad para comunicar. Realmente son pocos los que leen los programas y miran lo que los candidatos ya han hecho en sus puestos respectivos.
Lo que pasa es que esta vez, hay una cierta novedad con estos candidatos (mas jovenes, una mujer, la personalidad muy 'diferente' de Sakozy).
Publicado por: Sebastien | 03/05/2007 16:20:46
Si es estupendo el ejemplo francés. Lo ha sido toda la campaña y lo fué la altísima participación electoral. Pero tambien se manifestó durante el debate una alarmente escasez de ideas nuevas, que se reflejó en las alusiones al presidente Zapatero, al final el único original en Europa. La nueva forma de hacer política de Zapatero consiste sobre todo en decir la verdad y escuchar realmente a la ciudadanía.
Publicado por: Fátima Aburto | 03/05/2007 16:26:43
Lo peor del debate los moderadores (por llamarles algo porque más bien parecían dos viejos floreros ahí plantados). Menos mal que Ségolène metió un poco de caña, sino hubiera sido un rollo
Publicado por: guerrero | 03/05/2007 17:34:11
Es una pena que en España no se hagan debates políticos como el que pudimos disfrutar anoche de Francia. Lo vi en Canal 24 horas. Fabuloso.
Publicado por: habitaquo | 03/05/2007 17:46:01
No me sorprende el debate político que mantuvieron codo a codo Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal,lleno de contenido e ideas.Aún nos queda mucho por andar a los españoles para que tengamos una cultura política capaz de asumir este tipo de debates...
Publicado por: Alberto | 03/05/2007 18:18:55
Cuidado con demonizar a Sarkozy. Ni es Le Pen ni Berlusconi, aunque pueda tener ingredientes de ambos. En muchos aspectos es más progresista que la izquierda de Royal, más inclinada ésta a conservar que al cambio. Los socialistas franceses no han tenido ni un Bad Godesberg, ni un Felipe González, ni un Blair ni un Schröder. La izquierda francesa es conservadora, miedosa ante Europa y la globalización, enemiga del riesgo. Las referencias de Sarkozy a Zapateró durante el debate no fueron gratuitas. No es sorprendente que algunas figuras de la izquierda francesa lo hayan apoyado.
Publicado por: Biscúter | 03/05/2007 19:04:18
Aqui en España también se hacen ese tipo de debates, yo disfruté mucho el que hizo TV3 con ocasión de las pasadas elecciones catalanas donde estaban los 5 grandes partidos. Para mi, desde la perspectiva de los retos europeos, no creo que sea bueno un clon de Blair intentando resucitar la "grandeur" francesa. Me gustó Ségolène, fue estimulante, fresca, renovadora y de izquierdas.
Publicado por: Joan Sabater | 03/05/2007 19:09:53
Gran debate. Sorpresa Segolène. Algo se mueve, en cualquier caso. ¡¡¡Excelente bolg¡¡¡
Publicado por: marga | 03/05/2007 19:13:52
Se engañan o quieren engañarse la gente que piensa que Sarko es un hombre de derechas moderado...He leído un artículo en el Nouvel Observateur , en el que muestra sin tapujos su inclinación por una derecha muy dura y extrema.Además, aquí hemos tenido la oportunidad de ser testigos de su política intolerante , con tintes racistas por su ambiguedad , y de crispación social .No se diaboliza al personaje, el mismo se caricaturiza.
Publicado por: anne | 03/05/2007 20:36:20
Sarkozy se presentó en el debate como un lobo con piel de cordero. No sé si hay que demonizarlo o no pero a mi me da mala espina...aunque quizá lo que necesite Francia es un presidente como Sarkozy, con mano dura y capaz de hacer reformas aunque los franceses le hagan huelga general
Publicado por: guerrero | 03/05/2007 20:44:43
Sólo queda esperar que la mayoría de franceses sean también audaces a la hora de decantarse por el verdadero cambio. Espero que esta vez sea así.
Publicado por: nafets giewz | 03/05/2007 23:38:42
¿Para cuándo elecciones a la Jefatura del Estado en España? No vale decir que Juan Carlos I es buena persona. Si es buena persona ¿Por qué no dimite?.
Publicado por: eduardo | 07/05/2007 21:53:22