13 diciembre, 2008 - Lluís Bassets
La América de Obama, 1
Como recapitulación de la larga campaña electoral norteamericana he escrito un artículo para el número de diciembre de la revista Claves de la Razón Práctica, que codirigen Javier Pradera y Fernando Savater. Para quienes no tengan oportunidad de acceder a la lectura de la revista en papel aquí tienen en cuatro entregas y a partir de hoy el texto íntegro del artículo. Su publicación puede servir también para la discusión por parte de los lectores interesados en comentar y polemizar con el autor del artículo. Una de las innegables virtudes de estos nuevos artefactos comunicacionales que son los blogs reside en la oportunidad de someterse al escrutinio y análisis de los lectores que lo deseen. Puedo garantizar que es un ejercicio muy útil intelectualmente y muy sano para el ego de quienes escribimos en los periódicos. Yo agradezco a todos lo que me leen por su paciencia pero más todavía a los que luego se toman la molestia de escribir y polemizar conmigo o entre ellos. Diariamente hago una rápida lectura de los comentarios e incluso tomo nota con frecuencia de algunas observaciones. Pero prefiero mantenerme al margen de los debates abiertos en el foro y limitarme a reaccionar como máximo de forma indirecta. Muchas gracias por leerme y espero que puedan sacar algún provecho de la lectura de este análisis sobre la campaña y los resultados electorales.
LAS ELECCIONES DEL 4-N
La peor presidencia de la historia de Est ados Unidos , según opinión mayoritaria de los historiadores, con el titular de la más alta magistratura peor valorado desde que existen sondeos de opinión, culminó el 4 de noviembre de 2008 con la elección del demócrata Barack Hussein Obama como sucesor de Bush, en unas votaciones celebradas en una atmósfera de cambio de época. Analizado en la distancia el resultado de esta elección llegará a parecer una obviedad, tan claras y óptimas eran las condiciones para que se produjera un cambio de color político en el vértice del ejecutivo. Era muy difícil imaginar que, tras el desgaste de ocho años de una presidencia republicana tan desastrosa, los electores norteamericanos dieran su confianza de nuevo a un candidato del mismo partido, haciendo abstracción del balance de los últimos ocho años de presidencia y aceptando la idea bastante peregrina de que el maverick (o jugador por su cuenta) republicano John McCain representaría una ruptura con la etapa anterior, con sus vicios y sus lacras, y que bastaba con cambiar el nombre del presidente para que pudiera aceptarse una presidencia del mismo color político.
Entre los propios republicanos se había extendido la idea de que Bush había arruinado irremisiblemente su programa y su ideario, y que sería muy difícil remontar en 2008. Según Dov S. Zakheim (Washington Post, 9 noviembre 2008), ex consejero y ex subsecretario de Defensa de Bush, había cinco principios en los que se basaba la victoria de Bush en 2000 que fueron vulnerados por su propia Administración, con el resultado de que ocho años después era inevitable que su propio electorado le pasara factura, ya fuera desertando al otro campo, ya absteniéndose. Según este sorprendido comentarista, éstos son los principios traicionados, que Bush había aplicado cuando era gobernador de Tejas: el conservadurismo compasivo, la modestia en las relaciones internacionales, el gobierno limitado con menos impuestos y menos burocracia, la modernización y desburocratización de la defensa, y la concertación bipartidista de las principales políticas. Parte del republicanismo se ha visto así impelido a desertar ante la ristra de desvaríos que contradicen los valores defendidos en aquella campaña: la extensión de la pobreza y el desamparo, incluso entre las clases medias, notablemente por los defectos de un sistema de salud privatizado; dos guerras abiertas, una preventiva en Irak y otra mal librada en Afganistán, junto a los desperfectos producidos en las relaciones internacionales; el déficit público, que alcanzará pronto la cifra dramática del billón de dólares; la intervención creciente del Gobierno en todos los ámbitos de la privacidad y de las libertades individuales, con la excusa de la política antiterrorista; o los numerosos casos de corrupción entre parlamentarios republicanos.
Y sin embargo, hasta el último momento se mantuvo un cierto margen de incredulidad respecto a la posibilidad de que un candidato de la minoría afroamericana alcanzara la presidencia de un país fundado como esclavista, refundado en un guerra civil que se libró alrededor del abolicionismo, y consolidado como superpotencia mundial mientras un gran número de sus Estados mantenían legislaciones segregacionistas. La cita electoral de 2008 se jugó, así, sobre dos tableros de resonancias históricas: el de la igualdad de derechos civiles, alcanzada legalmente en 1964 con la ley contra la segregación y la discriminación (Civil Rights Act, firmada por el presidente Lyndon B. Jonson) pero sin traducción automática en la realidad social y económica; y el del relevo del republicanismo con la clausura de la era conservadora iniciada por Ronald Reagan. Previamente las primarias demócratas habían permitido al electorado de este color ideológico optar entre la raza y el género a la hora de apostar por una candidatura presidencial que situara en primer plano la cuestión de la igualdad.
Hillary Clinton no era un personaje cualquiera, sino la mujer mejor preparada de toda la clase política para alcanzar la nominación demócrata y la presidencia; y se hallaba asistida por un político de gran perspicacia, enorme poder de convicción y extraordinaria capacidad para recaudar fondos electorales como es su marido; aunque contaba, es cierto, con el hándicap de su carácter divisivo, ciertos hábitos de gestión desordenada y el argumento dinástico en contra: con otro Clinton en la Casa Blanca los Estados Unidos hubieran alcanzado un período como mínimo de 24 años con sólo dos apellidos (bushes y clintones) turnándose en la cumbre de su ejecutivo. Sólo las mujeres más jóvenes no cerraron filas detrás de Clinton, que contaba con el apoyo del feminismo en peso y con un fuerte ascendiente entre la clase obrera blanca y el electorado tradicional demócrata; y eso una vez establecido que Obama iba a llevarse el grueso del voto afroamericano, a pesar del ascendiente sobre esta minoría de Bill Clinton, al que se le ha considerado como el primer presidente negro de la historia.
Obama representaba el relevo generacional y el cambio político, tanto respecto al Washington de los Bush como a la división y a la guerra civil cultural en la que los Clinton y los liberales (los progres en lenguaje europeo) se han visto enfrentados con los neocons y la derecha cristiana. La incorporación de jóvenes, sobre todo estudiantes de los campus universitarios, y un uso intensivo e inteligente de las nuevas tecnologías, tanto en la recaudación de fondos como en la organización de la campaña, imprimió un carácter muy innovador a su candidatura, apoyada además por la personalidad y el temperamento del personaje, y por su fascinante oratoria, trabajada en el aula pero amoldada en las prédicas de las iglesias evangelistas negras y en el trabajo comunitario en los barrios pobres de Chicago.
EN CABEZA DURANTE LA CAMPAÑA
La duración de la campaña, 21 meses en el caso de Obama; el adelanto unas semanas de las primarias, hasta situar las iniciales en Iowa el 3 de enero, con el resultado de una prolongación del calendario; y la intensidad de la competencia dentro del campo demócrata, también contribuyeron a engrandecer las figuras de los dos contenientes del mismo partido, una vez descartados todos los otros y principalmente John Edwards. Para Obama, las primarias significaron además una purga general de todos los temas conflictivos que podían afectarle, que fueron aireados antes de entrar en liza con McCain y llegaron por tanto al tramo final con escasa fuerza. Así sucedió con sus relaciones en Chicago con Tony Retzko, un especulador urbano ahora encarcelado, y con Jeremiah Wright, el pastor negro radical que fue su mentor espiritual.
Una vez elegidos los dos candidatos en sus respectivas primarias, Obama se situó enseguida en cabeza en los sondeos electorales. McCain consiguió llevarse la nominación republicana más por defecto –frente a un coloreado plantel de oportunistas, ultra conservadores y extremistas religiosos– que por su capacidad de articular una propuesta interesante, capaz de soldar de nuevo la coalición republicana que llevó al poder a George Bush o encontrar una fórmula alternativa. Hasta la Convención Republicana, en los primeros días de septiembre, su campaña había sido mortecina, sin gran asistencia de público a sus actos, escasas apariciones en medios y mediocres resultados en la recaudación de fondos. Pero en julio cambió la dirección de la campaña, poniéndola en manos de un grupo de asesores salidos de la cuadra de Karl Rove, que imprimieron un tono mucho más agresivo y polémico, iniciaron una amplia ofensiva de publicidad negativa contra Obama y prepararon la nominación de la gobernadora de Alaska, Sarah Palin –pentecostalista, antiecologista, antiabortista, defensora de las armas y de la caza salvaje y totalmente ignorante en política internacional– como candidata a la vicepresidencia.
El único momento en que McCain consiguió adelantar a Obama en algunos sondeos electorales fueron los apenas doce días que transcurrieron entre el discurso de aceptación de Palin ante la Convención Republicana en Saint-Paul (Minnesota) y la quiebra de Lehman Brothers el 15 de septiembre. Todo el resto de la campaña Obama mantuvo una sensible ventaja en el pronóstico de voto, que en el caso de algunos sondeos llegó hasta afinar exactamente los seis puntos (52 a 46) que arrojaron las urnas, como fue el caso de Rasmussen Report. Como acotación al margen, los sondeos han funcionado esta vez de forma fiable, a diferencia de lo que sucedió en las dos anteriores campañas, debido a que entonces se jugaron en votaciones con márgenes muy cerrados a la vez en varios swing states (estados donde el resultado es oscilante entre republicanos y demócratas).
Las últimas esperanzas del equipo de McCain radicaban menos en las fortalezas de su candidato y de su campaña que en las debilidades que pudieran surgir en el campo contrario. Una vez Obama tuvo garantizada la mayoría de sus delegados en las primarias, el campo de McCain se lanzó a promover la rebelión de la senadora Clinton y de sus partidarios. Cuando se produjo el nombramiento de Sarah Palin quisieron confiar en que una mujer republicana tiraría del voto demócrata femenino, sobre todo maduro, descontento con la elección de Obama y todavía más con la de Joseph Biden como candidato a la vicepresidencia, en vez de Hillary Clinton. En el último mes de campaña la campaña de McCain jugó a suscitar recelos hacia Obama, sobre todo fiscales, pero también raciales, entre la clase obrera blanca de los viejos estados industriales, que había sido un granero para Clinton y tenía fuertes simpatías por Hillary.
Finalmente, ante el fracaso de todas las estrategias, McCain quedó esperando pasivamente la llamada sorpresa de octubre, expresión por la que se conoce a todo tipo de acontecimiento inesperado, sobre todo en política internacional, que suele significar un revés para Estados Unidos, por más que pueda favorecer a determinada opción política. Pero la sorpresa no llegó, o no llegó para los republicanos; al contrario: la quiebra de Lehman Brothers y el hundimiento de la banca financiera de Wall Street, símbolo del capitalismo más desregulado, fue la auténtica sorpresa de final de campaña, aunque se produjo en septiembre, y terminó de dar la puntilla a la campaña de McCain y al revulsivo lanzando por la llegada de Palin.
Parte del efecto letal de la crisis sobre McCain se debió al propio candidato republicano, que no supo reaccionar con acierto alguno a las pésimas noticias empresariales y bursátiles que interferían en la campaña. McCain minimizó primero la profundidad de la crisis, subrayando la solidez de los fundamentos de la economía norteamericana; luego intentó suspender la campaña para dedicarse a resolver la crisis en Washington; y finalmente evidenció su incapacidad para distanciarse de la vulgata de ideas reaganistas que el hundimiento de Wall Street estaba poniendo en evidencia. McCain no tuvo fuerzas para dar la vuelta a la correlación de fuerzas negativa. Aunque los tres debates televisivos en directo le fueron bien, no consiguió romper en ninguno de ellos la imagen presidencial y el aplomo del joven senador por Illinois. Y fue definitivamente letal para su candidatura la crisis económica, que sumó el desprestigio de los republicanos que habían gestionado la economía al desprestigio generalizado de la gestión de Bush. Se llegó así al 4 de noviembre con todo muy claro y jugado: el balance republicano, el shock de la crisis, la mediocre y voluble campaña de Mc- Cain y la excelente campaña de Obama como fundamentos del cambio.
La cuestión al final se centraba en conocer el margen de la victoria y del mandato. Había una gradación de tres posibilidades, de menos a más, y Obama se ha quedado en la mitad en su franja superior. No ha sido una victoria ajustada como la de Bush en 2004; o sólo en delegados como la de 2000, cuando ni siquiera alcanzó la mayoría de votos populares. Hay que tener en cuenta que con tan escaso mandato Bush se aventuró, gracias al 11-S, a una presidencia transformadora, que pretendía remodelar las bases incluso constitucionales de la república. Obama ha tenido una victoria muy holgada, en votos y todavía más en delegados. Pero no ha habido un corrimiento espectacular en votos populares, aunque sí en delegados. Y no se ha obtenido la ‘supermayoría’ de 60 escaños en el senado que impide el filibusterismo u obstruccionismo de la oposición.
Barack Obama ha obtenido la mayor cifra de sufragios de la historia de Estados Unidos, 66’1 millones de votos, casi cuatro millones y 2’1 por ciento de voto popular más que Bush en 2004. El número total de votantes fue de 128’5 millones, seis millones y medio más que en 2004 y 23’5 más que en 2000. Nunca anteriormente habían acudido tantos electores a las urnas. Se incrementó notablemente, en cifras difíciles de precisar ahora, el registro de votantes, en gran parte como fruto de la campaña electoral; y descendió porcentualmente la participación, que se situó en el 64’1 por ciento, aunque no en términos absolutos.

Lluis, buenos dias , veamos, esto no es mas que vuelta ha empezar. O sea, un repaso general por enesima vez de lo que han sido las elecciones.
No me atrevo ha juzgar nada porque segun nos comunicas, hay varios Capitulos....
En cualquier caso yo me atreveria a, pronosticar que, seguramente no te se haya ocurrido mencionar la mayor hazana del caduco Sr.Bush! Durante su mandato, el Sr.Bush desencadeno mas de dos guerras, desencadeno la guerra a escala Mundial contra "el terrorismo". Pero esa guerra, ha sido y es una "guerra global contra el terrorismo de los pobres" mientras el verdadero "terrorismo" el mas devastador, el que mata y destroza miles de millones de personas y hogares a escala Mundial, ese "terrorismo" ha proliferado durante la Presidencia del Sr.Bush de una manera sin precedentes, ese es el verdadero legado que nos deja la Administracion mas deficiente de la historia de la humanidad...."El Terrorismo Economico a escala Mundial"
Para muestra tenemos al inculpado Mr.Madoff....
Un saludo....Manuel
Publicado por: manuel jimenez | 13/12/2008 12:10:45
Luis
Podría precisar su título:
Podría hablar de los Estados Unidos de Obama?
Soy de un país de América del Sur y hemos sido "el patio trasero" de USA
Publicado por: J. P | 13/12/2008 14:36:49
...bueno, conforta el saber que Bassets, se toma el tiempo en leer y tomar nota de las muchas inferencias y opiniones que hace el forista… …de todas maneras, me ha llamado la atención desde ya hace un rato el hecho de que este foro -que se entiende que por su posición estratégica y política en el mundo- sea tan prevalente en su postura negativa con la administración de Bush. Me gustaría saber si Bassets se atreve a destacar con objetividad libre de prejuicio como demanda la profesión de periodista los innumerables hechos concretos que la administración Bush ha logrado establecer nacional o internacionalmente en relación con el terrorismo y alianzas con naciones extranjeras…y como esto va a impactar la política centralista que Obama intenta desarrollar puesto que la guerra contra el terrorismo es de continuidad sin fin. Cierto que Bush no ha sido el mejor de todos, pero tampoco lo peor… …recordemos que el hombre actuó después de 11-S motivado por un “sentir nacional” apoyado por el voto congresista y senado en pro de la seguridad nacional correspondiente a su posición como presidente y que cualquier país en dicha situación reclamaría lo mismo... Recordemos que casi tres mil vidas se perdieron en menos de una hora en las torres gemelas… …un ataque sorpresivo -parecido al de Pearl Harbor- en una guerra no declarada y traidora hubiera sido suficiente para un dictador poseedor de un proyectil nuclear para arrojarla en algún lugar del Islam…recordemos que el americano-japonés fue confinado del resto de la sociedad en ese entonces, pero que sin embargo, Bush no hizo lo mismo a pesar del acoso conservador y republicano que lo instaban a promulgar una ley contra la población islámica que vive en el país… …Bush apeló a las naciones unidas buscando apoyo multilateral en el que solo unos pocos países europeos y suramericanos se sumaron a su pedido…finalmente la holgura estadística con la que Obama ganó la presidencia no implica que será todo tal cual lo que promete… la consecuencia de una economía global desbaratada, la urgencia de naciones pobres y un ataque traidor podrían arrojarlo a los fauces del descrédito nacional/internacional como ya se prevé por aquí que así sucederá… …veamos.
Saludos!
Publicado por: Circe | 13/12/2008 17:57:58
La victoria de Obama, considero, tiene su raíz en el profundo descontento de las clases más pobres e indefensas de los EE.UU., las políticas internas no han dejado de extraer fondos de la educación, sanidad, etc., para dedicarlos a los esfuerzos de guerras, con resultados directos en muertos y heridos para esas mismas clases. La ola de indignación los ha llevado a votar, extremo que no venían haciendo, con un deseo de cambio en las políticas sociales.
Obama, ha sabido canalizar este descontento y la explosión de la crisis financiera, le ha facilitado la visualización por parte del electorado del fin de una época.
En resumen, un inteligente candidato que ha sabido utilizar en su provecho la situación.
Publicado por: ártabro | 13/12/2008 18:30:54
Me pregunto, tal vez alguien me sepa contestar, si el Padre del Presidente electo Obama pertenecia a la etnia Kikuye.
Porque de ser asi,seria interesante saber que opinion le merece los crimenes cometidos contra las revueltas del Mau-Mau por parte de los Colonizadores Ingleses durante los anos '50 y parte de los '60 contra toda la poblacion de esa etnia Kenyata.
Un saludo....Manuel
Publicado por: manuel jimenez | 13/12/2008 19:14:52
¿Y para cuándo un mega-artículo, tan extenso en el tiempo y en el espacio como éste, titulado "La América de Chávez"? Sin duda un personaje con mucha más sustancia y trayectoria real que el producto Obama.
¡Ah, no! Me equivoqué de tienda, que aquí sólo se vende mercancía de la factoría Disney...
Publicado por: John Doe | 13/12/2008 19:33:28
“…la guerra contra el terrorismo es de continuidad sin fin”
¿Qué entiendes tú como guerra contra el terrorismo? No se, tanto oír esa expresión y sobre todo, tanto oírla en boca de personas que se supone están dirigiendo nuestro mundo y nuestras vidas, a las que presuponemos aptas para esos menesteres (las hemos elegido nosotros ¿?) y a las que no cuestionamos más allá del comentario banal; y oírla o leerla en los medios de comunicación, que se supone, nos mantienen informados de manera objetiva y profesional; uno acaba por asumir ese concepto como bueno sin parar a preguntarse si tiene sentido. El terrorismo, una táctica, pero no un enemigo tangible. Esos “daños colaterales”, esa espina que no hay manera de arrancarse uno de la conciencia, dónde los metemos?, cómo los justificamos?, cómo podemos siquiera obviarlos…
“Recordemos que casi tres mil vidas se perdieron en menos de una hora en las torres gemelas…”
No será mejor que recordemos también todas las vidas perdidas por ese “sentir nacional” del que hablas, después de ese fatídico día y que también recordemos que se demostró que Irak, donde junto con Afganistán, se concentran el mayor número de esos “daños colaterales” (¿estaban todas ellas vinculadas a los autores de ese atentado?) no tenía nada que ver con Al Quaeda antes de la invasión ilegal a ese país?
Creo que, y estarás de acuerdo conmigo, recordar sólo una parte de la historia nos aleja de la verdad.
Publicado por: Susi | 13/12/2008 22:24:50
“Esos “daños colaterales”, esa espina que no hay manera de arrancarse uno de la conciencia, dónde los metemos?, cómo los justificamos?, cómo podemos siquiera obviarlos…” Susi, ¿cómo se puede hablar de la sangre vertida que no se conoce….? La mujer con la que había de casarme estaba trabajando en una de las torres, no se encontró nada de ella ni de sus compañeros de trabajo a los que yo personalmente conocí… …Seis años más tarde, mi mejor amigo, colega de escuela y de juegos pierde sus dos piernas en Samarra… …y los amigos de mi amigo que ya no viven y el dolor de sus familias que sufren la perdida de sus seres queridos… …insisto en que “…la guerra contra el terrorismo es de continuidad sin fin”… y eso es un compromiso profano y humano que nada tiene que ver con idealismos, utopías ni sueños existenciales… es real…!
Publicado por: Circe | 13/12/2008 23:37:23
El análisis es superficial y basado en tópicos, que vuelven cotidianamente en su columna: que si Bush es muy malo, que si Hillary Clinton era Clinton, que si Obama era negro... Aparte de ciertas contribuciones brillantes de otros foreros (J.D. y Susi) poco más queda que añadir. Supongo que si uno quiere un análisis profundo y con lectura entre líneas, no tiene más que hacerlo por sí mismo, que tampoco vamos a pedir a los periodistas que se jueguen su trabajo por darnos gusto... Ay, qué mudno!
Publicado por: Alez | 14/12/2008 0:53:15
Alez ése es el deber del lector, leer entre líneas, es su trabajo, a todos a los que dicen lo que queremos también.
Nuestro trabajo también es enlazar con el resto de informaciones que tenemos y lo que vivimos y que no es la era Obama, pero sí el imperio.
Saludos
Publicado por: maririu | 14/12/2008 9:07:44
Siento tu dolor Circe, pero, ¿qué me quieres decir con eso? ¿qué te importa un bledo que mueran hombres, niños o mujeres (tan inocentes como la que iba a ser tu futura esposa) por el simple hecho de que no los conoces personalmente?
Espero estar equivocada y haber entendido mal tu comentario; si es asi, corrígeme, por favor
Publicado por: Susi | 14/12/2008 11:18:33
circe, no se puede confundir el islam con Al Q., por eso lo de la ley, algo parecido sucedió en Londres y no por supuesto que . No se puede confundir a los católicos que apoyaron a Pinochet y le ofrecieron una gran misa cuando murió, con todos los católicos... eso no. no.
La America de Obama, la que eél tiempo vive, es así. fabulosa, puede presentarse una persona a Presidente, eso sí debe pasar por la elección en su partido, algo duro especialmente si no están de acuerdo los tuyos al inicio, duro uah!
y el sentido nacional de Bush pues... más le valdría tenerlo cuando se ahogan con el Katrina en lugar de contemplar ah! por ahí viene un huracán! oh!
Y sus palabras, no, no cómo se van a romper los diques de contenciçon, por favor, esto es America, aqui vuelan las torres , el Pentágono casi y en nada se hunde Lemanhs Brot..? no que va, como voy a salvarlo, y mira lo hizo después... en fin
America de Obama es eso ya, como ha dicho recientemente Obama, debmso gobernar sin ideología, no se trata de derecha -izquierda, de intentar que el país funcione
es curioso, el Tribunal no recuerdo pue sel nombre, está compuesto de republicanos, y no puede cambiarlo Obama, y eso debe ser así, los asuntos y delitos deben ser juzgados pero no depende de quiéne res para la sentencia, ok!
veremos como lo hacen oparece que es consistente y lo mejor para la democracia que aún crece porque hace poco brain, qué bien.
y... sinceramente, Bush y otros, desatendieron a los millones de americanos que salieron a la calle, millones, contra War Stop, hay que recordarlo y en el mundo las manifestaciones fueron impresionantes, en casi todo el mundo más impresionantes que cuando Veitnam
ok!
america, un ejemplo de democracia que aún le queda bscar mejores cimientos Guantánamo, fuera
Y ellos hablan de falta de derechos en Cuba y tienen el cinismo de poner la peor cárcel en suelo americano en Cuba?
uf!
un hecho positivo, bueno de Bush sí hay varios uno de ellos es que po Navidad felicitó sin religión. OK!
y más
pero la realidad es que es Presidente de USA, no de Texas, y eso es importante para valorar los logros y los desastres. Esperemos que cuide el campo.
Publicado por: Ana | 14/12/2008 11:44:31
Oersonalmente lo entiendo, pero no llego ha comprenderlo, y al igual que Susi,no comprenderia jamas que causar tantas muertes inocentes pueda en ninguna forma aliviar el dolor de los que perdieron seres queridos en el tragico atentado del 11/S.Por eso me resisto ha creer que las victimas hayan en ningun momento apoyado los crimenes perpetrados por la Administracion del descerebrado Bush en su nombre!
Un saludo....Manuel
Publicado por: manuel jimenez | 14/12/2008 11:51:24
algunos familaires del 11-S, ya han dicho que no quieren Guantánamo.
...
Al final de la campaña los republicanos insistieron en exceso hablar de Iraq y salir gloriosos de esa guerra, lo recordaban casi siempre, el hijo de Palin que iba a Iraq ( el de Biden también, pero en silencio por supeusto)
No sé trasladar bien los conversaciones con los compañeros, ellos tienen el pensamiento que Iraq, la guerra preventiva, contra Sadam Hussein, que fue al que apresaron, era para prevenir una crisis que ya conocían se iba a desatar, como el Katrina, y es razonamiento económico el de esa guerra basado en manipular los sentimientos que habí después del 11-S, no ´se explicarlo en detalles pero es un pensamiento bastante lógico en esa adminsitración, utilizar la guerra para salvar nos de una gran crisis que se acerca, pero diremos que por salvar al mundo del terrorismo
m1 bueno Bombai, 11-M y esperemos que se busquen mejores estrategias para que no suceda.
McCain, habló en exceso de Iraq en su campaña y parecía no saber gobernar en apoyarse tanto en su candidato a vice. m?
Pienso que Obama mostró talante de tranquilidad y consenso, y eso se valoró, porque teniendo en cuenta que los otros candidatos eran fuertes pues, ok!
se presentó por dem´`ocratas, ya lo era antes. y uah!
por él
Publicado por: Ana | 14/12/2008 12:12:29
Muchas gracias a ti por habernos abierto esta ventana por un lado, interactiva, desde tus analisis que son de agradecer, y que nos permiten ( a mi al menos) aprender y aprehender de la realidad desde ese maravilloso canal bidireccional donde muchos de los "conferenciantes" enriquecen esta herramienta donde se enfrentan incruentamente y eso es lo bello (Ana dixit :-) ) multiples visiones de esta aldea global.
Publicado por: Robin | 14/12/2008 12:21:02
la administración de Bush, el responsable Bush, no sólo hizo una guerra cruel contra la población civil de Iraq, niños incluídos, si no que además siguió la crueldad en Abu G, y no tenía suficiente con tanto terror que dijo más, más terror
Guantánamo,
me alegro peus que la utilización de McCain de la guerra de Iraq en las elecciones americanas, dieran como resultado que no ganara.
Publicado por: Ana | 14/12/2008 12:23:38
Creo que la hipótesis de trabajo de Bassets es, desde que inició sus crónicas acerca del proceso electoral del 2008, ha sido plantear la posibilidad de un cambio de ciclo que, necesariamente, va a transformar mucho más que las condiciones internas de la política norteamericana. Este cambio de ciclo aprovecha dos circunstancias excepcionales: el bushismo como crisis de identidad del espacio republicano, y la crisis económica como factor más visible, sentido y significativo de la caducidad del discurso neocon. Ambos factores están relacionados de forma muy estrecha, aunque uno ha operado con mayor lentitud y menos impresión de tener carácter coyuntural. Me refiero a algo que debería ser analizado: de la misma forma que hubo una crisis del espacio demócrata a partir de los años 70, de su legitimidad y su capacidad de convencer a una parte mayoritaria de los americanos a votar (pero también de establecer vínculos duraderos en torno a una idea de la nación), lo que hemos visto es la fuerza de un cambio de corriente de fondo, en el que se ha cerrado esa misma legitimidad para la cultura republicana: una determinada concepción de las relaciones entre el individuo y el Estado, un patriotismo reconstruido sobre las cenizas de la guerra de Vietnman reconvertidas en triunfo en la guerra fría entre 1972 y 1986, el consenso de una base popular consistente que permitió a los republicanos alcanzar el voto de la clase media-baja frente al voto de los sectores ilustrados del liberalismo. La crisis del republicanismo es de cultura y de liderazgo, como ha podido descubrirse en la ausencia de un dirigente capaz de tener carisma y de la articulación de un discurso que pudiera establecer, si no una continuidad con Bush, una ruptura con éste para enlazar con el republicanismo de Bush padre, de Reagan, de Ford o de Nixon. Recordemos que Sarkozy salvó a la derecha francesa oponiéndose a Chirac y presentando su candidatura como de "refundación" del gaullismo, mientras que Mc Cain, que podía presentarse como un maverick, no consiguió hacerlo porque el grado de descomposición de esa alianza republicana era mucho mayor de lo que era el espacio de la derecha francesa en el 2007.
Consideremos, por otro lado, que Mc Cain no pudo llevar adelante este esfuerzo de regeneración porque el cambio se estaba produciendo en el otro lado, mediante un esfuerzo para construir una Nueva Coalición Demócrata que permitiera incluir el abanico de opciones que han permitido esa afluencia masiva a las urnas y ese margen de votos populares de los que se dan cuenta en el artículo. Si Obama ha podido construir ese espacio ha sido por el momento en que una idea encuentra a un hombre o a una mujer capaces de encarnarla. Y la idea ha sido el resultado de un fracaso previo, sin el que no puede comprenderse nada. OBama ha podido actuar como un acelerador de las partículas elementales de la descomposición del republicanismo y lo ha hecho entrar en una fase de profundización de su crisis, de la que solamente podrá salir mediante un ejercicio de revisión de sus errores. Porque éstos se habrán dado, a los ojos de los mismos americanos, o no podríamos considerar lo que ha sucedido.
Recordemos que Bush no fue abandonado por sus electores tras el 11S. En el 2004, en plena movilización contra el resultado de la guerra en el mundo, los ciudadanos americanos quisieron salir al paso de esta respuesta dando un segundo mandato a Bush frente a Kerre, por muy escasa diferencia de delegados (creo que, con una victoria en Ohio, Kerry habría sido presidente). Pero, tras esa renovación de confianza, con dos mandatos obtenidos por la mínima diferencia o por la máxima sospecha (las elecciones del 2000 en Florida), el desgaste republicano ha sido demoledor. No sólo el de Bush, sino el de la propuesta que él quiso convertir en la cultura republicana en su conjunto. Esta vez, no hubo un Anderson que se enfrentara desde las filas del Partido Republicano al candidato mayoritario para indicarle que no representaba la esencia de este partido. El problema de Bush ha sido la forma en que ha roto la misma opción republicana de los Estados Unidos como algo que no puede identificarse con su presidencia. Incluyendo, y no es poca cosa, prescindir de sus aliados naturales para ir a algo tan determinante en la formación de la opinión pública dentro y fuera del país, como una guerra que, además, ha dado resultados insatisfactorios incluso en los aspectos militares.
En los años sesenta, el servicio de inteligencia francés elaboró, al calor de la guerra de Argelia, una doctrina de lucha contra la subversión que sería utilizada profusamente en las escuelas militares del cono sur. Quizás debamos considerar si, hoy mismo, estamos hablando de la guerra contra el terrorismo en términos no idénticos, pero que permiten establecer una analogía. El terrorismo no es un producto de nuestra época: la globalización sí lo es. Y cualquier viejo tema que aparezca en nuestros días pasa, necesariamente, por ese tamiz internacionalizador. El problema no es, en su raíz, el terrorismo, sino la destrucción de estados formales con modelos de sociedad competitivos. Eso que llamamos la invisibilidad del adversario es el resultado de la destrucción física de los adversarios principales de épocas muy recientes. Hoy, cuando ni siquiera China pretende exportar su modelo y cuando no hay base social de apoyo a lo que fueron los países del Este, tal desaparición opera en el sentido de un carácter intangible del enemigo, que se suma a la posible hipertrofia de su importancia. Veámoslo así: de existir el bloque socialista intacto ¿cnsideraríamos que una cadena de atentados realizada por islamistas pasaba a ser el enemigo principal de las democracias occidentales? Desde luego que no. Y la intangibilidad aumenta porque tales operaciones terroristas no tienen, en ningún caso, una estrategia que implique una transformación social del país en el que actúan, ni disponen de espacios sociales masivos de simpatía, como los tenían los países socialistas. Se trata de acciones realizadas contra presuntos ocupantes, contra el mundo distinto, contra la corrupción de una civilización vinculada al Islam, y que es llevada a cabo por sectores minoritarios del mundo musulmán, que ni siquiera quieren negociar nada ni convencer a nadie.
Para terminar, no creo que la violencia, que el siglo XX ha conocido en niveles muy superiores a los que se han visto en nuestro siglo, sea opción de nadie en este momento, ni siquiera para ejercer matizaciones. Lamento de todo corazón lo que le sucedió a Circe, y ello nos ofrece ese rostro concreto de la muerte que convertimos en confortables estadísticas.
Publicado por: Ferran Gallego | 14/12/2008 12:32:04
"No sé trasladar bien los conversaciones con los compañeros, ellos tienen el pensamiento que Iraq, la guerra preventiva, contra Sadam Hussein, que fue al que apresaron, era para prevenir una crisis que ya conocían se iba a desatar"
Hum tremendamente interesante esta teoría Ana y tremendamente plausible, es lo malo de dejar el poder en manos de militaristas mesiánicos sustentados no lo olvidemos por los grupos lobistas reaccionarios.
Me recuerda la guerra de las Malvinas y el mundial de futbol argentino como herramientas muy útiles de control social, pero al hilo de ese momento hístórico, frente a los dictadores argentinos, lo curioso es que se encontrase en ese momento la Dama de Hierro, para recoger el guante argentino, y es algo que saco como conclusión de esta triste epóca neocon y su inexistente cintura diplomática:
Misteriosamente cuando sube al poder un reaccionario se instala enfrente algúien con las mismas infulas mesíanicas que automaticamente se instala en posturas enfrentadas desde lo irracional.
Ejemplo perfecto es Iran que paso de un poder tremendamente abierto a escorarse hacia un oscuro fundamentalismo personalista o que Rusia llevase al taimado director de la KGB para el renacer del país.
Publicado por: Robin | 14/12/2008 12:36:57
en confortables estadísticas
confortables?
no conozco a personas que se sientan cómodos cuando dicen que mueren millones de niños por habre, de verdad que no?
confortables para quién, supongo para los que con ello hacen política propagandística para su bien personal, pero mas confortable es decir ¿tú qué harías si violaran a tu hija? como hacen muchos cuando hablan de uno en uno, hoy toca a los norteamericanos que se cepillaron borrachos a una familia y violaron a su hija
mañana cuando los periódicos nos digan que una niña en Espña está paralítica dde las palizas de su familia diremos pobre niña... eso si que es confortable, ir al son de una muerte
en fin
las estadísticas que sepa se utilizan no confortablemente, por lo menos en el ámbito que trabajo, sirven para denunciar.
Además de recoger por muchos compañeros los relatos uno a uno de los torturados, vejados humillados etc. Sábato es un buen ejmplo
ok!
a mí lo de confortable me suena solamente a unos cuantos que cuando les interesa recuerdan que llevan cuatro muertos más por ETA, estos si que solo suman.
No recuerdo ninguna presidencia americana peor que ésta. sí
Publicado por: Ana | 14/12/2008 12:43:22
m, se que calculan el gasto militar tan enorme, viendo ya como el petróleo y la cáida de ´la compra y producción masiva, y la entrada de China ene lmercado aún siendo comunista
eso comentan, m
sí, a mí me parece un análisis, el que hacen ellos, maas real pues intentan coger todas las variables que influyeron y así y todo no tuvieron el apoyo de la ONU y lo hicieron
ok!
si se pudiese demostrar, que hay datos, pero no los sé, si son suficientes, entonces ya, por fin juicio a Bush por ser el mayor delincuente la tierra, pero nos é si están los datos suficientes.
Ok
menos mal que salió Obama.
uah!
Publicado por: Ana | 14/12/2008 12:47:32
Ana: no sé qué tiene que ver la posible violación de mi hija con todo lo que dices, pero es tu argumento. En todo caso, lo que haría es cosa mía ¿no te parece?
Las estadísticas son confortables en un sentido. Yo me dedico a la investigación de procesos masivos de exterminio. Y he podido apreciar la diferencia que se encuentra entre un número de víctimas que escapa a la experiencia concreta y el relato de lo que se puede explicar sobre los casos que tienen nombre y apellidos. ¿Crees que no sé, llevando treinta años profesionalmente dedicado a una ciencia social como la Historia, que las estadísticas sirven no sólo para denunciar, sino para enumerar, para medir el daño real causado? La estadística recuenta, la denuncia interpreta. Enumerar los millones de muertos en la Gran Guerra tiene sentido distinto para opiniones políticas diversas: la masacre inútil o el heroísmo. Los casi 60.000 americanos muertos de Vietnman tienen la misma lectura.
La estadística es confortable porque aparta la mirada del hecho concreto, de la muerte individual.
Con respecto a las desautorizaciones que te has pemitido escribir en tu comentario, te remito a que las certifiques en cualquiera de las cosas que he escrito sobre el exterminio de minorías étnicas u opositores políticos a manos del nazismo. ¿Por quién me has tomado? ¿Crees que llevo todo este tiempo trabajando sobre eso para que me sueltes un comentario de ese estilo?
Publicado por: Ferran Gallego | 14/12/2008 13:09:09
El último comentario, metiéndome en el mismo saco de los que sólo cuentan los muertos por ETA, me parece inenarrable.
Publicado por: Ferran Gallego | 14/12/2008 13:11:09
Me dan la sorpresa de contar con conexión, aunque no sé por cuánto tiempo, así que los deseos navideños los postergo. Estos días hablaré con la América de Obama, ni mejor ni peor de la que había antes. Siguen los estereotipos, así que si Manuel puede, que se pase en enero por aquí, hay un curso sobre judíos y el comercio, entre el mito y la realidad, en el Huntsmann. Voy a visitar otro instituto de la misma universidad. Leí ayer la crítica del NYT a ‘Gran Torino’, la última de Eastwood. Me ha acordado de ella al pasar por encima de lo de los recelos raciales hacia Obama. Habrá que ver al genial director. Sobre venganza tras una muerte habló en ‘Mystic River’, de mi querida Boston.
Desde luego, el lector debe sacar sus propias conclusiones, no pedírselas a Bassets, a quien es de agradecer que abriera este espacio en el que he conocido a tanta gente entrañable a la que llevo la contraria (por eso lo de A.P.G., las iniciales al revés). Era de suponer que nos leyera, aunque la permanencia de ciertos mensajes insultantes pudiera ponerlo en duda. Además, he tenido la ocasión de compartir impresiones con Ferran, algo que no ocurre todos los días. Me regalaré a mí mismo tu ensayo, todavía no lo he leído porque me ocurre como a Gideon Rachman, se me amontonan los libros, no dejan de llegar. La mitad de la estantería espera. Cada vez que paso por una librería veo que por cada libro que leo, hay cien que no.
Por lo demás, Afganistán está que arde, no sólo los camiones de abastecimiento. Mueren canadienses y británicos tres a la semana. Entre los últimos, los hay asesinados por niños bomba de 13 años, enviados por los talibanes. Si muere en un bombardeo un niño, se arma la de Dios. Si lo hace con un cinturón de explosivos, ni pío. Decía que estaba con Todorov. Él recuerda las reflexiones de Arendt sobre Brecht: los poetas tienen más libertad de equivocarse, pero también, por ello, mucha más responsabilidad. No somos poetas, pero, ¿estos muertos no cuentan?, ¿molestan a la hora de denunciar la “guerra contra el terror”?
Publicado por: Gaspard | 14/12/2008 13:26:16
Si hay algo que me alegra el corazón es pensar que asistimos a una derrota de los neocons, esperemos que esta derrota se extenderá a muchos países en que aun están vivitos y coleando y sobre todo a sus ideas que han fructificado en estos ocho años.
Circe tus ejemplos son tremendos y desgraciadamente no son únicos, y cuando nos enfrentamos a esa tragedia personal lo más humano es tender a la venganza. Pero eso es lo personal,
luego hay que analizar sobre todo cuando se trata de un gobierno y no se puede escoger cualquier objetivo como formando parte de la misma tragedia.
Yo no puedo poner en el mismo saco de las causas de tu dolor personal a las víctimas del 11/S y a los soldados muertos o habiendo perdido sus piernas en Irak.
En Irak no sólo no había armas de destrucción masiva, tampoco estaba Al Kaida y lo que (entre otras cosas) esta desgraciada guerra lanzada sin saber en que avispero se metían y contra el parecer de las potencias que conocían el paño como Francia y los europeos le ha dado a Al Q. más campo y más protagonismo.
Y a ti ¿te ha calmado el dolor, Circe? no parece, ya que piensas que seguirá y sin darte cuenta que cuanto más se les persigue de cualquier manera más fuerza tienen. Encontrar las armas adecuadas contra el terror quizás sea pensar que todos formamos parte de la aldea global y todos tenemos derechos y deberes en ella. El primer deber es respetar la vida.
Publicado por: maririu | 14/12/2008 13:37:10
m, no, lo interpretaste mal. No , Ferran, estaba pensando en estos días cuando se está apresando a jefes de ETA y la oposición sólo recuerda que el gobierno quiere negociar y que ya llevan cuatro muertos,
ni mucho menos, por lo que te he leído no vas en esa línea.
Ok!
Publicado por: Ana | 14/12/2008 13:44:24