Lluis Bassets

El tamaño no importa

Por: | 17 de noviembre de 2009

No se sabe por qué extraña regla de tres se está imponiendo la idea en Europa de que la única persona que puede representarla dignamente y dialogar en su nombre con los más poderosos de este mundo debe ser un político que haya alcanzado la fama por su actividad en la escena nacional de uno de los grandes socios, esos países que antaño fueron superpotencias y continúan acaparando los focos de la actualidad mundial.

Es una idea absurda y sectaria, que sólo puede explicarse por la desaforada campaña lanzada por Tony Blair para convertirse en el primer presidente de Europa. En primer lugar, porque la persona que sea designada el jueves para presidir el Consejo Europeo durante dos años y medio sólo debe representarse a sí misma, no a su país de procedencia, y debe actuar al servicio del conjunto de la Unión y no de su país. Cabría aventurar incluso el argumento contrario: un político recientemente salido de la política nacional de uno de los grandes estará fuertemente tentado por los tropismos que han ocupado su vida mientras estaba al servicio de una política nacional con fuerte presencia exterior; mientras que si se trata de un ex proveniente de un país pequeño, sin papel alguno en la escena internacional, su tendencia natural será ponerse al servicio de los intereses europeos.

No es la única razón para defender que el presidente salga de un país pequeño. Hay dos ‘grandes’, Francia y Reino Unido, que ya tienen una presencia destacada en la escena internacional gracias a su silla permanente y su derecho de veto en el Consejo de Seguridad. Darles la oportunidad de contar con otra personalidad con silla privilegiada en las fórmulas de cumbres más restringidas no es lo más razonable. Tampoco es lo más europeo, pues refuerza la idea de que los grandes son los que deben dirigir la UE, si no por los tratados al menos por la vía de los hechos. Todavía tiene menos sentido que utilicen este argumento los partidarios más fervientes de las sucesivas ampliaciones que han convertido la UE en un club de 27. Si se trata además de partidarios de la Nueva Europa, lo menos que se puede decir es que tienen una actitud incongruente, pues lo que debería seguirse de sus actitudes y de su apología de lo nuevo frente a lo viejo es que el presidente debe salir de uno de los nuevos socios incorporados desde la caída del Muro de Berlín.

Cuestión aparte es la fama. Está vinculada al tamaño del país de origen, pues es evidente que ya no van a salir nuevos líderes aureolados de los países ex comunistas. Los políticos conocidos internacionalmente son británicos, franceses y alemanes, un poco italianos y españoles, y para de contar. La crueldad del mundo globalizado ha convertido a los otrora fulgurantes holandeses en grises desconocidos, y no digamos ya a los belgas, los portugueses o los luxemburgueses. Y en el Este ya no hay Walesas ni Havels, sino Kacinskins y Klaus. Pero esto no debiera descalificar a nadie, al contrario. La UE es lo que es. Si los Estados Unidos pueden ir a buscar un presidente a Arkansas, como hicieron los demócratas con Clinton, o a Alaska, como están barruntando los republicanos con Sarah Palin, ¿por qué los europeos no podemos tener un presidente esloveno, estonio o maltés, si tiene la talla personal y posee los conocimientos y las habilidades?

Europa quiere exigir de su futuro presidente mucho más de lo exige a nadie y sobre todo a sí misma a la hora de tener poder, protagonismo y visibilidad en el mundo. Lo que toca ahora, sin duda, es un presidente de un país que sobre todo no debe ser uno de los grandes.

Hay 5 Comentarios

Omar: Estoy en desacuerdo con los tres. Los que tienen asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU son GB y Francia.

Marzha: Mete presos a esos europeos tan indeseables. Los primeros deben ser los "ANARQUISTAS POPULISTAS DE DERECHA", y los segundos los "ANARQUISTAS POPULISTAS DE IZQUIERDA", y los terceros los "ANARQUISTAS POPULISTAS DE NI FU NI FA". Estos últimos son los de mayor peligrosidad y de menor pago de impuestos. Franceses y Alemanes sin estado sería una maravilla: no más guerras mundiales.

ES EVIDENTE QUE SERA UNO DE ESTOS GRANDES MANIPULADORES, PRIVATISTAS Y NEOLIBERALISTAS, UNOS DE ESTOS ENEMIGOS DEL ESTADO DE BIENESTAR, UNO DE ESTOS PAGADOS POR LOS EVASORES DE IMPUESTOS, ANARQUISTAS POPULISTAS DE DERECHA, POBRE EUROPA, ME PREGUNTO COMO VIVIRAN LOS ALEMANES O LOS FRANCESES SIN ESTADO, NO SABEN QUE LES ESPERA...

Alberto no tienes razón en tu pequeña corrección, el señor Bassets ha citada bien, Francia y Reino Unido tienen sillón permanente en el Cosejo de Seguridad de la ONU.

Sólo una pequeña corrección, los dos grandes que tienen silla permanente y derecho a veto en el Consejo de Seguridad son Francia y el Reino Unido, no Francia e Italia

Vaya contrastes entre la Vieja Europa y América. ¿Por qué comparar manzanas y tuercas? En USA no importa el origen de un candidato, lo que importa es su persona, historial, preparación y normalmente son ejecutivos políticos como Gobernadores. (Aunque en el caso Obama, falló todo.) En Europa con gobiernos parlamentarios, los gobernantes son animales partidistas y del montón de políticos profesionales de bancada. De vez en cuando aparecen lumbreras como la Sra. Thatcher y el Sr. Churchill, pero esto no es común. La inmensa mayoría ni huelen ni hieden. Son como ZP, (bueno, mejores en general,) y rara vez aparece un líder como Berlusconi. (qué les arda, pero les hace falta alguien así.)

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Sobre el autor

es periodista. Director adjunto de EL PAÍS. Se ocupa de las páginas y artículos de Opinión. Escribe una columna semanal sobre temas de política internacional.

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