Que la nueva filtración de Wikileaks tiene relevancia y valor político e histórico es algo que está fuera de toda duda. Lo que no sabemos todavía y habrá que ir calibrando, sobre todo con la ayuda de historiadores y diplomáticos, es el tamaño, la envergadura y medida de la revelación, es decir, hasta dónde llegan su relevancia y su valor para las relaciones internacionales: si se trata realmente de un momento crucial en la historia del universo como Wikileaks asegura en sus mensajes, si es una formidable acumulación de ‘gossip’ de altura sobre los principales actores de la política internacional o si incluso queremos interpretarla con Hillary Clinton como un ataque a la comunidad internacional.





