Lluis Bassets

No hay guerra buena, pero sí hay guerras justas

Por: | 22 de marzo de 2011

Buena no es. Que quede claro. Ni esta ni ninguna. La guerra es el mal por definición. ¿Cómo podría ser bueno destruir y matar? Pero que no sea buena no quiere decir que sea injusta. A veces no hay más remedio que elegir entre dos males, algo que obliga a optar por el mal menor. La guerra es un mal menor y sólo lo es cuando es justa. Cuando es injusta es siempre un mal mayor. Quien no quiere elegir este mal menor también elige: el mal mayor avanza gracias a su pasividad, su equidistancia o su cinismo. La guerra también es esto: la obligación de elegir, a la que nadie puede sustraerse.

Este fin de semana un destacado grupo de dirigentes políticos han tenido que elegir entre dos males. El mal mayor era no hacer nada, como habían venido haciendo hasta ahora. Hoy Gadafi estaría fusilando y torturando en Bengasi, tendría de nuevo al entero país en sus manos y volvería a insistir en los chantajes que le han convertido en maestro de la mafia mediterránea: usando el petróleo, la inmigración y el terrorismo para comprar su reconocimiento y respetabilidad a costa de su pueblo, empobrecido y embrutecido bajo su dictadura.

Habría sido pésimo para sus víctimas directas, pero también lo habría sido para todos: nada peor que el mal ejemplo de un tirano que consigue doblar el brazo a la revuelta contra su dominio por la pasividad de la comunidad internacional. Todos los tiranos estarían ahora regodeándose. Por eso vacila ahora la Liga Árabe. Muchos de sus socios hubieran preferido quedar bien con una mera declaración verbal en Naciones Unidas para poder seguir luego campando a sus anchas gracias a la falta de voluntad europea y americana. El mal menor era autorizar la creación por la fuerza de una zona de prohibición de sobrevuelos y permitir que una coalición internacional inutilizara a la aviación, la artillería y los blindados del dictador, para impedir que siguiera atacando a la población que no tiene bajo su control. Estas acciones militares, que no son en propiedad una guerra declarada, responden bastante bien a las exigencias para la guerra justa tal como las han definido los especialistas en derecho internacional. Cuando alguien dice que no hay guerras justas puede tener razón si quiere significar con ello que no hay guerras buenas. Pero si nos atenemos a la definición del derecho parece que hay pocas dudas que esta acción militar es justa y que en todo caso lo es mucho más que cualquier de las anteriores guerras que respondían a esta definición.

Pero hay que exigir todavía más. No basta con que la acción militar que se desencadena sea justa. Luego debe seguir siéndolo también. A la declaración de guerra justa, llamada ‘ius ad bellum’ o derecho a hacer la guerra, se le pedía una causa justa, una autoridad legítima, un objetivo correcto, que fuera el recurso último, el uso proporcionado de la violencia y unas altas probabilidades de éxito que conduzcan al final de las hostilidades. Estas condiciones se extienden luego en la forma de librar las acciones de guerra para que siga cumpliendo las condiciones de la guerra justa: es el ‘ius in bellum’. Hay que utilizar la violencia con sentido de la necesidad, de la proporcionalidad y de forma discriminada para que no afecte a quienes no son combatientes. Una de sus consecuencias es respetar las convenciones de Ginebra sobre el trato a los combatientes, a los prisioneros y a la población civil.

Ningún dato tenemos hasta ahora de que la acción militar área internacional sobre Libia haya desbordado estos parámetros. Siempre hay algún comentarista, a derecha e izquierda, que considera que no hay guerra sin violencia innecesaria, sin desproporcionalidad y sin muertes injustas de civiles. Ergo: aunque no tengamos datos ya podemos declarar que estamos ante una nueva guerra injusta. Pero como sabemos a qué se refieren estos comentaristas cuando señalan que esta guerra también es injusta, lo que corresponde es analizar la guerra de Irak según estos parámetros. Invito a que lo haga el lector, y verá que lo fue en grado máximo tanto en su declaración como en la forma en que se libró, e incluso lo fue en las intenciones y en los métodos elegidos por quienes la plantearon.

Veamos. El paradigma de la guerra injusta es la guerra preventiva declarada por una superpotencia. No cuenta con legitimidad ni autorización legal de ningún tipo, no funciona como último recurso, su causa (eliminar el peligro de la armas de destrucción masiva) es una invención, el objetivo (ocupar Irak para convertirlo en una democracia) es visiblemente incorrecto e incluso sus probabilidades de éxito, como se ha visto luego, eran también objeto de un abierto desenfoque.

Fue injusta también en la forma en que se libró: gracias a la doctrina Rumsfeld, que impuso la utilización del mínimo de tropas, con el máximo de tecnología y el auxilio de mercenarios contratados a través de empresas privadas, se consiguió un sufrimiento indecible de la población, alentó la guerra civil y el terrorismo sectario y alcanzó unas cifras de víctimas directas catastróficas, sin contar las muertes por enfermedades que ocasionó el caos.

No olvidemos tampoco que la primera reacción de Bush ante el 11 S fue considerar superadas las convenciones de Ginebra y obsoleta la única institución que tenemos a disposición para intentar poner un poco de orden y de legalidad en la escena internacional, que es Naciones Unidas: así se libró la guerra de Irak, sin autoridad ni reglas reconocidas, como en el siglo XIX. Que esta acción militar contra Gadafi sea justa puede ser objeto de discusión. Pero el único argumento que no sirve es parangonarla con la de Irak para convertirlas en justas o injustas a ambas.

Hay 68 Comentarios

Por favor: politicos y periodistas, informennos ya a los ciudadanos de cual es la situacion economica y energetica presente y prevista, como para haber llegado a este esperpento. Que esta guerra es justa y humanitaria, ni se lo cree usted señor Bassets ni lo cree nadie que no se chupe el dedito.

Excelente articulo. No hay que olvidar que el gran culpable de esta situacion es Gadafi.

¡ojo¡ Las acciones militares forman parte de un conjunto de medidas y nunca deben ser entendidas de un modo aislado, aunque se intente explicar con el derecho humanitario de la guerra (la guerra justa). La diferencia vital es el empleo que hagamos de ella, de ahí lo cerca que la comunidad internacional pudiera estar de la injerencia en asuntos internos de un país (del lado de los sublevados).
¡ojo, está en juego la coherencia internacional y su escenario de actuación que es la ONU, instrumento utilizado para casi todo¡

La guerra es por definición injusta, ya que significa el uso de la violencia para acometer un problema, y la violencia viola los derechos de las personas. Lo que no tiene remedio es necesario, pero no justo. Confundir necesidad con justicia es un grave error conceptual Sr. Bassets.

r Elephant, tengo de comunista igual que de plutoniano, simplemente soy una persona de tantas que no quiere la muerte de inocentes. Y no había ninguna guerra en Libia hasta que los rebeldes empezaron a armarse recientemente. Léase un poco cómo se ha vivido en Libia hasta ahora en cuanto a nivel social, educativo y sanitario de refiere, puede llevarse sorpresas.

Ahora bien, si en algo pudiéramos coincidir es en que la libertad está por encima de todo, y no se trata de apoyar a Gadafi, es usted el que debe entender. En alguna ocasión, como fue el caso del Apartheid en Sudáfrica, no fue necesaria ninguna guerra para acabar con aquel terrible régimen que causó centenares de muertos, bastó el bloqueo internacional. Gandhi y sus seguidores evitaron una sangrienta guerra de posiblemente millones de muertos, por medios pacíficos, cuando ya los ingleses también habían producido centenares de víctimas. Nelson Mandela, a pesar de haber participado en alguna revuelta armada, comprendió que la guerra no era el camino adecuado, e igualmente siguió el camino de Gandhi, a quien admiraba, consiguiendo el gran cambio que todos conocemos y celebramos en Sudáfrica. Martin Luther King podría haberse sumado a los negros americanos que optaron por la violencia; sin embargo, también optó por la no violencia y logró la liberación y la dignificación de su raza en los Estados Unidos. Podríamos seguir enumerando casos, no sólo actuales, sino a lo largo de toda la historia de la humanidad donde la razón y el buen hacer se han impuesto al irresponsable uso las armas y al innecesario sufrimiento y muerte de tantos humanos.

Lo veo a usted como a ese personaje que los franceses tienen como presidente, raudo para matar e imponer su ley de superpotencia, pero muchos nos tenemos que el colonianismo ya no está dando resultado con el esplendor que algunos sin escrúpulos aún añoran, principalmente entre los países árabes, un pueblo tan inteligente y culto y del que tanto tiempo hemos estado aprovechándonos.

Insisto en que habría sido -y sigue siendo- mejor optar por aislar y boicotear antes de decidirse a matar sin premeditación. Sin duda, todo este crimen organizado por los países ricos expoliadores tendrá sus consecuencias, pero yo tendré mi conciencia tranquila, y mire lo que le digo, aun cuando llegara a ser una víctima de un posible ataque terrorista en España, porque siendo así la muerte no me asusta. Usted, y los que piensan y actúan como usted, han llevado la catástrofe a Irak y ahora a Libia. Y siempre estaremos quienes pensamos que la paz posible es mejor que la guerra.

Infiero que usted se identifica plenamente con el artículo de Bassets, quien se manifiesta abiertamente por matar siguiendo la consigna partidista de quien le paga o le convence. Una cosa es segura: tarde o temprano todos vamos a pagar el error de ustedes, quienes que han optado por el aniquilamiento con mentiras (¿no se trataba solamente de crear un espacio aéreo y protegido?) ¿Y no son los seguidores de Gadafi también el pueblo libio, incluido algún niño muerto ya mencionado, por parte de los "super-guays" aviones occidentales?

Pido disculpas a los posibles lectores por el tono personalista en que me expreso, pero ya ven que estoy respondiendo a una alusión personal.
Apacible

¿que es una guerra justa, y la menos mala?
No sé que va a crear más muertes y destrucción, la guerra de larga duración que ha iniciado la coalición o la que libraba Gadafi. Quién da legitimidad de gobierno a unos insurgentes militares armados? Esto no es una revolución pacífica como la de Egipto. Es cierto que Gadafi respondió con mano dura, pero creo ponerse de lado de rebeldes está empeorando la situación. A Gadafi sólo le falyaba retomar Bengasi, ahora hay destrucción por todo el país. Proteger a la población civil? Si son rebeldes armados los que combaten. Y atacar a las tropas de Gadafi no causan bajas civiles?

Está siendo evidente que el objetivo de proteger al pueblo libio con la intervención está resultando en más bajas y conflicto cada vez más fuerte durante más tiempo. Es es la solución, ONU?

¿El mal menor y el mal mayor? ¿Quien sabe cual es el mal menor? Si preguntasemos ahora en Irak cual era el mal menor ¿Sadam o lo que vino después? Seguro que muchos dirían que la dictadura era preferible a la invación y a la guerra civil. Cuando uno se deja llevar por el drama de la historia y desempolva "el politico y el cientifico" de la estantería, no basta con leer las primeras, "el que no combate el mal se hace su complice", hay que leer hasta el final, "los actos políticos se juzgan por sus concecuencias". ¿En qué acabará todo esto? Nadie lo sabe, esto es una tirada de dados en el casino.

Me parece muy acertado leyendo por ahi cuando hacen el simil de la violencia domestica. La regla de los mal llamados pacifistas es...

No te metas

No estoy de acuerdo. Debemos intervenir y desgraciadamente no siempre las palabras son suficientes. Si un hombre golpea a una mujer y vas y le dices para y no lo hace... ya has hecho todo lo que tenias que hacer? No intervendras porque es una "injerencia" o porque fomentas la violencia? No hay guerras justas pero si causas justas que a veces no tienen mas remedio que utilizar violencia.

Explíqueselo a las familias que tienen que calmar el pánico de sus hijos y rezar cuando caen los misiles.

Tendrán razón aquellos que nos juzgan por nuestra prepotencia. ¿Quiénes somos nosotros para juzgar lo que es bueno y malo? ¿Quiere decir entonces que donde no intervenimos militarmente es porque estamos de acuerdo con el régimen?

Según su definición, una guerra justa tiene objetivos claros y altas probabilidades de tener éxito y de conducir al final de las hostilidades. Esta guerra no es justa, la concecuencia previsible de los bombardeos es una larga guerra civil, donde ninguno de los bandos enfrentados tiene la fuerza suficiente para derrotar al otro. ¿Cuales son nuestros objetivos? Defender a la población civil destruyendo el poder aereo de Gaddafi, pero cuando hayamos volado por los aires todo cuanto este pintado de verde oliva, qué vamos a hacer. ¿Invadir el país por diez o quince años para darles lecciones de democracia y derecho internacional? ¿dejar que se matén a pedradas?

Felicitarlo por su coraje y bemoles. Yo no tendría arrestos para defender "contradictio" semejante, algo que atentara conra la razón, y que quedará impreso para que debatan las generaciones futuras.
Ud sabrá de sobra que los cruzados entraban en batalla al grito piadoso de que "Dios lo quiere". Para ellos también era una guerra buena. Hónreme, no me apruebe.
Mientras ud va con los romanos, yo le soy un castrexo...siempre lo seré.
unn saludo y gracias por darme la oportunidad de expresarme.
pakokabarcos

Lluís: lo de ius ad bellum está un poco trasnochado. El principio jurídico que sustenta esta injerencia en Libia es el de la "obligación de proteger". Ese principio lo parieron las potencias en las Naciones Unidas, con vergüenza y con dolor, en 2005, más de diez años después del genocidio de Ruanda. La "obligación de proteger" deja obsoleto el tabú fundamental de la injerencia en las Naciones Unidas, a saber, que si no hay amenaza explícita contra terceros países, nadie puede intervenir, por más bestia y asesino que sea el régimen. Ese principio, que ahora ha caído, fue el que paró los pies a todo el mundo durante décadas ante Corea del Norte, Zimbabue, Myanmar y tantos otros regímenes reconocidamente horrendos, incomparablemente más horrendos que el libio, que ya es decir. Ese principio es el que obligó a Bush y a Blair a usar a "curveball" para desconocer los detallados informes de Blix y justificar lo de las armas de destrucción en masa. Ahora, con la obligación de proteger, en teoría, basta con que el régimen incumpla los derechos humanos consagrados en la Carta para que el Consejo de Seguridad decida intervenir. En teoría. ¿Intervenimos en China, por favor? Y si no intervenimos en China, ¿será que tienen razón los alemanes cuando machacan y machacan con que ese principio, el de la obligación de proteger, se puede llevar eficazmente a la práctica sin misiles, corbetas y Eurofighters?

SEGUNDA PARTE: UNA VÍA DE SOLUCIÓN

Decir “quién se opone a la invasión, apoya a Gadafi” es parafrasear la expresión de Bush Jr: “Quién no está con nosotros está contra nosotros”. Ese silogismo impide de antemano la concepción de cualquier vía de conciliación porque exige sumisión. Es un absolutismo belicista.

Se supone que dentro de las democracias son los ciudadanos el origen de las decisiones, para hacerlo con consciencia es indispensable información verídica. En el ataque a Libia es necesario conocer los antecedentes. Sugiero leer el artículo de New York Times: “Hopes for a Qaddafi Exit, and Worries of What Comes Next”, del 21 de marzo del 2011. (Advierto que es una re-edición de un artículo intitulado “Lybia the clash of a brutal dictator against a democratic opposition, or a tribal civil war?”, publicado por Kareem Fahim el día anterior en el mismo diario, y dónde se nota una abierta parcialización hacia Gadafi al no mencionar sus crímenes, especialmente el atentado terrorista que habría generado aversión en el lector estadounidense. Sin embargo, en los antecedentes presentados no se aleja de la verdad, sólo la omite cuando es inconveniente para sus argumentos, como también hacen los articulistas de El País).

Dentro de los análisis en los medios se ha menospreciado algunos aspectos importantes. Debemos entender que Libia es un Estado profundamente feudal. Talvés sería útil la analogía con la Francia de las dinastías reales, los poderosos ducados con sus ejércitos propios y las elaboraciones sediosiosas en las cortes. Con esto quiero decir que nos debemos adentrar en un tipo de mentalidad política y social todavía sin conceptos como “contrato social” o constitucionalidad, a lo cual han contribuido Gadafi y los otros clanes mediante el aislamiento cultural. Por esa razón, alguien de tan poco valor como el hijo de Gadafi era visto por ciertas élites occidentales como una signo de esperanza. Si heredaba el poder, habría servido para perforar las barreras culturales y permitir la penetración de ciertos valores occidentales, como ha sucedido en Egipto.

Esa vía, inabordable para los idealistas, ofrecía una transición tipo Mubarak (Sí, un dictador y cruel). Con el benficio de impregnar un costumbrismo consumista afín (Facilitar la dependencia tecnológica y cultural, especialmente hacia Europa, al convertise en las referencias de desarrollo tanto industrial como social y político). Lo más atractivo de ésta estrategia era la pequeña población, susceptible a efectos transformadores rápidos e importantes por parte del repertorio neocolonialista de los países de la OTAN (FMI, GTZ, Instituto Cervantes, USAID,...) con un mínimo de inversión dado el per cápita en Libia, sus reservas en petróleo y su localización geográfica.

Esa vía era la preferida por los profesionales diplomáticos (aquellos de carrera, no los políticos impuestos por los lobbies económicos). Desgraciadamente el Coronel no supo limitarse al dominio que los grupos privados le habían asignado. Entendió el juego y comenzó a “hablar el lenguaje de occidente”, especialmente en cuanto se refiere a sociedades, co-dependencias y riesgos compartidos (Vease “trusts”), como la hace el rey de Marruecos o la dinastía saudita. Por esa razón la primera acción que se realizó fue expropiarlo bajo el eufemismo de “congelación”. Pero la principal causa para transformarlo de héroe a villano fue su avance hacia la nacionalización de petróleo: 10% de lo que consume Europa, un 10% irremplazable para quienes no pueden tener acceso a la oferta rusa o americana.

Esa vía, gracias a los eventos en Túnez y Egipto, se habría acelerado de dejársela prosperar porque ambos países hubiesen servido como intermediarios culturales. Contribuía la transformación urbana acelerada en Libia, que comenzaba a desdibujar los regionalismos y las estructuras tribales. Más aún, las circunstancias imprevistas en el mundo árabe bien podrían haber sido usadas como instrumentos de presión sobre el dictador. Probablemente una democratización al estilo chileno (Dónde los partidarios de Pinochet conservaron un conjunto de poderes que les asegurase su bienestar a más de la participación política) o al estilo español (Dónde la Constitución y las leyes aseguraban el bienestar de los partidarios del dictador al tiempo que retenían una importante capacidad política).

Una vez iniciados los conflictos armados, la transición suave perdió validez. No obstante la ONU contaba con suficientes participantes e interlocutores para una transición rápida pero no violenta. Me refiero a países como Rusia (Putín), Brasil (Lula) y hasta EEUU (Obama) o Venezuela (Chávez... Ja, ja: la ironía está en que a pesar de ser quien es sí habría sido mejor intermediario que Zapatero o Sarkosy). Países como Alemania, China e India ya han expresado su deseo de una intervención no bélica. En Libia sí era factible una intervención de los cascos azules, por su ubicación, por su geografía, por su demografía, por su infraestructura militar. El costo habría sido my inferior, tanto económicamente como en vida de libios. Además aquellos países opuestos a la guerra habrían contribuído con personal y equipos.

Actualmente sabemos que los insurgentes no son mayoría, algo evidente después de los ataques de la coalición. Probablemente, debido a la supremacía militar que les ha otorgado la coalición, terminen haciéndose del poder. Pero el apoyo con el cual cuenta la idea de Gadafi (bien pudiesen matar al dictador que no se darían cambios importantes), Libia se convertirá en una zona de combates frecuentes, inadministrable sin intervención militar extranjera. Queda en el aire la pregunta de si se atreverán Francia e Inglaterra a ocupar Libia.

A colación: en porcentaje de la población, el apoyo a Gadafi en Libia (20%) es más de dos veces superior al apoyo de Sarkosy en Francia (8%). ¿Cuentan los insurgentes en Libia con mayor apoyo que el Frente Nacional en Francia?

CREO QUE LA COALICION ALIADA debe no solo bloquear el espacio aereo a Gadafi sino atacar tambien sus fuerzas terrestres para debilitarlo y permitir el avance de los rebeldes, de lo contrario esta guerra puede ser eterna, o el pais partirse en dos. Los aliados no pueden hacer las cosas a medias, ¡¡que tantos miramientos con ese salvaje!!

El día que en este mundo nos guiemos por el espíritu comparativo universal 'erga omnes', no podremos dar un paso y nos quedaremos todos en la baldosa que nos haya tocado en suerte, que no otra cosa son los territorios en donde vivimos. Si intervienes y ayudas a la vecina de abajo que está siendo agredida por su queridísimo esposo, nunca faltará quien te recuerde que no haces nada por todas las mujeres maltratadas de la calle. Que las relaciones humanas no son igual que las estatales, me dirán. Cómo que no. Es que los estados los dirigen elfos. Vale, nuestros gobernantes son unos hipócritas que hoy reprimen a quien ayer aplaudían. Vale, y para cuándo aceptar a quien corrige el rumbo. No, pero que lo corrija con todos. Eso, afinemos al máximo, hilemos fino, fino, para que se rompa y no demos ni una puntada.

El mayor error es llamar a la guerra "justa" o buena. No soy amigo de los silogismos.

Pero eso no quiere decir no sea un medio para conseguir un fin.

Éste no es un mundo perfecto. Y en un mundo globalizado, cada vez más pequeño, será cada vez mas dificil mantener la neutralidad.

Y en este caso, el fin debería ser obligar a Gadaffi y a los rebeldes a negociar una transición hacia la democracia, de forma pacifica y auspiciada por la ONU.

Una lucha agónica es lo último que deseamos todos.

Me parece muy bien lo que se dice en este artículo y creo que mucha de la gente que escribe comentarios debería leer un poco (y no sólo eslóganes panfletistas) y enterarse de ciertas cosas. Hay afirmaciones que veo en ciertos de ellos que son absolutamente intolerables, y lo gracioso es que gente que se considera de izquierdas esgrima argumentos como los de la extrema derecha americana.

Es el momento de que el mundo árabe despierte de una vez y demostremos que podemos gobernarnos sin necesidad de tiranos y déspotas como gadafi capaces de aplastar a su propio pueblo.

Pero en vez de apoyarlo hay gente que no sabe nada de nosotros y se empeña en ver conspiraciones donde no las hay. A ellos que les importan los motivos mientras nosotros seamos los que lo pedimos. Porque lo que si hay es una lista de miles de muertos civiles por culpa de gadafi y ni una sola prueba de muertos civiles por aviones occidentales.

Lo malo es que los que sólo saben decir "no a la guerra" no leerán tampoco mi comentario ni les importa la opinión de quienes se juegan el futuro en el terreno, sólo les importa repetir desde su salón, o desde el bonito sillón del congreso, el eslogan vacío de turno grabado a fuego en su cabeza y creado por quien también disfruta manejando de aquí para allá a las masas.

Tengo ganas de conocer la opinión de España sobre esta intervención. Supongo que El PAIS trabajará ya en algún estudio demoscópico sobre el particular, con análisis incluido sobre las analogías y diferencias con actuaciones precedentes como la de Irak. No es que lo necesite, me basta pulsar la calle, pero la letra con impresión entra mejor.

Sra. RUTH: coincido en todo con usted y aplaudo su comentario, los progres antisemitas nos llenaron la cabeza con que los palestinos de Israel eran ciudadanos de segunda clase oprimidos por el Estado judío, y ahora comprobamos que los únicos árabes que no tienen motivos para revelarse son, precisamente, los palestinos de Israel. Todos los demás pueblos árabes se estan revelando contra unas salvajes dictaduras, a las que los progres no han criticado nunca ni han hecho una sola manifestación en contra, ni siquiera ahora una de apoyo a sus pueblos masacrados!! No solo los progres no apoyan a esos pueblos revelados y masacrados, sino que incluso se oponen a que se los defienda ante la masacre ya iniciada por Gadafi!! Lo único que les falta a estos progres es que la manifestación la hagan ahora, pero en contra de que se defienda al pueblo libio!! Gente despreciable donde los haya estos progres comunistas fracasados!!

Aplaudo a los muchos quienes, como yo, CONDENAN TODAS LAS GUERRAS. La idea de "guerra justa" es incluso más aberrante que la idea de "crimen justo" puesto que, todo el mundo lo sabe, la guerra es el compendio más completo y más atroz de TODOS LOS CRÍMENES que el ser humano pueda cometer, con la diabólica añadidura de que, en caso de guerra, todos los crímenes están legalizados y de que sus promotores (los que propician o declaran las guerras) gozan de total impunidad en sus respectivos países. Es increíble que aún hoy día haya personas que se dicen civilizadas y que crean, o digan, que una guerra (cualquiera que sea y por cualquier motivo) pueda ser "justa".

Sr. APACIBLE: usted no ha entendido nada de este tema, su ideologia comunista fracasada lo ciega: 1º)¿Que 'pasos previos' se pueden dar 'para evitar la guerra', si ésta guerra ya había comenzado mucho antes de la intervención aliada? ¿se entera del disparate que dice?. 2º)No se está atacando a las fuerzas de Gadafi porque sea este un lider 'totalitario', sino para EVITAR QUE SIGA ASESINANDO a su poblacion civil.

SEGUNDA PARTE: UNA VÍA DE SOLUCIÓN

Decir “quién se opone a la invasión, apoya a Gadafi” es parfrasear la expresión de Bush Jr: “Quién no está con nosotros está contra nosotros”. Ese silogismo impide de antemano la concepción de cualquier vía de conciliación porque exige sumisión. Es un absolutismo belicista.

Se supone que dentro de las democracias son los ciudadanos el origen de las decisiones, para hacerlo con consciencia es indispensable información verídica. En el ataque a Libia es necesario conocer los antecedentes. Sugiero leer el artículo de New York Times: “Hopes for a Qaddafi Exit, and Worries of What Comes Next”, del 21 de marzo del 2011. (Advierto que es una re-edición de un artículo intitulado “Lybia the clash of a brutal dictator against a democratic opposition, or a tribal civil war?”, publicado por Kareem Fahim el día anterior en el mismo diario, y dónde se nota una abierta parcialización hacia Gadafi al no mencionar sus crímenes, especialmente el atentado terrorista que habría generado aversión en el lector estadounidense. Sin embargo, en los antecedentes presentados no se aleja de la verdad, sólo la omite cuando es inconveniente para sus argumentos, como también hacen los articulistas de El País).

Dentro de los análisis en los medios se ha menospreciado algunos aspectos importantes. Debemos entender que Libia es un Estado profundamente feudal. Talvés sería útil la analogía con la Francia de las dinastías reales, los poderosos ducados con sus ejércitos propios y las elaboraciones sediosiosas en las cortes. Con esto quiero decir que nos debemos adentrar en un tipo de mentalidad política y social todavía sin conceptos como “contrato social” o constitucionalidad, a lo cual han contribuido Gadafi y los otros clanes mediante el aislamiento cultural. Por esa razón, alguien de tan poco valor como el hijo de Gadafi era visto por ciertas élites occidentales como una signo de esperanza. Si heredaba el poder, habría servido para perforar las barreras culturales y permitir la penetración de ciertos valores occidentales, como ha sucedido en Egipto.

Esa vía, inabordable para los idealistas, ofrecía una transición tipo Mubarak (Sí, un dictador y cruel). Con el benficio de impregnar un costumbrismo consumista afín (Facilitar la dependencia tecnológica y cultural, especialmente hacia Europa, al convertise en las referencias de desarrollo tanto industrial como social y político). Lo más atractivo de ésta estrategia era la pequeña población, susceptible a efectos transformadores rápidos e importantes por parte del repertorio neocolonialista de los países de la OTAN (FMI, GTZ, Instituto Cervantes, USAID,...) con un mínimo de inversión dado el per cápita en Libia, sus reservas en petróleo y su localización geográfica.

Esa vía era la preferida por los profesionales diplomáticos (aquellos de carrera, no los políticos impuestos por los lobbies económicos). Desgraciadamente el Coronel no supo limitarse al dominio que los grupos privados le habían asignado. Entendió el juego y comenzó a “hablar el lenguaje de occidente”, especialmente en cuanto se refiere a sociedades, co-dependencias y riesgos compartidos (Vease “trusts”), como la hace el rey de Marruecos o la dinastía saudita. Por esa razón la primera acción que se realizó fue expropiarlo bajo el eufemismo de “congelación”. Pero la principal causa para transformarlo de héroe a villano fue su avance hacia la nacionalización de petróleo: 10% de lo que consume Europa, un 10% irremplazable para quienes no pueden tener acceso a la oferta rusa o americana.

Esa vía, gracias a los eventos en Túnez y Egipto, se habría acelerado de dejársela prosperar porque ambos países hubiesen servido como intermediarios culturales. Contribuía la transformación urbana acelerada en Libia, que comenzaba a desdibujar los regionalismos y las estructuras tribales. Más aún, las circunstancias imprevistas en el mundo árabe bien podrían haber sido usadas como instrumentos de presión sobre el dictador. Probablemente una democratización al estilo chileno (Dónde los partidarios de Pinochet conservaron un conjunto de poderes que les asegurase su bienestar a más de la participación política) o al estilo español (Dónde la Constitución y las leyes aseguraban el bienestar de los partidarios del dictador al tiempo que retenían una importante capacidad política).

Una vez iniciados los conflictos armados, la transición suave perdió validez. No obstante la ONU contaba con suficientes participantes e interlocutores para una transición rápida pero no violenta. Me refiero a países como Rusia (Putín), Brasil (Lula) y hasta EEUU (Obama). Países como Alemania, China e India ya han expresado su deseo de una intervención no bélica. En Libia sí era factible una intervención de los cascos azules, por su ubicación, por su geografía, por su demografía, por su infraestructura militar. El costo habría sido my inferior, tanto económicamente como en vida de libios. Además aquellos países opuestos a la guerra habrían contribuído con personal y equipos.

Actualmente sabemos que los insurgentes no son mayoría, algo evidente después de los ataques de la coalición. Probablemente, debido a la supremacía militar que les ha otorgado la coalición, terminen haciéndose del poder. Pero el apoyo con el cual cuenta la idea de Gadafi (bien pudiesen matar al dictador que no se darían cambios importantes), Libia se convertirá en una zona de combates frecuentes, inadministrable sin intervención militar extranjera. Queda en el aire la pregunta de si se atreverán Francia e Inglaterra a ocupar Libia.

A colación: en porcentaje de la población, el apoyo a Gadafi en Libia (20%) es más de dos veces superior al apoyo de Sarkosy en Francia (8%). ¿Cuentan los insurgentes en Libia con mayor apoyo que el Frente Nacional en Francia?

Empieza usted insultándonos a quienes no estamos de acuerdo con esta guerra invasiva: según usted somos pasivos, equidistantes y cínicos. Mire usted, si fuésemos pasivos no estaríamos escribiendo a millares líneas como éstas, ni habríamos estado hoy en el Congreso para gritar contra la guerra, ni estaríamos rezando para que no sufran ni mueran los inocentes que ustedes han empezado a producir, ni enviando correos pidiendo adhesión a la causa de la paz. Usted está embadurnado de ideología partidista, y tristemente se pone del lado de las insaciables fauces del imperialismo occidental, presto para matar sin dar los pasos previos que pudieran evitar la guerra y acabar con la dictadura simultáneamente. Libia no nos ha atacado ni nos ha hecho nada. Si la razón que ustedes aducen para atacar Libia fuera válida, por la misma deberían estar atacando en este momento a los 52 países con regímenes totalitarios que existen en el planeta según Der Spiegel en su Democracy Index. Pero no es así, al contario, ustedes han estado protegiendo y amigueando con Gadafi, y el hecho de entrar allí a sangre y fuego para acabar con vidas humanas, tal como sucedió y sigue sucediendo en Irak, no hace mas que darnos a entender lo peligroso que resulta estar gobernados políticos que sirven a alianzas de comerciantes globales sin escrúpulos y que caracterizan a esta cultura occidental de hoy cuyo altísimo nivel de vida se mantiene en gran por la sangre y el expolio de los menos favorecidos.
Elisabeth: Sí que hay mujeres que se mueven contra esta siniestralidad. Le paso este enclace:
http://www.insurgente.org/index.php?option=com_content&view=article&id=6631:ipor-favor-nunca-sean-humaniarios-conmigo&catid=139:estado-espanol&Itemid=557

Al Premio Nobel de la Paz 2009 y Presidente de Estados Unidos de America, Barack Obama.

“Las Guerras Justas no son Guerras de Agresion y Exterminio de los Pueblos. Son las Guerras de los Pueblos por su Liberacion, Independencia y Soberania”.Francisco de Alencar
Antropologo
Brasil

A LONGA NOITE SEM LUA
“De todos, somente o Coronel Lanser sabia como era a guerra de fato, a longo prazo. Lanser estivera na Bélgica e na Franca, 20 anos atrás, e procurava não pensar no que sabia: que a guerra é traição e ódio, absurdos de generais incompetentes, tortura, carnificina, doença, exaustão, até que finalmente tudo acaba e a situação continua a mesma, a não ser pelo surgimento de novos ódios e novos cansaços”. “Procurava afastar para longe as memórias terríveis da outra guerra e a certeza de que essa terminaria da mesma maneira. Por isso mesmo é que, 50 vezes por dia, ele repetia a si mesmo que aquela guerra seria diferente”.
John Steinbeck. Prêmio Nobel de Literatura
POR LA PAZ
“Convoco todas as pessoas generosas ao amor, à tolerância e à paz, não somente em tempos de guerra, mas também em tempos de paz”.
Irena Sendler, 1910-2008

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Sobre el autor

es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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Mis libros

Cinc minuts abans de decidir

Cinc minuts abans de decidir

Enmig del vendaval independentista

Un llibre que explica, qüestiona i contextualitza com s’ha esdevingut, setmana a setmana, el canvi radical que els darrers quatre anys ha sotragat Catalunya. Des d’abans de la sentència del Tribunal Constitucional, fins avui, quan l’independentisme és en primer pla del debat polític i social.

L'any de la revolució

L'any de la revolució

Com els àrabs estan enderrocant els seus tirans

Crònica, anàlisi i atlas de les revoltes de la dignitat, que van conmocionar al món àrab durant 2011, amb referències i comentaris a tots els països on els joves van aixecar-se en protesta contra l'autoritarisme i les dictadures. Amb un nou epíleg per l'edició catalana.

El último que apague la luz

El último que apague la luz

Sobre la extinción del periodismo

Una reflexión sobre los últimos años de la industria de la prensa escrita, las dificultades para seguir haciendo periodismo de calidad y la indisoluble relación entre periodismo y democracia.

El año de la Revolución

El año de la Revolución

Cómo los árabes están derrocando a sus tiranos

Balance, atlas político y análisis de las causas de las revueltas de 2011, que han derrocado a cuatro dictadores, encendido enfrentamientos civiles y provocado reformas y convulsiones políticas en la entera geografía árabe.

¿AUN PODEMOS ENTENDERNOS?

¿Aun podemos entendernos?

Conversaciones sobre Cataluña, España y Europa
REIVINDICACION DE LA POLÍTICA

Reivindicación de la política

Veinte años de relaciones internacionales
La oca del señor Bush

La oca del señor Bush

Como la Casa Blanca ha destruido el orden internacional

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