Lluis Bassets

Sobre el autor

es periodista. Director adjunto de EL PAÍS. Se ocupa de las páginas y artículos de Opinión. Escribe una columna semanal sobre temas de política internacional.

Eskup

TWITTER

Lluis Bassets

Mis libros

L'any de la revolució

L'any de la revolució

Com els àrabs estan enderrocant els seus tirans

Crònica, anàlisi i atlas de les revoltes de la dignitat, que van conmocionar al món àrab durant 2011, amb referències i comentaris a tots els països on els joves van aixecar-se en protesta contra l'autoritarisme i les dictadures. Amb un nou epíleg per l'edició catalana.

El último que apague la luz

El último que apague la luz

Sobre la extinción del periodismo

Una reflexión sobre los últimos años de la industria de la prensa escrita, las dificultades para seguir haciendo periodismo de calidad y la indisoluble relación entre periodismo y democracia.

El año de la Revolución

El año de la Revolución

Cómo los árabes están derrocando a sus tiranos

Balance, atlas político y análisis de las causas de las revueltas de 2011, que han derrocado a cuatro dictadores, encendido enfrentamientos civiles y provocado reformas y convulsiones políticas en la entera geografía árabe.

¿AUN PODEMOS ENTENDERNOS?

¿Aun podemos entendernos?

Conversaciones sobre Cataluña, España y Europa
REIVINDICACION DE LA POLÍTICA

Reivindicación de la política

Veinte años de relaciones internacionales
La oca del señor Bush

La oca del señor Bush

Como la Casa Blanca ha destruido el orden internacional

Nube de tags

Últimas entradas

La palabra devaluada

Por: | 10 de junio de 2012

Ya que no podemos devaluar la moneda, hagámoslo con la palabra. La palabra política se deprecia cada día que pasa en España. Empezando por la del presidente del Gobierno que la sacrificó en el altar de la patria: está dispuesto a desmentirse y a romper sus promesas tantas veces como lo exija la salida de la crisis. Una palabra depreciada no sirve para la persuasión. Tampoco para la explicación. La desconfianza en la palabra conduce al mutismo. Es la política sin comunicación, de larga tradición despótica: ve esclavitud en la palabra y dominio en el silencio. Nada de transparencia ni de control democrático, nada de explicaciones ni de discusión de las decisiones. No hay democracia sin palabra, inscrita en su raíz en el nombre del propio parlamento.

Seguir leyendo »

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal