España necesita a Cataluña. Lo ha dicho solemnemente el presidente catalán Artur Mas. Para salir de la crisis, hay que contar con la locomotora catalana, viejo argumento forjado en la historia económica de este país que algunos habían dado por obsoleto. Y no solo contar con ella, sino que hay que cuidarla. Buena parte de las reivindicaciones catalanas, como el pacto fiscal, el eje mediterráneo o la gestión de las grandes infraestructuras portuarias y aeroportuarias, no se justifican únicamente por los intereses de los catalanes sino también por los intereses generales españoles. El ejemplo más plástico que se esgrime desde Cataluña es el del puerto de Barcelona: su conexión ferroviaria con un eje mediterráneo que enlace con la red europea desde Algeciras tendría un enorme impacto sobre la competitividad del conjunto de la economía peninsular.





