Las cumbres europeas no son campeonatos de fútbol, por más que se empeñen algunos. Desde hace dos años, cuando empezó la crisis de la deuda griega, todas han terminado con el mismo resultado, como si fueran puro fútbol en definición de Gary Lineker: "Un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once, y siempre gana Alemania". El signo cambió la pasada semana, en una cumbre distinta, de la que el primer ministro italiano Mario Monti salió vencedor futbolístico después de una noche de negociación tormentosa.





