Nada preocupa tanto a los catalanes en estos días como el paro y la precariedad laboral. Un 39% consideran que constituye su primer y principal problema. El segundo problema, que cita el 24,6%, es el funcionamiento de la economía, materia sobre la que el conjunto de los ciudadanos está recibiendo una terrible y aleccionadora formación acelerada. El tercero, citado por el 10,1%, es la insatisfacción con la política. Y solo el cuarto, que ocupa el centro de las ocupaciones del 7% de la población, es la financiación de Cataluña, o, dicho en otras palabras, el famoso pacto fiscal propuesto por el Gobierno de Artur Mas, que debiera conseguir algo similar al concierto vasco para resolver los actuales y permanentes problemas dinerarios de la Generalitat.





