El sargento Montoro y sus modales cuarteleros son hijos de la teoría del aguijón. La contó maravillosamente Elias Canetti en ‘Masa y poder’. La estructura del poder funciona gracias a la cadena de aguijones que cada grado superior de la jerarquía clava a su inferior. La única forma de extraer el aguijón y sobre todo el dolor que provoca el aguijonazo es clavándolo de nuevo a alguien al que sometemos. Nadie está más desautorizado en este Gobierno que Cristóbal Montoro. Nadie tiene mayor necesidad de proyectar su incapacidad y su torpeza sobre los otros. Esto explica que traslade el aguijonazo de Merkel sobre las comunidades autónomas de forma vejatoria e irrespetuosa para las personas y para las instituciones.





