He leído muchas informaciones sobre el juicio público por asesinato celebrado este pasado jueves contra Gu Kailai, la esposa de Bo Xilai, el dirigente chino ahora caído en desgracias. Pero ninguna me ha proporcionado tanta información como las imágenes videográficas y las fotos de la acusada, sobre todo si se comparan con las fotos anteriores a su detención, hace seis meses.





