Clic a clic. Así es el combate. Así avanza o retrocede la libertad. En el teclado del teléfono móvil o de la tableta. Millones de ciudadanos, jóvenes sobre todo, ejercen de este modo el derecho a expresarse, contando lo que ven, saben o sienten, que con frecuencia es la denuncia de abusos, si no de crímenes. Así está sucediendo en todo el planeta, principalmente bajo las dictaduras. Y así sucede en China, con la dimensión de las grandes cifras propias de su demografía, con sus 500 millones de usuarios de Internet y los 300 millones de Sina Weibo, la red social más extendida.





