Las mejores soluciones son siempre producto de las reglas de juego aceptadas por todos. En relaciones internacionales corresponden al método multilateral, que da voz y voto a todos los países y permite decidir por mayorías más o menos equitativas, aunque no siempre justas: no lo son en el Consejo de Seguridad, donde cinco jugadores tienen derecho de veto.
La regla de juego protege siempre a los más débiles. Incluso en el peor de los casos en que hay un grupo de privilegiados con derechos especiales, la sola existencia de reglas permite salvaguardar los derechos de los más pequeños.





