Clío es de trato difícil e imprevisible. Ya saben, la musa de la historia. Hay que ir con cuidado con ella. Siempre hay que ser prudente en el trato con las musas. Se pierden en la estética. Por cierto, como nos sucede a los catalanes según Unamuno. Y la de la historia la que más, porque su canto suele frecuentar los abismos donde yacen los cuerpos despeñados tras el combate, las banderas desgarradas, los pueblos desaparecidos, los palacios arrasados y las pasiones desatadas entre enemigos irreconciliables. Quien se entretiene en encontrar la belleza en el devenir cruel de la humanidad merece la máxima atención en el trato, no fuera caso... Además de arrebatada, es traicionera, y últimamente voluble y despistada. O incluso bromista.





