A las 11 y cuarto de la noche, 05.15 en la hora española, ha caído la victoria, como cae el gordo de la lotería. Se sabe que saldrá, pero no se sabe cuándo. Nada en la larga noche electoral, que fue decantándose lentamente, hizo presagiar en ningún momento que Obama pudiera caer derrotado. La dilación de su llegada le da más sabor y satisfacción para los vencedores.





