Ya sabemos quiénes van a dirigir la salida de esta crisis desde Washington y Pekín. No sabemos en cambio quién va a hacerlo desde Bruselas, y en nuestro caso, el de los europeos, nuestra ignorancia es mayor porque no sabemos dos cosas más: si de verdad queremos y estamos dispuestos a hacer lo que conviene para salir de la crisis; y si queremos salir juntos. Aunque lo que contará al final es lo más simbólico, y es que no sabemos, a diferencia de estadounidenses y chinos, quién nos va a dirigir en este fenomenal viraje geopolítico en el que estamos metidos desde hace cuatro años al menos.





