Lluis Bassets

Es la derecha la que está en crisis

Por: | 08 de noviembre de 2012

Algunos de los males que se atribuyen a la izquierda en Europa, los sufre la derecha en Estados Unidos. De entrada, una lectura equivocada de las demandas del electorado y más específicamente de una sociedad en plena transformación. Luego, una estrategia electoral, precedida por su estrategia de oposición, abiertamente equivocada. Finalmente, una dificultad innata para encontrar a los dirigentes con la personalidad, las ideas y el carácter que les permita obtener la victoria.

Las múltiples elecciones del martes y los escasos márgenes de la victoria de Obama en buen número de estados podrían proporcionar un cuadro engañoso sobre las causas de la derrota republicana. Siempre aparecen las explicaciones circunstanciales, que atribuyen los cambios de fondo a factores superficiales, sobre todo cuando se ha creado la sensación de empate gracias a unos sondeos muy ajustados y ha quedado la impresión de que todo se ha jugado y perdido en bolsillos de votos en cada uno de los estados que iban a decantar la elección.

La socialdemocracia europea también ha seguido en muchas ocasiones la ceguera voluntaria y el negacionismo, que conducen a mantener el statu quo dentro de los partidos y a seguir cavando la fosa de los propios errores. Hay republicanos que han querido buscar esta explicación en los beneficios que ha obtenido Obama del paso del huracán Sandy.

La primera realidad que deberán aceptar los republicanos es el significado de estos resultados electorales. Y estos dicen que el Partido Republicano sale muy mal parado de la elección presidencial de anteayer martes, quizás peor que la socialdemocracia europea como consecuencia de las derrotas electorales celebradas bajo el signo de la crisis. Aunque el margen sea estrecho, se lo ha jugado todo a una sola carta: o ganaba todo o lo perdía todo.

Su programa de restauración moral y de minimización del Estado ha quedado descalificado. No habrá reversión de la legislación sobre el aborto tal como estaba previsto, gracias a los cambios en la composición del Tribunal Supremo que cabía esperar de una presidencia de Mitt Romney. No habrá políticas de rigor al estilo de Angela Merkel, sobre todo porque la leve recuperación que ya ha empezado no se hubiera producido sin las políticas de estímulo de Barack Obama.

Además, el mapa electoral de los últimos 50 años ha empezado a virar de forma preocupante en favor del Partido Demócrata. Obama ha vuelto a ganar en Virginia y Florida, dos estados de tradición republicana que exhiben ahora una composición demográfica nueva, favorable a los demócratas y que difícilmente volverán a comportarse según la vieja pauta.

No ha colado el mensaje republicano sobre Obama. Nadie cree que se le pueda atribuir la responsabilidad de la crisis. Tampoco la crítica hipócrita a su fracasada política de consenso. Todo el mundo sabe que el objetivo republicano era impedirle que gobernara y repitiera luego cuatro años más. Seguir este camino en los próximos cuatro años puede dejar al partido republicano definitivamente en los márgenes. Todo ello demuestra que la herencia de Bush está todavía viva y nadie se engaña sobre los orígenes del colosal endeudamiento que sufre EEUU: los recortes fiscales a los más ricos y el gasto bélico desenfrenado para librar simultáneamente dos guerras.

El partido republicano derrotado este martes en la carrera presidencial aparece como una fuerza del pasado, a la que han votado los blancos, los hombres, los evangelistas y los mayores de 65 años, y al que se le escapan los jóvenes, los negros, los hispanos, los asiáticos incluso, y las mujeres, sobre todo las jóvenes universitarias.

Algunos expertos republicanos atribuyen su fracaso con estos grupos de población a un déficit en el micromanagement electoral, la técnica cada vez más socorrida que consiste en satisfacer demandas concretas de pequeños grupos, territorios e intereses. La crítica tiene sentido, por cuanto los márgenes de la victoria de Obama en cada Estado son suficientemente reducidos como para pensar que una microgestión podía haberle dado el bolsillo de votos que le ha faltado a Romney.

Hay otra explicación más compleja que afecta a la intensa evolución demográfica y étnica que está convirtiendo a EEUU en un país más parecido al mundo emergente, más joven, femenino y multicultural, en el que la sintonía con el futuro y con la globalidad la tienen los demócratas con un presidente como Obama, nacido en Hawai, criado en Indonesia, hijo de keniano y de una blanca de Kansas, y enraizado en la comunidad afroamericana de Chicago.

Esta explicación inquieta profundamente al fundamentalismo republicano, implícitamente identificado con la vieja idea de la decadencia y la desposesión de la civilización cristiana y occidental, o en viejas palabras de los tiempos coloniales, del hombre blanco. La explicación fundamentalista conduce al fatalismo y la marginalidad: todo es un problema de valores, que hay que defender sin concesiones, aunque sea a costa de la derrota, como ahora ha sucedido. Estos radicales criticarán ahora a Romney por su giro centrista del último tramo de la campaña, aunque convencerán a muy pocos respecto a la posibilidad de sacar algún provecho de la cabalgada radical en la que están comprometidos.

La derecha deberá reflexionar sobre sus errores. Cuatro años más de oposición sin cuartel contra Obama terminarán hiriendo a quienes la practiquen. Hay cuestiones en las que la dificultad republicana para el consenso será enorme: los impuestos, por ejemplo. Pero hay otras que son obligadas para un partido con vocación presidencial, necesariamente abocado a una apertura hacia las minorías y más específicamente hacia los hispanos. Este es el caso de la inmigración, que necesita una legislación más abierta y liberal.

A pesar del callejón sin salida en que se han metido los republicanos, tienen una buena cantera de cuarentañeros, especialmente preparados para seguir la cabalgada derechista, pero con suficientes reflejos para corregirla. Ahora tendrán el reto de adaptarse sin que les abandonen las bases electorales a las que han excitado durante los últimos cuatro años. Deberán buscar lo que ahora no tienen: mujeres, jóvenes, hispanos, negros. Pero no les bastará con encontrar palabras para cada uno sino que deberán imitar a Barack Obama en la construcción de un discurso nacional que sirva para incluir a todos.

Hay 9 Comentarios

Invertir los fondos de la Seguridad Social en bonos del Estado no es gastarlos, Antoni de Sallas. Al contrario, es probablemente la mejor manera de invertirlos. Quizá no te he entendido, pero al final todo lo que dices va en la misma dirección: menos Estado. Tu ideal debe de ser el estado liberal del s. XIX. Te recuerdo que fueron las miserables condiciones de aquel tiempo las que engendraron el comunismo que tanto temes. Es curioso que veas su fantasma detrás de cualquier forma de bienestar social y no en la desigualdad de la sociedad de Dickens.


De esta página lo más interesante de leer es el largo post de Gonzalo de Miguel. Quien no conoce la historia está condenado a repetirla. Y nos lo enseñaron a todos en la escuela, pero hay quien ha olvidado o no quiere recordar que el Estado social surgió ante la incapacidad del Estado liberal de mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la población, y no sólo de una minoría.

Es la derecha la que está en crisis. Y bien, esto me deja mucho más tranquilo. Un gran alivio sin duda.

"Hacia un New Deal europeo"
Leyendo los discursos de Franklin Delano Roosevelt, te das cuenta de cuán cerca se encuentra, no solo la situación actual de la que acaeció entonces, sino también de cómo las soluciones planteadas eran las mismas, con la diferencia de que entonces fue un presidente, el de los EE.UU. quien las propuso y las llevó a efecto, y ahora no, ni aquende ni allende el charco. Lean y comprueben lo que digo:
Mensaje a la cámara legislativa en 1931: "¿Qué es el Estado? Es la representación debidamente constituida de una sociedad organizada de seres humanos, creada por ellos mismos para su mutua protección y bienestar. Uno de los deberes del Estado es el de atender aquellos ciudadanos que son víctimas de circunstancias tan adversas que los hacen incapaces de cubrir las necesidades básicas de la mera existencia sin la ayuda de los demás". Primera declaración de intenciones antes de gobernar.
Mensaje radiofónico en 1932: "Siempre he reiterado mi convicción de que los gastos de las ciudades, los Estados y el Gobierno Federal deben reducirse en beneficio del conjunto de la Nación. Hay muchas formas en que esta reducción del gasto se puede llevar a cabo, pero estoy totalmente en contra de que el ahorro se haga a costa de la gente que sufre hambre. Debemos ahorrar de otras maneras, que nunca se pueda decir que el pueblo estadounidense se ha negado a proporcionar lo necesario para la vida de aquellos que, sin culpa, no son capaces de alimentarse, vestirse y dotarse de un techo. La primera obligación del Gobierno es la protección del bienestar para asegurar la existencia misma de sus ciudadanos". Luego atará esta conclusión con algunos de sus cordones sanitarios del bien de su pueblo.
Primer discurso de investidura, 4 de marzo de 1933: "Permítanme pues en primer lugar que creo firmemente que a la única cosa a la que debemos tener miedo es al miedo mismo, el innombrable, el irracional e injustificado temor que paraliza los esfuerzos que necesitamos para convertir el retroceso en avance". Años más tarde se felicitará por primero acogotar el miedo del alma como paso previo a la reactivación del cuerpo. "Hemos conquistado el miedo" (Discurso para la reelección de la presidencia de la EUA, 1936).
"Solo un tonto optimista podría negar la triste realidad del momento actual". Sobran los comentarios paralelos. Y sigue: "La abundancia está a nuestro alcance, pero su uso equitativo desaparece delante de nuestros ojos. Y eso pasa sobre todo porque los que dominan el intercambio de bienes materiales han fallado por culpa de su empeño y su incompetencia... Hoy las prácticas de los especuladores sin escrúpulos afrontan el juicio de la opinión pública y reciben la repulsa de la razón y del corazón de los hombres". Va preparando el terreno para su programa. "Ante la inexistencia de crédito, solo han sabido proponer de nuevo el préstamo de más dinero. Ahora que ya no cuentan con el señuelo de los beneficios con los que inducir a la gente a seguir su falsa guía, han recurrido incluso a las exhortaciones, implorando, con lágrimas en los ojos, la recuperación de la confianza, ellos, que solo conocen las reglas de una generación de egoístas. No tienen ninguna visión, y cuando no hay visión, el pueblo muere". Lo vemos claro en Grecia, donde las lágrimas de cocodrilos se juntan con las de los tiburones y los buitres. Menuda troika. Y ahora que se habla tanto de los valores, entonces el 32º presidente, el presidente más longevo de la nación estadounidense, añadía: "La recuperación pide no solo cambios en los valores éticos. Esta nación pide acción, y la pide ahora". Palabras llenas, no vacías, como las que suelen llenar las bocas de nuestros gobernantes que se limitan a exaltar aquello que les resulta inalcanzable, no lo que tienen a mano, que es actuar, que es para lo que se les designa, para moverse. Pero mal te mueves cuando tu futuro personal depende de que no lo hagas. Roosevelt, a los nueve días de su discurso de investidura, tumba la ley seca, no por principios morales, sino por principios de recaudación. Diecisiete días desde dicho discurso pide al Congreso la aprobación de una serie de medidas para dar trabajo a un cuarto de millón de trabajadores. En ese mismo tiempo, recomienda al Congreso regular supervisión Federal de la circulación de inversiones en valores de comercio interestatal, pues "muchas personas han sufrido severas pérdidas por causa de prácticas nada éticas ni honestas por parte de personas y empresas que operan en el mercado de valores". Las preferentes ya coleaban y alguien les exigía entonar un mea culpa, añadía un caveat venditor al ya tradicional caveat emptor. El vendedor también debe tener cuidado y decir toda la verdad. Ya empieza a volver del revés el calcetín de la desregulación de modo que las costuras ya no irán por dentro sino a la vista, lo que bien pensado no está mal, pues como decía aquel escritor de ficción interpretado por Sean Connery, de este modo te evitas que te dañe las venas e impida la circulación de la sangre, que no otra cosa es el crédito.
Discurso en la Cámara de Comercio (A los empresarios): "Definitivamente es de poca utilidad para cualquiera de ustedes ser provisionalmente prósperos mientras que los otros están permanentemente en recesión. Les pido que traduzcan su bienestar en el bienestar del conjunto, que consideren la recuperación en términos de la Nación y no en términos de su industria en particular". Lo que enlaza con el hecho de que no avanzamos si a unos les va bien y a otros muchos les va mal. No se trata de ver las cosas desde la posición personal sino desde una perspectiva global: me va bien, todo va bien. No. El modelo debe ser: nada va bien si solo me va bien a mí. Por eso, este presidente que murió con las botas puestas, pide a los dadores de empleo: "absténganse de continuar reduciendo los salarios de sus trabajadores".
Mensaje radiofónico de 24 de julio de 1933: "Podría parecer contradictorio que un gobierno recorte su gasto ordinario y al mismo tiempo tome en préstamo y gaste millones para una emergencia. Pero no es así, dado que una parte importante del dinero utilizado para la emergencia proviene de fondos seguros que serán restituidos al Tesoro en unos cuantos años, mientras que para cubrir el resto del importe necesario para afrontar la emergencia hemos establecido tasas que nos permiten pagar los intereses y las cuotas de esta parte de la deuda". Aparecen los impuestos para quien puede pagarlos. "No resulta de gran ayuda que la mitad afortunada del País sea de verdad muy rica. Lo mejor es que todos sean razonablemente acomodados". Lo que enlaza con la afirmación dirigida antes a los empresarios y la petición de sueldos razonables por un horario humano. "Hay ciertamente hombres, pocos hombres, que podrían obstaculizar este gran proyecto común para obtener ventajas egoístas. La ley prevé penas adecuadas".
Discurso anual al Congreso, 4 de enero de 1935: "Los estadounidenses tienen que renunciar a la concepción de la adquisición de riqueza, que, a través de los beneficios excesivos, crea un poder privado indebido sobre los asuntos privados y, para nuestra desgracia, también sobre los asuntos públicos. En la construcción de este objetivo no destruimos la ambición, ni tampoco tratamos de dividir nuestras riquezas en partes iguales como en varias ocasiones se declaró. Seguimos reconociendo la mayor capacidad de algunos para ganar más que otros. Pero sí afirmamos, que preferimos la ambición del individuo para obtener para sí una seguridad adecuada, un tiempo de ocio razonable y una vida decente, que una ambición que sea la simple hambre por una gran riqueza y una gran potencia". Ataque a los mercados sin por ello socavar la base del capitalismo. Que lo execrable no quita lo rentable.
Discurso para la reelección de la presidencia de la EUA, 1936. Apuntaba el presidente: "Un viejo juez inglés dijo: "Los hombres necesitados no son hombres libres". La libertad requiere la oportunidad de ganarse la vida, una vida digna de acuerdo al estándar de la época, ganar no solo lo suficiente para sobrevivir, sino ganar algo para vivir". Si solo vivimos para ser autosuficientes, la autosuficiencia predominará sobre la propia vivencia. Y para eso, para qué vivir. "Para muchos de nosotros la igualdad política, una vez ganada no tenía sentido ante la desigualdad económica". De poco sirve poder votar todos si tras hacerlo no podemos todos sentarnos a comer en la misma mesa. Roosevelt vería hoy con buenos ojos todo eso que piden y reclaman los indignados de las plazas de todo el mundo. "Hoy estamos comprometidos con la idea de que la libertad no es un asunto mitad y mitad. Si al ciudadano medio se le garantiza la igualdad de oportunidades en el colegio electoral, debe haber igualdad de oportunidades en el mercado". Conocedor de la relevancia de lo que proponía, se ponía la venda antes de la herida. Habla el mayor poder del mundo sobre quienes tratarían de frenarle y que lo harían con los mismos argumentos con los que hoy se combate a todo aquel que osa toser: "Estos realistas económicos se quejan de que se busca derrocar las instituciones del Estado. Y de lo que realmente se quejan es que tratamos de quitarles el poder. Nuestra lealtad a las instituciones americanas exige el derribo de este tipo de poder. En vano, intentan esconderse detrás de la bandera y la Constitución. En su ceguera, se olvidan de lo que la bandera y la Constitución representan. Ahora, como siempre, son sinónimo de democracia, no de tiranía, de libertad, no de sumisión, son símbolos contrarios a la dictadura de la ley de la selva y de los más privilegiados". Qué decir ante estas palabras. Pues únicamente una cosa: que debe consolar un montón contar entre tus filas a quien realmente puede hacer algo por cambiar las cosas, y no como ahora, que dada la confusión de intereses de quienes nos representan, uno llega a dudar de si realmente están para ayudarnos o para hundirnos, si realmente no hemos metido a la zorra en el gallinero con la ingenua intención de que ella las defienda de quienes desean despedazarlas. Tras estas lecturas, extraídas de un libro traducido por Lidia Santos y Joan R. Riera, de lo que no me queda duda es de qué lado estaba el presidente Franklin Delano Roosevelt, que no solo dijo lo que todos dicen sino que además lo llevó a cabo. Esa es la gran diferencia.

Pregunto: ¿Podría ocurrir que luego de las elecciones en Estados Unidos, gane quien gane, estalle una crisis mucho más grave que la actual? Leyendo entre líneas podríamos colegir que el “sinceramiento” económico financiero está aguardando –a lógica solicitud del Gobierno de Estados Unidos– que pasen las elecciones para quitarle a la realidad la careta triste, pero no desesperada, que hoy luce. Algunos observadores afirman que “gobiernos y grandes bancos están actuando como si anticiparan un colapso financiero inminente”. Otros se muestran esperanzados. Hace un par de meses se supo, no oficialmente, que el Gobierno de Estados Unidos instruyó a cinco bancos para aplazar el colapso (dato de Reuters). Por otro lado, en los últimos 14 meses han renunciado cientos de ejecutivos bancarios, y no pocos agentes operativos, siempre bien informados, han estado vendiendo acciones. Otro dato es que Estados Unidos estaría almacenando alimentos y municiones y que Obama habría firmado órdenes que corresponden a una situación de crisis social. No olvidemos que, en los últimos 40 años, la deuda en Estados Unidos ha pasado de alrededor de 2 billones de dólares a casi 55 billones. Si estallara la burbuja de la deuda, la burbuja inmobiliaria sería recordada como un picnic campestre. Dice el economista Nouriel Roubini: “Los déficit fiscales son tan grandes que no se puede rescatar a los bancos. Por oposición política a hacerlo y porque los gobiernos están cercanos a la quiebra, ni siquiera pueden rescatarse a sí mismos”. Podría tratarse de una simple alarma, solo nos queda esperar.

Hay una diferencia entre la derecha y la izquierda que suele pasar desapercibida, o me lo parece a mí, tanto la diferencia como el pasar desapercibida. La derecha tiende a acusar a la izquierda de que no cree en su bondad, que todo es apariencia y que al final son tan canallas como ellos. Por eso se alegran tanto cuando caen en las tentaciones que para ellos son su pan de cada día. Hasta de ricos les acusarán si con ello pueden socavar su crédito moral. Como si tuviera algo que ver. El individuo de derechas, hombre, mujer o niñato, justifica su insolidaridad más que en razones de peso en la mistificación del progre santo. Yo soy malo y egoísta, políticamente hablando, claro, se dice, pero el de la izquierda es igual aunque lo disimula. De ahí ese empeño de la derecha, muchas veces, no tanto en defender su postura indefendible sino en demostrar que cualquier otra actitud, además de ingenua, es falsa de toda falsedad. Que no se puede ser tan bueno sin morir en el intento, pensarán. La derecha es maligna con conciencia de que no se puede ser de otro modo (con un "no hay otra salida" suelen trufar sus prácticas envenenadas). La izquierda, o lo que se supone que es la izquierda, que esa es otra, es benigna con conciencia de que no se puede ser de otro modo, por más que las más de las veces resulta imposible, ya por causas de arrepentimiento espontáneo sobrevenido, ya por cuestiones ajenas y de las que la derecha no lo es, ajena, quiero decir.

Pienso que si la Derecha mundial está en crisis es porque se está decantando la polvareda de las políticas que ella ha implantado en el mundo ,bajo en nombre de globalización.Esta llamada globalización no es más que políticas económicas neoliberales que la Derecha global
ha implantado en el comercio mundial.
Esas políticas y programas insuflados por organismos internacionales, como FMI,Banco Mundial, BCE,Unión Europea y Bco.Interamericano de Desarrollo (BID) ,sólo han ahondado las desigualdades económicas mundiales y han llevado a la crisis bancaria del 2008.
Para salvar a los bancos (y al sistema capitalista) los gobiernos debieron recurrir a los dineros de la seguridad social y dejar a sus ciudadanos desguarnecidos de sus beneficios, para los cuales han cotizado toda su vida, para sus años de retiro.
Aquí está la verdadera causa de la crisis y no es "la quiebra del estado de bienestar" como los pro-neoliberalistas lo quieren presentar queriendo decir que son los beneficios que recibe la gente (que para eso cotizaron durante toda su vida) los que causaron esta crisis.
Esta inoperancia y negligencia de los banqueros ,cuyos ejecutivos se han retirado con bonos millonarios, es lo que la gente está pagando injustamente y que la tiene en las calles protestando.

Analizando los resultados con detenimiento lo que surge no es una secesión étnica entre demócratas y republicanos, sino una distinción sociológica en base a la naturaleza del territorio y las interacciones sociales que propicia.
Basta observar la distribución del voto por condado para darse cuenta que Obama ha ganado fundamentalmente gracias al electorado radicado en áreas urbanas. Este efecto se sobrepone al de la inmigración y el de las minorías raciales. Hispanos y afroamericanos se concentran en las zonas en las que su rol asumido de asalariados o de tutelados por el estado encuentra mejores perspectivas.
Y así, por ejemplo, vemos cómo Obama ganó con holgura en Washigton y Oregón, donde Portland y Seatle reúnen un escaso porcentaje de minorías comparado con la magnitud de la victoria demócrata.

http://en.wikipedia.org/wiki/File:USA-Urban-Areas.svg

http://elections.nytimes.com/2012/results/president

http://projects.nytimes.com/census/2010/explorer

Obama concitó, ciertamente, el apoyo mayoritario de las minorías pero lo esencial es que atrajo hacia sí la simpatía de la parte que podríamos llamar más "europea" de los americanos, la menos genuinamente americana en cuanto a valores y tradiciones políticas.
La caracterización sociológica e incluso psicológica de esos votantes resulta ya una tarea más ardua.

Es ciero que, si nos limitamos a mirar lo que ha pasado en las recientes elecciones de Estados Unidos, habría que concluir que es la derecha la que está en crisis. Ahora bien, en un sentido más amplio yo creo que es la izquierda quien está más en crisis que la derecha (que también lo está). Tradicionalmente ha sido la izquierda la que ha empujado el cambio, el avance social y político, y la derecha la que únicamente aspiraba a "conservar". En las actuales circunstancias, con una mega crisis que va a poner patas arriba gran parte de nuestro modus vivendi, nadie sabe hacia donde avanzar. Nos aferramos a las viejas ideas y recetas, cuando es obvio que muchas de ellas no van a servir. Necesitamos nuevas ideas y ni los partidos las tienen (están secos) ni las instituciones, empresas o incluso el mundo de la intelectualidad y la cultura. Recomiendo la lectura de este artículo:
http://www.otraspoliticas.com/politica/la-crisis-es-sobre-todo-de-ideas

¿La derecha incluir a todos? Imposible. Sirven a los intereses que sirven (fundamentalmente los propios y los amigos poderosos) y para imponerse dependen de que haya mucha gente acostumbrada a vivir bajo su yugo. Ocurría en los USA hasta este nuevo recambio social (los republicanos ganan de sobra entre los blancos) y ocurre en esta España acostumbrada a vivir enganchada al NODO, lo mismo que el vagabundo bebe aunque no coma para no verse en su situación, y con miedo a la derecha (perfectamente fundamentada, el PSOE tiene la enorme desventaja de que no infunde temor). Galicia es un buen ejemplo, aún duran, sobre todo en el rural y en la gente mayor el miedo a los paseillos de la guerra civil. Y eso no se borra así como así. Sin renovación social, no nos quitamos la losa de encima.

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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