Es un artefacto de 32 metros de largo y 85 toneladas, con tres cuerpos que permiten propulsar un satélite de 100 kilogramos hasta una órbita de 540 kilómetros, y ha caído en el océano, junto a Filipinas, a 3.200 kilómetros. En dos ocasiones, en 2009 y el pasado abril, la agencia espacial de Corea del Norte fracasó en sendos lanzamientos, pero lo ha conseguido este pasado miércoles. Se denomina Unha-3, Galaxia en coreano, y el satélite responde al nombre de Kwangmyongsong-3, que significa Estrella Brillante.
A pesar de su nombre pretencioso, el objeto colocado en órbita no podía ser más inofensivo, un rudimentario satélite que manda imágenes de vídeo de baja calidad de la tierra. La noticia del lanzamiento ha sido anunciada con solemnidad por el régimen y acogida con festejos populares y una gran concentración en Pyongyang. Irán mandó observadores a la base de lanzamiento coreana y ahora ha expresado también su satisfacción por el éxito, entre otras razones porque también comparte la tecnología utilizada.





