Lluis Bassets

El marco roto

Por: | 23 de diciembre de 2012

Cuanto mayor es el marco más difícil es moverlo. Los que son modestos y sencillos también son fáciles de transportar e incluso de cambiar. Pero cuando tienen grandes dimensiones y están sobrecargados de molduras y adornos resulta muy difícil llevarlos de un sitio para otro e instalarlos en su emplazamiento definitivo. El riesgo de que den en una pared o se caigan es enorme.

Esto es lo que le ha ocurrido a Artur Mas. Había construido un marco colosal, de dimensiones históricas, en el que había conseguido enmarcar la entera política catalana durante los últimos meses y, gracias a un adelanto electoral que se ha revelado catastrófico, fruto de un mal cálculo, se le ha caído hasta hacérsele añicos.

Algunos han intentado disimular, como si no hubiera sucedido nada. Las ideas no han cambiado, los objetivos tampoco, ni siquiera los obstáculos previsibles por parte de la España profunda. El ministro de Educación José Ignacio Wert se ha encargado de demostrarlo, erre que erre, apenas unos días después de las elecciones con la concreción de su propósito de españolizar Cataluña.

Pero el marco ya está roto. Por más propósitos de reparación que hagan unos y otros, cada vez está más claro que ya no tiene remedio. Y, una vez roto, nada será igual. De hecho, ya ha llegado un nuevo fabricante de marcos y molduras dispuesto a sustituir el viejo y averiado por otro nuevo, aparentemente más ligero y fácil de instalar, incluso más atractivo e ilusionante.

La idea del marco, frame en inglés, es del psicólogo George Lakoff, que se hizo famoso con su libro No pienses en un elefante. También puede explicarse con la idea de relato: Mas nos ha contado una historia que se ha convertido en la hegemónica en los últimos meses, sin que ningún otro político consiguiera imponer un relato alternativo. O como un asunto de agenda política: quien sabe organizarla e imponerla tiene ya la mitad del trabajo hecho.

Para imponer la agenda, el relato o el marco es evidente que hay que tener ideas, partir de un buen análisis de la realidad y organizar una buena estrategia. Pero no basta. Lo que cuenta es saber comunicarlo, y esto solo se puede hacer cuando se cuenta con medios, en el sentido más amplio de la palabra, que son los auténticos constructores del marco, el relato o la agenda.

Entre los medios están las empresas, las organizaciones sociales, los grupos de interés, las redes sociales y, naturalmente, los grandes grupos de comunicación, capaces de producir impactos masivos en muy poco tiempo o de efectuar bombardeos sistemáticos durante tiempo prolongado. Berlusconi ha dado sobradas muestras sobre la eficacia de su utilización política.

Pues bien, el marco que ahora funciona no es el de Artur Mas, sino el de Oriol Junqueras y su Esquerra Republicana. Y ni uno ni otro cuentan con los mismos medios que sirvieron para acarrear el anterior y soberbio marco que quedó hecho añicos el 25N y sustituirlo por este nuevo que nos han anunciado. En prime lugar, porque el nuevo producto de la marquetería soberanista ya no es business-friendly. No va a gustar tanto en la City ni en Wall Street como el anterior. Luego, porque las asociaciones empresariales y patronales ya han dicho la suya: no les convence ni les conviene.

El primer editor catalán y español que es Planeta lo hizo antes de las elecciones, por lo que es fácil pensar qué estará diciendo ahora. Respecto a los dos bancos catalanes, sabemos que son muy buenos administradores de sus silencios y tan elocuentes sin abrir la boca que a nadie se le oculta lo que piensan. El Grupo Godó ya le puso un semáforo rojo a Artur Mas, y sus críticas cada vez más intensas al programa económico son el rompehielos de la oposición al programa soberanista: recordemos que en el ámbito catalán cuenta con el primer periódico, la primera emisora de radio y el primer programa de televisión en la interesantísima franja horaria que pivota alrededor de las nueve de la noche.

La ventaja del marco con el que Mas ha sustituido su averiada moldura es que esta es más pequeña, ligera y fácil de cambiar. Estamos en tiempos veloces y volátiles. Si las cosas no funcionan, se manda el marco al desván y se sustituye por otro. Y también se hace con el fabricante, claro.

Hay 6 Comentarios

No se revoluciona revolucionando, se revoluciona solucionando, dijo Le Corbusier en la ciudad del futuro. Mas no es nada revolucionario, desde luego, ni solucionador, más bien plantea lo contrario, se plantea revolucionar el mundo político rompiendo.

¿Cuáles son los intereses econóicos y de clase que representa ERC? Yo no conozco en profundidad la realidad catalana pero parece obvio que su sustrato social son fundamentalmente profesores tanto universitarios como de primaria y secundaria y funcionarios de los niveles administrativos no superiores, periodistas , y otros, por así llamar, pequeños intelectuales. Esto es: la clase que generalmente ha vehiculado las revoluciones, pues está fuertemente ideologizada y generalmente es solo a través del triunfo de la ideología a la que sirven lo que les puede permitir ejercer poder. Los intereses de estos grupos no suelen coincidir con los de los grupos que representan el Status Quo pues quieren cambiarlo, por eso el `pacto ERC CIU no es posible que dure mucho y si se ha producido es porque ya no está de moda leer a Marx ni siquiera entre los izquierdistas, y todo el mundo habla con metáforas,

Excelente artículo Sr. Bassets, pero no puedo evitar ponerle un pero . Creo que es tiempo de dejarse de metáforas, porque aunque sean eficaces -y la del marco lo es- suelen esconder una simplificación que puede alejarnos de la realidad. El propio Mas probablemente ha sido víctima de varias metáforas y de alguna que otra hipérbole.
Tal vez sea tiempo de tener presente, como decía cierto profesor mío de Metafísica, que solo podemos comprender los asuntos realmente complejos si los abordamos en toda su complejidad, pues simplificar es renunciar a entenderlos. Generalmente los buenos políticos, como los buenos publicistas, buscan metáforas, relatos o símbolos para vender o ejercer su poder, porque es de lo que en última instancia se trata,de vender o de ejercer el poder. Es tiempo de volver a denunciar eso.

El problema es cuando se rompe lo que se enmarca, la tela, el lienzo. Y todavía peor cuando se rompe la realidad que se quiere pintar, o se manipula su naturaleza para que sus colores encajen con los de la paleta.

Es cierto que se ha roto el marco y que hace falta otro relato. Pero, más que eso, lo que se ha puesto de manifiesto es la incapacidad de una clase política (en este caso, catalana, aunque sin excusar a la española) para liderar a una sociedad en el contexto de una crisis sistémica como la que estamos pasando.

Todo lo que se le ha ocurrido a la elite dirigente catalana es tapar la crisis con el asunto, muy emocional y fácil de estimular, de la independencia. ¿Esas son todas las ideas que tienen? Esto es lo verdaderamente preocupante. La horfandad de ideas.

Y ya puestos, ¿estamos condenados a tener siempre líderes políticos que, a la primera dificultad seria, solo se les ocurre distraernos con otros asuntos? Por favor, ¿dónde está la "fábrica" que produce a estos políticos? ¿No es posible hacer los cambios que sean necesarios para que produzcan el tipo de políticos que realmente necesitamos?

Sobre esto, recomiendo este artículo: http://www.otraspoliticas.com/politica/%c2%bfque-politicos-para-el-2030

Sometido a las exigencias de Junqueras, el Govern quiere empezar a formar comisiones de trabajo para preparar las estructuras de un futuro estado. Todo esto no es gratuito, ¿no es inconcebible que con esta depauperada economía, se dediquen presupuestos a tales fines? Y eso, obviando que quizá la supuesta secesión no llegue a buen término. Tal vez la consulta, como ocurrió con el 25N, no de el resultado deseado por los independentistas. ¿No es un desatino?

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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