Lluis Bassets

Otra vez la guerra justa

Por: | 28 de agosto de 2013

Es un ejercicio escolástico. Pero no es inútil. El belicismo lo resuelve todo con la violencia de la guerra, de la misma forma que el antibelicismo se opone radicalmente a cualquier guerra. Ambas posiciones suelen ser peligrosas en política, por lo que no es ocioso contar con criterios para saber cuándo se puede hacer la guerra legítimamente, con la razón moral y legal a la vez.

Desde que terminó la guerra fría, cada una de las declaraciones de guerra que hemos conocido, especialmente aquellas en las que han participado los países europeos junto a Estados Unidos, han merecido el control de los criterios de legitimidad, que suelen resumirse en seis puntos: 1.- debe estar al servicio de una causa justa; 2.- la intención debe ser recta; 3.- siempre como último recurso; 4.- con notables posibilidades de éxito en la obtención de los objetivos; 5.- con proporcionalidad de medios y de violencia para evitar el mal mayor que la ha suscitado; 6.- con autorización y cobertura legal internacional.

Los reunían la primera guerra de Irak, que declaró y organizó Bush padre; la campaña de bombardeos aéreos contra los talibanes en Afganistán, lanzada por Bush hijo en respuesta a los atentados del 11-S; y los bombardeos de la OTAN sobre Libia, dirigidos ‘desde atrás’ por Obama y desde delante por Sarkozy y Cameron, para detener la ofensiva de Gadafi contra la resistencia a su régimen.

No los reunía la campaña de bombardeos contra la Serbia de Milosevic en la llamada guerra de Kosovo, lanzada por Clinton y crucial para la liberación e independencia del pequeño país; y tampoco la segunda guerra de Irak de Bush hijo, ambas por falta, al menos, de resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Lo que interesa ahora es determinar si sería un caso de guerra justa un ataque contra Bachar el Asad por el uso de las armas químicas, tal como ha amenazado Obama. Sabemos de antemano que faltará la resolución del Consejo de Seguridad, gracias al derecho de veto de Rusia y China, pero a la vista de los antecedentes sería perfectamente posible que se siguiera el modelo de Kosovo y se buscara una legitimación supletoria como en aquel caso, que ahora deberían ser la OTAN y la Liga Árabe.

Pero no sería suficiente. Una intervención en represalia por el uso de armas químicas exige, en primer lugar, garantizar que la responsabilidad efectiva es de Bachar el Asad, y en segundo y todavía más importante, que servirá efectivamente para destruir el arsenal o impedir la repetición de los ataques. Un ataque que tuviera un objetivo meramente de castigo, sin garantía alguna sobre los efectos que ocasionaría en el país y en la zona, ni siquiera se contempla en el análisis de la guerra justa, aunque falla ostensiblemente en la exigencia de proporcionalidad y correspondencia de medios y fines.

Tampoco entraría en el caso de la guerra justa si el objetivo fuera mantener la autoridad del presidente Obama y preservar la capacidad disuasiva de la superpotencia, cuestiones que solo suscitan los analistas pero no suele estar en boca de los políticos.

Que todavía no se reúnen las condiciones en el caso de Siria lo ha puesto en evidencia el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, cuando ha pedido más tiempo para las inspecciones y para la diplomacia. La guerra todavía no es el último recurso, y no lo es, sobre todo, porque hemos dejado pasar dos años y medio antes de desenfundar, sin que entre tanto se haya hecho apenas nada para frenar a El Asad.

Hará bien Obama en aplazar una decisión que puede meterle en un berenjenal todavía peor que el de Irak.

(En tres ocasiones anteriores he tratado el tema de guerra justa, dos de ellas con Gadafi, aquí y aquí, y una tercera a propósito de Siria e Irán, aquí).

 

Hay 39 Comentarios

Hay un actor del que se habla poco en las bastante frecuentes crisis en ME . Es Arabia Saudi . Es una potencia regionalmenor aunque el peso de sus petrodolares es fuerte. Es uno de loa pocos aliadoa esenciales de EEUU en la región. El tema, rsque estoy empezando a sospechar que es uno de los grandes instigadores de inestabilidad en la región.Su apoyo decidido al wahabismo y al salafismo, y sus oscuras conexiones con algunos grupos armados afines, contrasta con su bien establecida relación con Israel y EEUU. Me da a mi que siguen una política propia, jugando a dos bandas. Dos motivos para ello serian la opinión publica musulmana y el temor a una potencia regional de corte chiíta, como Irán.

¿Han perdido los EE UU e Israel la guerra antes de empezarla?

El fiasco de la mentira estadounidense está ahora tan profundo como nunca. EE UU e Israel llevan varios años intentando romper con este cinturón de la resistencia (al proyecto sionista en la región) constituido por Siria, Hezbolla e Irán, encontraron la oportunidad en la revuelta siria. Motivos son tan evidentes para cualquier seguidor del conflicto entre árabes e israelíes, acabar para siempre con el conflicto palestino israelí al que está brindado mucho favor la actual Autoridad Palestina y el beneplácito de las monarquías del petróleo y hasta ahora las dictaduras árabes.

A nadie le convence esa cuestión de las armas químicas usadas contra civiles por el régimen de Damasco. Lo digo porque obviamente el régimen no le favorecía ninguna ventaja haber recurrido a su uso en presencia de los inspectores de las NN UU, pudiéndolo haber utilizado en varias ocasiones cuando de verdad hiciera falta al estar el ejército oficial perdiendo terreno y batallas ante los armados o llámese la oposición armada, y no ahora que las condiciones sobre el terreno están a su favor. Tampoco le convendría explosionar los dos misiles justo alrededor de la carretera entre la capital y el aeropuerto internacional para decirles a los inspectores, ven ante sus ojos cómo no hago caso a las advertencias del señor Obama. ¿Qué objetivo buscaría el régimen para lanzarlos en una zona de población civil y no a concentración de los armados? ¿Cómo se explica la baja entre sus propios soldados por el gas tóxico?

Rusia solicitó de la Casa Blanca las pruebas fehacientes que culpan al régimen, ésta negó alegando no querer descubrir la fuente de esta seguridad que tiene la Casa Blanca sobre la cual afirma que la CIA las tiene a través de otra fuente que no puede ser más que la Mosad israelí. ¿A quién, si no, le interesa la destrucción de la nación árabe salvo a Israel?

¿Cómo se explica que antes de que los inspectores formularan su informe el secretario Kerry y el señor Obama dieran sus respectivos reunión con la prensa y el discurso divulgado al mundo entero, a no ser que de antemano ya tenían decidido la ejecución de esta agresión de castigo al régimen de Bashar?
Y por último, se habla de la posesión en poder de Rusia de imágenes de satélites del lanzamiento de estos misiles y de su lugar de procedencia que es la zona controlada por los armados.
Todo esto nos explica que la política tanto de los EE UU como de esos aliados, Francia e Inglaterra, trabajan para salvar a su estado artificial creado para sus intereses de dominar los recursos energéticos y mantener la zona dividida y debilitada.

SI Obama se queda perplejo ante su fracaso de promover esta invasión, el payaso que se interpuso en el libre tránsito del presidente, Evo Morales y que ladra guerra tendrá que ir solo a la guerra.

Otra vez más la política de la administración de Washington se dirige por Israel, el único interesado de la posible agresión contra Siria, así como es el verdadero instigador de la misma. Como todas las intervenciones de EE UU en la región, esta que parece ser inminente según las conclusiones de Tel Aviv, será otra guerra de Israel con tropas norteamericanas.
Las últimas declaraciones de Kerry, hace minutos, orientan hacia el dilema en el que se vio metido Obama.
Nadie admitirá más la existencia de un país que haga el papel de acusación, juez y verdugo cuando le interesa y cierra los ojos ante las violaciones reiteradas por otra parte, la israelí, del derecho mundial y no cumplimiento de las resoluciones de las NN UU a lo largo de más de 60 años.
¿Cómo será el escenario entonces?
Retirarse sin dirigir ningún acto injustificado e ilegítimo, ya que aparentemente les interesa sus intereses en la región, o por lo menos así lo reafirma el secretario de estado Kerry, sería un mal menor para el señor ganador (antes de hacer algo salvo acelerar la retirada de soldados americanos de Irak) del Premio Nobel de Paz y a pesar de ser un claro desprestigio más de la presencia estadounidense en el mundo árabe. Esta opción sería lo más humanista ya que, como les preocupa al señor Kerry la vida de los ciudadanos, ahorraría más derramamiento de sangre.
Las otras opciones serían de una forma u otra un escenario de guerra de la cual todos saldrán perdiendo, y el que más es Israel. Por tanto, recapacitará Israel y dejará de tocar más los tambores de la agresión. Todo depende de este jugador oculto.

La amenaza de guerra es contra Siria e Israel es quien vive el terror de esta guerra.
Las últimas noticias afirman la negación de la Casa Blanca de entregar a Moscú el informe de los inspectores antes de tomar alguna decisión. Al mismo tiempo Moscú acusa de que quién elaboró y fabricó ese informe es la inteligencia israelí en contacto telefónica con la CIA. Las reacciones han sido inmediatas, la advertencia directa de Irán a Israel que recibirá la represalia más dura.

Qué gran democracia la inglesa. De las imperfectas democracias es la que más se acerca a la perfección. Es normal, ya llevan mucho tiempo ejercitándose. El rechazo de la propuesta de bombardear Siria por parte de varios diputados de la formación gubernamental es todo un ejemplo para todos. Algo así sería imposible, por ejemplo, en España. Quién puede imaginar a diputados o senadores de las dos formaciones mayoritarias oponiéndose a lo que desde la gran Casa les ordenan. Lo llaman disciplina de partido. En otros lares lo llamarían, cobardía, sumisión y no saber lo que significa la democracia. Entienden la democracia como voto, no como libertad de voto. Y así nos/les va. Mal tirando a peor. En tiempos de crisis profunda la democracia no solo no se revitaliza sino que se pudre.

En mi opinión lo más interesante, grave y preocupante del Conflicto en Siria, desde una perspectiva europea, es la posición irrelevante que está adoptando la UE. La UE de querer tener una política de defensa colectiva independiente de la OTAN, es decir de Washington, ha pasado a ser incapaz no solo de actuar en algún conflicto de forma colectiva sino de adoptar una posición común al respecto. ¿Hacia dónde avanza la actual UE? , ¿Para que queremos una UE que es incapaz de afrontar los problemas de forma conjunta?

El seguramente próximo ataque occidental a Siria no tiene nada que ver, como viene siendo habitual, con llevar la libertad y la democracia, o con evitar atrocidades en ese país, Siria, de cuyos últimos acontecimientos la narración real difiere 'algo' de la que suelen ofrecernos sistemáticamente los que siempre comunican a gusto del amo, como no tuvo nada que ver en los pasados ataques a Irak y a Libia, por ejemplo. Tampoco tiene que ver con los derechos humanos, la justicia y toda esa retórica tan de los USA y los de siempre, más los que se unen, si conviene, tras la que pretenden, o querrían, ocultar sus auténticas intenciones y su propia bestialidad. Ahora en Siria, como en ocasiones pasadas en otros países, cuanto nos están sirviendo los medios oficialistas, o más exactamente las empresas que venden 'información' y 'opinión' a modo de mamporreros de los poderosos, desinforma sin más y, al tiempo, cumple con otra tradición, la de mentir y aspirar a poner vaselina para que los siempre desinformados ciudadanos españoles -pero los europeos andan prácticamente a su altura en cuestiones de este tipo- se coman con patatas intervenciones tan criminales como las que siempre hubo, y por las que, algunos, como el propio Obama, deberán ser juzgados en su día como lo fueron otros, por crímenes de guerra, al menos. No hace falta ser un fenómeno para entender las cosas, cualquiera entiende medianamente por qué, para qué, cómo, etc., fue la pasada guerra de Iraq, la de Libia. Y no, claro, no hay guerra justa, pues faltaría más. Parece que algunos hayan quedado congelados definitivamente en tiempos muy superados, por fortuna, al menos en este aspecto.

Todo es posible,incluso mentir repetidamente. No hay guerra justa,punto y basta.La guerra contra el terrorismo es simplemente una contradiccion en terminos,porque la guerra en si ,es una accion terrorista. No habra ningun bombardeo de Siria,tan simple como eso, porque? pues muy muy simple.......Un gran politico y estratega llamado Putin ha tenido la valentia de poner freno a cualquier accion de los "guerristas" franceses, britanicos y Estadounidenses sin disparar una sola bala y como no podia ser de otra manera.......se les han caido patas abajo. Todos OTAN,Estados Unidos y algun avispado mas les han visto las orejas al lobo y han cambiado tonica inmediatamente. La historia y los historiadores algun dia le daran el "oscar que merece". Un hombre vertical de los que ya nos habiamos olvidado.
Saludos......Manuel

La Guerra justa nunca ha existido, ni existirá. Que perogrullada. No sé si al autor tiene que llenar una página con algo que se le venga a la mente, pues ésto me huele a caridad con uñas. O el autor tiene una agenda secreta que no puede revelar, pero este artículo si es la estupidez en píldora.
Yo quiero informarle al leguleyo periodista, que George padre, no tan retardado cómo el hijo, pero de todas formas retardado también, minti£ para poder invader a Irak. El sacó de la nada, la noticia de que tropas de Saddam estaban desconectando incubadoras de recién nacidos y cuándo el mundo oyó tamaña "tragedia" ahí mismo decidieron invadir. Guerras justas? Yo no sabía que en España ya se legalize la marihuana.

La única guerra justa es la guerra contra el colonialismo. Las demás, son simples manipulaciones de los poderes de turno, incluyendo las guerras civiles, en las que los seres humanos aplican la ley del mas fuerte que caracteriza, precisamente, a las fieras, ya que detrás de todo ese sangriento teatro está la eterna lucha por el poder con sus implicaciones económicas. Tal es la farsa que rige a la sociedad humana.

Obama se lo piensa. Una parte de él, la más blanca, se inclina por esperar y dar una oportunidad a la diplomacia, pero otra parte, la más negra, la del gatillo fácil se somete a los dictados de quien manda más que él. ¿Podría actuar de modo independiente en este asunto? Me temo que no, me temo que antes de ser tachado de indulgente, antes de que se dude de la fuerza de su país, antes de ser tildado de líder pusilánime procederá al bombardeo selectivo de Siria. Es evidente que este presidente pasará a la historia más por su parte negra que por su parte blanca, y no hablo de la piel.

Todavía vigente León Felipe: “ ahora que la justicia vale menos que el orín de los perros”

Guerra justa: concepto de origen teológico y medieval que sigue impregnando determinadas leyes.

Hace años ( cuanto todavía había intelectuales ) en un célebre debate entre Chomsky y Foucault, éste - refiriéndose al principio de justicia – se mostró reacio a la posibilidad de que con un mismo concepto que surge dentro de la civilización y la cultura, se pueda cambiar la civilización y la cultura.

Se entiende que desde la legitimidad internacional se busca impartir la justicia ante hechos criminales contra la ciudadanía indefensa.
Que no se salden con más muertes de inocentes, se entiende y se desea.
Es cosa bastante difícil de realizar.
Porque el paso previo está en la prevención que se ha de llevar a la práctica antes de que ocurran estos hechos delictivos.
En todas partes se cometen delitos contra las personas débiles, o indefensas, por parte de gente sin conciencia que solo busca su beneficio.
Por eso existen instituciones internacionales que en justicia deben actuar con el apoyo de todas las naciones que defienden el orden y la justicia.
Actuando con contundencia del consenso de todo el mundo ante la impunidad de lo injusto.
Con aviso previo, y sin marcha atrás.
Pero desde la justicia y la prevención buscando el orden y no el desorden.
Y menos el abandono en el desastre de los débiles.
De quienes nada tienen, ni nada tenían.
Habría que ver que cosas no se hicieron bien cuando tocaba, para evitar caer siempre en los mismos errores.
Y no repetirlos una y otra vez.
Si ya lo tenemos todo montado, hay que poner en marcha el sistema y hacerlo funcionar, si hasta ahora no ha ido bien, o ha mal funcionado.

Yo creo que como es un fracaso de todos los políticos, que vayan ellos a la guerra. Y al que quede vivo castigarlo por asesino.

Tal vez las perspectivas de intervención de Occidente en Siria tengan bastante que ver con el devenir de la crisis en Egipto. Ante una eventual desestabilización de este país no hay que descartar que se haya decidido intentar cambiar el curso de la guerra en Siria para instaurar allí un régimen pro-occidental. Probablemente todo sea más grave de lo que pensamos.

La guerra justa no me reconcilia con la humanidad. No entra dentro de mis emociones que pueda haber razones morales para la guerra, para matar. Sería algo inmoral, ocultar las emociones que llevan al ser humano a matar a los de su misma especie, escondidos tras el follaje de la moral de la guerra justa, huyendo de su propia naturaleza, y aunque huir de uno mismo sea parte de la condición humana, el lado menos noble, de este pobre animal. En el caso que nos ocupa, la agresión que se prepara contra Siria, ni siquiera se apoya en razones humanitarias como aquellas otras esgrimidas para Libia, aquí se trataría, una vez más, de un "castigo ejemplarizante" como el que se da a los niños para que aprendan la lección. Es decir; a no sobrepasar las líneas rojas que les marcan sus mayores. Si yo, juez y verdugo a la vez, con lo que la bendita separación de poderes queda en entre dicho, tengo la potestad para imponer unilateralmente a los demás, delante de sus narices, líneas rojas, quiere esto decir que mi poder es tal que llegado el momento puedo con la misma impunidad acusar a estos de haberlas sobrepasado. A pesar de esto nadie se mueve no sea que no salga en la foto. Si esto ya es una revelación de la propia condición humana, de la que antes hablaba, se puede ir aún más lejos. Poner el fiel de la balanza de lo justo o injusto de una guerra, con la carga moral que lleva asociado el concepto de lo justo, según el voto de calidad de los cinco miembros del consejo de seguridad de la ONU. Claro que no es lo mismo que el dirigente de un país que representa el 5% de la población mundial decida hacer la guerra, que los dirigentes del consejo de seguridad nuclear que representan el 40 o tal vez el 50% de la población mundial y aunque los ciudadanos a los que dicen representar se manifiesten mayoritariamente en contra de la guerra. En este, como en otros asuntos, la democracia es un fraude. La decisión de ir a la guerra, esa actividad humana tan común, se hace de forma dictatorial. No se puede aceptar que el consenso de los cinco miembros con derecho de veto del consejo de seguridad de la ONU, sea la línea roja que divide la guerra justa de la guerra injusta ¡donde quedan los elevados valores humanos! ¡en la timba del consejo de seguridad de la ONU! No hay guerra justa, solo guerra. NO se trata de banalizar el guerra, el el ser humano que es banal. Cuando queremos dotarlo de transcendencia, como es buscar valores morales para la guerra, más allá de los intereses, desfiguramos a este atormentado animal ridiculizándolo.

Me gustaría saber si ese concepto de "guerra justa" que maneja este señor con tanta soltura se aplicaría, por ejemplo, a Egipto, país en el que ya van miles de muertos por parte de la dictadura militar.

¿Siria sí y Egipto no? 'Por qué?

No me vengan con estupideces retóricas com o eso de las armas químicas o de destrucción masiva. Ya las emplearon en Irak y en esta ocasión no es diferente.

Sin embargo, en el ámbito práctico y no teórico, hay otras consideraciones que este señor no toma en cuenta. Primero, los principales grupos rebeldes en Siria, los mejor armados y organizados, son los salafistas de Al Nusra, afiliados a Al Qaeda.

Segundo, la guerra civil siria tiene un marcado car´pacter sectario. Para no ir más lejos, esta misma semana Al Nusra tomó posiciones importantes en el Dyebel al Nusayri (el área montañosa habitada por los alawitas) y ya comenzaron las masacres y quemas de aldeas habitadas por personas de esa religión, oficialmente en "venganza" contra el "ataque químico" de la semana pasada.

Esos dos elementos pueden suscitar:

(1) Que grupos terroristas como Al Qaeda tengan acceso a los arsenales de armas químicas del gobierno en caso de que éste se debilite y pierda en control del país.

(2) Que se produzca una limpieza étnica masiva en Siria y una masacre de decernas d emiles de personas de minorías religiosas, que han apoyado activamente al giobierno de Assad: los alawitas, los ismailíes, los cristianos y los drusos. Todo eso sin contra a los kurdos, que ya están luchando contra Al Nusra y las brigadas del ELS aliadas a los salafistas en el este del país.

Como para tomar en cuenta.

Pero al igual que las guerras de Irak y Libia, nuevamente irán a bombardear porque sí, sin mpas preguntas, y el resultado será un caos absoluto y el reforzamiento del extremismo sunní. Isarel habrpá derrotado a Hezbolá, pero Hamas y la Jihad Islámica (actualmente enemigas de Assad) conseguirás armas químicas con que atacar a Israel.


Los europeos y los gringos son taaaaan ignorantes sobre Medio Oriente que llegan a dar miedo. Ni siquiera saben difernciar entre chiíes y sunníes, y confunden persas con árabes. Dan pena.

CONFLICTO EN SIRIA: ¿PROTEGER? ¿DISUADIR? ¿CASTIGAR?
La evolución de los acontecimientos en los países afectados por lo que periodísticamente se ha denominado la primavera árabe, ha puesto de manifiesto que los ciudadanos estamos muy desinformados a pesar de vivir en lo que se conoce como la sociedad de la información, época que se caracteriza porque hay más medios de comunicación que nunca. Ello es debido a que por motivos ideológicos, políticos o simplemente económicos, una cosa es lo que esta pasado sobre el terreno, la realidad, y otra muy distinta lo que los medios nos cuentan. Los medios de comunicación, salvo contadas excepciones, presentaron al mundo la primavera árabe como un proceso democratizador, impulsado por las clases populares utilizando las nuevas tecnologías. Además, durante meses nos estuvieron contando que dicho proceso democratizador era de una enorme fuerza y que estaba teniendo un completo éxito. Hoy sabemos que todo era falso. Los que ayer nos decían que las cosas estaban cambiando en los países árabes del sur del mediterráneo hoy dicen ser escépticos, y nos hablan de incertidumbre e inestabilidad política. Hoy sabemos que la primavera árabe no era una revolución democratizadora sino un conjunto de revueltas encaminadas a derrocar a los grupos de poder que gobernaban de forma dictatorial para sustituirlos por otros y seguir gobernando de forma totalitaria. Un conjunto de revueltas que lideradas por familias exiliadas buscaban hacerse con el poder aprovechando el descontento social.

Lo ocurrido con la primavera árabe ha dejado claro que islam y democracia es hoy por hoy incompatible. Las elites gobernantes de los países árabes no son partidarias de respectar el pluralismo político y las libertades fundamentales de los ciudadanos, requisitos imprescindibles para que pueda establecerse un régimen democrático. El ejemplo más claro lo tenemos con lo ocurrido en Egipto. El partido islamista de los Hermanos Musulmanes, vencedor en las urnas, y por tanto poseedor de la legitimidad democrática, ha sido apartado del poder por los militares alegando estos que lo hacían para defender las libertades fundamentales de los ciudadanos. Generándose así una compleja situación de difícil solución a corto plazo, al no lograr convivir políticamente los que tienen el poder democrático, la mayoría, con los que disponen del poder de la fuerza, los militares.

Ni siquiera en Libia, país en el que el grupo social que gobernaba fue derrotado militarmente, contando las fracciones opositoras con el apoyo militar no terrestre de la OTAN, se ha logrado establecer algo parecido a una democracia. Libia es en estos momentos un país fallido, sin gobierno, en el que el poder se lo reparten las milicias armadas a las que la OTAN apoyo para derrocar al coronel Gadafi. Libia va por el camino de convertirse en un nuevo Afganistán, un país que no lograra estabilidad política hasta que la comunidad internacional intervenga para garantizarla.

Pero sin lugar a dudas el asunto más serio en estos momentos es el de Siria, por tres razones. Primera, porque hay un clara guerra civil, un conflicto interno en el que los grupos armados no están diferenciando en sus acciones entre combatientes y no combatientes. Segunda, porque el régimen sirio de Bachar el Asad ha utilizado armas químicas contra la población civil no respectando así la legalidad internacional y no haciendo caso a las advertencias de la comunidad internacional occidental, que se opone al uso de dichas armas. Seguramente en estos momentos el ex presidente Bush se esté haciendo la pregunta de ¿Estarían en Siria las armas de Sadam Husein? Y tercera, porque Rusia parece querer utilizar dicho asunto para echarle un pulso a Occidente, algo que podría llevar al mundo a corto plazo a una nueva Guerra Fría.

Las intervenciones militares representan siempre un coste, no solo económico sino también humano, y por tanto debemos de preguntarnos ¿Por qué y para que la comunidad internacional occidental debe intervenir en Siria? Debe de hacerlo para defender el principio de responsabilidad de proteger aprobado por Naciones Unidas. Debe hacerlo porque el uso de armas químicas por el régimen de Bachar el Asad además de representar un desafío a la comunidad internacional supone también una amenaza para países occidentales, de la OTAN, es decir debe actuar para disuadir o incluso ya castigar. Debe de hacerlo porque como en otras épocas del pasado está en juego la fortaleza o debilidad de Occidente frente a Rusia y China.

Esperemos que la comunidad internacional haya aprendido de lo ocurrido en Libia y no caiga en los mismos errores. Y si es necesario actuar en Siria lo haga, lo hagamos, no como mercenarios, sino sin temor a pisar el terreno, buscando incrementar la estabilidad y la seguridad, y con objetivos claros, entre los que deben encontrarse promocionar la democracia y defender los derechos humanos.

Guerra justa y legitimidad. Ninguna guerra es justa y su legitimidad depende.
Buscar la legitimidad apoyándose en las mentiras, es un engaño más. El ejemplo o tenemos en Iraq y Afganistán. Salvar a la población civil, es la hipocresía en sí. Otro ejemplo como en Yugoslavia y hace dos años en Libia. Y ahora antes de que los inspectores de las Naciones Unidas dieran su definitivo informe, está Obama desfilando su poderoso arsenal y dando señales de que hay que castigar a Bachar. ¿Cómo? Tendrá que sopesar las consecuencias que ninguna estará a su favor. Si es una señal de castigo, lanzando unos cuantos misiles, sería una escena teatral que no conduciría a nada significante. Quizás le brinda más ventajas a favor de Bachar. Alargar el ataque tripartito, franco-británico-norteamericano (igual que la invasión tripartita contra Nasser en 1956) ya sería la declaración de la guerra abierta a todos sus frentes con objetivos en los países del Golfo, en Chipre como en Israel. Sería la guerra más extensa y más costosa a los yanquis y a occidente en general que todas las anteriores. Esta vez entrarían dos jugadores aliados a Bachar, Irán y Hezbolla, y extenderían el escenario bélico desde Gaza hasta Afganistán. Para este ensayo EE UU debería reunir más aliados internacionales, y no solo el apoyo de los gobiernos ya mencionados o de la Liga Árabe, que tanto esta como el secretario general de las Naciones Unidas Bank Ki Moon, son más que títeres que son requeridos cuando los solicita el señor Obama.
Creo que Obama se había dado cuenta de las posibles reacciones en toda la región y optaría, para salvar su prestigio y el de la primera potencia mundial y se contentaría en lanzar unos cuantos misiles que no harán ningún daño. Ya declaró que no pretende derrocar al presidente sirio. Solo delimitar las líneas rojas del juego político que al gobierno de Damasco le importaría poco. En ambos ensayos los EE UU saldrían perdiendo. El primero es acto bélico insuficiente de la primera potencia mundial, y el segundo es la posible derrota y ya final del poder yanqui a nivel mundial. ¿Cuál elegiría Obama? Lo veremos la semana próxima.

'La guerra es la continuación de la política por otros medios"

-Clausewitz.

No se sorprendan. Si han esperado a que se diese este ataque químico, es por motivos de cálculo político. Por otro lado, parece que la magnitud de la intervención militar no busca tumbar el régimen. Lo más probable es que pretenda nivelar la balanza. En el fondo, interesa que exista un equilibrio de poder, incluso en medio del caos, en Siria. Me explico. Ni un gobierno islamista (con una posible influencia salafista), ni una autocracia contraria a los intereses occidentales. Desde luego, una Siria exhausta, débil, no podría interponer nada ante una posible intervención sobre Irán, por ejemplo. Ni tampoco, operar como correa de transmisión entre Hezbolá e Irán. No se preocupen. Nuestros intereses, señores, están perfectamente representados por las acciones de nuestros estados. En Egipto, en Siria, en Libia, en Irak... de hecho, me atrevería a decir, que después de esta tormenta "perfecta", Israel va a encontrarse bien situado, y por ende, también nuestros intereses. La cuestión es que Europa sigue dependiendo de los recursos de esa región, y EEUU, también, pero mucho menos que antes, aunque le interesa también ese nodo comercial y de recursos que conforma ese area geografica de Oriente. En el fondo, esta intervención de humanitaria tiene poco o nada, porque su foco operativo poco o nada beneficiara a los civiles de Siria. Solo una fuerza terrestre de interposición avalada por la ONU ( cascos azules) podría tener cierto éxito, aunque supusiese la división de facto del territorio. No detendría los atentados, pero podría mitigar la violencia sectaria y crear bolsas de seguridad en el territorio sirio, además de corredores humanitarios. Pero bueno en esto siempre reaccionamos tarde y mal, como en aquella tragedia de los hutus y tutsis del Congo.

Aunque claro, a juzgar por la condición actual de la ONU, esta va camino de la irrelevancia. El interés, la mayor motivación politica (admitida por Maquiavelo) no suele ser altruista.

Modestamente le añadiría um nuevo critério a la legitimidade de la guerra...7. Y siempre que se aplique el mismo critério a todas las situaciones equiparables. Es decir, no se puede estar mirando para el outro lado cuando por ejemplo Sadam (entonces aliado) gaseaba a los kurdos o cuando Israel se pasa por el arco de triunfo las resoluciones de las Naciones Unidas, por poner solo dos ejemplos que viene especialmente al caso (que haberlos hay muchisimos más). Es que sino queda bastante em evidencia que se actua no por impartir justicia sino por interés personal bajo pretextos que rayan la falácia.

A los componentes del cáncer del mundo, negacionistas del cambio climático, como no podía ser de otra manera, no les basta con iniciar una guerra mundial que puede derivar en nuclear -entonces, apaga y vámos, pero al otro barrio directamente- están desplegando otro ataque en todos los frentes, y uno de ellos es el deterioro medioambiental, del que son principales responsables.

Según el sondeo hecho por Ipsos y Reuters el 60 % de los ciudadanos norteamericanos considera inoportuno la intervención de EEUU en esta oportunidad. Esa abrumadora mayoría cree que de hacerlo, ésa sería la guerra más impopular en la historia de su país.
Si se tiene en cuenta que en Vietnam un 28 % de la población pensaba -en aquel entonces, 1971- que el envío de tropas era una buena decisión, ahora, sólo el 9 % son quienes creen oportuna la intervención en este inminente conflicto.


Sobre las consideraciones acerca de la justicia o no de las guerras nos llevarían ineludiblemente a un plano filosófico. ¿Cuándo las guerras han sido justas? La guerra siempre es la imposición a través de la violencia, consecuentemente,siempre la "razón" la tiene el más fuerte. Lo justo, es y será siempre lo justo para el vencedor.


"La paz más desventajosa es mejor que la guerra más justa." (Erasmo de Rotterdam)

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es periodista. Director adjunto y columnista de EL PAÍS. Tiene a su cargo la edición de Cataluña.

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