Otro partido: el del temor al futuro
Han sido derrotados, felizmente, sin paliativos. Con una participación bien baja para nuestros parámetros, pero valorada como buena vistos los antecedentes: del 55 por ciento. El comunismo arrasó el sentido de la ciudadanía, que deberá ir creciendo de nuevo poco a poco. La absoluta politización totalitaria llevó a la antipolítica ya desde un principio. El hecho es que todos hemos respirado de alivio, pero especialmente el Gobierno de la señora Merkel, que sufrió como nadie el empecinamiento y el sectarismo de los gemelos. También en Bruselas, donde el cansancio era enorme: basta ya de aguantar admoniciones y amenazas de quien se está convirtiendo en el principal beneficiario de la solidaridad europea. La UE tiene ahora una buena oportunidad para seguir avanzando, con el Tratado de Lisboa a punto de aprobación y con una Polonia recuperada y colaboradora.
