Albania ama a Bush, Los albaneses querían abrazarle, tocarle y besarle. Nunca se había visto a un presidente norteamericano tan zarandeado, achuchado y besuqueado en tierras europeas. Este viaje suyo ha sido como una ducha turca. Unos le detestan y otros le aman con locura. No creo que ningún otro país europeo tenga tanto amor por Estados Unidos como Albania. Tampoco hay ningún otro país que les deba tanto a los norteamericanos. La existencia de Albania y su reconocimiento internacional, al término de la Gran Guerra europea, se debe al presidente Wilson. Amenazada por todos los países vecinos, Serbia, Grecia, Montenegro e Italia, que querían cuartearla y protegerla, los pobres albaneses encontraron toda la compresión en aquel presidente que viajó a París al término de la primera gran matanza europea para alumbrar el principio de las nacionalidades y el derecho a la autodeterminación de los pueblos.
